"Se puede asumir con cierta seguridad que uno ha creado a Dios a su propia imagen cuando resulta que Dios odia a toda la misma gente que uno."

Anne Lamott

FACT-CHECKING

Donde los bulos vienen a morir. Desmontando mentiras, una por una.

La reforma laboral de Javier Milei (2026)

Javier Milei, el «liberal libertario» de la secta austriaca afín a las clases altas y que ignora los datos empíricos, ganó las elecciones con un populismo que planteaba eliminar los privilegios de «la casta». La casta, para quien no lo sepa, es un término político que Milei pervirtió: tiene su origen en el libro que dos periodistas italianos, Rizzo y Estella, publicaron.

Milei se apropió para acusar a sus adversarios políticos y a su enemigo, el Estado (que ahora él ocupa), de un término acuñado para definir a precisamente aquellos sectores que él defiende.

A pesar de su retórica populista, ya en esa misma campaña, sin embargo, se veía cuales eran sus intenciones cada vez que daba un discurso, debatía o más aún cuando se colocó ante una pizarra y se puso a eliminar, con la excusa de recortar «gastos superfluos» toda clase de ministerios menos los típicos y clásicamente coercitivos y represaliadores que le defenderían en caso de haber protestas a sus políticas.

Cuando tienes a un sectario de la Escuela Austriaca diciendo que iba a eliminar todo tipo de ministerios, necesarios para gestionar áreas como obras públicas, empleo, sanidad, educación, etc. y que sólo iba a dejar estos:

  • Ministerio de Defensa.
  • Ministerio de Justicia.
  • Ministerio de Economía.
  • Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto.
  • Ministerio de Seguridad.

 

Si tienes un mínimo de inteligencia, ya deberías de hacerte una idea en ese preciso instante de cuáles eran sus intenciones.

De hecho, por si no quedaba más claras sus intenciones para despejar el camino cuando perjudicara a las clases obreras, este dejó claro que estaba en contra el derecho a huelga, manifestación y protesta por sus recortes, anunciados además en su presentación como nuevo presidente. Este loco (que cree ser la reencarnación de un gladiador que luchó en el Coliseo hace 20 siglos contra un león que se reencarnó en su perro Conan, con el que habla tras morir; que se rodea de terraplanistas, astrólogos, etc.) se dedicaba a publicar en redes sociales cual sería el destino para quienes discreparan.

O cuando lanzaba mensajes por megafonía en lugares públicos, cual distopia orwelliana, amenazando con encarcelamientos contra el que protestara. Cosa que se dejó aun más clara cuando la inevitable consecuencia de sus políticas antisociales dio sus frutos: represalias, uso de la fuerza y encarcelamiento contra todo aquel que se manifestara. El fascismo siempre ha funcionado así.

Pues bien. El que prometía una motosierra contra «la casta» de forma hasta teatral, llegó al poder, recortó gasto público en áreas sociales, eliminó solo los ministerios que gestionaban dichas áreas sociales y aplicó su motosierra. Pero no contra esa casta aristocrática o política corrupta y nepotista de la que hablaron Rizzo y Stella sino contra el pueblo y la clase trabajadora. Aquí os dejo el listado de reformas que ha aprobado el gobierno de «La Libertad Avanza» (LLA) presidido por el «liberal libertario» Javier Milei.

Principales cambios aprobados (en el Senado y en discusión en diputados)

  • Se habilita la extensión de la jornada hasta 12 horas, lo que abre la puerta a jornadas mucho más largas y agotadoras, diluyendo el límite histórico de 8 horas y favoreciendo la sobreexplotación mediante “bancos de horas”.
  • Las horas extra dejan de pagarse obligatoriamente, pudiendo cambiarse por descanso, lo que implica trabajar más sin cobrar más y perder un ingreso fundamental para muchos trabajadores.
  • Se recorta el importe de las indemnizaciones por despido al excluir aguinaldo, vacaciones y otros conceptos, lo que abarata despedir y reduce la protección económica del trabajador.
  • Se sustituye el sistema tradicional de indemnización por un Fondo de Asistencia Laboral, trasladando el riesgo al trabajador y debilitando la responsabilidad directa del empleador ante un despido.
  • Se limita el derecho de huelga en sectores considerados “esenciales”, imponiendo servicios mínimos obligatorios, lo que reduce drásticamente la capacidad real de presión sindical.
  • Se prioriza la negociación individual empresa-trabajador frente a la negociación colectiva, dejando al empleado en clara desventaja frente al empleador y debilitando el papel de los sindicatos.1
  • Se permite fraccionar las vacaciones, rompiendo el descanso continuo y facilitando que las empresas dispersen los días libres, afectando a la recuperación física y mental del trabajador.
  • Se flexibilizan reglas del trabajo doméstico y se amplían o modifican períodos de prueba, aumentando la precariedad y facilitando despidos sin consecuencias durante más tiempo.
  • Se abre la posibilidad de pagar salarios en moneda extranjera o en especie, generando inseguridad jurídica, ingresos inestables y mayor vulnerabilidad frente a abusos.

