Desde los sectores neoliberales de la secta de la Escuela Austriaca se está afirmando desde hace tiempo que, pese a que todos los demás indicadores, la pobreza en Argentina ha disminuido gracias a las políticas anarcocapitalistas y libertarias de Javier Milei.
Aquí, por ejemplo, tenemos al economista, discípulo de Huerta de Soto, afirmando tal cosa en X (Twitter).
La pobreza en Argentina cae hasta su nivel más bajo desde 2018 https://t.co/tZG70M65IG pic.twitter.com/gyosI9icZt
— Juan Ramón Rallo (@juanrallo) September 25, 2025
Esto, que afirman y repiten desde medios de la derecha neoliberal, es FALSO.
No, no se ha reducido la pobreza. Y además se están apoyando en un indicador de forma bastante torticera. Pero veamos al detalle, usando a Rallo como ejemplo.
El tuit de Juan Ramón Rallo afirma que la pobreza en Argentina ha caído hasta su nivel más bajo desde 2018, basándose en datos del INDEC y estimaciones de Martín González Rozada, y adjunta un gráfico que muestra una tendencia descendente hasta alrededor del 30% en 2024, con un repunte posterior. Sin embargo, este indicador es altamente cuestionable y puede considerarse tramposo por varias razones fundamentales relacionadas con su metodología obsoleta y sesgada, que no refleja la realidad económica actual de los hogares argentinos. A continuación, explico paso a paso por qué no es fiable, apoyándome en las críticas expertas y en cómo se construye la medición.
1. La composición de la canasta básica está desactualizada y se basa en criterios de hace décadas
El INDEC mide la pobreza a través de la Línea de Pobreza (LP), que se calcula comparando los ingresos de los hogares con el costo de la Canasta Básica Total (CBT). La CBT incluye la Canasta Básica Alimentaria (CBA, que cubre necesidades calóricas mínimas con productos básicos como alimentos) más bienes y servicios no alimentarios. Sin embargo, la estructura de esta canasta (qué productos incluye, en qué cantidades y sus ponderaciones) se basa en encuestas de gastos de hogares realizadas en 1985-1986 para el Gran Buenos Aires y en 1996-1997 para otras regiones. Esto significa que usa criterios de hace 20 a 40 años, cuando los patrones de consumo eran muy diferentes: no había smartphones, internet era inexistente, y los costos de servicios públicos estaban fuertemente subsidiados y representaban una fracción mínima del gasto familiar (alrededor del 2%).
En la actualidad, con cambios económicos drásticos como la inflación acumulada, la devaluación y las reformas del gobierno de Milei (como la quita de subsidios), los hogares enfrentan gastos mucho más altos en items que la canasta subestima o ignora. Por ejemplo, los suministros de agua, electricidad y gas ahora pueden representar más del 10% de los ingresos en hogares vulnerables, pero la CBT no ha sido actualizada para reflejar esto, lo que hace que la línea de pobreza se calcule artificialmente baja. Si se ajustara a patrones modernos, la pobreza reportada sería significativamente mayor.
2. Solo mide productos básicos y deja fuera gastos comunes y fijos esenciales
La CBA se limita a una canasta mínima de alimentos para cubrir necesidades nutricionales básicas (alrededor de 2.200-2.900 calorías por persona, dependiendo de la edad y región), sin considerar diversidad o calidad. La CBT añade algunos no alimentarios como ropa, transporte, salud y educación, pero excluye o subestima gastos fijos modernos y comunes como:
- Suministros y servicios públicos: Agua, electricidad, gas e incluso transporte público han visto aumentos exponenciales post-subsidios, pero su peso en la canasta es mínimo y basado en precios históricos bajos.
- Comunicaciones y tecnología: Internet, telefonía móvil o dispositivos digitales, que hoy son esenciales para trabajo, educación y acceso a servicios, no están adecuadamente incorporados.
- Vivienda y otros fijos: Alquileres o mantenimiento de hogares han escalado, pero la canasta usa ponderaciones antiguas que no capturan la inflación diferencial en estos rubros.
Esto hace que el indicador sea «tramposo» porque subestima el costo real de vida, especialmente en contextos de crisis. Críticos como el Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) señalan que esta metodología sobrerepresenta la caída de la pobreza: mientras el INDEC reporta 31,6% en el primer semestre de 2025, estimaciones alternativas (como las de UCA) la ubican en torno al 40-50%, considerando canastas más actualizadas y multidimensionales (que incluyen acceso a servicios, educación y salud real). El descenso reportado se debe más a una estabilización temporal de precios de alimentos (gracias a la recesión y menor consumo) que a una mejora genuina en ingresos o calidad de vida.
3. Las estimaciones de Martín Rozada agravan el problema al extrapolar datos obsoletos
El gráfico de Rallo cita INDEC y «estimaciones de Martín Rozada (2019)«. Rozada, economista de la Universidad Torcuato Di Tella, usa un modelo de «nowcast» para predecir pobreza en periodos sin datos oficiales, basado en variables como inflación, salarios y empleo. Sin embargo, su metodología se ancla en los mismos datos del INDEC, heredando sus falencias: asume la misma CBT desactualizada y no ajusta por cambios estructurales como la quita de subsidios o la recesión inducida. Esto genera proyecciones optimistas que no coinciden con indicadores alternos, como el colapso del consumo, cierres de locales y despidos masivos reportados en 2025.
Conclusión
En resumen, el indicador que usa Rallo es poco fiable porque se basa en una metodología estancada en el pasado, que minimiza el impacto de gastos fijos y comunes en un contexto de ajustes económicos agresivos. Esto no solo distorsiona la realidad (haciendo que parezca que la pobreza baja cuando en verdad persiste o empeora en términos multidimensionales), sino que puede usarse para justificar políticas sin abordar el drama social subyacente. Organismos como UCA o expertos independientes recomiendan actualizar la ENGHo (Encuesta de Gastos de Hogares) con datos de 2017-2018 para una medición más precisa, pero hasta ahora, el INDEC no lo ha implementado completamente. Si se busca una visión equilibrada, es clave contrastar con mediciones alternativas que capturen la pobreza real más allá de ingresos nominales.
Fuentes y referencias extra
Todas las fuentes y referencias están citadas o en el propio contenido o aquí.
Cómo se mide la pobreza en la Argentina y qué cambios hubo a lo largo de los años (Chequeado)
Cómo mide la pobreza el INDEC y por qué se critica su metodología (iprofesional)
Baja en la pobreza y críticas por la medición (pagina12)
Desde la UCA hasta ATE: las críticas a la medición de la pobreza del Indec (.lt9.com.ar)
COMUNICADO: Un descenso sobrerrepresentado de la pobreza en la Argentina (UCA)
Nowcast de Pobreza (utdt.edu)
Según un informe privado, la pobreza bajó al 30,7% entre abril y septiembre de este año (infobae)
Polémica en las redes por el llamativo índice de pobreza del INDEC (noticias.perfil)