El mismísimo concepto de pecado viene de la Biblia. ¡El cristianismo ofrece solucionar un problema que él mismo creó! ¿Estarías agradecido a una persona que te cortara con un cuchillo para poder venderte una venda? Dan Barker

Moisés, el faraón y el dios ineficiente y presumido

No paran de repetirnos lo sabio que es Dios, lo omnisciente, que esta en todas partes y lo ve todo. Pues pese a todo eso… En la historia que nos cuenta la biblia sobre el éxodo de Moisés, el dios narrado nos muestra a un dios ineficiente, egocéntrico, y con ganas de lucirse ante todos, dándole igual las consecuencias de ello. También nos pintan a un nuevo faraón, que extrañamente “no conoce” al pueblo de José pese a llevar generaciones en Egipto y que su anterior Faraón (se supone que padre de este nuevo Faraón) si conocía perfectamente.

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No paran de repetirnos lo sabio y omnisciente que es Dios o que este está en todas partes y lo ve todo. Pues pese a todo eso, en la historia que nos cuenta la Biblia, sobre en el Éxodo de Moisés, la narración nos muestra a un dios ineficiente, egocéntrico y con ganas de lucirse ante todos. Un personaje al que le da igual las consecuencias de sus acciones.

También nos pintan a un nuevo faraón, que extrañamente “no conoce” al pueblo de José, pese a llevar generaciones en Egipto y a que su anterior Faraón (se supone que padre de este nuevo Faraón) sí conocía perfectamente.

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Éxodo 1: un Faraón que no sabe donde vive

Entretanto, se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no conocía a José; y dijo a su pueblo: He aquí, el pueblo de los hijos de Israel es mayor y más fuerte que nosotros. Ahora, pues, seamos sabios para con él, para que no se multiplique, y acontezca que viniendo guerra, él también se una a nuestros enemigos y pelee contra nosotros, y se vaya de la tierra.

Entre tanto, se muestra a un supuesto dios que intenta hacerse el héroe dejando libre al pueblo de Israel «milagro» tras «milagro», cuando todo se podría haber solucionado directamente si ese dios hubiera hablado al Faraón desde un principio, como ya había hecho anteriormente con su padre.

Y Faraón respondió: ¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehová, ni tampoco dejaré ir a Israel.

Nota: La lectura está sacada de la versión  Reina-Valera  revisión de 1960. Pese a que ha sido revisada constantemente no han podido arreglar lo suficientemente la historia para dejar a Dios en buen lugar. Los versículos apenas cambian en lo principal con el resto de versiones.

Éxodo 3: Yahvé siempre elige a los más catetos y siempre en privado

Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios. Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró,y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía.
Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema. Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es. Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios. Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo.

Nota: Una zarza ardiendo y un ángel que proviene de ella le habla… ¿No podía ser ese supuesto demonio del cristianismo? Ya sabéis: ángeles… fuego… ¡Ah, no! Según el relato es Dios porque se él lo ha dicho y, claro, todos sabemos que ese «malvado» demonio no puede mentir a nadie, así que debe de ser ese Dios.  Aparte de esto: bién podría habérseles aparecido a todos los hebreos y así ahorrarse muchas complicaciones a la hora de dar un mensaje, pero a Dios le gusta lucirse y hacerlo todo lo más complicado posible, como más delante veremos. También, asumiendo que lo que en el relato se cuenta hubiera sucedido realmente, el creyente debe tener confianza en que un hombre, después de horas al sol en pleno desierto, viera y hablara con Dios y no estuviera sufriendo un delirio (algo muy común durante la biblia es que Dios nunca se muestra en masa para comunicar algo sino que ¡misteriosamente! sólo habla con ciertas personas “elegidas» según su criterio: uno bastante discutible desde el punto de vista moral que poseen la mayoría de los creyentes actualmente).

El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.

Nota: Después de un montón de generaciones asesinadas y torturadas, Dios al fin se entera de que una parte de su creación (los egipcios), están esclavizando a otra parte de su creación (el pueblo hebreo), entonces decide elegir liberar a los peor parados, pero en vez de hablar directamente con el Faraón para que libere al pueblo hebreo, como en otras ocasiones, decide enviar a un pastor de ovejas para pedir que su pueblo marginado por los egipcios lo adoren y hablar con un faraón para que libere a todo un pueblo de esclavos. Muy eficiente.

Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel? Y él respondió: Ve, porque yo estaré contigo; y esto te será por señal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este monte. Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros. Además dijo Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Jehová,el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Éste es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos. Ve,y reúne a los ancianos de Israel, y diles: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, me apareció diciendo: En verdad os he visitado, y he visto lo que se os hace en Egipto; y he dicho: Yo os sacaré de la aflicción de Egipto a la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo, a una tierra que fluye leche y miel.

Nota: Cuando por fin llegaron, después de 40 años vagando por el desierto, esa tierra no era lo idílica y perfecta que Dios les había prometido. Pero ese es otro asunto.

Y oirán tu voz; e irás tú, y los ancianos de Israel, alrey de Egipto, y le diréis: Jehová el Dios de los hebreos nos ha encontrado; por tanto, nosotros iremos ahora camino de tres días por el desierto, para que ofrezcamos sacrificios a Jehová nuestro Dios. Mas yo sé que el rey de Egipto no os dejará ir sino por mano fuerte. Pero yo extenderé mi mano, y heriré a Egipto con todas mis maravillas que haré en él, y entonces os dejará ir. Y yo daré a este pueblo gracia en los ojos de los egipcios, para que cuando salgáis, no vayáis con las manos vacías; sino que pedirá cada mujer a su vecina y a su huésped a alhajas de plata, alhajas de oro, y vestidos, los cuales pondréis sobre vuestros hijos y vuestras hijas; y despojaréis a Egipto. Entonces Moisés respondió diciendo: He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido Jehová. Y Jehová dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano?

Moisés, que tampoco era tonto del todo, ya sabía que nadie le iba a creer. Pero Dios seguía a su bola y, claro, a ver quién le discute a ese dios cual sería la mejor forma de comunicar sus designios.

Y él respondió: Una vara. Él le dijo: Échala en tierra. Y él la echó en tierra, y se hizo una culebra; y Moisés huía de ella. Entonces dijo Jehová a Moisés: Extiende tu mano, y tómala por la cola. Y él extendió su mano, y la tomó, y se volvió vara en su mano. Por esto creerán que se te ha aparecido Jehová, el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob. Le dijo además Jehová: Mete ahora tu mano en tu seno. Y él metió la mano en su seno; y cuando la sacó, he aquí que su mano estaba leprosa como la nieve. Y dijo: Vuelve a meter tu mano en tu seno. Y él volvió a meter su mano en su seno; y al sacarla de nuevo del seno, he aquí que se había vuelto como la otra carne. Si aconteciere que no te creyeren ni obedecieren a la voz de la primera señal, creerán a la voz de la postrera. Y si aún no creyeren a estas dos señales, ni oyeren tu voz, tomarás de las aguas del río y las derramarás en tierra; y se cambiarán aquellas aguas que tomarás del río y se harán sangre en la tierra. Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua. Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego?¿No soy yo Jehová? Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar.

Nota: Dios por fin confiesa que todas las desgracias físicas las provoca el. Básicamente por que le da la gana y sin un motivo aparente.

Éxodo 4: Yahvé hace que Faraón se niegue una y otra vez para torturarle mediante Moisés

Y él dijo: ¡Ay, Señor! envía, te ruego, por medio del que debes enviar. Entonces Jehová se enojó contra Moisés, y dijo: ¿No conozco yo a tu hermano Aarón, levita, y que él habla bien? Y he aquí que él saldrá a recibirte, y al verte se alegrará en su corazón. Tú hablarás a él, y pondrás en su boca las palabras, y yo estaré con tu boca y con la suya, y os enseñaré lo que hayáis de hacer. Y él hablará por ti al pueblo; él te será a ti en lugar de boca, y tú serás para él en lugar de Dios. Y tomarás en tu mano esta vara, con la cual harás las señales. Así se fue Moisés, y volviendo a su suegro Jetro, le dijo: Iré ahora, y volveré a mis hermanos que están en Egipto, para ver si aún viven. Y Jetro dijo a Moisés: Ve en paz. Dijo también Jehová a Moisés en Madián: Ve y vuélvete a Egipto, porque han muerto todos los que procuraban tu muerte. Entonces Moisés tomó su mujer y sus hijos, y los puso sobre un asno, y volvió a tierra de Egipto. Tomó también Moisés la vara de Dios en su mano. Y dijo Jehová a Moisés: Cuando hayas vuelto a Egipto, mira que hagas delante de Faraón todas las maravillas que he puesto en tu mano; pero yo endureceré su corazón, de modo que no dejará ir al pueblo.