Antes vs ahora (impacto directo en el trabajador)

Para que quede más claro qué ha hecho el «liberal libertario» a los argentinos, os dejo qué se ha modificado poniendo qué había antes y qué ahora, tras su Reforma Laboral.

Jornada laboral

  • Antes: límite efectivo de 8 horas diarias.
  • Ahora: posibilidad de llegar a 12 horas mediante banco de horas, normalizando jornadas más largas y desgaste físico sin mejora salarial.

 

Horas extra

  • Antes: se pagaban como horas extraordinarias.
  • Ahora: pueden compensarse con descanso, eliminando ingresos adicionales y fomentando trabajar más por lo mismo.

 

Indemnización por despido

  • Antes: se calculaba incluyendo conceptos como aguinaldo y vacaciones.
  • Ahora: se excluyen esos conceptos, reduciendo la indemnización y abaratando despedir.

 

Responsabilidad del empleador

  • Antes: la empresa pagaba directamente la indemnización.
  • Ahora: se deriva a un Fondo de Asistencia Laboral, diluyendo la responsabilidad empresarial y trasladando el riesgo al trabajador.

 

Derecho de huelga

  • Antes: mayor capacidad de presión sindical.
  • Ahora: restricciones en sectores “esenciales” con servicios mínimos obligatorios, debilitando la fuerza real de las huelgas.

 

Negociación colectiva

  • Antes: peso central de convenios colectivos.
  • Ahora: se prioriza la negociación individual, dejando al trabajador solo frente a la empresa y debilitando a los sindicatos.

 

Vacaciones

  • Antes: descanso continuado.
  • Ahora: pueden fraccionarse, rompiendo la recuperación real y facilitando la disponibilidad permanente.

 

Períodos de prueba y trabajo doméstico

  • Antes: mayor estabilidad inicial.
  • Ahora: más flexibilidad para despedir en etapas tempranas, aumentando la precariedad.

 

Forma de pago del salario

  • Antes: salario en moneda local y dinero.
  • Ahora: posibilidad de pago en moneda extranjera o en especie, creando inseguridad jurídica e ingresos menos estables.

Aspectos negativos de cara al trabajador

El resumen del apartado anterior es este:

Antes: más protección, indemnizaciones más altas, negociación colectiva fuerte y jornadas limitadas.
Ahora: jornadas más largas, menos salario efectivo, despidos más baratos, sindicatos debilitados y mayor precarización.

Básicamente se eliminan y restringen derechos laborales para favorecer a lo que siempre ha favorecido la derecha clasista: al poseedor del capital, generalmente por herencia o redes clientelares basadas en el nepotismo. Ese que puede permitirse montar empresas sin apenas riesgo para su bolsillo y ejercer lobby. Pero, como siempre, de cara al trabajador es un claro empeoramiento de su situación y condiciones.

  • Aumenta la posibilidad de jornadas largas y más flexibles, que puede derivar en mayor carga laboral sin salario extra obligatorio.
  • Reducción del poder de negociación colectiva y de los sindicatos, con menor capacidad de defensa ante empleadores.
  • Cálculo de indemnizaciones más bajo y restrictivo, excluyendo componentes salariales habituales de la base.
  • Restricciones al derecho de huelga y obligación de mantener servicios mínimos, limitando la acción sindical tradicional.
  • Flexibilización de despidos y juicios laborales, con plazos y costos menores para empresas y menos protección para trabajadores.
  • Posible precarización de condiciones laborales, con más poder para empleadores en la negociación.
  • Al permitir pagos en moneda extranjera o especie, podría generar incertidumbre y menor seguridad jurídica para el trabajador.

 

La «casta», una vez pasado el periodo electoral, eran los trabajadores, los pensionistas, la comunidad educativa y en general las clases sociales no adineradas.

Nota: 

  1. Mucha gente no parece entender cómo funciona el empleo en el mundo real. Desconocen o ignoran que, en un sistema capitalista como el que hay, el poder siempre lo ostenta quien tiene el capital. En este caso, el dueño de la empresa (el dueño de los medios de producción). No el empleado.

Este problema no es actual: ya se lo encontraron los trabajadores en el siglo XVIII y XIX. Cuando apenas existía regulación porque estábamos a los inicios de la era industrial. Explotación laboral plasmada en jornadas de más de 8 horas (de 12 y hasta 16 horas), sin vacaciones, trabajos de alto riesgo y condiciones infrahumanas, trabajo infantil2

El anhelo de un neoliberal: volver a esto. Explotación laboral por desregulación. Niños trabajando en una fábrica. Siglo XIX.

