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El propósito de esta web no es el de responder comentarios o centrarse en estos sino el de divulgar información desde una perspectiva escéptica y, por tanto, ateista. Si vas a usar cualquiera de los argumentos de esta lista será mejor que te abstengas. Todos ellos, absurdos y falaces, ya han sido rebatidos y contestados en esta web (Búscalos en los comentarios y los encontrarás todos y cada uno de ellos). No te sorprendas si tu comentario, al poseer uno de ellos, no aparece en el muro.

También te recomiendo que leas esta advertencia y no intentes comentar si vas a argumentar difiriendo con cada uno de los puntos de dicha advertencia pues tu comentario, de nuevo, podrá ser enviado donde se merece.

Esta web no se centra en criticar al creyente sino a las creencias (sobre todo aquellas basadas en el fundamentalismo y la literalidad). Si quieres creer en Yahvé, Odín, los Pitufos, o las Hadas, eres libre de hacerlo. Si quieres ignorar a la ciencia y/o toda evidencia que contraríe tus creencias, eres libre de hacerlo. No se obliga a nadie a que acepte lo que en esta web se expone. Ahora, si pretendes debatir lo que aquí se expone y tienes una visión contraria a lo que aquí se expone, serás contestado, te agrade o no la respuesta, te consideres creyente, agnóstico, ateo, etc. En esta web no importa quien dices ser sino lo que afirmas y si lo que afirmas puedes evidenciarlo. Si no te consideras un fundamentalista y un literalista no tendrías por qué sentirte ofendido. Así que si comentas y discrepas, ya sabes a qué se debe.

Por el contrario, todo comentario bien argumentado y razonado será bien recibido.


Comentarios

Comenta — 1.062 comentarios

  1. En mi parecer Uno de los mayores despropósitos del catolicismo, y de algunas otras confesiones, es el dogma de la Santísima Trinidad, con el que se obliga a creer que el ente mágico llamado Dios es único pero conformado por tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

    Sin embargo, se pretende que ninguna de aquellas personas tiene origen alguno y ninguna es anterior a la otra, ni son interdependientes pero que en esencia el Padre dio lugar al Hijo y de la comunicación entre ellos surge el Espíritu Santo como es explicado entre los numerales 232 y 267 del Catecismo Católico.

    En ese sentido, afirmar que un ser cualquiera es único y al mismo tiempo son tres personas es ir contra el principio de no-contradicción, porque una cosa no puede ser ella misma y otra al mismo tiempo y mucho menos tres como pretende el dogma. Yo, no puedo ser yo pero además ser tú y otro más al mismo tiempo.

    Resulta contradictorio también, afirmar que ninguna de las tres personas es anterior a la otra y, al mismo tiempo, decir que el Padre produjo al Hijo y ambos al Espíritu Santo, ya que para producir o engendrar algo es de necesidad ser anterior a ese algo para poderle dar el ser. Así mismo, no hay manera razonable de afirmar que una persona produce a otra y entre las dos a una tercera y considerar que ninguna de ellas depende de la otra cuando necesariamente el efecto depende de su causa.

    En conclusión, el dogma de la Trinidad resulta contrario a la razón y la lógica y ni siquiera se encuentra expuesto en la Biblia sino que es una interpretación que pretende divinizar a un personaje recurrente en la religión hebrea como es el Mesías y unirlo a la figura de Jesucristo a fin de sustentar su divinidad. También se puede concluir que la Trinidad puede haberse inspirado en las trinidades de dioses egipcios, caldeos o, incluso, hindúes y en ese sentido el cristianismo resulta ser un politeísmo disfrazado de monoteísmo.

    Sin embargo vi por ahi esta argumentación de «Equipo de estudio de apologética cristiana»:

    https://www.apologetica.com.ar/es-incompatible-la-logica-con-la-trinidad/

    Me gustaría que la leyeras y me dieras tu opinión. Como siempre muchas gracias por leer y contestar.