Y he aquí señores, toda la verdad. No era el Faraón quien impedía marchar a su pueblo sino el mismísimo dios. Cada vez que el pobre faraón quería dejar libre al pueblo de Israel, era el mismísimo Yahvé/Dios quien hacía que este se negara, una y otra vez, tan sólo para mostrar todos sus “milagros”, las cuales ya veremos a continuación.

Y dirás a Faraón: Jehová ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito. Ya te he dicho que dejes ir a mi hijo, para que me sirva, mas no has querido dejarlo ir; he aquí yo voy a matar a tu hijo, tu primogénito. Y aconteció en el camino, que en una posada Jehová le salió al encuentro, y quiso matarlo. Entonces Séfora tomó un pedernal afilado y cortó el prepucio de su hijo, y lo echó a sus pies, diciendo: A la verdad tú me eres un esposo de sangre. Así le dejó luego ir. Y ella dijo: Esposo de sangre, a causa de la circuncisión.

Nota: Todo un ejemplo de la compasión y bondad de Dios se resume en su deseo de matar al hijo inocente. A esto se le añade el ejemplo de una «buena madre creyente, quien se dedica a cortar el prepucio a su hijo para que ese Dios le perdonara la vida. Y claro, ¿cómo no va a querer Dios un prepucio como prueba de ello?

Y Jehová dijo a Aarón: Ve a recibir a Moisés al desierto. Y él fue, y lo encontró en el monte de Dios, y le besó. Entonces contó Moisés a Aarón todas las palabras de Jehová que le enviaba, y todas las señales que le había dado. Y fueron Moisés y Aarón, y reunieron a todos los ancianos de los hijos de Israel. Y habló Aarón acerca de todas las cosas que Jehová había dicho a Moisés, e hizo las señales delante de los ojos del pueblo. Y el pueblo creyó; y oyendo que Jehová había visitado a los hijos de Israel, y que había visto su aflicción, se inclinaron y adoraron. Después Moisés y Aarón entraron a la presencia de Faraón y le dijeron: Jehová el Dios de Israel dice así: Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto. Y Faraón respondió: ¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehová, ni tampoco dejaré ir a Israel.

Nota: Al parecer Dios no sólo había endurecido el corazón del faraón sino que le había dotado de amnesia, porque ¡ya no sabía de qué Dios se trataba! ¿?

Y ellos dijeron: El Dios de los hebreos nos ha encontrado; iremos, pues, ahora, camino de tres días por el desierto, y ofreceremos sacrificios a Jehová nuestro Dios, para que no venga sobre nosotros con peste o con espada. Entonces el rey de Egipto les dijo: Moisés y Aarón, ¿por qué hacéis cesar al pueblo de su trabajo? Volved a vuestras tareas. Dijo también Faraón: He aquí el pueblo de la tierra es ahora mucho, y vosotros les hacéis cesar de sus tareas. Y mandó Faraón aquel mismo día a los cuadrilleros del pueblo que lo tenían a su cargo, y a sus capataces, diciendo: De aquí en adelante no daréis paja al pueblo para hacer ladrillo, como hasta ahora; vayan ellos y recojan por sí mismos la paja. Y les impondréis la misma tarea de ladrillo que hacían antes, y no les disminuiréis nada; porque están ociosos, por eso levantan la voz diciendo: Vamos y ofrezcamos sacrificios a nuestro Dios. Agrávese la servidumbre sobre ellos, para que se ocupen en ella, y no atiendan a palabras mentirosas. Y saliendo los cuadrilleros del pueblo y sus capataces, hablaron al pueblo, diciendo: Así ha dicho Faraón: Yo no os doy paja. Id vosotros y recoged la paja donde la halléis; pero nada se disminuirá de vuestra tarea. Entonces el pueblo se esparció por toda la tierra de Egipto para recoger rastrojo en lugar de paja. Y los cuadrilleros los apremiaban, diciendo: Acabad vuestra obra, la tarea de cada día en su día, como cuando se os daba paja. Y azotaban a los capataces de los hijos de Israel que los cuadrilleros de Faraón habían puesto sobre ellos, diciendo: ¿Por qué no habéis cumplido vuestra tarea de ladrillo ni ayer ni hoy, como antes? Y los capataces de los hijos de Israel vinieron a Faraón y se quejaron a él, diciendo: ¿Por qué lo haces así con tus siervos? No se da paja a tus siervos, y con todo nos dicen: Haced el ladrillo. Y he aquí tus siervos son azotados, y el pueblo tuyo es el culpable. Y él respondió: Estáis ociosos, sí, ociosos, y por eso decís: Vamos y ofrezcamos sacrificios a Jehová. Id pues, ahora, y trabajad. No se os dará paja, y habéis de entregar la misma tarea de ladrillo.
Entonces los capataces de los hijos de Israel se vieron en aflicción, al decírseles: No se disminuirá nada de vuestro ladrillo, de la tarea de cada día. Y encontrando a Moisés y a Aarón, que estaban a la vista de ellos cuando salían de la presencia de Faraón, les dijeron: Mire Jehová sobre vosotros, y juzgue; pues nos habéis hecho abominables delante de Faraón y de sus siervos, poniéndoles la espada en la mano para que nos maten. Entonces Moisés se volvió a Jehová, y dijo: Señor, ¿por qué afliges a este pueblo? ¿Para qué me enviaste? Porque desde que yo vine a Faraón para hablarle en tu nombre, ha afligido a este pueblo; y tú no has librado a tu pueblo.

Nota: Dios el omnisciente y sabio, que está por encima del tiempo… ¿no sabía que al realizar esa primera acción el faraón castigaría aun más a los israelitas? Además, como ya hemos visto antes, que no es el faraón quien se niega realmente: es Dios quién hace que el faraón se niegue, provocando así que se castigue aún más a su «pueblo elegido».

Primera acción inútil de Dios a través de Moisés

Jehová respondió a Moisés: Ahora verás lo que yo haré a 6
Faraón; porque con mano fuerte los dejará ir, y
con mano
fuerte los echará de su tierra
.

Nota: Aquí ya les estaba diciendo dios , el poco efectivo, que el pueblo de Israel iba a recibir aún más daño…

Habló todavía Dios a Moisés, y le dijo: Yo soy JEHOVÁ. Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, mas en mi nombre JEHOVÁ no me di a conocer a ellos. También establecí mi pacto con ellos, de darles la tierra de Canaán, la tierra en que fueron forasteros, y en la cual habitaron. Asimismo yo he oído el gemido de los hijos de Israel, a quienes hacen servir los egipcios, y me he acordado de mi pacto. Por tanto, dirás a los hijos de Israel: Yo soy JEHOVÁ; y yo os sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto, y os libraré de su servidumbre, y os redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes; y os tomaré por mi pueblo y seré vuestro Dios; y vosotros sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios, que os sacó de debajo de las tareas pesadas de Egipto. Y os meteré en la tierra por la cual alcé mi mano jurando que la daría a Abraham, a Isaac y a Jacob; y yo os la daré por heredad. Yo JEHOVÁ. De esta manera habló Moisés a los hijos de Israel; pero ellos no escuchaban a Moisés a causa de la congoja de espíritu, y de la, dura servidumbre.

Nota: ¿Qué esperaban Dios y Moisés, su perrito fiel?¿Que el pueblo los aclamara pese a que, gracias a ellos , les habían multiplicado el trabajo y los castigos? El monoteísmo abrahámico encima intenta pintar al Faraón como el verdadero culpable de todo, pese a que según el relato fue dios quién llevo anteriormente a Abraham a Egipto para que engañara al Faraón con sucias artimañas gracias a su apoyo. Y quien, además, ahora estaba haciendo que el Faraón se negara una y otra vez sin un motivo aparente.

