"Sólo a partir de Darwin se ha comprendido que no somos la especie elegida, sino como dice Robert Foley, una especie única entre muchas especies únicas, aunque eso sí, maravillosamente inteligente. Y no deja de ser paradójico que tantos años de ciencia nos hallan llevado a saber algo que cualquier bosquimano del Kalahari, cualquier aborigen australiano, o cualquiera de nuestros antepasados que pintaron la cueva de Altamira conocía de sobra: Que la Tierra no pertenece al hombre, sino que el hombre pertenece a la Tierra."

Juan Luis Arsuaga

Errores matematicos en la Biblia

La Biblia es «la palabra de Dios» o eso dicen. También que ese dios es omnisciente y perfecto. Sin embargo, en ella podemos encontrar todo tipo de errores e incoherencias. Algunas difíciles de notar y que sólo pueden percibirse si se realiza una lectura horizontal; otras, por el contrario, se detectan a simple vista. La mayoría de cristianos o no las conocen o directamente, cuando se enteran porque alguien se las enseña,  las niegan. A nadie le gusta haber sido engañado y esto es lo que sucede cuando quienes dicen tener «la verdad» te venden la Biblia como el culmen de conocimiento que sólo podría haber sido engendrado por una inspiración divina.

Llevo escuchando durante décadas el típico razonamiento circular de que Dios existe porque lo afirma la Biblia y que esta es la palabra de dios porque ese Dios existe. Gente que asume que lo que diga la Biblia es inherentemente cierto porque lo dice la Biblia. Y lo creen así porque piensan, en el fondo, que esta está repleta de «verdades» que nadie en esa época tendría por qué conocer. El problema con este pensamiento es que este surge de gente que jamás ha analizado dichas afirmaciones bíblicas y si lo ha hecho ha sido parcial y sesgadamente (ellos lo llaman «interpretación»). Pues bien. Hay cosas que no son «interpretables»: las matemáticas. 2+2 será igual a 4, por más que uno quiera «interpretarlo» o directamente negarlo. Y es que en la Biblia, querido lector, se encuentran también operaciones matemáticas. No, no esperen cosas complicadas: estamos hablando de unos escritos sacerdotales de seminómadas de la Edad del Bronce y del Hierro, no de escritos de filósofos de la Grecia clásica. Veamos qué tal se les daba a estos hebreos el tema del cálculo.

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