Ya expliqué lo absurdamente incoherente que es creer en unos textos, ya no solo por su contenido fantasioso sino porque ni un solo creyente puede saber con certeza si quiera qué se decía originalmente en su religioso. Esto, lo expuse con la Biblia, y además añadí un caso paradigmático dentro de las razones por las que defendí tal cosa: la cantidad de variantes que se descubrieron de los textos sagrados.
A petición popular, voy a exponer una serie de datos que demuestran la cantidad de alteraciones que tienen dichos textos. Algo que ya es de sobra conocido, público y notorio. Pero esta vez no solo en la Biblia. Pondré ejemplos también de las que hay en el Corán.
Variaciones encontradas en la Biblia
John Mill (1645–1707)
John Mill fue un teólogo y estudioso británico que dedicó 30 años de su vida a comparar los manuscritos griegos del Nuevo Testamento.
En 1707, publicó en Oxford su monumental edición titulada: Novum testamentum græcum, cum lectionibus variantibus MSS. ejemplarium, versionum, editionum SS. patrum et scriptorum ecclesiasticorum, et in easdem nolis (El Nuevo Testamento Griego, con lecturas variantes) (Oxford, fol. 1707). Era una edición crítica, con aparato textual, donde registró todas las diferencias que encontró entre los manuscritos disponibles en su tiempo.
Mill comparó unos 100 manuscritos griegos (una cifra enorme para su época), versiones antiguas (latinas, siríacas, coptas) y citas de los Padres de la Iglesia. Luego colocó, al pie de página, todas las variantes que encontró en cada pasaje.
¿Y qué sucedió? Pretendiendo hacer un Nuevo Testamento lo más fiel posible recopilando todos los manuscritos griegos más antiguos disponibles, acabó llevándose una sorpresa cuando descubrió más de 30.000 variantes en ellos (según algunos recuentos modernos, unas 33.000).
Para el siglo XVIII, esto fue un escándalo teológico. Muchos religiosos, ante la disonancia cognitiva que les causo el hallazgo, acusaron a Mill de “debilitar la fe”, ya que hasta entonces se creía que el texto bíblico era “perfectamente preservado” y que todas las copias coincidían. En realidad, Mill no estaba atacando la fe, solo mostraba los hechos: los manuscritos no eran idénticos.
Después de Mill, la investigación textual se volvió mucho más amplia y precisa, sobre todo en los siglos XIX y XX, por lo que cada vez se fueron encontrando más alteraciones en los textos sagrados.
Johann Jakob Griesbach (1745–1812)
Johann Jakob Griesbach fue el heredero directo del trabajo de John Mill y el precursor de la crítica textual científica moderna del Nuevo Testamento.
Su importancia no está tanto en dar una cifra, sino en: reconocer que existían decenas de miles de variantes y proponer un método para evaluarlas genéticamente, agrupando manuscritos por familias textuales.
¿Cuales fueron sus contribuciones?
- Introdujo el método de familias textuales (occidental, alejandrina, bizantina).
- Refinó la comparación y aumentó la lista de variantes a decenas de miles.
- Propuso que el texto bizantino era una recensión tardía, no el original.
Su obra fundamental es Novum Testamentum Graece (2 vols., Halle, 1774–1775; 2ª ed. ampliada 1796–1806). Aquí Griesbach publica su propia edición crítica del texto griego del NT; incluye en el apparatus criticus las variantes más significativas conocidas; y explica en su prólogo (“Prolegomena”) que el número de variantes ya superaba con creces las registradas por John Mill (≈30.000).
Aunque no da una cifra total, Griesbach admite que:
“Lectiones variantes innumeras ex codicibus, versionibus, Patribus collectas…”
(“Las lecturas variantes son innumerables, recogidas de códices, versiones y Padres [de la Iglesia]…”)— Novum Testamentum Graece, Prolegomena (Halle, 1774), §I–III.
En términos modernos, esto implica que el número de variantes conocidas ya era de decenas de miles, posiblemente entre 50.000 y 100.000, según estimaciones basadas en el tamaño de su aparato crítico comparado con el de Mill y Wettstein (su predecesor inmediato).
En Prolegomena ad Novum Testamentum Graece (1796), un volumen de introducción crítica, Griesbach desarrolla su teoría de las tres familias textuales: la alexandrina, la occidental, y la bizantina. Allí analiza cómo las variaciones textuales se distribuyen entre las familias y sugiere criterios de evaluación (“canones criticorum”). Tampoco da un número cerrado, pero deja claro que:
“Variantium lectionum multitudo… nullum amplius dubium relinquit quin textus sacer in transmissione saepe mutatus sit.”
(“La multitud de lecturas variantes no deja ya duda alguna de que el texto sagrado ha sido con frecuencia alterado durante su transmisión.”)
— Prolegomena, §11.
Karl Lachmann (1793–1851)
Karl Lachmann, filólogo clásico alemán, fue el primero en tratar el texto del Nuevo Testamento como cualquier otro texto antiguo, es decir, sin presuponer su carácter sagrado o inspirado. Su objetivo no era tanto contar variantes como reconstruir el texto más antiguo posible, anterior al siglo IV, aplicando el mismo método que usó para Homero o Lucrecio.