    • Las respuestas que dan en ese blog son de chiste: los términos los retuercen torticeramente sin explicar por qué y bajo qué criterios. Por ejemplo, afirman en el primer punto que:

      «Dios es uno en referencia a una cosa y tres en referencia a otra cosa.

      Dios es 1 en Ser.

      Dios es 3 en Personas

      1º – ¿Qué entienden entonces por «un»? Para ellos el artículo indeterminado «un» por lo visto no equivale a una unidad.
      2º – Luego, ¿qué entienden por «ser»? Porque ahí la locución verbal para hablar de tres «seres» distintos (uno no puede ser padre de si mismo, por ejemplo) por lo visto no la aplican.
      3º.- Y por último ¿qué entienden por «persona»? Una persona es un «invidivuo de la especie humana». Relacionado con el punto anterior (el 2º) si estamos hablando de «un padre» y «un hijo» son dos personas totalmente distintas. Por lo visto el autor de ese blog las matemáticas y la Biología nos las lleva bien. Pero es que, además, si está hablando de «un espíritu», este se define como una entidad abstracta, no como una «persona». A lo que además se añade que ellos hacen referencia a uno concreto distinto además de los otros dos anteriormente mencionados.

      Por lógica (básica), como dije, uno no puede ser el padre de uno mismo a nivel fisiológico. Pero mucho menos ser ambos y un tercero incorpóreo (una entidad de la que, asunto aparte, aún tendrían que demostrar su existencia: las personas existen, los personajes de ficción no).

      Por mucho que afirme que «Simplemente este dogma, por contenido, no se contradice a sí mismo y más importante aún, no contradice a las Escrituras« sí lo hace. A las escrituras no, pero es que esta es la solución que el cristianismo católico dio a un problema planteado en un relato y de fácil explicación: los relatos los escribieron distintas personas con un concepto distinto y que plasmaron distintas afirmaciones. Fue la mezcla de estos lo que generó contradicciones como esta. El ejemplo metafórico a esto es:

      – A escribe un relato donde X es un círculo.
      – B escribe un relato donde X es un cuadrado.
      – C junta ambos relatos para componer la historia de X. Entonces se produce una contradicción con la descripción de X.
      – D propone como solución que X es un círculo y un cuadrado a la vez y afirma que esto es un «Punto esencial de una religión, una doctrina o un sistema de pensamiento que se tiene por cierto y que no puede ponerse en duda dentro de su sistema.» (definición de Dogma). Todo aquel que discuta esto es un hereje.

      Esto es lo que ha pasado con la trinidad y con otros tantos puntos esenciales del cristianismo (también sucede en el judaísmo y en el islam).

      Creo que si ya el primer punto de ese artículo que me ha enlazado no ha pasado si quiera una revisión tan sencilla no merece la pena ni analizar el resto (los he visto y a poco que uno los analice ve claramente que no sirven como justificación).

        • Hace tiempo leí que la trinidad cristiana era una adaptación del dios romano Jano y la diosa griega Hécate, no soy experto pero ambas deidades cumplen las características de esa trinidad

  2. Una cosa es creer y otra saber. Lo que se sabe, se sabe por experiencia, por evidencia, por ciencia y, en definitiva, por la razón que incluye la lógica. La creencia puede definirse como la aceptación fáctica de un hecho, es decir, como la posibilidad de un hecho que de momento no está comprobado. No obstante, no es lo mismo dar posibilidad de existencia a los espíritus, a los dioses, o a los extraterrestres, puesto que tanto los espíritus como los dioses ni son fruto de la experiencia, ni evidencia, ni ciencia ni de la razón. En cambio, dar posibilidad de existencia a los extraterrestres es razonable desde el momento en que existen referentes existenciales que somos nosotros mismos.

    En consecuencia, el ateo puede creer en la posibilidad de que existan extraterrestres y dicha creencia no podrá igualarse nunca con la creencia en el mundo inmaterial y espiritista que sustenta todas las religiones. Las creencias del ateo son todas aquellas que, aún sin estar comprobadas o demostradas, tienen una base racional.

