La Biblia cómo «fuente de base moral;» en el versículo 15 (<>) ordena a los creyentes un atractivo menú: que «coman sobre excremento».
Este es otro de los ejemplos que muestra la Biblia sobre la bondad, igualdad e higiene del Dios descrito en ella. Lejos de ser el dios del amor que afirman los religiosos, la Biblia nos muestra un dios que desprecia a uno de sus pueblos (Jerusalén) y ordena a uno de sus «elegidos» sitiarlo. Además nos muestra a un Dios que, pese a poseer la sabiduría de quien esta por encima del tiempo, ordena a su elegido «comer sobre excremento» humano, aunque luego el mismo Dios se arrepiente (¿Dios duda sobre su decisión?) y concede el cambio de excremento humano por el de vaca.
Es extraño también que Dios no supiera que su elegido no hubiera comido animales impuros y este tuviera que suplicarle recordándoselo. Otra más de las contradicciones del Dios bíblico.