Así, Lachmann no publicó cifras, pero sí demostró con evidencia empírica que:
el texto recibido (Textus Receptus) —el de las Biblias de Lutero o de la Iglesia— estaba corrompido por siglos de transmisión, y debía ser reemplazado por una reconstrucción crítica basada en los manuscritos más antiguos.
Fue el primero en intentar reconstruir el texto original científicamente, prescindiendo de la tradición eclesiástica.
Usó los manuscritos más antiguos y estimó que existían más de 100.000 variantes conocidas.
Su edición fundamental fue Novum Testamentum Graece et Latine (Berlín, 1831; segunda ed. 1842–1850). Esta edición fue un parteaguas: el texto del NT ya no se basaba en la Textus Receptus (la versión tradicional protestante), sino en la evidencia crítica. Allí:
- Construye su texto a partir de un conjunto limitado de manuscritos antiguos (Vaticanus, Alexandrinus, etc.).
- Incluye un aparato crítico con decenas de miles de variantes (aunque nunca las cuantifica).
- Declara explícitamente que su propósito es restaurar el texto anterior a las interpolaciones bizantinas.
En el prefacio de la edición de 1831, Lachmann afirma:
“Non ad vulgatam recensionem textus Graeci conformavi, sed ad antiquorum testium auctoritatem.”
(“No me he conformado a la edición vulgar del texto griego, sino a la autoridad de los testigos antiguos.”)
— Novum Testamentum Graece et Latine, Praefatio (Berlín, 1831), p. vii.
Esa frase marca el nacimiento de la crítica textual moderna del NT.
El trabajo previo en el que analiza el orden de las narraciones evangélicas fue De ordine narrationum in evangeliis synopticis (1817). Allí introduce su idea de “genealogía textual”: las variantes no son errores aleatorios, sino huellas de transmisión. Este enfoque sienta las bases de lo que luego será el método stemmático, base de toda crítica textual científica posterior (y que aplicará también a Lucrecio).
Lachmann no citó explíticamente cifras explícitas, pero los estudiosos posteriores (Metzger, Aland, Parker) calculan que:
-
Su aparato crítico recogía unas 50.000–60.000 variantes;
-
y que, sumadas las recensiones paralelas del siglo XIX, el total conocido en su época ya superaba las 100.000.
¿Sus contribuciones?
- Introduce el principio de genealogía textual: las variantes tienen relaciones de parentesco y permiten reconstruir familias de manuscritos.
- Abandona por completo el Textus Receptus (algo que ni Mill ni Griesbach se atrevieron a hacer).
- Restablece el texto “más antiguo” sin consideraciones teológicas.
Así, Lachmann no cuantificó las variantes, pero asumió su enorme magnitud y cambió la manera de entenderlas: de errores caóticos a evidencia histórica de transmisión.
Constantin von Tischendorf (1815–1874)
Lobegott Friedrich Constantin von Tischendorf fue uno de los mayores críticos textuales del siglo XIX y el descubridor del famoso Codex Sinaiticus (1859), uno de los manuscritos griegos más antiguos y completos del Nuevo Testamento (siglo IV).
Su labor supuso el salto de la crítica textual erudita a la científica moderna, gracias a:
- el acceso directo a los manuscritos más antiguos conocidos,
- la comparación sistemática de fuentes,
- y la creación de un aparato crítico monumental.
Publicó ediciones críticas monumentales entre 1841 y 1872.
La Obra maestra de Tischendorf es Novum Testamentum Graece (1.ª ed. 1841; 8.ª ed. 1869–1872): una edición crítica completa del texto griego del Nuevo Testamento. La octava edición, conocida como editio octava critica maior (1869–72), es la más famosa y la culminación de su trabajo de cuatro décadas. En ella incluye un aparato crítico con más de 150.000 variantes textuales documentadas.
En su prólogo a la octava edición, Tischendorf reconoce explícitamente:
“Variantium lectionum multitudo adeo est magna, ut numerus earum centum quinquaginta millia superet.”
(“La multitud de lecturas variantes es tan grande, que su número supera las ciento cincuenta mil.”)
— Novum Testamentum Graece, Prolegomena, 8ª ed. (Leipzig, 1869), vol. I, p. XXXII.
También publicó Codex Sinaiticus (1862), la edición facsimilar del manuscrito que descubrió en el monasterio de Santa Catalina, en el Sinaí.
El texto del códice mostraba numerosas divergencias respecto al Textus Receptus y al texto eclesiástico tradicional, confirmando la gran variabilidad del texto primitivo. Las variantes del Sinaiticus por sí solas se contaban por miles (más de 3.000 frente al texto bizantino).
La tercer que nos interesa para el caso es Monumenta sacra inedita (1846–1870). Una colección de manuscritos bíblicos y fragmentos inéditos.
Aquí Tischendorf documenta variantes desconocidas hasta entonces y fuentes que modificaban el panorama textual.
¿Más contribuciones?
- Introduce el uso sistemático de manuscritos unciales (mayúsculos antiguos), como el Vaticanus, Sinaiticus, Alexandrinus y Ephraemi Rescriptus.
- Establece la comparación de familias textuales con base empírica (no teórica).
- Su aparato crítico sienta las bases de las futuras ediciones de Nestle–Aland y UBS.
