El Dios bíblico crea, apoya y regula la esclavitud en todos los sentidos.

Algo que no debería haber sucedido jamás en la historia de la humanidad es la esclavitud. Nos creemos y queremos considerar superiores al resto de especies pero demostramos ser siempre todo lo contrario. Cuando creamos a los Dioses les hicimos dueños de todo lo que conocíamos y al mismo tiempo nos convertimos esclavos de nosotros mismos y nuestras creencias. Desde el panteísmo, pasando por el politeísmo y acabando en el monoteísmo más incoherente hemos dotado a esos Dioses del poder suficiente para excusar nuestras acciones declarando a nuestros actos como ordenes divinas. El dios hebreo no esta carente de los mismos defectos de los autores que lo confeccionaron. La prueba de ello esta en el libro del que sus propios seguidores le nombran autor.