Y habló Jehová a Moisés, diciendo: Entra y habla a Faraón rey de Egipto, que deje ir de su tierra a los hijos de Israel. Y respondió Moisés delante de Jehová: He aquí, los hijos de Israel no me escuchan; ¿cómo, pues, me escuchará Faraón, siendo yo torpe de labios? Entonces Jehová habló a Moisés y a Aarón y les dio mandamiento para los hijos de Israel, y para Faraón rey de Egipto, para que sacasen a los hijos de Israel de la tierra de Egipto. Éstos son los jefes de las familias de sus padres: Los hijos de Rubén, el primogénito de Israel: Hanoc, Falú, Hezrón y Carmi; éstas son las familias de Rubén. Los hijos de Simeón: Jemuel, Jamín, Ohad, Jaquín, Zohar, y Saúl hijo de una cananea. Éstas son las familias de Simeón. Éstos son los nombres de los hijos de Leví por sus linajes: Gersón, Coat y Merari. Y los años de la vida de Leví fueron ciento treinta y siete años.

Nota: A Dios no parecen funcionarle sus poderes y maldiciones iniciales. Se conoce que tenían fecha de caducidad. Porque en Génesis 6:3  Es Dios quien con su poder divino lanza esta maldición:

Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.

Los hijos de Gersón: Libni y Simei, por sus familias. Y los hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrón y Uziel. Y los años de la vida de Coat fueron ciento treinta y tres años. Y los hijos de Merari: Mahli y Musi. Éstas son las familias de Leví por sus linajes. Y Amram tomó por mujer a Jocabed su tía, la cual dio a luz a Aarón y a Moisés. Y los años de la vida de Amram fueron ciento treinta y siete años. Los hijos de Izhar: Coré, Nefeg y Zicri. Y los hijos,de Uziel: Misael, Elzafán y Sitri. Y tomó Aarón por mujer a Elisabet hija de Aminadab, hermana de Naasón; la cual dio a luz a Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar. Los hijos de Coré: Asir, Elcana y Abiasaf. Éstas son las familias de los coreítas.
Y Eleazar hijo de Aarón tomó para sí mujer de las hijas de Futiel, la cual dio a luz a Finees. Y éstos son los jefes de los padres de los levitas por sus familias. Éste es aquel Aarón y aquel Moisés, a los cuales Jehová dijo: Sacad a los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus ejércitos.Éstos son los que hablaron a Faraón rey de Egipto, para sacar de Egipto a los hijos de Israel. Moisés y Aarón fueron éstos.

Cuando Jehová habló a Moisés en la tierra de Egipto, entonces Jehová habló a Moisés, diciendo: Yo soy JEHOVÁ; di a Faraón rey de Egipto todas las cosas que yo te digo a ti. Y Moisés respondió delante de Jehová: He aquí, yo soy torpe de labios; ¿cómo, pues, me ha de oír Faraón? Jehová dijo a Moisés: Mira, yo te he constituido dios para Faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta. Tú dirás todas las cosas que yo te mande, y Aarón tu hermano hablará a Faraón, para que deje ir de su tierra a los hijos de Israel. Y yo endureceré el corazón de Faraón, y multiplicaré en la tierra de Egipto mis señales y mis maravillas.
Y Faraón no os oirá; mas yo pondré mi mano sobre Egipto, y sacaré a mis ejércitos, mi pueblo, los hijos de Israel, de la tierra de Egipto, con grandes juicios. Y sabrán los egipcios que yo soy Jehová, cuando extienda mi mano sobre Egipto, y saque a los hijos de Israel de en medio de ellos.

Nota: Por si no quedaba claro, Dios vuelve a confesar que él es quien hace que el pobre faraón se niegue una y otra vez a dejar marchar al pueblo de Israel. Todo, para tener una excusa con que machacar al pueblo de Egipto con sus plagas y así lucirse una y otra vez.

E hizo Moisés y Aarón como Jehová les mandó; así lo hicieron. Era Moisés de edad de ochenta años, y Aarón de edad de ochenta y tres, cuando hablaron a Faraón. Habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo: Si Faraón os respondiere diciendo: Mostrad milagro; dirás a Aarón: Toma tu vara, y échala delante de Faraón, para que se haga culebra. Vinieron, pues, Moisés y Aarón a Faraón, e hicieron como Jehová lo había mandado. Y echó Aarón su vara delante de Faraón y de sus siervos, y se hizo culebra. Entonces llamó también Faraón sabios y hechiceros, e hicieron también lo mismo los hechiceros de Egipto con sus encantamientos; pues echó cada uno su vara, las cuales se volvieron culebras; mas la vara de Aarón devoró las varas de ellos. Y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó, como Jehová lo había dicho.

Entonces Jehová dijo a Moisés: El corazón de Faraón está endurecido, y no quiere dejar ir al pueblo. Ve por la mañana a Faraón, he aquí que él sale al río; y tú ponte a la ribera delante de él, y toma en tu mano la vara que se volvió culebra, y dile: Jehová el Dios de los hebreos me ha enviado a ti, diciendo: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva en el desierto; y he aquí que hasta ahora no has querido oír. Así ha dicho Jehová: En esto conocerás que yo soy Jehová: he aquí, yo golpearé con la vara que tengo en mi mano el agua que está en el río, y se convertirá en sangre. Y los peces que hay en el río morirán, y hederá el río, y los egipcios tendrán asco de beber el agua del río.

Nota: Tubo que matar a los pobres peces, tan solo para mostrar su poder y poder presumir de el ante Egipto. Cuando lo mas fácil y sencillo hubiera sido que no endureciera el corazón del pobre Faraón.

Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón: Toma tu vara, y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ríos, sobre sus arroyos y sobre sus estanques, y sobre todos sus depósitos de aguas, para que se conviertan en sangre, y haya sangre por toda la región de Egipto, así en los vasos de madera como en los de piedra. Y Moisés y Aarón hicieron como Jehová lo mandó; y alzando la vara golpeó las aguas que había en el río, en presencia de Faraón y de sus siervos; y todas las aguas que había en el río se convirtieron en sangre. Asimismo los peces que había en el río murieron; y el río se corrompió, tanto que los egipcios no podían beber de él. Y hubo sangre por toda la tierra de Egipto. Y los hechiceros de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos; y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó; como Jehová lo había dicho.

Dios = 1 – Ecología y medioambiente = 0

Y Faraón se volvió y fue a su casa, y no dio atención tampoco a esto. Y en todo Egipto hicieron pozos alrededor del río para beber, porque no podían beber de las aguas del río. Y se cumplieron siete días después que Jehová hirió el río. Entonces Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. Y si no lo quisieres dejar ir, he aquí yo castigaré con ranas todos tus territorios. Y el río criará ranas las cuales subirán y entrarán en tu casa, en la cámara donde duermes, y sobre tu cama, y en las casas de tus siervos, en tu pueblo, en tus hornos y en tus artesas. Y las ranas subirán sobre ti, sobre tu pueblo, y sobre todos tus siervos. Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón: Extiende tu mano con tu vara sobre los ríos, arroyos y estanques, para que haga subir ranas sobre la tierra de Egipto. Entonces Aarón extendió su mano sobre las aguas de Egipto, y subieron ranas que cubrieron la tierra de Egipto. Y los hechiceros hicieron lo mismo con sus encantamientos, e hicieron venir ranas sobre la tierra de Egipto. Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: Orad a Jehová para que quite las ranas de mí y de mi pueblo, y dejaré ir a tu pueblo para que ofrezca sacrificios a Jehová.

Y dijo Moisés a Faraón: Dígnate indicarme cuándo debo orar por ti, por tus siervos y por tu pueblo, para que las ranas sean quitadas de ti y de tus casas, y que solamente queden en el río. Y él dijo: Mañana. Y Moisés respondió: Se hará conforme a tu palabra, para que conozcas que no hay como Jehová nuestro Dios. Y las ranas se irán de ti, y de tus casas, de tus siervos y de tu pueblo, y solamente quedarán en el río. Entonces salieron Moisés y Aarón de la presencia de Faraón. Y clamó Moisés a Jehová tocante a las ranas que había mandado a Faraón. E hizo Jehová conforme a la palabra de Moisés, y murieron las ranas de las casas, de los cortijos y de los campos. Y las juntaron en montones, y apestaba la tierra. Pero viendo Faraón que le habían dado reposo, endureció su  corazón y no los escuchó, como Jehová lo había dicho.