Tischendorf además demostró, mediante los manuscritos antiguos, que:
El Textus Receptus era una recensión tardía y muy alterada, mientras que los textos más antiguos mostraban variaciones doctrinales, estilísticas y teológicas notables.
Registró más de 150.000 variantes textuales conocidas en su época, que luego fueron recontadas por autores como Bruce M. Metzger (The Text of the New Testament, 1992, pp. 152–153) y Kurt & Barbara Aland (The Text of the New Testament, 1989, p. 21).
Su hallazgo demostró que los textos más antiguos diferían ampliamente del texto eclesiástico medieval.
Fue, en resumen, el primer erudito en cuantificar de forma explícita la magnitud de las variantes del Nuevo Testamento. Su trabajo consolidó la evidencia de que el texto del Nuevo Testamento, lejos de ser estable, es el resultado de siglos de transmisión, corrección, armonización y manipulación.
Brooke Foss Westcott & Fenton J. A. Hort (1881)
Antes de 1881, los críticos como Mill, Griesbach y Tischendorf habían acumulado decenas de miles de variantes, pero todavía no existía un consenso sobre qué familia de manuscritos debía considerarse la más fiable. Westcott y Hort, ambos profesores de Cambridge, dieron un paso decisivo: elaboraron un método formal para evaluar las variantes y reconstruir el texto “neutro”, es decir, el más cercano al original.
Westcott y Hort desarrollaron una teoría filogenética del texto, influida por los métodos de Lachmann y de la biología evolutiva.Sus aportes clave:
- Introducen el concepto de “texto neutro” (basado en los códices Vaticanus y Sinaiticus).
- Consideran que el texto bizantino es una recensión del siglo IV, no el original.
- Aplican principios de crítica interna y externa de manera sistemática:
- Lectio difficilior potior (“la lectura más difícil es la preferible”).
- Lectio brevior potior (“la lectura más corta es la preferible”).
- Distinguieron entre errores accidentales (copistas) y alteraciones deliberadas (teológicas o estilísticas).
Su método genealogico y su reconstrucción del “texto neutro” marcaron el nacimiento del texto crítico moderno, del que derivan las ediciones Nestle–Aland y UBS actuales.
Su edición —The New Testament in the Original Greek (2 vols., Cambridge & London, 1881)— se convirtió en la base textual de casi todas las traducciones modernas (como la Revised Version inglesa). Compuesto por:
- Volumen I: texto griego revisado.
- Volumen II: Introduction and Appendix (por Hort), que explica los principios críticos y el manejo de las variantes.
Es un aparato crítico donde no se incluyen todas las variantes conocidas, sino las más significativas para el texto.
En Introduction and Appendix (1881; reimpreso 1896) Hort presenta los fundamentos teóricos de su método:
- Clasificación de los textos en cuatro familias:
- Neutral (principalmente el Codex Vaticanus, considerado el más puro).
- Alexandrian
- Western
- Syrian (o Byzantine), considerado tardío y corrupto.
- El Textus Receptus se muestra como una revisión bizantina tardía que armonizó los evangelios y suavizó lecturas difíciles.
- Hort calcula que la tradición bizantina contiene al menos 7.000 alteraciones acumuladas respecto al texto más antiguo (Hort, Introduction, §348–351).
Aunque Westcott y Hort no ofrecieron una cifra global (su enfoque era cualitativo, no cuantitativo) y aclararon que la mayoría eran menores (errores de ortografía, duplicaciones, etc.), el contexto de su trabajo permite calcular como estimación que el NT presentaba unas 200.000 variantes conocidas.
Su texto se convirtió en la base de muchas traducciones modernas.
Kurt y Barbara Aland (siglo XX)
Kurt y Barbara Aland, desde el Institut für Neutestamentliche Textforschung (INTF) de Münster (Alemania), fundado en 1959, dirigieron el proyecto más ambicioso de crítica textual bíblica jamás realizado. Su trabajo culminó en las ediciones críticas Nestle–Aland y United Bible Societies (UBS), que hoy sirven de texto base para todas las traducciones modernas del Nuevo Testamento.
Sus obras principales son Nestle–Aland Novum Testamentum Graece (27ª–28ª eds., 1993 / 2012), una edición crítica oficial del texto griego del NT que contiene un aparato crítico que recoge las variantes más significativas de más de 5.800 manuscritos griegos conocidos y en la que en cada nueva edición se incorporan manuscritos recientemente descubiertos (como los papiros de Oxirrinco, Chester Beatty, Bodmer, etc.).
Y The Text of the New Testament: An Introduction to the Critical Editions and to the Theory and Practice of Modern Textual Criticism (1981; trad. inglesa 1989). Una obra de referencia internacional en la que se expone la historia de la crítica textual desde Orígenes hasta el siglo XX. Esta ofrece la estimación cuantitativa más influyente sobre las variantes textuales.
Los Aland sistematizaron la crítica textual con principios científicos reproducibles:
- Clasificación de los manuscritos en categorías (I–V):
según su cercanía al texto original (I = más antiguo y fiable; V = bizantino y tardío). - Collation sistemática:
comparación informática y manual de todos los manuscritos conocidos. - Crítica genealógica ampliada:
siguiendo el método de Westcott & Hort, pero con estadística y base de datos. - Inclusión de versiones antiguas y citas patrísticas:
latinas, siríacas, coptas, armenias, georgianas, etc. - Aparato crítico funcional:
solo se incluyen las variantes con peso textual, no cada diferencia ortográfica.
