La crítica de Estefanía Molina a los comentarios de Gabriel Rufián sobre la vivienda simplifica en exceso la crisis y pasa por alto evidencias que muestran que la especulación y las propiedades subutilizadas son motores clave, no solo una supuesta escasez absoluta que solo se resuelve con construcción sin restricciones.
Veo el vídeo con interés, y a lo sumo, se deducen una serie de consignas que suenan bonito. La gente suele estar a favor de lo bueno y en contra de lo malo, así es el ser humano. ¿Quién no iba a querer un piso por familia? En cambio, al menos en este corte, no se dice en… https://t.co/0cZvi2uZbG
— Estefania Molina (@EstefMolina_) October 21, 2025
Los argumentos de blanqueamiento especulativo
En primer lugar, Molina afirma que las ideas de Rufián son solo «consignas que suenan bonito» sin abordar la necesidad de construir más viviendas, citando una «escasez brutal» según el Banco de España. Aunque el Banco de España (BdE) estima un déficit acumulado de unas 700.000 viviendas en 2025, esto no invalida el rol del stock existente. España cuenta con entre 3,4 y 3,8 millones de viviendas vacías a nivel nacional, lo que representa un 13-14% del parque total. Políticas como impuestos más altos a propiedades múltiples o a la especulación (precisamente lo que defiende Rufián) podrían movilizar este stock sin depender solo de nueva construcción, que enfrenta barreras como la disponibilidad de suelo y preocupaciones ambientales.
Su argumento de que las viviendas vacías no están donde se necesitan (por ejemplo, rurales vs. urbanas) es una media verdad. Aunque muchas están en pueblos pequeños, las ciudades no son inmunes: Barcelona tiene tasas de vacancia en el mercado de alquiler de alrededor del 9-10%, y Madrid cerca del 6%. Esto equivale a decenas de miles de unidades en zonas tensionadas, a menudo retenidas por inversores o bancos por especulación, no por problemas de habitabilidad. La llamada de Rufián a tratar la vivienda como un derecho, no como inversión, aborda directamente este acaparamiento. Además de ser una obligación constitucional (artículo 47 de la Constitución española), algo que a muchos políticos se les olvida en pro de sus intereses o los de su entorno:
Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.
Un ejemplo de lo contrario al derecho a la vivienda sería la presentadora derechista Ana Rosa Quintana, casada con Juan Muñoz Tamara, un empresario inmobiliario condenado a prisión por una trama de corrupción del PP (el caso Tandem). Ana Rosa, desde su programa, lleva una agenda ideológica muy clara con respecto al sector inmobiliario porque es una especuladora que se beneficias directamente de tener hasta 44 apartamentos turísicos.
Otro ejemplo, sería el de la familia especuladora condenada de VOX: Espinosa de los Monteros y Roció Monasterio. Antes de VOX: ella, siendo promocionada por medios como El Mundo como arquitecta, cuando ni si quiera tenía licencia, para beneficiarse vendiendo lofts que construyeron en suelo industrial, y él presionando a una propietaria para echarla de su hogar para especular con las viviendas porque fue contratado por un tio suyo para ello cuando este adquirió el edificio al comprárselo al hijo de Abel Matutes, exministro del PP. Luego, en VOX, ambos condenados en múltiples ocasiones hasta llegar al Supremo por no pagar las obras en su mansión. Cosa que negaban tanto ellos como VOX, no porque fuera incierto sino porque dañaba su imagen y reputación. De nuevo, políticos favoreciendo la especulación. Y medios afines, periodistas, favoreciéndolos.
Sobre la burbuja: Molina insiste en que los precios subieron por el crédito, no por la sobreconstrucción. Pero la burbuja de los 2000 involucró tanto expansión crediticia como construcción masiva, lo que generó sobreoferta en algunas áreas mientras alimentaba la especulación. La crisis actual replica esto, con el turismo y la inversión extranjera inflando precios urbanos (problemas que Rufián resalta al impulsar impuestos a especuladores).