  3. «El luto, entre otras costumbres, fue una imposición social arraigada en el catolicismo»
    Este comentario lo copie de un twett que escribiste, si no entiendo mal, afirmas que el luto es una costumbre impuesta por el catolicismo, pero siento disentir pues esta costumbre existe en todas las culturas, eso si, difieren en la forma de expresarlo.
    Si interprete tu tweet erróneamente me disculpo.
    Uso este espacio porque no dispongo, ni quiero hacerlo, de dicha red social.

    • El luto es algo que nace en los rituales funerarios grecorromanos, costumbres que la Iglesia Apostólica Romana (católica) mantuvo y perpetuó durante la Edad Media hasta la actualidad. El tweet iba acompañado de aquello que le da contexto, que es un artículo donde se detalla dicha imposición social.

      Lo que en el artículo se mencionan como «reglas consuetudinarias». Y sí: en España, que es de lo que va el hilo, fue una norma social impuesta por el catolicismo.

      La represión sexual de los años de la posguerra provocó la infelicidad de muchos matrimonios, convirtiendo a la mujer represora del varón, renunciando a su sexualidad, y a parir con
      dolor.

      El papel que se le asignó a la mujer era el de “máquina de producir hijos”. Aquellos tiempos, fueron tiempos tristes y penosos para todos y sobre todo para la mujer, por no tener una formación lo
      suficientemente sólida para que pudiera pensar y decidir por sí misma.

      Si por desgracia, la mujer quedaba viuda, guardaba luto perpetuo. Las ventanas cerradas o medio cerradas era el símbolo del luto familiar. Las viudas se asían rezadoras y mantenían la tumba del difunto como los chorros del oro.

      No podían salir de casa y, si salían, sólo lo necesario, de compras e ir a misa, debían ir cubiertas con un velo. Si había muertes de familiares bastante seguidas, no se quitaba el luto de por vida.

      Fuente: La mujer bajo el franquismo.

      Por si no fuera poco, con este tipo de normas sociales para fallecimientos en general y comunes, se fomentó el uso de un «luto militante» para hacer propaganda franquista por los «mártires» franquistas durante la guerra que ellos mismos provocaron. Se impuso en la mujer el carácter de persona domestica y domesticada, que debía comportarse según los cánones morales del catolicismo (puede ver estudios al respecto aquí y aquí).

      En La Vanguardia, en un artículo sobre si tiene ventajas psicológicas o no mantener un luto (por propia voluntad), se expone un resumen con la parte histórica del luto en España desde los Reyes Católicos bastante interesante, para todo aquel que no quiera saber un poco más:

      Y si todas las épocas han tenido sus tradiciones, en España, a partir de los Reyes Católicos, han tenido también su reglamento. Fueron estos quienes, a raíz de la muerte del príncipe Juan en 1497, decretaron la pragmática de luto y cera, por la que se restauraba el uso del negro como color oficial del luto. No sólo eso, sino que se vetaba la presencia de plañideras en los velatorios y cortejos fúnebres y a los hombres de la corte de Burgos (sí, únicamente a los de Burgos) se les prohibía afeitarse la barba, so pena de quince días de multa a los barberos que lo incumplieran.

      Lo público acababa de entrar en la esfera de lo privado y lo seguiría haciendo y de forma cada vez más severa, eso sí, básicamente con las mujeres. Así, las viudas debían residir el primer año en una habitación tapizada de negro, transcurrido el cual pasaban a otra de colores claros pero sin objetos ornamentales. Pero no sólo ellas: Felipe II vistió un año de negro por su esposa, Isabel de Valois. Alarmado por tanto exceso pero sobre todo por los “gastos desmedidos”, Felipe V limitó el luto a seis meses y a los familiares consanguíneos al tiempo que se restringía el uso del color negro en los domicilios particulares. Su hijo, Carlos III, fue más allá y estableció que el número de cirios “en obsequias y cabos de año” debía ser doce.