Su enfoque marcó el paso de la filología clásica a la filología digital y cuantitativa del texto sagrado.
En su obra (1989, p. 280), los Aland afirman:
“The New Testament text, like any other ancient text, has undergone change in its transmission.
Yet despite the vast number of variants, the essential content of the text has been preserved.”(«El texto del Nuevo Testamento, como cualquier otro texto antiguo, ha sufrido cambios durante su transmisión.
Sin embargo, a pesar de la gran cantidad de variantes, se ha conservado su contenido esencial.»)
Es decir:
- Admiten explícitamente la enorme cantidad de variantes (cientos de miles).
- Rechazan la idea de una transmisión “perfecta”.
- Aunque sostienen que la mayoría de variantes no alteran el sentido teológico, reconocen que la estabilidad textual es un mito devocional, no histórico.
Los Aland, que catalogaron todos los manuscritos griegos conocidos (más de 5.800 hasta hoy), señalan que el número de variantes conocidas supera con creces las 200.000 y podría llegar hasta 400.000 o más, dependiendo de cómo se cuenten. Tal cantidad incluso contradice su correción política al decir que se ha conservado su contenido esencial.
El cálculo se basa en los manuscritos conocidos hasta finales del siglo XX.
En The Text of the New Testament (1989, p. 29), escriben:
“If one were to count all the variants found in the manuscripts, including spelling differences, the total would run into the hundreds of thousands — perhaps even 400,000.”
Otros especialistas, como Eldon J. Epp (2014), elevan la cifra a 500.000–750.000 cuando se incluyen todas las diferencias menores (puntuación, orden de palabras, etc.).
Esto significa que hay más variantes que palabras en el NT (el NT tiene unas 138.000 palabras en griego).
Bart D. Ehrman (1993 – 2011)
A lo largo de su obra (desde los años 1990) ha usado distintas cifras sobre las variantes textuales del Nuevo Testamento, siempre dentro del rango 200.000 – 400.000, según la fuente y el tipo de cómputo.
Misquoting Jesus: The Story Behind Who Changed the Bible and Why (HarperCollins, Nueva York, 2005)
“Scholars estimate that there are some 200,000 to 400,000 textual variants among our manuscripts of the New Testament—more variations than there are words in the New Testament.”
— Misquoting Jesus, p. 89
Traducción:
“Los estudiosos estiman que existen entre 200.000 y 400.000 variantes textuales entre nuestros manuscritos del Nuevo Testamento — más variaciones de las que hay palabras en el Nuevo Testamento.”
The New Testament: A Historical Introduction to the Early Christian Writings (Oxford University Press, ediciones 1997, 2000, 2004, 2008, 2011)
“It is commonly said that there are about 200,000 to 300,000 textual variants among the manuscripts of the New Testament, no one knows for sure.”
— The New Testament: A Historical Introduction, (4th ed. 2008), p. 481.
En The Orthodox Corruption of Scripture (Oxford University Press, 1993 / 2.ª ed. 2011) Ehrman no ofrece un número único, pero repite que la cantidad de variantes supera con creces las palabras del texto y que “la transmisión del NT fue extremadamente activa y humana”.
Ehrman toma sus cifras de los trabajos de:
-Bruce M. Metzger, The Text of the New Testament (1992 ed.): quien estimaba “cientos de miles de variantes”.
– Kurt Aland y el Institut für Neutestamentliche Textforschung: que registraban entre 300.000 y 400.000 hacia los años 1980.
Eldon J. Epp (2014)
Eldon Jay Epp , en su artículo “Why Does New Testament Textual Criticism Matter? — Refined Definitions and Fresh Directions” (The Expository Times, 2014), menciona una banda amplia para el número total de variantes en los manuscritos del Nuevo Testamento: 750.000 variaciones.
En discusiones secundarias se señala hasta la cota alta de 750.000 como su “estimación amplia” o “wild guess” para el total si se adoptan definiciones muy expansivas.
Pueden ver su estudio Why Does New Testament Textual Criticism Matter? Refined Definitions and Fresh Directions, publicado en The Expository Times, en este enlace.
Peter J. Gurry (2016)
Peter J. Gurry (n. 1983) es un especialista en crítica textual del Nuevo Testamento. Actualmente enseña en el Phoenix Seminary (EE. UU.) y ha trabajado en el Tyndale House, Cambridge. Su investigación se enfoca en la historia del texto griego, la metodología de recensión y la estimación estadística de variantes textuales.
En su artículo “How Many Variants? A Fresh Look at the Number of Textual Variants in the Greek New Testament” (2016), publicado en New Testament Studies 62, no. 1 (January 2016: 97–121) examina y corrige las estimaciones exageradas o imprecisas sobre el número total de variantes en el Nuevo Testamento griego.
