Por qué no soy agnóstico–Victor J. Stenger

Muchos no creyentes dicen ser agnósticos antes que ateos. No creen que Dios exista, pero no están seguros y entonces son renuentes a llamarse ateos. Una actitud común es decir: «Tal vez hay algo allí afuera. A fin de cuentas, no lo conocemos todo». 

¿Cuán seguros de la inexistencia de Dios debemos estar los que nos autodenominamos ateos? Obviamente, no podemos estar 100% seguros de nada. Pero podemos estar 99,99999% seguros de un montón de cosas, y eso es normalmente suficiente para tomar las decisiones diarias de nuestra vida.

No podemos estar seguros de que no caeremos y nos romperemos el cuello al bajar de la cama en la mañana, pero no nos quedamos en la cama por eso. Viajamos en autos y en aviones, donde las probabilidades de sobrevivir no son del 100%, pero sí bastante cerca como para hacerlo. En esos casos, hacemos un análisis de riesgo-beneficio y decidimos que el beneficio justifica el riesgo. 

Algunas cosas son, para todo propósito práctico, seguras. Si saltamos desde una ventana del décimo piso, podemos estar bastante seguros de que nos daremos un feo golpazo, no por la caída, como se dice, sino por la llegada. Ahora bien, un avión con un colchón atado a su ala podría pasar justo como para salvarnos. De nuevo, como se dice, «todo es posible». Pero este es un ejemplo del tipo de cosas posibles con las que hemos aprendido a no contar.

Así que, ¿cuál es el límite entre el agnóstico y el ateo? Si dibujamos la línea en el 100% de certeza, entonces no quedaría ningún lugar para los ateos. En ese caso, no habría ateos ni en una trinchera. Sin embargo, algunas personas se autodenominan ateos, incluyendo muchos que han pasado tiempo en trincheras. La palabra debe de significar algo para ellos. Sugiero que los ateos son personas que han evaluado las posibilidades, hecho el análisis riesgo-beneficio, y encontrado que la existencia de Dios es tan improbable que prefieren vivir sus vidas sin todo el lastre que toda creencia te fuerza a cargar.

El lastre de la creencia es pesado. No sólo se espera que dones tiempo y dinero a tu iglesia, sino, lo más importante, se espera que cambies tu cabeza. Y, como ha dicho Dan Quayle, «perder la cabeza es algo terrible».

Cuando eres un miembro fiel de alguna religión, no eres libre de usar tu propio juicio en lo que sea mejor para ti, para tu familia y la sociedad. Más bien, se espera que aplaces el juicio por el de otros que aseguran tener la autoridad sobrenatural. Y desde el momento en que ellos no ofrecen evidencia para avalar lo que dicen excepto su propia palabra, se te pide que evites usar tu propio intelecto en el proceso. 

A lo largo de los siglos, muchos intentos han querido probar el basamento racional de la creencia sobrenatural. Todos han fallado. Los predicadores pueden todavía atraer clientes hacia sus argumentos simplones con aire de lógicos, del estilo: «¿como podría esto –el universo, la vida, la conciencia– haber surgido desde la nada?». Ellos les aseguran a sus oyentes que Dios lo hizo todo. Pero consideren lo absurdo del argumento: algo no puede surgir de la nada, y entonces debe provenir de Dios… que surge de la nada. 

Últimamente, la creencia en una realidad indetectable y trascendente ha acabado en la fe antes que en la razón. Las iglesias han convencido a la mayor parte de la raza humana de creer en lo increíble, darle crédito a lo inverosímil, racionalizar lo irracional. Un ateo es alguien que no puede creer en algo que no tiene base racional, que es nada más que una fantasía y un delirio arrastrado desde la infancia ignorante y supersticiosa de la raza humana.

Traducción de Fernando G. Toledo


Comentarios

Por qué no soy agnóstico–Victor J. Stenger — 8 comentarios

  1. Me ha gustado la entrada.
    El razonamiento que expones, el cual para nosotros, como ateos, es algo más que obvio, no lo es tanto para muchos que no son ateos pero se consideran agnósticos, y no lo es en absoluto para los creyentes.

    Quisiera pedirte un favor, ¿podría hacer un copia/pega del texto a mi blog? Obviamente te citaría claramente y enlazaría a tu blog.
    También quiero recordarte que cualquier contenido de mi blog que te resulte interesante queda totalmente a tu disposición.

    Un saludo

  2. Hola felicitaciones, me encanta lo que escriben.
    Vivo en un barrio al parecer muy apetecido por los testigos de Jehová estos ultimo años todos los sábados estos impertinentes a la misma hora timbran para hablar sus burradas, me tienen arto…. no sera de pagarles con la misma moneda y armar una campaña para visitarles en sus casa a decirles lo equivocados que están, pero un día martes o miércoles a las 6.30am para que sientan lo mismo.jajajajaja créanme que me encantaría…….
    Saludos cordiales y les felicito nuevamente por su capacidad y educación..

  3. Gracias ateo! En realidad es difícil explicar en forma racional por qué somos ateos y con la contundencia necesaria para que no quede lugar a dudas. No tengo nada en contra de ser agnóstico (hasta la pasan mejor), pero en mi caso no existe una conciencia razonable que me permita dar posibilidad a algo que puede vivir sólo en el mundo de la imaginación. Lo que no pueda explicar o mi incapacidad de demostrar cualquier cosa, se llama ignorancia y eso tiene solución por la ciencia y si la ciencia no puede hoy, lo hará mañana y si no alcanzo para verlo lo harán mis hijos o los hijos de mis hijos…eso es más probable que la existencia de un diseñador universal.

  4. hola, me parece excelente el cuestionamiento de dogmas que atentan en contra de la individualidad de las personas (lease religiones) pero no tiene mucho que ver el declararse ateo basandose en cuestionamientos echos a las religiones… en lo particular no puedo creer en ninguna ya que atenta contra mi inteligencia… bueno volviendo a lo que queria plasmar desde un principio… que es dios? como podria definirse?… un ser? una energia primigenia? un extraterrestre? depende del concepto que cada uno tenga de dios para responder esto… no me puedo considerar ateo ya que seria practicamente lo mismo que considerarme de una religion en particular, es la salida mas facil ante una determinada interrogante, simplemente niego la existencia de aquello que me perturba…

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