En cuanto a los esfuerzos de Colau: Molina dice que solo se encontró el 1% de los vacíos esperados en Barcelona. Esto se basa en una inspección municipal estricta que halló un 1,2% (unos 10.000) de vacíos a largo plazo, pero estadísticas más amplias muestran tasas de vacancia más altas. Las políticas de Colau, como multas a bancos por vacíos (por ejemplo, 2,8 millones de euros a fondos en 2018), han movilizado parte del stock sin colapsar el mercado, contrariando el desdén de Molina.
Molina argumenta que impuestos fuertes desincentivan la producción. La evidencia es mixta: gravar vacíos o segundas residencias puede reducir el acaparamiento y aumentar la oferta efectiva, aunque algunos estudios notan efectos potenciales en precios de segundas. El enfoque de Rufián de «una familia, una vivienda» con impuestos progresivos se alinea con aproximaciones equitativas que mejoran el acceso sin desincentivos generalizados.
Finalmente, sobre los controles de precios en Barcelona: Molina alega que solo desplazaron a alquileres temporales a precios más altos. Aunque hubo algunos desplazamientos no intencionados, estudios muestran reducciones generales en alquileres del 4-6% sin caídas netas en oferta, beneficiando a inquilinos de bajos ingresos. Las expulsiones no son inevitables; una aplicación dirigida puede mitigarlas.
Incluso limitar la propiedad de segundas residencias a ricos no acabaría con la escasez, según Molina, pero redistribuiría el acceso, aliviando la presión sobre compradores primerizos y arrendatarios (el punto central de Rufián). La crisis requiere soluciones multifacéticas: sí, construir más puede ser una solución, pero también regular la especulación y desbloquear vacíos. Descartar eso como imprudente ignora los datos.
No tergiversa directamente al Banco de España, ya que el BdE sí habla de un déficit significativo (700.000 viviendas acumuladas). Sin embargo, simplifica su análisis al usarlo para negar otras causas como la especulación, ignorando que el propio BdE ha señalado en informes pasados factores como el crédito y la sobreconstrucción en la burbuja, y no descarta medidas regulatorias complementarias.
Lo que ignora Molina, además, es que de poco sirve construir más si luego los precios no son asequibles. Existe un mantra extendido por el neoliberalismo según él cual cuanta más oferta más se abaratan los productos. Y esto es una falacia, porque no siempre se cumple y en el mercado con una tendencia capitalista y en un mundo en el que cada vez hay más población, por lo tanto más gente dispuesta a pagar por una serie de factores como la necesidad, lo que priman son los beneficios. Al empresario que ha invertido una cantidad de dinero en construir, lo que le interesa, primero, es recuperar cuanto antes lo invertido y luego obtener beneficios por ello.
Conclusión
Molina miente en algunas ocasiones y en otras, en general, omite datos y usa medias verdades mientras usa la hipérbole sobre la situación de la vivienda. Lo que esconde e ignora Molina es que una persona o familia, por ejemplo, puede buscar siempre viviendas en alquiler y las encontrará en los distintos portales (como Fotocasa o Idealista) dentro de los núcleos urbanos, pero de poco le sirve a esa familia o persona que haya viviendas en oferta si la oferta es demasiado cara y ocupa gran parte de su sueldo. Lo que ha sucedido por culpa de los especuladores es que dichas familias han tenido que emigrar a la periferia ante el encarecimiento del metro cuadrado.
La especulación inmobiliaria encarece el metro cuadrado en los núcleos urbanos porque inversores, fondos y particulares adquieren propiedades para retenerlas o revenderlas a precios más altos, reduciendo la oferta disponible para residentes. En España, la inversión extranjera y el auge del alquiler turístico (como Airbnb) han disparado la demanda en ciudades como Madrid y Barcelona, donde los precios han subido un 20-30% desde 2015, con el metro cuadrado alcanzando 4.000-6.000 € en zonas céntricas. Además, las 3,4-3,8 millones de viviendas vacías (13-14% del total) a menudo se mantienen fuera del mercado para especular, lo que agrava la escasez .
Esto obliga a las familias, especialmente de ingresos medios y bajos, a migrar a periferias, donde el metro cuadrado es más asequible (1.500-2.500 €) . Por ejemplo, en Barcelona, áreas como Nou Barris o en Madrid, Vallecas, tienen precios más bajos, pero implican mayores costes de transporte y menor acceso a servicios, perpetuando la desigualdad urbana.