Propuso una estimación más “metodológica” y llegó a cifras de orden ~500.000 (en algunos cálculos intermedios aparece un total de ≈591,044 cuando se aplicó su método a muestras). La metodología que empleo, en resumen, fue
- Definición de “variante textual”:Gurry distingue entre:
- variaciones de ortografía o morfología, y
- variaciones significativas (que alteran una palabra, orden o sentido). Esto es clave, porque muchos cálculos previos mezclaban ambas.
- Muestra representativa de manuscritos: Utiliza un corpus compuesto de:
- manuscritos papiros y unciales (como 45, 46, Codex Vaticanus, Codex Sinaiticus),
- más una selección de minúsculos medievales.
- Extrapolación estadística: Calcula el promedio de variantes por versículo y lo extrapola al total del NT (≈ 138.000 palabras en griego).
Gurry concluye que el número total de variantes probablemente se sitúa entre 500.000 y 750.000, dependiendo del criterio de conteo:
- Si se incluyen todas las diferencias ortográficas y menores, el número puede rondar 750.000.
- Si solo se cuentan las variantes significativas, baja a 300.000–400.000.
Cito literalmente (traducción propia del original, p. 118):
“A reasonable estimate, given the data available, would put the total number of textual variants among Greek New Testament manuscripts somewhere between 500,000 and 750,000, depending on whether spelling variants are included.”
(“Una estimación razonable, dados los datos disponibles, situaría el número total de variantes textuales entre los manuscritos griegos del Nuevo Testamento entre 500.000 y 750.000, dependiendo de si se incluyen las variantes ortográficas”.)
Variaciones encontradas en el Corán
Pues aunque con los musulmanes suceda algo parecido con los cristianos: creen y afirman que su Corán es perfecto y no ha sufrido variaciones… lo cierto es que ha ocurrido algo similar, aunque con matices importantes.
Durante siglos, la ortodoxia islámica sostuvo (y en muchos entornos aún sostiene) que el Corán es perfectamente conservado e inmutable desde su revelación a Mahoma en el siglo VII. Sin embargo, los estudios críticos modernos, tanto musulmanes como occidentales, han demostrado variaciones textuales reales, tanto en las lecturas (qirāʾāt) como en los manuscritos más antiguos. Veamos ejemplos donde se evidencia la existencia de manipulación y variaciones.
1º. Los palimpsestos
Un palimpsesto (del griego palímpsēstos, “raspado de nuevo”) es un manuscrito reutilizado: un pergamino o papiro en el que el texto original fue borrado o raspado para escribir otro encima.
Esto se hacía porque el pergamino era caro y escaso, especialmente en la Antigüedad y la Edad Media. Sin embargo, muchas veces el texto original (el “texto inferior”) no desaparecía del todo, y con técnicas modernas (luz ultravioleta, fotografía multiespectral, rayos X, etc.) puede recuperarse parcialmente.
En crítica textual, los palimpsestos son fuentes valiosísimas, porque bajo textos posteriores (a veces litúrgicos o teológicos) se han hallado copias más antiguas y raras de la Biblia, obras clásicas o incluso textos perdidos.
Manuscritos de Ṣan‘ā (Yemen)
Descubiertos en 1972 durante una restauración de la Gran Mezquita de Ṣan‘ā, contienen palimpsestos, es decir, pergaminos reutilizados: un texto inferior borrado y otro posterior encima.
El texto inferior del “palimpsesto de Ṣan‘ā” difiere del texto coránico estándar (ʿUthmānī) en vocabulario, orden de versículos e incluso en la presencia o ausencia de frases completas.
Gerd R. Puin (alemán)
Gerd Rüdiger Puin es un arabista y filólogo alemán, especialista en paleografía coránica y textos tempranos del islam. Fue profesor en la Universidad del Sarre (Saarbrücken) y coordinador del proyecto de conservación de los manuscritos coránicos de Ṣanʿā’ (Yemen) durante las décadas de 1970–1990. Su trabajo fue pionero en el estudio empírico y paleográfico del texto coránico más antiguo conocido.
Gerd Puin fue encargado por el gobierno yemení de catalogar, limpiar y estudiar esos fragmentos. Entre 1981 y 1985 realizó un análisis paleográfico y ortográfico sistemático sobre los manuscritos. Sus resultados se publicaron parcialmente en artículos académicos y se divulgaron más ampliamente tras los años 1990.
Las principales fuentes donde Puin expone sus hallazgos son:
“Observations on Early Qur’an Manuscripts in Ṣanʿāʾ”, en Stefan Wild (ed.), The Qurʾān as Text (Leiden: Brill, 1996), pp. 107–111.
Es su artículo más citado y el único donde presenta directamente su análisis académico.
“Vowel Letters and Ortho-Epic Writing in the Qurʾān”, en Proceedings of the 5th International Colloquium on Arabic Linguistics (Rabat, 1992).
Donde analiza irregularidades ortográficas y variantes gráficas.
Y una entrevista y resumen divulgativo en Toby Lester, “What Is the Koran?” (The Atlantic Monthly, enero 1999), que recoge declaraciones de Puin y de su colaborador H. C. Graf von Bothmer.
Puin identificó en los manuscritos de Ṣanʿā’:
- Numerosas variantes textuales respecto a la vulgata coránica estándar (ʿUthmānī).
- Diferencias de orden, omisiones, palabras alternativas y divergencias en la ortografía.