      Con reglamentos o sin ellos, el siglo pasado aún fue, al menos hasta los años sesenta-setenta, un periodo muy negro, y no sólo por las contiendas que se sucedieron en el mundo. Los periodos de duelo estaban perfectamente establecidos en nuestro país: por viudedad, dos años y seis meses de alivio de luto; por la pérdida de un hijo, otros dos años más seis meses de alivio; por padre o madre, un año y seis meses de alivio; por los abuelos o los hermanos, seis meses; por tíos o primos hermanos, tres. Incluso si tenía lugar un matrimonio durante ese periodo, la novia vestía de negro… Las ropas se teñían una vez pero luego otra, por el llamado alivio de luto, porque claro, pasar del negro azabache al rojo chillón resultaba demasiado brusco, así que estaba todo previsto: antes de volver a la vida en colores, tocaba pasar por un combinado de negros y blancos, morados, grises y lilas. Hasta los años sesenta fue común el uso de la pena negra, un largo velo que se colocaba en el sombrero de forma que ocultara el rostro de la penante y cubriera el vestido hasta la espalda.

      Eso en lo que se refiere al sexo femenino, en el cual se ha cebado siempre el luto, y no sólo este, pero eso sería ya otra historia. Los caballeros sólo tenían que anunciar al mundo su pérdida mediante una corbata negra, un brazalete negro o un botón negro en el ojal de la chaqueta. Resulta curioso que fuera la misma Iglesia la que, en 1987, recomendara el morado en lugar del negro para los ritos mortuorios.

      Pero el luto, incluso en estas épocas más recientes, no se limitaba sólo a la ropa y a los colores, sino también y muy especialmente a la vida social. La gran escritora Carmen Martín Gaite retrata perfectamente esas normas no escritas que mantuvieron años encerradas en sus casas a las mujeres de la España de la posguerra en su novela Entre visillos : “Elvira se levantó a echar las persianas y se acordó de que pasaría por lo menos año y medio sin ir al cine. Para marzo del año que viene, no, para el otro. Eran plazos consabidos, marcados automáticamente con anticipación y exactitud, como si se tratase del vencimiento de una letra. Con las medias grises, la primera película. Es lo que se llamaba alivio de luto”. Y que, insistimos en ello, se aplicaba básicamente a las mujeres, aunque la prohibición de asistir a bailes o festejos era extensiva todos los familiares del/la difunta, especialmente en el medio rural. Es en ese medio donde aún se mantienen estas tradiciones, en parte porque estas poblaciones están muy envejecidas y se muestran más resistentes a los cambios. También en algunas localidades rurales era costumbre anunciar mediante un vocero el fallecimiento de alguna persona del pueblo, dejar entreabierta la puerta de la casa donde se estaba velando un difunto.

      De aquellos días en que hasta las tarjetas de visita y el papel de carta llevaban un reborde negro cuando se había producido un fallecimiento en la familia a los funerales actuales con los dolientes vestidos de colores, ¿hemos avanzado? Indudablemente sí en la medida en que las personas disfrutan de libertad para expresar sus sentimientos de la manera que prefieran, o no expresarlos en absoluto, y en que el sometimiento a unas normas tenía finalmente más de representación social que de verdadero dolor.

  4. Está saliendo publicidad rara y molesta en la página al entrar en ella en la forma de un pop up de «Web App», que enlaza a páginas porno, de Bitcoin, y otras similares.

  5. Uno de estos días va a haber que hablar aquí de esa afirmación que tanto usan los evangélicos protestantes de que «no practican una religión sino que una relación personal con Dios/Jesús/etc».

    Aún tengo que escuchar a uno de esos que están en la radio no decir eso, aunque a veces se le escape que lo ES, afirme eso. Incluyendo que «la Biblia no es un libro religioso», «la religión no da la salvación», «la religión mató a Jesús», «encontrar a Jesús no a través de la religión sino que de la mística», «la religión solamente son dogmas»

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