Nota: ¿Que importa que mueran peces y ranas inocentes y que la tierra apeste por completo si asi puede lucirse Dios una y otra vez? Para el dios de esta historia lo importante no era la libertad del pueblo de Israel, lo importante realmente era que le adoraran.

Dios = 2 – Ecología y medioambiente = 0

Entonces Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón: Extiende tu vara y golpea el polvo de la tierra, para que se vuelva piojos por todo el país de Egipto. Y ellos lo hicieron así; y Aarón extendió su mano con su vara, y golpeó el polvo de la tierra, el cual se volvió piojos, así en los hombres como en las bestias; todo el polvo de la tierra se volvió piojos en todo el país de Egipto. Y los hechiceros hicieron así también, para sacar piojos con sus encantamientos; pero no pudieron. Y hubo piojos tanto en los hombres como en las bestias. Entonces los hechiceros dijeron a Faraón: Dedo de Dios es éste. Mas el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó, como Jehová lo había dicho.

Jehová dijo a Moisés: Levántate de mañana y ponte delante de Faraón, he aquí él sale al río; y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. Porque si no dejas ir a mi pueblo, he aquí yo enviaré sobre ti, sobre tus siervos, sobre tu pueblo y sobre tus casas toda clase de moscas; y las casas de los egipcios se llenarán de toda clase de moscas, y asimismo la tierra donde ellos estén. Y aquel día yo apartaré la tierra de Gosén, en la cual habita mi pueblo, para que ninguna clase de moscas haya en ella, a fin de que sepas que yo soy Jehová en medio de la tierra. Y yo pondré redención entre mi pueblo y el tuyo. Mañana será esta señal. Y Jehová lo hizo así, y vino toda clase de moscas molestísimas sobre la casa de Faraón, sobre las casas de sus siervos, y sobre todo el país de Egipto; y la tierra fue corrompida a causa de ellas. Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: Andad, ofreced sacrificio a vuestro Dios en la tierra. Y Moisés respondió: No conviene que hagamos así, porque ofreceríamos a Jehová nuestro Dios la abominación de los egipcios.

He aquí, si sacrificáramos la abominación de los egipcios delante de ellos, ¿no nos apedrearían? Camino de tres días iremos por el desierto, y ofreceremos sacrificios a Jehová nuestro Dios, como él nos dirá. Dijo Faraón: Yo os dejaré ir para que ofrezcáis sacrificios a Jehová vuestro Dios en el desierto, con tal que no vayáis más lejos; orad por mí.

Y respondió Moisés: He aquí, al salir yo de tu presencia,
rogaré a Jehová que las diversas clases de moscas se vayan de
Faraón, y de sus siervos, y de su pueblo mañana; con tal que
Faraón no falte más, no dejando ir al pueblo a dar sacrificio a Jehová. Entonces Moisés salió de la presencia de Faraón, y oró a Jehová. Y Jehová hizo conforme a la palabra de Moisés, y quitó todas aquellas moscas de Faraón, de sus siervos y de su pueblo, sin que quedara una. Mas Faraón endureció aun esta vez su corazón, y no dejó ir al pueblo.

Nota:Dios les quito las moscas pero… ¿Y los piojos anteriores? Entonces Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón, y dile: Jehová, el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. Porque si no lo quieres dejar ir, y lo detienes aún, he aquí la mano de Jehová estará sobre tus ganados que están en el campo, caballos, asnos, camellos, vacas y ovejas, con plaga gravísima.

Y Jehová hará separación entre los ganados de Israel y los de Egipto, de modo que nada muera de todo lo de los hijos de Israel. Y Jehová fijó plazo, diciendo: Mañana hará Jehová esta cosa en la tierra. Al día siguiente Jehová hizo aquello, y murió todo el ganado de Egipto; mas del ganado de los hijos de Israel no murió uno.
Entonces Faraón envió, y he aquí que del ganado de los hijos de Israel no había muerto uno.
Mas el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir al pueblo.

Nota: A Dios sigue sin importarle la vida de los seres vivos, tan sólo para poder lucirse ante el faraón y el pueblo hebreo creando plagas y más plagas. Ya me diréis a mi qué culpa tenían los pobres animales de todo.

Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Tomad puñados de ceniza de un horno, y la esparcirá Moisés hacia el cielo delante de Faraón; y vendrá a ser polvo sobre toda la tierra de Egipto, y producirá sarpullido con úlceras en los hombres y en las bestias, por todo el país de Egipto. Y tomaron ceniza del horno, y se pusieron delante de Faraón, y la esparció Moisés hacia el cielo; y hubo sarpullido que produjo úlceras tanto en los hombres como en las bestias.
Y los hechiceros no podían estar delante de Moisés a causa del sarpullido, porque hubo sarpullido en los hechiceros y en todos
los egipcios. Pero Jehová endureció el corazón de Faraón, y no los oyó, como Jehová lo había dicho a Moisés.

Y vuelve a ser Dios, por supuesto, quien hace que el faraón se niegue de nuevo una y otra vez… A estas alturas más de uno se puede preguntar por qué Moisés era tan tonto que no se daba cuenta de ello y le pedía la libertad de su pueblo al verdadero culpable de su esclavitud: su Dios.

Entonces Jehová dijo a Moisés: Levántate de mañana, y ponte delante de Faraón, y dile: Jehová, el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.

Nota: he ahí el primer propósito de Dios. Solo quería sustituir la esclavitud de su pueblo a manos del Faraón por la suya propia.

Porque yo enviaré esta vez todas mis plagas a tu corazón, sobre tus siervos y sobre tu pueblo, para que entiendas que no hay otro como yo en toda la tierra.

Nota: Y ahí podemos ver el segundo propósito: presumir ante el faraón y el pueblo hebreo.

Porque ahora yo extenderé mi mano para herirte a ti y a tu pueblo de plaga, y serás quitado de la tierra. Y a la verdad yo te he puesto para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra.

Nota: Y ahí el tercer propósito de Dios: la fama.

¿Todavía te ensoberbeces contra mi pueblo, para no dejarlos ir?

Nota: Hay que ser hipócrita para preguntar eso a una persona a la que obligas a actuar como quieres tan sólo para poder lucirte ante otras y así conseguir que te adoren constantemente sin importarte las vidas de animales y personas lo más mínimo.

He aquí que mañana a estas horas yo haré llover granizo muy pesado, cual nunca hubo en Egipto, desde el día que se fundó hasta ahora.

Nota: Esto es falso. Históricamente se sabe que hubo cambios climáticos en la tierra de Egipto que provocaron una sequía. Anteriormente, esta era una tierra fértil con lluvias y un clima húmedo. De hecho, ese cambio climático se produjo entre el 12.000 y el 6000 a.e.c.

Envía, pues, a recoger tu ganado, y todo lo que tienes en el campo; porque todo hombre o animal que se halle en el campo, y no sea recogido a casa, el granizo caerá sobre él, y morirá. De los siervos de Faraón, el que tuvo temor de la palabra de Jehová hizo huir sus criados y su ganado a casa; mas el que no puso en su corazón la palabra de Jehová, dejó sus criados y sus ganados en el campo. Y Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que venga granizo en toda la tierra de Egipto sobre los hombres, y sobre las bestias, y sobre toda la hierba del campo en el país de Egipto. Y Moisés extendió su vara hacia el cielo, y Jehová hizo tronar y granizar, y el fuego se descargó sobre la tierra; y Jehová hizo llover granizo sobre la tierra de Egipto. Hubo, pues, granizo, y fuego mezclado con el granizo, tan grande, cual nunca hubo en toda la tierra de Egipto desde que fue habitada. Y aquel granizo hirió en toda la tierra de Egipto todo lo que estaba en el campo, así hombres como bestias; asimismo destrozó el granizo toda la hierba del campo, y desgajó todos los árboles del país.

Nota: A dios siguen sin importarle las vidas de inocentes. Ya sean tanto de animales como de personas. Si tan mal le caía el faraón, podría haberle hecho daño únicamente a él. En cambio, ese personaje «justo y misericordioso» se dedica a matar a animales y a personas inocentes, una y otra vez.

Dios = 3 – Ecología y medioambiente = 0

Solamente en la tierra de Gosén, donde estaban los hijos de Israel, no hubo granizo. Entonces Faraón envió a llamar a Moisés y a Aarón, y les dijo: He pecado esta vez; Jehová es justo, y yo y mi pueblo impíos. Orad a Jehová para que cesen los truenos de Dios y el granizo, y yo os dejaré ir, y no os detendréis más.

