Dios tiene infinita sabiduría, bondad y poder; él creó el universo; su duración es eterna, a parte ante y a parte post. Su presencia se extiende tanto como el espacio. ¿Qué es el espacio? Un vacío esférico infinito. Él creó esta mota de polvo y a la especie humana para su gloria, y con el deliberado propósito de hacer miserables a nueve décimas partes de nuestra especie para su gloria. Ésta es la doctrina de los teólogos cristianos, en general, diez a uno. Ahora, mi amigo, ¿puede una profecía o un milagro convencerte a ti o a mí de que una infinita benevolencia, sabiduría y poder crearon y preservan por un tiempo a innumerables millones, para hacerlas sufrir por siempre, para su propia gloria? ¡Alimaña! ¿Cuál es su gloria? ¿Es ambicioso? ¿Desea ascender? ¿Es arrogante, goza de la adulación, se siente exultante, triunfante en su poder y en la dulzura de su venganza? Perdóname, mi Hacedor, por estas desagradables preguntas. Mi respuesta a ellas ya está lista. No creo tales cosas. Mi adoración hacia el autor del universo es demasiado profunda y demasiado sincera. El amor de Dios y su creación, la delicia, el gozo, el triunfo, la exultación por mi propia existencia —aunque no sea más que un átomo, una molécula orgánica en el universo— son mi religión. John Adams (en una carta a T. Jefferson, 14/09/1813)

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Así nació la Cienciología: cuando un mentiroso compulsivo (L. Ron Hubbard) necesitaba dinero y ayuda psicológica

La historia de la secta de la Cienciología es la historia de un mentiroso: L. Ron Hubbard (nacido el 13 de marzo de 1911).

Pese a que consiguió engañar a sus «feligreses» y estos no hacen más que promocionar su vida como la de, entre otras cosas, un magnifico patriota (véase como ejemplo la web que le han dedicado, con música incorporada), un gran explorador y aventurero, un gran estudiante con varias carreras o un gran escritor, además de filósofo, filántropo, etc. su historia es en realidad la de un completo fracaso en todos los sentidos.

A lo largo de toda su vida este fracasado en lo único que tuvo éxito fue en engañar a todos los seguidores de su pseudoterapia convirtiendo todos los fracasos que tuvo en éxitos y a esta pseudoterapia en una nueva religión.

La vida de Hubbard fue la de un tipo al que le encantaba inventarse historias, sobre todo de sí mismo. Como veremos con los ejemplos en este artículo, el líder de la secta de la cienciología fue adornando su vida con invenciones y aumentando, aún más si cabe, su lista de falsedades. Cada una de sus mentiras se iba, como verán, agrandando con más adornos cada vez que se las pillaban: para ello este ofrecía como excusas más y más mentiras para cubrir a la anterior.

El único éxito que tuvo L. Ron Hubbard fue el de engañar o convencer a la gente con sus mentiras: tanto él como sus seguidores lograron convertir, a ojos de todo aquel que no investigue y asuma lo que ellos dicen, todo su deplorable currículum en el de alguien con una carrera prolífica y exitosa. Empecemos…

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Vivir del cuento: Cienciología y Génesis II

Vivir del cuento ha salido muy bien. Uno sólo tiene que convertir una ideología y unos relatos mitológicos en religión para hacerse millonario bajo este sistema basado en “tanto tienes, tanto vales”. La formula es simple: si fracasas intentando vender un producto  (ya sea físico como ideológico) o quieres que las ventas se garanticen, convertirlo en religión te garantizará ese éxito de ventas. Los ejemplos más recientes abarcan desde las religiones más antiguas, hasta las modernas Cienciología y Génesis II.

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Cienciología, el absurdo ejemplo de como crear una religión

El ser humano tiende a crear fantasías que al final acaban siendo admitidas, seguidas y defendidas por muchas personas. La cienciología usa esas fantasías como principios básicos en los que apoyar sus creencias. Estos principios de la cienciología son surrealistas y sin fundamento.

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