Porque el poder siempre está en manos del empresario, la única solución factible que encontraron los trabajadores fue organizarse y ejercer presión colectiva a dicho empresario. Por eso existen los sindicatos. La sindicación es temida precisamente por el dueño de los medios de producción por su papel a la hora de determinar las condiciones laborales. El principio según el cual se rige la sindicación es bastante simple: el grupo, la unión, hace la fuerza.

Un empresario puede amenazar a sus trabajadores de forma que estos piensen como individuos por su propio bien: que un trabajador acepte condiciones pésimas o la explotación por miedo a ser despedido, lo cual en ese contexto provoca un individualismo en el cual es mayor el miedo a no tener ningún salario que a tener uno, por muy bajo que este sea. Si alguno de vosotros ha trabajado conocerá la expresión popular «si no lo haces tú, lo hará otro», que se ha propagado como una filosofía coercitiva donde se da a entender que, haga lo que haga el trabajador, es reemplazable. Esa misma frase refleja perfectamente lo expuesto sobre quién tiene la sartén por el mango en el «mercado laboral». Por eso es necesaria la colectivización a través de la unión de trabajadores: para contrarrestarla dando la vuelta a quién debe de tener el miedo: si los trabajadores o el empresario.

Por eso lo primero que hace la derecha, cuando no funciona la compra de voluntades a sindicalistas de forma individual (de ahí el término «comegambas» para referirse a ellos) la siguiente opción del empresario/neoliberal es intentar eliminar a los sindicatos. Porque sin sindicación libre de una manipulación por parte de la interesada patronal, el trabajador queda a merced de los deseos del empresario. Es el sueño húmedo de un «liberal libertario», de un anarcocapitalista o neoliberal: estos entienden la «libertad» como la libertad únicamente del empresario de hacer lo que le dé la gana sin un Estado regulándolo, ya sea aunque eso perjudique al medio ambiente o en este caso al trabajador. Porque para la derecha, la dueña del capital, esto implica más plusvalía y por tanto más beneficio económico directo a sus bolsillos. Por eso ven al Estado como un opresor y a los sindicatos como obstáculos. Porque si no hay una ley que les impida hacer lo que quieran sin consecuencias, ni una grupo de trabajadores unidos con poder de ejercer presión (sindicatos), el empresario tendrá manga ancha para poder explotar recursos y personas sin problemas.

2. El trabajo infantil en el siglo XIX fue masivo y brutal, caracterizado por la explotación de menores (incluso desde los 5-7 años) en minas, fábricas textiles y agricultura, con jornadas de hasta 14 horas. Impulsado por la Revolución Industrial, los niños recibían salarios ínfimos y trabajaban en condiciones insalubres que causaban enfermedades y deformidades físicas. Las primeras regulaciones en Inglaterra (1819, 1833) limitaron edades y horarios, aunque la explotación persistió gran parte del siglo.

Características del Trabajo Infantil en el Siglo XIX:

  • Contexto y Sectores: Con la Revolución Industrial, la mano de obra infantil se volvió fundamental en la minería, la producción textil y los servicios (repartidores).
  • Jornadas Laborales: Los niños trabajaban a menudo 14 horas diarias, de seis de la mañana a ocho de la noche, de lunes a viernes, con horarios ligeramente menores los sábados.
  • Condiciones y Peligros: Eran comunes los accidentes con maquinaria, deformidades físicas, enfermedades respiratorias por inhalar fibras de algodón y desnutrición. En las minas, realizaban tareas peligrosas como urgadores (recolección).
  • Salarios y Explotación: Se fomentaba su contratación porque recibían salarios dos o tres veces inferiores a los de los hombres.
  • Situación Social: Provenían de familias pobres o eran huérfanos enviados desde casas de trabajo (workhouses) en ciudades como Londres.

Fue precisamente la regulación (el enemigo demonizado por el neioliberalismo) lo que acabó con esto. Primeras Regulaciones:

  • 1819 (Inglaterra): Se prohibió el trabajo de menores de 9 años en la industria textil.
  • 1833 (Inglaterra): Prohibición a menores de 9 años; 8 horas diarias para niños de 9-13 años; 12 horas para adolescentes de 13-18 años.
  • 1878/1891: Leyes posteriores elevaron la edad mínima a 10 u 11 años.

 

A finales del siglo XIX, la escolarización empezó a reemplazar progresivamente al trabajo en algunos países, aunque el trabajo infantil siguió existiendo en muchas regiones.

La infancia es un asunto polémico en la Escuela Austriaca: para los predicadores de dicha secta los niños solo son objetos en propiedad. Por eso pueden ser vendidos y explotados.

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