Nota: si se tiene un mínimo de moral y se lee este relato analizándolo críticamente, uno se empieza a dar cuenta quienes eran realmente los malos  en esta historia y quienes los buenos. ¿El pobre Faraón, al que ese dios, salido del fuego, endurecía el corazón hacía negarse una y otra vez?¿ O Dios y Moisés, que no hacían nada más que matar animales y personas tan solo para que el pueblo hebreo pudiera adorarles con sacrificios?

Y le respondió Moisés: Tan pronto salga yo de la ciudad, extenderé mis manos a Jehová, y los truenos cesarán, y no habrá más granizo; para que sepas que de Jehová es la tierra. Pero yo sé que ni tú ni tus siervos temeréis todavía la presencia de Jehová Dios. El lino, pues, y la cebada fueron destrozados, porque la cebada estaba ya espigada, y el lino en caña. Mas el trigo y el centeno no fueron destrozados, porque eran tardíos. Y salido Moisés de la presencia de Faraón, fuera de la ciudad, extendió sus manos a Jehová, y cesaron los truenos y el granizo, y la lluvia no cayó más sobre la tierra.
Y viendo Faraón que la lluvia había cesado, y el granizo y los
truenos, se obstinó en pecar, y endurecieron su corazón él y sus siervos. Y el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir a los hijos de Israel, como Jehová lo había dicho por medio deMoisés.

Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón; porque yo he endurecido su corazón, y el corazón de sus siervos, para mostrar entre ellos estas mis señales, y para que cuentes a tus hijos y a tus nietos las cosas que yo hice en Egipto, y mis señales que hice entre ellos; para que sepáis que yo soy Jehová.

Nota: Y por si a alguien todavía no le quedó claro quien era el verdadero culpable: Dios vuelve a confesar y mostrar, encima, cuales son los verdaderos motivos que le impulsan.

Entonces vinieron Moisés y Aarón a Faraón, y le dijeron: Jehová el Dios de los hebreos ha dicho así: ¿Hasta cuándo no querrás humillarte delante de mí? Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. Y si aún rehúsas dejarlo ir, he aquí que mañana yo traeré sobre tu territorio la langosta, la cual cubrirá la faz de la tierra, de modo que no pueda verse la tierra; y ella comerá lo que escapó, lo que os quedó del granizo; comerá asimismo todo árbol que os fructifica en el campo. Y llenará tus casas, y las casas de todos tus siervos, y las casas de todos los egipcios, cual nunca vieron tus padres ni tus abuelos, desde que ellos fueron sobre la tierra hasta hoy. Y se volvió y salió de delante de Faraón. Entonces los siervos de Faraón le dijeron: ¿Hasta cuándo será este hombre un lazo para nosotros? Deja ir a estos hombres, para que sirvan a Jehová su Dios. ¿Acaso no sabes todavía que Egipto está ya destruido?

Nota: Al pobre faraón, incapaz de dejar marchar al pueblo hebreo por culpa de Dios, se le estaban sublevando hasta sus propios siervos. A esto se le suma el que no supiera el por qué nada más dejarles libres, una y otra vez, de su boca sólo salían las palabras: “No os iréis de Egipto.”

Y Moisés y Aarón volvieron a ser llamados ante Faraón, el cual les dijo: Andad, servid a Jehová vuestro Dios. ¿Quiénes son los que han de ir? Moisés respondió: Hemos de ir con nuestros niños y con nuestros viejos, con nuestros hijos y con nuestras hijas; con nuestras ovejas y con nuestras vacas hemos de ir; porque es nuestra fiesta solemne para Jehová. Y él les dijo: ¡Así sea Jehová con vosotros! ¿Cómo os voy a dejar ir a vosotros y a vuestros niños? ¡Mirad cómo el mal está delante de vuestro rostro! No será así; id ahora vosotros los varones, y servid a Jehová, pues esto es lo que vosotros pedisteis. Y los echaron de la presencia de Faraón. Entonces Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto para traer la langosta, a fin de que suba sobre el país de Egipto, y consuma todo lo que el granizo dejó. Y extendió Moisés su vara sobre la tierra de Egipto, y Jehová trajo un viento oriental sobre el país todo aquel día y toda aquella noche; y al venir la mañana el viento oriental trajo la langosta. Y subió la langosta sobre toda la tierra de Egipto, y se asentó en todo el país de Egipto en tan gran cantidad como no la hubo antes ni la habrá después; y cubrió la faz de todo el país, y oscureció la tierra; y consumió toda la hierba de la tierra, y todo el fruto de los árboles que había dejado el granizo; no quedó cosa verde en árboles ni en hierba del campo, en toda la tierra de Egipto.
Entonces Faraón se apresuró a llamar a Moisés y a Aarón, y
dijo: He pecado contra Jehová vuestro Dios, y contra vosotros. Mas os ruego ahora que perdonéis mi pecado solamente esta vez, y que oréis a Jehová vuestro Dios que quite de mí al menos esta plaga mortal. Y salió Moisés de delante de Faraón, y oró a Jehová. Entonces Jehová trajo un fortísimo viento occidental, y quitó la langosta y la arrojó en el Mar Rojo; ni una langosta quedó en todo el país de Egipto.
Pero Jehová endureció el corazón de Faraón, y éste no dejó ir a los hijos de Israel.

Nota: Dios envió a las pobres langostas para realizar un trabajo y luego matarlas. Y todo para volver a hacer que el Faraón se niegue a dejar “libre” al pueblo hebreo. Cualquier persona con un poco de cerebro ya se estará dando cuenta de la crueldad de este supuesto Dios «benevolente». Y es que ese personaje, o es un dios cruel o uno estúpido.

Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, tanto que cualquiera las palpe. Y extendió Moisés su mano hacia el cielo, y hubo densas tinieblas sobre toda la tierra de Egipto, por tres días. Ninguno vio a su prójimo, ni nadie se levantó de su lugar en tres días; mas todos los hijos de Israel tenían luz en sus habitaciones. Entonces Faraón hizo llamar a Moisés, y dijo: Id, servid a Jehová; solamente queden vuestras ovejas y vuestras vacas; vayan también vuestros niños con vosotros.
Y Moisés respondió: Tú también nos darás sacrificios y holocaustos que sacrifiquemos para Jehová nuestro Dios. Nuestros ganados irán también con nosotros; no quedará ni una pezuña;porque de ellos hemos de tomar para servir a Jehová nuestro Dios, y no sabemos con qué hemos de servir a Jehová hasta que lleguemos allá. Pero Jehová endureció el corazón de Faraón, y no quiso dejarlos ir. Y le dijo Faraón: Retírate de mí;guárdate que no veas más mi rostro, porque en cualquier día que vieres mi rostro, morirás. Y Moisés respondió: Bien has dicho; no veré más tu rostro.

Nota: Y ¡cómo no! Dios vuelve ha hacer que el Faraón se niegue a dejarles marchar para poder lanzarles otra plaga más.

Jehová dijo a Moisés: Una plaga traeré aún sobre Faraón y sobre Egipto, después de la cual él os dejará ir de aquí; y seguramente os echará de aquí del todo.

Nota: ¿Seguramente? ¿pero no es Dios omnisciente y lo sabe todo? Y si es sólo una expresión ¿Es ese el lenguaje de un Dios omnisciente y sabio?

Habla ahora al pueblo, y que cada uno pida a su vecino, y cada una a su vecina, alhajas de plata y de oro. Y Jehová dio gracia al pueblo en los ojos de los egipcios. También Moisés era tenido por gran varón en la tierra de Egipto, a los ojos de los siervos de Faraón, y a los ojos del pueblo.

Nota: Un momento… ¿Moisés era bien visto a los ojos del pueblo Egipcio y los propios siervos del faraón? Les envía plaga tras plaga por la cual mueren animales y personas, les hace pasar por un verdadero infierno… y la biblia tiene la osadía de hacernos creer que ese personaje, Moisés, y su pueblo de esclavos, ¡eran bien vistos por los egipcios! ¿??

Lo que intentan explicarnos aquí es que el Dios sabio, justo y misericordioso engaña al pueblo de Egipto haciendo que vean a Moisés y los suyos como buenos a pesar de todas las plagas que les enviaron anteriormente. Y no sólo eso sino que aun les faltaba por enviar quedaba la peor de todas.

