Hay una confusión sobre la comprensión más básica de qué es un teoría en ciencias (teoría científica). Esta confusión proviene de la diferencia entre el significado “cotidiano” o coloquial de la palabra “teoría” y el significado científico de la palabra: Lo que significa, para qué se usa y cómo se define en el ámbito científico.

Algunos conceptos erróneos bastante comunes sobre el término “teoría” son estos, que paso a mostrar en dos ejemplos bastante comunes que son usados como argumento por algunos religiosos e incluso por gente que desconoce qué significa “teoría” en Ciencias:

Concepto erróneo 1: “La evolución es “sólo una teoría”.”

Concepto erróneo 2: “Las teorías se convierten en hechos cuando están bien apoyadas y / o probadas”.

Hay tres conceptos erróneos importantes propagados en las declaraciones anteriores. La primera afirmación implica que una teoría debe ser interpretada como una conjetura o un presentimiento, mientras que en la ciencia, el término “teoría” se utiliza de manera muy diferente. La segunda afirmación implica que las teorías se convierten en hechos, en algún tipo de progresión lineal. En la ciencia, las teorías nunca se convierten en hechos. Más bien, las teorías explican los hechos. El tercer concepto erróneo es creer que la investigación científica proporciona pruebas en el sentido de alcanzar la verdad absoluta. El conocimiento científico es siempre tentativo y está sujeto a revisión si nuevas pruebas salen a la luz.

La ciencia utiliza términos especializados que tienen diferentes significados que el uso cotidiano. Estas definiciones corresponden a la forma en que los científicos suelen utilizar estos términos en el contexto de su trabajo. El significado de “teoría” en la ciencia es diferente al del significado de “teoría” que se suele dar en una conversación cotidiana.

A menudo incuso, por desconocimiento, error o despiste en una conversación cotidiana se suele usar “teoría” cuando el término más apropiado debería ser el de “hipótesis”.

Otro error bastante común es el confundir el término “ley” usado por la ciencia con el término “ley” usado en ámbito jurídico. A menudo también se suele creer que una “ley” en ciencias no está sujeta a cambios y que una “ley” adquiere más valor que una “teoría”.

Hecho, hipótesis, teoría y ley, en el ámbito científico, son conceptos totalmente distintos:

  • Hecho

En la ciencia, una observación que ha sido reiteradamente confirmada y para todos los propósitos prácticos se acepta como “verdadera”. La verdad en la ciencia, sin embargo, nunca es definitiva y lo que se acepta como un hecho hoy puede ser modificado o incluso descartado mañana.

  • Hipótesis

Una declaración tentativa sobre el mundo natural que conduce a deducciones que pueden ser probadas. Si se verifican las deducciones, la hipótesis es provisionalmente corroborada. Si las deducciones son incorrectas, la hipótesis original demuestra ser falsa y debe ser abandonada o modificada. Las hipótesis se pueden utilizar para construir inferencias y explicaciones más complejas.

  • Ley

Una generalización descriptiva sobre cómo se comporta un aspecto del mundo natural bajo circunstancias indicadas.

El aspecto de una ley, muy a menudo, suele ser el de una formulación matemática.

  • Teoría 

En la ciencia, esta es una explicación bien fundamentada de algún aspecto del mundo natural y que puede incorporar  (y suele incorporar) hechos, leyes, inferencias e hipótesis, todas ellas probadas.

En resumen: una teoría científica es la explicación (actual) más exacta, basada en la evidencia empírica de que se dispone en ese momento, de un fenómeno o hecho observado.

¿Cómo funciona la Ciencia?

De forma muy resumida:

1º.- Se observa un fenómeno ocurrido en el mundo real: en la naturaleza.

2º.- Se plantea una hipótesis que explique ese hecho.

3º.- Dicha hipótesis se somete a prueba.

  • Se establece una metodología que descarte los sesgos del investigador (un método científico) y se recopilan y estudian todo tipo de evidencias al respecto recopilando todo ello en un Estudio.

4º.- Se publica el Estudio en una Journal científica o revista de revisión por pares.

5º.- Dicho estudio se examina por expertos, como mínimo, del mismo grado de la materia de la que trata dicho estudio.

  • Se examina la metodología empleada por el investigador (si es correcta o no), los datos y evidencias presentados, etc.
  • Se publican los resultados de la revisión: si la hipótesis del Estudio es correcta, es un teoría válida. Si no, se da como erróneo el Estudio. Se deben entonces plantear otras hipótesis pues la aportada no sirve para explicar el hecho.

6º.- La comunidad científica, en caso de que el resultado haya salido positivo, lo acepta. Todo sujeto, claro está, a que en un futuro aparezcan nuevas evidencias en otro/s Estudio/s.

Ejemplos de todo esto:

La Teoría de la gravedad explica qué es y cómo funciona un hecho observado: la gravedad (cómo interaccionan dos objetos de distinta masa entre si). Esta teoría científica, además, contiene varias leyes en ella: como por ejemplo la “ley de la gravitación universal de Newton” o las “leyes de Kepler”. Y también fue complementada por la Teoría general de la relatividad.

La Teoría de la evolución explica qué es y como funciona un hecho observado: la evolución (el cambio en caracteres fenotípicos en el pool genético de poblaciones biológicas a través de las generaciones). Esta teoría científica, además, contiene varias leyes en ella: como la ley de Dollo, las leyes de Mendel o la ley de Hardy-Weinberg. Y también fue complementada por todos los descubrimientos posteriores (sobre todo en genética) en lo que se conoce como “Síntesis evolutiva moderna”. 

¿Porqué el religioso critica las teorías científicas?

La explicación es simple. La mayoría de los creyentes lo son por tradición (de padres a hijos). A estos, a la mayoría, les inculcan desde niños (mediante un adoctrinamiento reiterado: misas, medios, etc.) a creer en una serie de mitos concretos (dependiendo del ambiente sociocultural de donde nazcan) y a aceptar, en menor o mayor medida (dependiendo del grado de fanatismo del ambiente donde se eduque al niño) en el pensamiento mágico.

También, las religiones, se encargan de inculcar una y otra vez la importancia del no cuestionar, si quiera, ni una sola de las afirmaciones que estas (sus líderes) realizan y mucho menos aquellas que implican las bases fundamentales sobre las cuales se sustentan todos sus dogmas.

Llegados a cierto punto, en el que a la persona se le ha inculcado (desde niño) que es más importante su confianza ciega (Fe) en las afirmaciones de quienes les han transmitido esa serie de mitos y supersticiones concretos, cualquier cosa que discrepe con ellas se convierte en un obstáculo.

Se produce en el religioso una disonancia cognitiva que le hace o bien abandonar las creencias o bien, bajo una defensa de estatus, defenderlas e intentar excusarlas y/o justificarlas con más firmeza. Negando así toda evidencia que contradiga dichas creencias.

Es por esto por lo que son más atacadas aquellas teorías científicas que cuestionan la autoridad absoluta que estos le han conferido a sus mitos. Y es a su vez, por esto, por lo que las religiones suelen atacar a aquellos que hacen peligrar su estatus.

El grado de aceptación o rechazo de la evidencia científica depende, además, del grado de fanatismo de cada persona.