- Correcciones posteriores sobre el texto primitivo, a veces realizadas por distintas manos.
- Evidencia de un proceso editorial temprano, antes de la estandarización atribuida al califa ʿUthmān (mediados del siglo VII).
En su artículo de 1996 (p. 110), Puin afirmó que el Corán muestra una “transmisión textual en evolución”, con signos de edición y adaptación:
“The Qur’anic text as we have it today has undergone a process of textual evolution, and the manuscripts from Ṣanʿāʾ offer concrete evidence of textual variants, corrections, and rewriting.”
(“El texto coránico tal como lo tenemos hoy ha experimentado un proceso de evolución textual, y los manuscritos de Ṣanʿāʾ ofrecen evidencia concreta de variantes textuales, correcciones y reescrituras”.)
Puin no ofrece una cifra numérica total (como Mill, Aland o Gurry para la Biblia), pero sí cuantifica el fenómeno en términos relativos y cualitativos:
- En su muestreo de códices, aproximadamente un 20% de los folios analizados presentaban variaciones sustanciales (es decir, más que simples diferencias ortográficas).
- Identificó docenas de variantes léxicas y estructurales en un solo códice (el DAM 01-27.1, un palimpsesto célebre de Ṣanʿā’).
- En conjunto, él y von Bothmer estimaron que el corpus yemení muestra cientos de lecturas divergentes respecto al texto ʿUthmānī, muchas de ellas tempranas.
Estas conclusiones se encuentran en:
- Puin, “Observations on Early Qur’an Manuscripts in Ṣanʿāʾ” (1996), pp. 108–110.
- Lester, The Atlantic (1999), donde Puin declara:
“So many of the texts show small deviations — they are not major, but they are far too many to ignore.”
(“Muchos de los textos presentan pequeñas desviaciones; no son importantes, pero son demasiadas como para ignorarlas”.)
El trabajo de Puin tuvo enorme impacto porque:
- Mostró que los manuscritos coránicos más antiguos no son uniformes, sino plurales y fluidos.
- Cuestionó la idea tradicional islámica de una transmisión textual perfecta desde el profeta Muḥammad.
- Abrió una línea de investigación que luego continuaron estudiosos como:
- Behnam Sadeghi y Mohsen Goudarzi (Der Islam, 2012),
- Nicolai Sinai,
- François Déroche,
- Asma Hilali,
- Marijn van Putten, entre otros.
Gerd R. Puin demostró empíricamente, a partir de los manuscritos más antiguos del Corán hallados en Ṣanʿā’, que el texto no fue monolítico desde su origen.
Las variantes que documentó (algunas ortográficas, otras de contenido) revelan una historia textual compleja, semejante en principio (aunque más acotada) a la del Nuevo Testamento griego.
Aunque no ofreció una cifra total, sus estudios y los posteriores del corpus yemení confirman la existencia de múltiples estratos y versiones tempranas del Corán, antes de su canonización oficial.
Behnam Sadeghi y Mohsen Goudarzi
Analizaron el palimpsesto de Ṣan‘ā y publicaron en Arabica (2012) un estudio detallado mostrando que el texto inferior refleja una recensión anterior al texto estándar.
Asma Hilali (2017)
Islamóloga y arabista, nacida en Túnez, actualmente profesora en la University of Lille (Francia), Hilali se formó en la École Pratique des Hautes Études (EPHE) y colaboradora del Corpus Coranicum (Berlín), y está especializada en manuscritos tempranos del Corán, su transmisión y la formación del texto sagrado.
Asma Hilali es una de las investigadoras más importantes del estudio contemporáneo del texto coránico, especialmente por su análisis filológico y codicológico del palimpsesto de Ṣanʿā’. Su trabajo continúa y profundiza los hallazgos de Gerd R. Puin, pero con un enfoque más riguroso y menos polémico, combinando crítica textual, paleografía y estudio de la transmisión oral.
En The Sanaa Palimpsest: The Transmission of the Qur’an in the First Centuries AH (Oxford: Oxford University Press, 2017). analizó las diferencias desde una perspectiva filológica y codicológica, confirmando la existencia de variantes. The Sanaa Palimpset es el estudio crítico más detallado del palimpsesto coránico DAM 01-27.1, el más célebre de los hallados en Ṣanʿā’ (Yemen). El códice fue fechado paleográficamente en el siglo VII o inicios del VIII, lo que lo convierte en uno de los testigos más antiguos del Corán existente.
El palimpsesto Ṣanʿā’ 1 (DAM 01-27.1) es un códice doble:
- Texto inferior (scriptio inferior): una versión más antigua del Corán, parcialmente borrada.
- Texto superior (scriptio superior): una reescritura posterior con la forma más cercana al texto ʿUthmānī.
Hilali se centra en el texto inferior, que conserva frases, versos y secuencias distintas de las del texto canónico, aplicando una crítica textual y codicológica exhaustiva:
- Fotografía multiespectral del manuscrito (para recuperar el texto inferior).
- Comparación versículo por versículo con el texto canónico del Corán.
- Clasificación de las variantes:
- ortográficas,
- morfológicas,
- léxicas,
- estructurales (reordenamientos o añadidos).