Dijo, pues, Moisés: Jehová ha dicho así: A la medianoche yo saldré por en medio de Egipto, y morirá todo primogénito en tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que está tras el molino, y todo primogénito de las cual nunca hubo, ni jamás habrá.

He aquí al Dios bondadoso que tienen los judíos, cristianos y musulmanes. Un Dios que juega con la voluntad de las personas, mata a animales, hombres, mujeres y por ultimo niños, tan solo para presumir de su poder y para que un pueblo le tema y adore realizando aún más sacrificios en su nombre. Todo un ejemplo de sabiduría, bondad, justicia y misericordia.

Pero contra todos los hijos de Israel, desde el hombre hasta la bestia, ni un perro moverá su lengua, para que sepáis que Jehová hace diferencia entre los egipcios y los israelitas. Y descenderán a mí todos estos tus siervos, e inclinados delante de mí dirán: Vete, tú y todo el pueblo que está debajo de ti; y después de esto yo saldré.
Y salió muy enojado de la presencia de Faraón. Y Jehová dijo a Moisés: Faraón no os oirá, para que mis maravillas se multipliquen en la tierra de Egipto.

Nota: Por si no os había quedado claro todavía el propósito de todo esto.

Éxodo 11: a Yahvé tampoco le gustan los hijos

Y Moisés y Aarón hicieron todos estos prodigios delante de Faraón; pues Jehová había endurecido el corazón de Faraón, y no envió a los hijos de Israel fuera de su país.
Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año. Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia. Mas si la familia fuere tan pequeña que no baste para comer el cordero, entonces él y su vecino inmediato a su casa tomarán uno según el número de las personas; conforme al comer de cada hombre, haréis la cuenta sobre el cordero.
El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras. Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes. Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer.
Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán. Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus entrañas. Ninguna cosa de- 10jaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego.
Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de Jehová. Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto.

Yo Jehová. Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto.

Aquí se presentan dos contradicciones:

– Dios, que está en todas las partes y todo lo ve y lo sabe. ¿Necesitó de una señal en las puertas de las casas para no confundirse y así pasar de largo?
– Un dios generoso, justo, sabio y omnisciente. ¿Necesita ver que sus seguidores asan un cordero y se lo comen para no matar a sus primogénitos?

Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis. Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo, será cortado de Israel. El primer día habrá santa convocación, y asimismo en el séptimo día tendréis una santa convocación; ninguna obra se hará en ellos, excepto solamente que preparéis lo que cada cual haya de comer. Y guardaréis la fiesta de los panes sin levadura, porque en este mismo día saqué vuestras huestes de la tierra de Egipto; por tanto, guardaréis este mandamiento en vuestras generaciones por costumbre perpetua. En el mes primero comeréis los panes sin levadura, desde el día catorce del mes por la tarde hasta el veintiuno del mes por la tarde.

Por siete días no se hallará levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado, así extranjero como natural del país, será cortado de la congregación de Israel.
Ninguna cosa leudada comeréis; en todas vuestras habitaciones comeréis panes sin levadura. Y Moisés convocó a todos los ancianos de Israel, y les dijo: Sacad y tomaos corderos por vuestras familias, y sacrificad la pascua. Y tomad un manojo de hisopo, y mojadlo en la sangre que estará en un lebrillo, y untad el dintel y los dos postes con la sangre que estará en el lebrillo; y ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana. Porque Jehová pasará hiriendo a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Jehová aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir.

Guardaréis esto por estatuto para vosotros y para vuestros hijos para siempre. Y cuando entréis en la tierra que Jehová os dará, como prometió, guardaréis este rito. Y cuando os dijeren vuestros hijos: ¿Qué es este rito vuestro?, vosotros responderéis: Es la víctima de la pascua de Jehová, el cual pasó por encima de las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras casas. Entonces el pueblo se inclinó y adoró. Y los hijos de Israel fueron e hicieron puntualmente así, como Jehová había mandado a Moisés y a Aarón. Y aconteció que a la medianoche Jehová hirió a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sentaba sobre su trono hasta el primogénito del cautivo que estaba en la cárcel, y todo primogénito de los animales.

Y se levantó aquella noche Faraón, él y todos sus siervos, y todos los egipcios; y hubo un gran clamor en Egipto, porque no había casa donde no hubiese un muerto. E hizo llamar a Moisés y a Aarón de noche, y les dijo: Salid de en medio de mi pueblo vosotros y los hijos de Israel, e id, servid a Jehová, como habéis dicho. Tomad también vuestras ovejas y vuestras vacas, como habéis dicho, e idos; y bendecidme también a mí. Y los egipcios apremiaban al pueblo, dándose prisa a echarlos de la tierra; porque decían: Todos somos muertos. Y llevó el pueblo su masa antes que se leudase, sus masas envueltas en sus sábanas sobre sus hombros.
E hicieron los hijos de Israel conforme al mandamiento de Moisés, pidiendo de los egipcios alhajas de plata, y de oro, y vestidos.
Y Jehová dio gracia al pueblo delante de los egipcios, y les dieron cuanto pedían; así despojaron a los egipcios.

Partieron los hijos de Israel de Ramesés a Sucot, como seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños. También subió con ellos grande multitud de toda clase de gentes, y ovejas, y muchísimo ganado. Y cocieron tortas sin levadura de la masa que habían sacado de Egipto, pues no había leudado, porque al echarlos fuera los egipcios, no habían tenido tiempo ni para prepararse comida. El tiempo que los hijos de Israel habitaron en Egipto fue cuatrocientos treinta años. Y pasados los cuatrocientos treinta años, en el mismo día todas las huestes de Jehová salieron de la tierra de Egipto. Es noche de guardar para Jehová, por haberlos sacado en ella de la tierra de Egipto.
Esta noche deben guardarla para Jehová todos los hijos de
Israel en sus generaciones. Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Ésta es la ordenanza de la pascua; ningún extraño comerá de
ella. Mas todo siervo humano comprado por dinero comerá de ella, después que lo hubieres circuncidado. El extranjero y el jornalero no comerán de ella. Se comerá en una casa, y no llevarás de aquella carne fuera de ella, ni quebraréis hueso suyo. Toda la congregación de Israel lo hará. Mas si algún extranjero morare contigo, y quisiere celebrar la pascua para Jehová, séale circuncidado todo varón, y entonces la celebrará, y será como uno de vuestra nación; pero ningún incircunciso comerá de ella. La misma ley será para el natural, y para el extranjero que habitare entre vosotros. Así lo hicieron todos los hijos de Israel; como mandó Jehová a Moisés y a Aarón, así lo hicieron.

Nota: Dios tiene una especial manía con los prepucios humanos que él mismo creó. Al parecer, el dios omnisciente y sabio se equivocó al crear el pene humano. Si no, uno no puede entender el porqué de esa obsesión con la circuncisión ¿ Es que no le gustó cómo le quedó al principio «su obra»? ¿Dios se equivocó al crearlo así?

Y en aquel mismo día sacó Jehová a los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus ejércitos. Jehová habló a Moisés, diciendo: Conságrame todo primogénito.
Cualquiera que abre matriz entre los hijos de Israel, así de los hombres como de los animales, mío es.

Nota: Así dejaron de ser esclavos del Faraón para convertirse en esclavos de un Dios que mata y ordena a quien le place, cuando le place y como le place. Para Dios todo tiene un precio.