La oferta es limitada, no porque no haya viviendas y no porque no las haya en las ciudades, sino porque son inasumibles. Pero periodistas como Molina prefieren poner el foco en que es un problema de cantidad de oferta porque no se construye en vez de en el encarecimiento de los precios. Por no mencionar que los medios, desde hace años, han planteado un marco mediático favorable a los intereses especulativos cuando el «problema de la vivienda» es realmente, además de los altos precios, de la cantidad de familias que se desahucian.
El verdadero problema que no cuentan
En el primer trimestre de 2025, se registraron 5.644 lanzamientos por impago de alquiler, lo que supuso un aumento del 3,69% interanual, mientras que los derivados de ejecuciones hipotecarias descendieron un 17,89% hasta 1.189. Esto confirma que el impago del alquiler sigue siendo la principal causa de desahucios en España, acaparando alrededor del 77% de los casos. La gente no puede pagar sus hipotecas y es echada de sus hogares. Solo en el segundo semestre de 2025 los desahucios aumentaron un 25%. Viviendas que volvieron a estar disponibles, ergo se sumaron a las que ya había y hay.
Estadísticas de desahucios en 2025
- Primer trimestre de 2025: 7.334 familias fueron desahuciadas, un 1,2% menos que en el mismo periodo de 2024.
- Segundo trimestre de 2025: El número de desahucios aumentó un 11,6% hasta los 6.960, según el CGPJ.
¿Y las causas?
Principal causa: El impago del alquiler sigue siendo la causa principal, representando el 77% de los casos.
Ejecuciones hipotecarias: Los lanzamientos por ejecución hipotecaria disminuyeron un 17,89% en el primer trimestre de 2025.
¿Factores a tener en cuenta?
Aumento del precio de la vivienda: El precio de la vivienda ha aumentado un 12,2% en el primer trimestre de 2025, lo que podría agravar el problema del impago de alquiler.
En España llevan produciéndose durante años una media de entre 70 y 110 desahucios diarios. Pero ¿de qué te hablan los medios y periodistas como Molina pretenden convencerte de que el problema es la escasez de inmuebles o la «okupación» (el allanamiento de morada, que está en torno al 0,06%). Cualquier persona avispada vería que el foco se ha desviado en favor de ciertos intereses.
Más fuentes y referencias
El número de viviendas vacías sigue creciendo en España: 3,8 millones, el 14% de todo el parque (idealista)
El nuevo ‘Censo de Población y Viviendas’ publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) actualiza los datos oficiales del número de casas vacías en España a 1 de enero de 2021. Actualmente hay más de 3,83 millones de viviendas vacías, lo que supone el 14,4% de las más de 26,62 millones de todo el parque español. Frente a 2011, la vivienda vacía ha aumentado en algo más de 435.000 unidades, un incremento del 12,9% en una década.
Casi cuatro millones de casas están vacías en España, el 14% de las viviendas (eldiario.es)
Por qué hay tantas casas vacías en España si el país vive una «emergencia habitacional» (BBC)
Los problemas para acceder a una vivienda se han convertido en una de las principales preocupaciones de los españoles. Así lo reflejan los estudios del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). El precio de las casas en venta alcanza máximos históricos y el alquiler en las principales ciudades se ha convertido en inasumible para muchos.
Sin embargo, según las estimaciones más recientes del Instituto Nacional de Estadística (INE), en España hay 3,8 millones de casas vacías, un 14,4% del total, y muchas llevan años desocupadas.
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En el segundo trimestre de 2025, el precio de la vivienda subió más de un 12%, alcanzando cifras no vistas desde 2007, antes de que estallara la llamada «burbuja inmobiliaria».
Es uno de los factores que explican que el promedio de los jóvenes españoles no abandone el hogar familiar hasta cumplir los 30 años, mucho más tarde que los del resto de la Unión Europea, que se emancipan a los 26,2 años.
El malestar social también ha aumentado y se han dado protestas por el derecho a la vivienda y contra los alquileres turísticos en varias capitales españolas.