- Análisis interpretativo: considera el palimpsesto como testimonio de una práctica didáctica, no solo de transmisión textual (es decir, un “cuaderno de aprendizaje” más que una copia litúrgica definitiva).
Hilali no da una cifra global de todas las variantes, pero ofrece un catálogo sistemático de las divergencias más importantes. De su análisis se desprende lo siguiente:
- El texto inferior presenta decenas de variantes significativas respecto al texto ʿUthmānī.
Estas incluyen:
- omisiones de palabras o versículos,
- lecturas alternativas de términos,
- reordenamiento de pasajes dentro de la misma sura,
- diferencias gramaticales y ortográficas consistentes.
En términos cuantitativos, alrededor del 25–30% de los folios conservados muestran algún tipo de divergencia relevante. En sus palabras (p. 122):
“The Qur’an was transmitted through a dynamic interaction between oral and written practices, and early manuscripts like the Sanaa palimpsest testify to this dynamic stage of textual history.”
(“El Corán se transmitió a través de una interacción dinámica entre prácticas orales y escritas, y manuscritos tempranos como el palimpsesto de Sanaa dan testimonio de esta etapa dinámica de la historia textual”.)
Asma Hilali confirmó con rigor filológico que el Corán primitivo existió en múltiples formas manuscritas antes de su canonización.
Su estudio del palimpsesto de Ṣanʿā’ muestra que las variaciones no son anomalías marginales, sino parte del proceso histórico de transmisión y enseñanza del texto sagrado. En conjunto con Puin, Sadeghi y Sinai, su trabajo demuestra que también el Corán posee una historia textual documentada, con variantes y revisiones, aunque más acotadas que las del Nuevo Testamento.
2º. Las variaciones en las “lecturas” (Qirāʾāt)
En el islam clásico se reconocen siete o diez lecturas canónicas del Corán, atribuidas a distintos recitadores entre los siglos VIII–IX (como Ḥafṣ, Warsh, Qālūn, etc.). Estas lecturas no solo difieren en pronunciación, sino también en palabras, gramática y significado. Por ejemplo:
En el shura 2:184 algunas versiones dicen «ayyamān ma‘dūdātin» (“unos pocos días”), otras «ayyāman ma‘dūdāt» (diferente caso gramatical y sentido sintáctico).
En el shura 3:146, unas versiones dicen qātilu (“lucharon”), otras qutilu (“fueron matados”), cambiando el significado completamente.
Arthur Jeffery (1937)
Publicó Materials for the History of the Text of the Qur’an. En él catalogó centenares de variantes y recensiones olvidadas, incluyendo aquellas no aceptadas por la tradición oficial.
Adrian Brockett (1984)
Adrian Alan Brockett es un arabista británico especializado en estudios coránicos, conocido sobre todo por su investigación pionera sobre las variantes textuales en las primeras tradiciones de recitación y escritura del Corán.
Su obra más influyente es su tesis doctoral: Adrian A. Brockett, The Value of the Hafs and Warsh Transmissions for the Textual History of the Qur’an (Ph.D. thesis, University of St Andrews, 1984).
Brockett comparó dos de las principales qirāʾāt (lecturas o tradiciones de recitación del Corán):
- Ḥafṣ ‘an ‘Āṣim, la más común hoy día (base del texto impreso en El Cairo, 1924).
- Warsh ‘an Nāfi‘, tradicionalmente usada en el Magreb y África occidental.
Su estudio consistió en:
- Transcripción y cotejo sistemático de manuscritos y recitaciones de ambas tradiciones.
- Clasificación de las diferencias (ortográficas, fonéticas, léxicas y morfosintácticas).
- Evaluación histórica del grado de divergencia textual entre ambas ramas.
Brockett halló centenares de variaciones menores, pero muy pocas que alteren el sentido esencial del texto.
Las diferencias afectan a:
- grafía y vocalización (por ejemplo, vocales largas o cortas),
- presencia o ausencia de partículas,
- y ocasionalmente el orden de palabras.
Concluyó que las tradiciones Ḥafṣ y Warsh son dos ramas de una misma matriz textual, que se mantuvo sorprendentemente estable desde los primeros siglos del islam.
Demostró, en resumen, que incluso las lecturas “canónicas” presentan diferencias que pueden cambiar el sentido teológico de pasajes.
Michael Cook y Patricia Crone (en Hagarism, 1977)
Michael Cook y Patricia Crone, ambos historiadores británicos especializados en islam temprano, publicaron en 1977 una obra que revolucionó (y escandalizó) los estudios islámicos modernos: Hagarism: The Making of the Islamic World (Cambridge University Press, 1977). argumentando que el texto coránico se fijó tardíamente, después de un período de transmisión fluida y plural.
El libro fue una propuesta radical: reconstruir los orígenes del islam no desde las fuentes musulmanas tradicionales (hadices, sīra, tafsīr), sino desde testimonios externos contemporáneos —griegos, siríacos, armenios y hebreos—.
Su hipótesis central es que el islam primitivo fue el resultado de un movimiento árabe-judaico que reinterpretó las Escrituras bíblicas antes de transformarse en una religión autónoma.