Y Moisés dijo al pueblo: Tened memoria de este día, en el cual habéis salido de Egipto, de la casa de servidumbre, pues Jehová os ha sacado de aquí con mano fuerte; por tanto, no comeréis leudado. Vosotros salís hoy en el mes de Abib. Y cuando Jehová te hubiere metido en la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del heveo y del jebuseo, la cual juró a tus padres que te daría, tierra que destila leche y miel, harás esta celebración en este mes. Siete días comerás pan sin leudar, y el séptimo día será fiesta para Jehová. Por los siete días se comerán los panes sin levadura, y no se verá contigo nada leudado, ni levadura, en todo tu territorio. Y lo contarás en aquel día a tu hijo, diciendo: Se hace esto con motivo de lo que Jehová hizo conmigo cuando me sacó de Egipto. Y te será como una señal sobre tu mano, y como un memorial delante de tus ojos, para que la ley de Jehová esté en tu boca; por cuanto con mano fuerte te sacó Jehová de Egipto. Por tanto, tú guardarás este rito en su tiempo de año en año. Y cuando Jehová te haya metido en la tierra del cananeo, como te ha jurado a ti y a tus padres, y cuando te la hubiere dado, dedicarás a Jehová todo aquel que abriere matriz, y asimismo todo primer nacido de tus animales; los machos serán de Jehová. Mas todo primogénito de asno redimirás con un cordero; y si no lo redimieres, quebrarás su cerviz. También redimirás al primogénito de tus hijos. Y cuando mañana te pregunte tu hijo, diciendo: ¿Qué es esto?, le dirás: Jehová nos sacó con mano fuerte de Egipto, de casa de servidumbre; y endureciéndose Faraón para no dejarnos ir, Jehová hizo morir en la tierra de Egipto a todo primogénito, desde el primogénito humano hasta el primogénito de la bestia; y por esta causa yo sacrifico para Jehová todo primogénito macho, y redimo al primogénito de mis hijos.
Te  será, pues, como una señal sobre tu mano, y por un memorial delante de tus ojos, por cuanto Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte. Y luego que Faraón dejó ir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos, que estaba cerca; porque dijo Dios: Para que no se arrepienta el pueblo cuando vea la guerra, y se vuelva a Egipto. Mas hizo Dios que el pueblo rodease por el camino del desierto del Mar Rojo. Y subieron los hijos de Israel de Egipto armados.

Nota: Lo que deja aquí a entender el autor es que, al huir de Egipto y ser un pueblo de cobardes, Dios les hizo ir por otro sitio para que no tuvieran que luchar contra los filisteos. Según el relato lo hizo ya que eso les asustaría y volverían a Egipto. Y claro, con lo que costó salir de allí…

Primera cuestión ¿No iban acompañados y protegidos por dios?
Segunda cuestión ¿Les lleva por el camino más largo para luego tener que separar las aguas de un mar, y no puede hacerles invisibles o hacer dormir al pueblo filisteo para que estos, por lo visto patéticos hebreos, cruzaran sin tener que luchar?

Éxodo 13: Yahvé vuelve a liarla sin motivo aparente

Tomó también consigo Moisés los huesos de José, el cual había juramentado a los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis subir mis huesos de aquí con vosotros. Y partieron de Sucot y acamparon en Etam, a la entrada del desierto. Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y de noche.
Nunca se apartó de delante del pueblo la columna de nube de día, ni de noche la columna de fuego. Habló Jehová a Moisés, diciendo: Di a los hijos de Israel que den la vuelta y acampen delante de Pi-hahirot, entre Migdol y el mar hacia Baal-zefón; delante de él acamparéis junto al mar. Porque Faraón dirá de los hijos de Israel: Encerrados están en la tierra, el desierto los ha encerrado. Y yo endureceré el corazón de Faraón para que los siga; y seré glorificado en Faraón y en todo su ejército, y sabrán los egipcios que yo soy Jehová.

Esto ya es, por último, la mayor canallada que realiza ese Dios hacia el pueblo hebreo y hacia el egipcio. Cuando por fin deja que el faraón pueda echarles de Egipto y estos ya están acampados, a salvo y a punto de cruzar el mar, Dios vuelve a hacer que el faraón se niegue y los persiga tan sólo para mostrar a los egipcios que él es Jehová y le glorifiquen.

Y ellos lo hicieron así. Y fue dado aviso al rey de Egipto, que el pueblo huía; y el corazón de Faraón y de sus siervos se volvió contra el pueblo, y dijeron: ¿Cómo hemos hecho esto de haber dejado ir a Israel, para que no nos sirva? Y unció su carro, y tomó consigo su pueblo; y tomó seiscientos carros escogidos, y todos los carros de Egipto, y los capitanes sobre ellos. Y endureció Jehová el corazón de Faraón rey de Egipto, y él siguió a los hijos de Israel; pero los hijos de Israel habían salido con mano poderosa. Siguiéndolos, pues, los egipcios, con toda la caballería y carros de Faraón, su gente de a caballo, y todo su ejército, los alcanzaron acampados junto al mar, al lado de Pi-hahirot, delante de Baal-zefón.

Y cuando Faraón se hubo acercado, los hijos de Israel alzaron sus ojos, y he aquí que los egipcios venían tras ellos; por lo que los hijos de Israel temieron en gran manera, y clamaron a Jehová. Y dijeron a Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto? ¿No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos servir a los egipcios? Porque mejor nos fuera servir a los egipcios, que morir nosotros en el desierto. Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis. Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.

Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen.
Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del mar, en seco. Y he aquí, yo endureceré el corazón de los egipcios para que los sigan; y yo me glorificaré en Faraón y en todo su ejército, en  sus carros y en su caballería; y sabrán los egipcios que yo soy Jehová, cuando me glorifique en Faraón, en sus carros y en su gente de a caballo.

Y ¡cómo no!, Dios vuelve a explicar por qué hace las cosas como las hace: por puro egocentrismo. El dios de la Biblia mata a animales y a personas tan sólo para obtener gloria y fama. Este es el personaje que nos muestra ese libro al que adoran los religiosos de ese supuesto monoteísmo.

Y el ángel de Dios que iba delante del campamento de Israel, se apartó e iba en pos de ellos; y asimismo la columna de nube que iba delante de ellos se apartó y se puso a sus espaldas, e iba entre el campamento de los egipcios y el campamento de Israel; y era nube y tinieblas para aquéllos, y alumbraba a Israel de noche, y en toda aquella noche nunca se acercaron los unos a los otros. Y extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo Jehová que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas. Entonces los hijos de Israel entraron por en medio del mar, en seco, teniendo las aguas como muro a su  derecha y a su izquierda. Y siguiéndolos los egipcios, entraron tras ellos hasta la mitad del mar, toda la caballería de Faraón,  sus carros y su gente de a caballo. Aconteció a la vigilia de la mañana, queJehová miró el campamento de los egipcios desde la columna de fuego y nube, y trastornó el campamento de los egipcios, y quitó las ruedas de sus carros, y los trastornó  gravemente. Entonces los egipcios dijeron: Huyamos de delante de Israel, porque Jehová pelea por ellos contra los egipcios.

Nota: ¿No es dios omnipresente y está en todas las partes?

Y Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre el mar,26 para
que las aguas vuelvan sobre los egipcios, sobre sus carros, y sobre su caballería. Entonces Moisés extendió su mano sobre el mar, y cuando amanecía, el mar se volvió en toda su fuerza, y los egipcios al huir se encontraban con el mar; y Jehová derribó a los egipcios en medio del mar. Y volvieron las aguas, y cubrieron los carros y la caballería, y todo el ejército de Faraón que había entrado tras ellos en el mar; no quedó de ellos ni uno. Y los hijos de Israel fueron por en medio del mar, en seco, teniendo las aguas por muro a su derecha y a su izquierda.
Así salvó Jehová aquel día a Israel de mano de los egipcios; e Israel vio a los egipcios muertos a la orilla del mar. Y vio Israel aquel grande hecho que Jehová ejecutó contra los egipcios; y el pueblo temió a Jehová, y creyeron a Jehová y a Moisés su siervo.

Nota: Ahora que alguien nos explique por que un supuesto dios que creó todo y a todos, que según quienes creen y propagan que existe es sabio, bondadoso,  justo, omnisciente, omnipotente, etc., etc., etc., hizo todo de esa forma.

¿Un Dios que mata a quien le place tan sólo para mostrar su poder y para que le alaben es un dios bueno y justo?
Si quería la libertad de su pueblo ¿Podría haber hecho las cosas de otra manera?
¿Era necesario que matara incluso a niños, tan solo por engrandecerse a ojos de su pueblo y del faraón?

Ese es el dios que nos muestran las “sagradas escrituras”. Un dios egocéntrico, asesino e injusto, que juega con las voluntades de las personas cuando le place y cuya única justificación es la adoración hacia él.
El dios bíblico sólo busca fama y poder mediante el miedo. Si existiera ese Dios, a el habría que atribuirle todas las desgracias.

DIOS ES EL VERDADERO DEMONIO DE SU PROPIA RELIGIÓN.

