De vez en cuando, algún ignorante llega a esta web o a mis cuentas de twitter o facebook, dándoselas de listo y preguntando retoricamente si uno puede ser ateo y agnóstico o  afirmando que uno no puede ser ateo y agnóstico. Para todos ellos va dirigido esto:

¿Qué son ambas?

1º.- Ateo, del latín athĕus, (atheos) que a su vez proviene del griego ἄθεος, significa ‘sin dios(es)’.

2º.- Agnóstico, proviene del griego α- [a-], ‘sin’; y γνώσις [gnōsis], ‘conocimiento’.

1º.- Según el RAE, un ateo es: adj. Que niega la existencia de Dios.

2º.- Según la RAE, un agnóstico es la persona con una: m. Actitud filosófica que declara inaccesible al entendimiento humano todo conocimiento de lo divino y de lo que trasciende la experiencia.

1º.- Según la Wiki, ateísmo es: el rechazo a la creencia en la existencia de uno o más dioses.

2º.- Según Wiki, el agnosticismo es: la postura que considera que los valores de verdad de ciertas afirmaciones —especialmente las referidas a la existencia o inexistencia de Dios, además de otras afirmaciones religiosas y metafísicas— son desconocidas o inherentemente incognoscibles.

1º.- Ateo se usa para definir lo que no se cree. Se basa en lo que uno cree o, en este caso, lo que no cree.

2º.- Agnóstico se usa para definir lo que no puede conocerse. Se basa en el conocimiento. En este caso la imposibilidad de conocimiento sobre algo.

¿Son compatibles?

Si. Ya que ambos se refieren a cosas distintas.

Se usa ateo para definir a alguien que no cree en la existencia de deidades.

Se usa agnóstico para definir a alguien que piensa que la existencia de las deidades no puede conocerse (es incognoscible).

Ejemplo:

No creo en las hadas y no puedo conocer sobre su existencia.

¿A qué me refiero con “no puedo conocer”?

Primero, habría que diferenciar entre Dios y dios: cuando uno habla de Dios (o dios bíblico), se refiere al descrito en la Biblia. Dios es la latinización (deus), del indoeuropeo Dyeu (luz diurna), y del que Zeus tiene el mismo origen (Dyeus). Lo mismo que sucede con Día. Esto, además, explica porqué se asocian a las deidades con el culto al Sol.

Cada vez que un creyente está usando Dios como nombre propio, en vez de Yahvé (pronunciación correcta del tetagramatón YHWH), está prácticamente llamando Zeus a su dios.

En este caso, tanto Yahvé como Zeus, tienen sus propiedades y cualidades bien definidas y descritas en sus correspondientes textos religiosos (el primero en los libros de la mitología hebrea – Biblia – y el segundo en los libros de la mitología helénica – las obras homéricas).

Ya que ambos tienen sus cualidades y propiedades, además de narraciones sobre sus supuestos actos, suficientemente descritos en esos textos, pueden ser refutados perfectamente demostrando que dichas cualidades son imposibles, incoherentes, contradictorias o que dichos sucesos jamás ocurrieron o pudieron ocurrir. Dicho de una forma simple: es falsable.

Cuando, sin embargo, se habla de dios en el sentido más abstracto y teológico, uno puede definir a ese personaje como desee, otorgándole las cualidades que se necesiten cuando a uno se le piden evidencias de ello. El creyente siempre podrá colocarlo, además, en aquellos huecos donde necesite una explicación debido a que no conoce o ignora por qué suceden.

Aunque la mayoría de creyentes usa al dios bíblico como base, cuando se les pregunta, estos tienden a recurrir a este tipo de deidad. Un dios de los huecos que puede tener o no un atributo, dependiendo de qué se quiera afirmar sobre él en ese momento. Dependiendo de la imaginación de cada creyente, este puede tener los atributos que este desee o necesite, y por ejemplo, pasar de un estado sólido a uno etéreo dependiendo de qué quiera argumentar dicho creyente para excusar o defender su postura sobre su existencia (de ahí que exista la metafísica). Debido a eso, es este tipo de dios, el cual es inaccesible e incognoscible, al cual nos referimos cuando usamos la palabra agnósticismo. Ya que por más que intente uno evidenciar o refutar cualquiera de las cualidades que emplea cada creyente para sostener una afirmación sobre su existencia, siempre podrá inventarse otra que de explicación a por qué la anterior definición no se cumple, es incoherente o es contradictoria.

Ejemplo:

– Tengo una pelota que levita.

– No te creo. Muéstramela.

– Es invisible.

¿De donde proviene la palabra agnóstico?

Aunque las ideas agnósticas ya existieran o fueran planteadas hace siglos, la palabra fue creada en 1869 por el biólogo y amigo del naturalista Charles Darwin, Thomas Henry Huxley, quien acuñó dicha palabra en su defensa, para definir cual era su postura:

“Cuando alcancé la madurez intelectual y empecé a preguntarme a mí mismo sobre si era un ateo, un teísta o un panteísta; un materialista o un idealista; un cristiano o un librepensador; descubrí que cuanto más aprendía y reflexionaba, más alejada estaba la respuesta; hasta que, al final, llegué a la conclusión de que no tenía arte ni parte con ninguna de esas denominaciones, salvo la última. Lo único en que la mayoría de estas buenas personas estaban de acuerdo era en lo único en que discrepaba con ellos. Estaban bastante seguros de haber alcanzado cierta «gnosis»: habían, con más o menos éxito, solucionado el problema de la existencia; mientras que yo estaba bastante seguro de que no lo había logrado, y tenía una convicción bastante fuerte de que el problema era irresoluble. Y, con Hume y Kant de mi lado, no podía creerme osado en albergar rápidamente esa opinión […] Así que reflexioné e inventé lo que concebí un título apropiado para «agnóstico». Vino a mi cabeza como provocativamente antitético del «gnóstico» de la historia de la Iglesia, quien declaraba saber mucho sobre las mismas cosas de las que yo era ignorante. […] Para mi gran satisfacción el término fue aceptado.”

Huxley, Thomas. Collected Essays, Vol. V: Science and Christian Tradition. Macmillan and Co 1893. pp. 237–239

Compatibilidades

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