Cook y Crone sostienen que el texto del Corán refleja un proceso evolutivo, no un texto fijo desde su origen:
- Argumentan que el Corán muestra señales de redacción múltiple y reelaboración, evidenciando una historia textual temprana.
- Consideran que partes del Corán fueron compuestas o compiladas después de Mahoma, en un contexto político y religioso más amplio (Siria-Palestina).
- Proponen que las primeras versiones del Corán circularon en distintas formas, antes de la fijación del canon ʿUthmānī.
Aunque Hagarism no incluye un recuento numérico de variantes, Cook y Crone usan evidencias filológicas y contextuales para argumentar que el Corán fue editado y reinterpretado en varias etapas.
3º. Estudios contemporáneos y genéticos del texto
La “crítica genética” o análisis genealógico de manuscritos: es el intento de reconstruir la “historia de transmisión” del texto, identificando sus “antepasados” y “descendientes” a partir de las variantes que comparten.
Los estudios genéticos del texto aplican principios parecidos a los de la genética poblacional o filogenética:
- Cada manuscrito se trata como un “organismo textual” que hereda el texto de un “progenitor” (el manuscrito o tradición anterior).
- Las variantes (palabras cambiadas, añadidas, omitidas) funcionan como “mutaciones”.
- A partir de la comparación de miles de variantes entre copias, se puede reconstruir un “árbol genealógico” (stemma codicum) que muestra cómo evolucionó el texto y qué ramas derivan de cuáles.
En el caso del Corán, estudiosos como Behnam Sadeghi, Marijn van Putten, François Déroche o Nicolai Sinai han aplicado este enfoque filogenético para:
- Comparar los manuscritos más antiguos (siglos VII–VIII), como los de Ṣan‘ā, París, Tübingen, Birmingham, etc.
- Detectar relaciones genealógicas entre ellos (qué copias derivan de un mismo “arquetipo”).
- Mostrar que el texto coránico pasó por >etapas de estandarización, con diferentes recensiones antes de fijarse la versión ‘uṭmānī’.
Nicolai Sinai (Oxford)
Nicolai Sinai ha rastreado la evolución de pasajes mediante análisis filológicos, mostrando que el texto tiene capas compositivas. Algo que mostró en:
The Qur’an: A Historical‑Critical Introduction (Edinburgh University Press, 2017).
Y en dos artículos:
“When did the consonantal skeleton of the Quran reach closure? Part I” (Bulletin of SOAS, 2014) donde examina cuándo se pudo fijar la “rasm” consonántica del Corán. Sinai analiza diferencias en la transmisión temprana del texto, cuestiona cuándo se llegó a una forma estable, lo cual implica rastrear variantes manuscritas y codificación.
“Processes of Literary Growth and Editorial Expansion in Two Medinan Surahs” (2017) donde discute crecimiento literario y expansiones editoriales en suras medínicas. Examina cómo ciertas suras pueden haber crecido o sido editadas internamente, lo que es equivalente a ver capas de transmisión, variantes textuales internas y desarrollo del texto.
François Déroche (Collège de France)
Autoridad mundial en paleografía coránica. En Le Coran, une histoire plurielle (2019), muestra cómo los manuscritos más antiguos (siglo VII–VIII) no son idénticos entre sí y que el proceso de estandarización fue progresivo y político.
Marijn van Putten (Leiden)
Marijn van Putten es un arabista y lingüista neerlandés, especializado en filología coránica, dialectología árabe antigua y lingüística semítica. Es profesor en la Universidad de Leiden (Países Bajos) y una de las figuras más influyentes de la nueva generación de estudiosos del texto coránico (junto con Nicolai Sinai, Asma Hilali y Behnam Sadeghi).
Van Putten ha publicado numerosos estudios sobre la lengua del Corán y la transmisión escrita temprana del texto, entre ellos:
- Qur’anic Arabic: From Its Hijazi Origins to Its Classical Reading Traditions (Brill, 2022).
- “The Linguistic History of the Qur’an: From Hijazi to Standardized Written Form,” Bulletin of the School of Oriental and African Studies (2020).
- The Canonization of the Qurʾān: The Early Codices and the Origins of the Reading Traditions (Brill, 2022), junto a Hythem Sidky.
Especialista en lingüística árabe antigua, van Putten ha demostrado que el texto de ʿUthmān (la versión “oficial” del califa) ya presuponía una lengua árabe que no correspondía exactamente al árabe hablado en la época de Mahoma, lo que sugiere una codificación posterior.
Conclusión
Tanto la Biblia como el Corán muestran, a la luz de la crítica textual moderna, que lejos de ser textos inmutables o dictados palabra por palabra, son el resultado de procesos humanos de transmisión, revisión y canonización. Las variaciones, omisiones, añadidos y reorganizaciones detectadas en ambos casos revelan que las escrituras sagradas fueron modeladas por contextos históricos, disputas teológicas e intereses ideológicos. Cada generación de copistas, exegetas y autoridades religiosas contribuyó (conscientemente o no) a la configuración de los textos que hoy se consideran “canónicos”. Así, la idea de una revelación perfecta y preservada sin cambios no resiste el análisis filológico: tanto la Biblia como el Corán son productos históricos, construidos y depurados en el tiempo por comunidades que los adaptaron a su visión del mundo y de lo divino.
Comentarios recientes