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45 respuestas

  1. Ja ja ja ja… Se nota por tu forma de hablar y tus faltas de ortografía, lo amargado que te encuentra mi amigo. un dios, el que tú quieras, hace lo que él quiere y no recibe ordenes de nadie, mucho menos se rige por los deseo de sus seguidores, pues con ello carecería de soberanía, entonces no sería dios.
    De esta manera Yahvé o Jehová, como tu quieras llamarle, Es Dios de dioses y Señor de señores, Rey de reyes y soberano por sobre todo lo que existe, por lo tanto, Él hace las cosas como quiere y no conforme a los deseos de alguien como tú…

    1. Se nota, por su falta de argumentos y de ética, que usted es el menos indicado para dar lecciones a nadie. Mucho menos de ortografía (como evidencia de ello ya está su comentario).

      Mucho «poder» y mucho «hacer» pero ustedes, religiosos, no pueden evidenciar la existencia física de su personaje ficticio favorito. El único «poder» que tiene ese personaje es en la literatura donde aparece que ustedes han creído a pies juntillas. Y ni eso: su dios no pasa de personaje de cuarta que, pese a que quiere que las cosas sean de una forma jamás lo consigue en el único lugar donde aparece: en la literatura mitológica. El Voldemort de la saga Harry Potter es mucho más efectivo en ese sentido.

      Lo único que ha hecho usted en su comentario, por si no se ha dado cuenta, es mostrar la escasa moral que tiene: justificando las acciones aberrantes de un personaje aberrante dentro de una obra aberrante. En resumen, lo único que ha hecho usted es demostrar su fanatismo religioso.

    2. Pues vuestro amigo no puede nada contra carros de hierro (Jueces 1:19). Y me parece que el Universo es demasiado grande para una deidad tan mediocre, que parece no saber siquiera que la Luna no brilla con luz propia.

  2. Estimado Ateo… son muy interesantes tus posts, aportan datos interesantes aunque no comparto TODOS, ni tus ideas e interpretaciones… pero al comenzar a leer este post, me encontré con un detalle que me parece que no tuviste en cuenta o se te pasó… y te cito:

    Tú dices:

    «También nos pintan a un nuevo faraón, que extrañamente “no conoce” al pueblo de José, pese a llevar generaciones en Egipto y a que su anterior Faraón (se supone que padre de este nuevo Faraón) sí conocía perfectamente»

    Cito lo que dice la Biblia:

    «Entretanto, se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no conocía a José; y dijo a su pueblo:
    He aquí, el pueblo de los hijos de Israel es mayor y más fuerte que nosotros. Ahora, pues, seamos sabios para con él, para que no se multiplique, y acontezca que viniendo guerra, él también se una a nuestros enemigos y pelee contra nosotros, y se vaya de la tierra» – Éxodo 1:8-10

    Y la pregunta es:

    A quién no conocía ese faraón?? al pueblo o a José??? Es lo mismo una cosa que otra??

    No olvides que con el abuelo de Ramsés II cambió la dinastía… Akenatón (reinó durante 15 años), que fue el Faraón que llevó la capital de Egipto a Avaris, y que quitó todos los demás dioses, para adorar solamente al dios sol, «Ra»… y que al final, luego de haber muerto Tutankamon (8 años después), hijo de Akenaton, tomó el poder el sacerdote Ay, y que duró poco tiempo en el poder (4 años), y se dedicó a restaurar la adoración de los demás dioses y al morir tomó el poder Horemheb, que era el general del ejército que duró en el trono 28 años… y este fue el fin de esa dinastía…

    Luego de esto comenzó una nueva dinastía, con el faraón Ramsés I (durante 1 año), y le sucedió Seti I (que duró en el reinado por 15 años), padre de Ramsés II, para quien trabajaron los israelitas, construyendo la ciudad que llevaba su nombre «Pi Ramsés»…

    Si Akenaton fue el faraón que puso a José como visir o gobernador de Egipto, es lógico y comprensible que Seti I no conociera a José, ya que habían pasado 58 años de que José fuera gobernador… no te parece?? Conocía al pueblo de Israel, ya que decidió limitar el crecimiento demográfico de este pueblo, oprimiéndolo y matando los niños varones… No dice en ningún lugar que el Faraón, no conocía al pueblo de José, sino a José…

    Luego dices que el faraón no sabe ni dónde vive y citas

    «Y Faraón respondió: ¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehová, ni tampoco dejaré ir a Israel.»

    Es curioso, pero ese texto bíblico no tiene nada que ver con lo que afirmas, ya que ahí el faraón dice que no conoce al Dios de Israel, no a Israel…

    Amigo Ateo… si lees lentamente y prestas atención, tanto los textos con lo que dices, verás que tu afirmación está errada…

    1. Pregunta sobre si «A quién no conocía ese faraón?? al pueblo o a José??? Es lo mismo una cosa que otra??« y luego me menciona a Akenatón ¿?

      1º.- ¿Me puede decir qué tiene que ver uno con otro? En ni una sola parte de Éxodo, ni en ninguna parte del Pentateuco se menciona que el Faraón al que hacen mención fuera Akenatón. De hecho no hay ni un solo biblista que pueda confirmar a qué fararón se referían con «Faraón» en Éxodo. Es más, casi todos a quien colocan supuestamente como Faraón en ese relato es a Ramses III. El problema es que, como es una historia inventada y escrita siglos a posteriori, cometen tal cantidad de anacronismos que es inevitable echarse unas risas cuando alguien intenta colocar a tal o cual faraón para esgrimir el argumento de turno para así poder excusar, según ellos, X o Y error bíblico. Que nos mencione usted a Akenatón y nos intente dar una lección biográfica es exactamente lo mismo: pues dicho faraón vivió durante el 1353 y el 1336 a.e.c. y el Éxodo, según la cronologías realizadas por los propios biblistas, sucedió en el 1489 a.e.c. O sea, que lo sucedido en el relato de Éxodo son incluso anteriores al siglo XV a.e.c. y usted me está hablando no sólo de faraones del siglo XIV sino del XIII.

      2º.- José, según la propia Biblia, era uno de los doce hijos de Jacob, bisnieto de Abraham y lo que es más importante, alguien criado por un oficial egipcio (Potifar), su mano derecha y el «interpretador de sueños» del «Faraón» del relato. Se puede especular si, basándonos en el relato, ese nuevo «Faraón» no conocía al pueblo ¿pero a José? Es este nuevo «Faraón» quien, según ese mismo relato, no conoce a José inexplicablemente. Ya nos explicará usted cómo. En este comentario no lo ha hecho. Lo único que ha hecho ha sido dar rodeos con explicaciones absurdas sobre faraones que no sólo no se mencionan sino que no concuerdan ni con los hechos (usted no puede confirmar con ninguna fuente lo que dice la Biblia más que con la propia Biblia), ni con la época de la que supuestamente hablan los autores de ese relato de Éxodo.

      Para acabar, me viene a dar una lección alegando que no presto atención bajo el argumento de que, según usted misma, «ese texto bíblico no tiene nada que ver con lo que afirmas, ya que ahí el faraón dice que no conoce al Dios de Israel, no a Israel…«.

      En el mismo relato, por si se le ha olvidado, se dice que el «Faraón» padre de dicho «Faraón» hablaba a través de José con Dios y este dice no conocerle, ni a ese dios ni a José. «No saber ni donde vives» es una frase irónica teniendo en cuenta tal descripción. Lo gracioso es que usted se centra en eso para intentar refutar lo que afirmo pero obvia lo más chirriante del relato: que todo se habría solucionado si el dios de José hubiera hablado directamente con ese Faraón. Y ni eso: habría bastado con que no le «endureciera su corazón» a lo largo de los siguientes versículos dedicados al lucimiento personal de «milagros» genocidas durante todas y cada una de las conversaciones con Moisés. Pero claro: el autor del relato habría tenido una historia mucho más sosa. Es mucho mejor mostrar a un personaje tal y como lo hace, inventándose situaciones de ese estilo.

    2. Avaris fue construida por los hicsos,que fundaron las dinastías XV y XVI, la cual fue tomada por el gobernante de Tebas de la XVII dinastía, y Pi Ramses fue edificada sobre las ruinas de Avaris por Ramses II de la XIX dinastía, de hecho algunos estudiosos creen que el relato bíblico podría referirse ala salida de los hicsos de Egipto basador en la historia de Egipto de Maneton

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