
Los Testigos de Jehová y la sangre (que han derramado)
Las creencias religiosas pueden enajenar a una persona hasta tal punto de asesinar a una persona querida simplemente por una serie de normas inventadas e interpretadas según las convicciones personales y subjetivas de una persona a la que ni si quiera se conoce personalmente. Algunos se preguntarán a qué me refiero con «asesinar». Con ello me refiero a (según el propio DRAE) cuando lo define como matar a alguien con alevosía, ensañamiento o por una recompensa. Algo que han hecho los Testigos de Jehova, pues han tenido la cautela de no autoincriminarse haciendo que sea la propia persona quien decida quitarse la vida convenciéndola (a ella o a su familia) con promesas falsas (al menos hasta que se dignen a evidenciarlas); hacen que la víctima aumente inhumanamente y de forma deliberada su sufrimiento, causándole padecimientos innecesarios, y lo han hecho y hacen única y exclusivamente porque creen que así recibirán una recompensa de un ser omnipotente.