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Comentarios

Fraudes religiosos: Los Protocolos de los sabios de Sión–Ni protocolos, ni sabios, ni Sión: más bien cristianos — 6 comentarios

  1. Yo se que tiene razón en todos sus argumentos. Pero debe reconocer que la globalización, como lo que generalmente conocemos como neoliberalismo, están ejecutando casi al pié de la letra lo escrito por Joly-Protocolos.
    Y se cumple tanto que pareciera que Joly se hubiese inspirado en un borrador de “Los Protocolos”
    No me importa quien lo escribió primero, o quien se inspiró en quien. Me importa lo que se está haciendo.
    Por otro lado, repitiendo el chiste del gallego (O polaco, o argentino según quien lo cuente), si huele a mierda, sabe a mierda, tiene forma de mierda, tiene color de mierda No es dulce de leche.

    • 1º.- Lea a Joly. Porque lo que usted sostiene de que ejecutando casi al pié de la letra lo escrito por Joly-Protocolos es falso, si uno atiende al relato de Joly (se lo copio, de nuevo, porque veo que no lo ha leído). Joly, de hecho se sirve de elementos existentes ya en su época y los noveliza. Algo que hace cualquier escritor que se precie de escribir una temática similar. De hecho, bajo su mismo argumento podría concluirse de cualquier novela que lo que sostiene se “está ejecutando casi al pie de la letra“. Y puedo hartarme a exponerle ejemplos.

      2º.- Joly, tal y como explico, plagia a Sue. Ergo sí: plagia. Pero eso del “borrador de “Los Protocolos”” es falaz, pues es al revés: es Friedrich Goedsche quien usa el relato de Joly para componer los denominados más tarde como “protocolos”.

      3º.- Lo que se está haciendo“, eso que usted denomina globalización, en nada tiene que ver con conspiranóias basadas en líbelos antisemitas o antijesuitas. Tiene más que ver con cómo está planteado el sistema económico (como lo es el capitalismo y el neoliberalismo) y social (la libertad de circulación o la expansión de las comuniaciones), y con la economía de mercado.

      Lo único cierto en toda esta historia (como se ha demostrado) es que una serie de religiosos, y falsificadores, crearon propaganda para atacar ideológicamente a sus oponentes. Por lo que sí. Si huele a mierda, sabe a mierda y tiene la forma y el color de la mierda, probablemente es que lo sea. Y así resulta con esto, como expongo en el artículo.

  2. Enhorabuena por el artículo. Me gustó el “argumento” de Hitler: si dicen que es falso entonces es verdad. Brillante…
    Te señalo un error: en el párrafo de Sue dice que publicó entre 1944 y 1945.

    Muy buen trabajo.
    Saludo.

  3. Américo Castro, uno de tantos intelectuales lobotomizados por las mentiras de la Leyenda Negra, sostuvo que la obsesión inquisitorial con la limpieza de sangre impidió la consolidación de una burguesía nacional y como consecuencia la ruina de la ciencia española. Según Castro y sus seguidores (Gilman, Sicroff) la supuesta obsesión española por la limpieza de sangre provocó la exclusión de los conversos de los puestos de honor y reducidos a la miseria lo que presuntamente causaría la esclerosis de la economía y la ciencia. El problema con esta hipótesis es que ignora que los estatutos nunca consiguieron ser parte de las leyes españolas. Ningún código legal reconocía la discriminación por limpieza . Sólo un número pequeño de corporaciones privadas tenía estatutos: la Inquisición, los seis Colegios Mayores de Castilla, las Órdenes Militares, tres órdenes religiosas, una docena de catedrales y algunos gremios locales. Los conversos podían, normalmente, asistir a cualquier Universidad u ocupar cualquier puesto de gobierno, entrar en la nobleza o en la Iglesia . No afectaban, pues, a todo el mundo. Por otro lado durante el reinado de los Reyes Católicos la administración está plagada de conversos: Luis de Santángel, escribano de ración, cuya familia emparentará con los Villanueva; Gabriel Sánchez y sus descendientes serán tesoreros generales del reino; Sancho Paternoy, maestre racional; Alfonso de la Caballería, que emparentará con los Justicia de Aragón, vicecanciller; Felipe Climent, protonotario; secretarios reales, Juan de Coloma y Miguel Pérez de Almazán, señor de Maella, quien construirá una capilla en la iglesia de Santa María del Pilar. Gabriel Zaporta fue banquero de Carlos V. Por si fuera poco ya en el siglo XV Díaz de Toledo, Alonso de Cartagena, Lope Barrientos y Juan de Torquemada (tío del inquisidor) denunciaron la discriminación de los conversos. En 1599 el dominico Salucio publicó un Discurso en el que atacaba los estatutos. Contaba con el apoyo de miembros de la Inquisición y de eminentes prelados y políticos que rechazaban el racismo y antisemitismo implícito de los estatutos. Ya mucho antes la limpieza de sangre fue criticada libremente por innumerables intelectuales, teólogos y clérigos: Melchor Cano, Arias Montano, Padre Mariana, Covarrubias, Azpilcueta, Francisco de Vitoria etc. El duque de Lerma, valido Felipe III, también se opuso a los estatutos de limpieza de sangre; con Olivares y a instancia suya publicó la Inquisición en 1622 “el más extraordinario documento que jamás saldría de su seno” (Kamen), y que entre otras cosas manifestaba: “resulta pues que aviendo cessado totalmente lo que dio causa a los estatutos, será prudencia civil y política por lo menos que cesse el rigor de la execución de ellos”. Este documento afirma, que los bautizados, tanto hebreos como gentiles eran miembros de la Iglesia de Cristo. Esta impresionante marea contestataria contra la limpieza de sangre obligó a la Inquisición a revisar su política antisemita con Inquisidores generales (Portocarrero , Niño de Guevara, Sandoval y Rojas Pacheco), netamente partidarios de la supresión de los estatutos. Es evidente, por tanto, que la limpieza de sangre no pudo causar ningún tipo de atraso científico.

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