"Una mente crédula [...] encuentra el mayor deleite en creer cosas extrañas y, cuanto más extrañas son, más fácil le resulta creerlas; pero nunca toma en cuenta las que son más sencillas y posibles, porque todo el mundo puede creerlas."

Samuel Butler

Sin alma y sin espíritu

¿Se ha preguntado alguien de donde proviene la creencia del “alma” y del “espíritu” en las tres religiones del libro (el monoteísmo abrahámico)? A menudo mencionados por el antiguo henoteísmo judío y por sus subsiguientes productos grecorromanos, el cristianismo y finalmente el islam, basan todas sus creencias mesiánicas, su deísmo y sus promesas en estos dos conceptos y en la afirmación de que, dado que existen, si cumples todo lo dictado por los sacerdotes que crearon sus textos, obtendrás una recompensa una vez hayas muerto pues, según estas creencias, no dejarás de existir y vivirás eternamente en un lugar idílico llamado cielo o arderás en uno llamado infierno. Pues veamos de donde proceden todos esos conceptos y cual es la realidad.

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¿Se ha preguntado alguien de donde proviene la creencia del “alma” y del “espíritu” en las tres religiones del libro (el monoteísmo abrahámico)? A menudo mencionados por el antiguo henoteísmo judío y por sus subsiguientes productos grecorromanos, el cristianismo y finalmente el islam, basan todas sus creencias mesiánicas, su deísmo y sus promesas en estos dos conceptos y en la afirmación de que, dado que existen, si cumples todo lo dictado por los sacerdotes que crearon sus textos, obtendrás una recompensa una vez hayas muerto pues, según estas creencias, no dejarás de existir y vivirás eternamente en un lugar idílico llamado cielo o arderás en uno llamado infierno. Pues veamos de donde proceden todos esos conceptos y cual es la realidad.

 

La importancia del lenguaje y la palabra

Después de la aparición de las primeras escrituras (cuneiforme y jeroglífica) el hombre dio especial importancia a estas y a “la palabra” de tal modo que poco a poco se fueron consolidando una serie de creencias basadas en esta y en el supuesto poder que esta tenía sobre el mundo real.

Aunque la primera escritura tuviera fines puramente administrativos y fuera usada para llevar las cuentas del imperio mesopotámico (transacciones comerciales e impuestos), paralelamente a ella surgieron movimientos político-religiosos y sacerdotales que vieron en ella una nueva forma de plasmar, de forma teóricamente inamovible, las leyes que ellos mismos dictaban en nombre de los dioses que ellos afirmaban representar. Más de 50.000 tablillas de arcilla con textos mitológicos así lo demuestran. Entre ellas los códigos sumerios de Ur Namu (2100 a.e.c.) y Lipit Ishtar (1930 a.e.c.) o los acadios de la ciudad de Eshnunna (Tell Asmar, 1800 a.e.c.) y de Hammurabi (h. 1750 a.e.c.).

Dichas creencias, creadas por la cuna mesopotámica, durante el periodo Obeid (5600 al 3600 a.e.c.), se fueron ligando a dicha escritura a través de creencias basadas en la perpetuación de la vida tras la muerte. Templos construidos lo más cerca posible del cielo basados en la creencia de que en él residían los dioses (zigurats) y tumbas en las cuales se enterraban a los difuntos con sus posesiones en espera de que estos pudieran usarlas en esa otra vida. Un tipo de ritual que ya venía arrastrando la humanidad desde el paleolítico.

Este sistema fue difundido en Oriente Próximo durante siglos de tal modo que las distintas tribus fueron usándolo y, como era de esperar, al tratarlo de forma prácticamente aislada (ya que la comunicación entre pueblos no era tan habitual), dio como resultado el origen de los distintos idiomas semíticos.

Del protosemítico (IV milenio a.e.c.), por ejemplo, surgirían todas las variantes semíticas como el acadio (XXV a.e.c.). Una posible variante de este dio como resultado el eblaita (XXX – XXIV a.e.c.) De la mezcla de este (cuneiforme) y del jeroglífico surgiría el ugarítico (XX a.e.c.), del cual partiría  posiblemente una variante resultante de la mezcla del fenicio y del urgarítico, el abyad (XV d.e.c.). Más tarde, de las lenguas cananeas abyad, y como variante del eblaita, surgiría el paleohebreo y de este, obviamente, el hebreo bíblico. (Pettinato)

El contacto e influencia entre egipcios, sureuropeos (como los antiguos chipriotas y cretenses) y resto de pueblos mesopotámicos era común. Una evidencia de ello son las tablas con “correspondencia” escritas en acadio entre Egipto y Mesopotamia. Al igual que con las lenguas romances, las lenguas abyad se usaron de forma simultanea hasta que, por desuso o por modificaciones que darían paso a unas nuevas variantes, estas desaparecerían. Muchos de estos idiomas, como el eblaita, se usaban únicamente para fines comerciales. Podemos entender entonces que idiomas surgidos de otros, llegaran a usarse en paralelo: como el mencionado eblaita y el acadio, o el o el ugarítico y el fenicio, o el paleohebreo, el ugarítico y el fenicio.

Basándonos en esto podemos hacernos una idea del intercambio cultural que tuvieron dichas tribus (y aldeas) a lo largo de más de mil años y de cómo muchos obtuvieron sus mitos y leyendas. Desde las más antiguas, escritas en cuneiforme, hasta las más “modernas” escritas en hebreo y que todos conocemos, solo enturbiado por las constantes guerras entre dichas tribus (y clanes). Lo cual daría explicación al hermetismo trasmitido por muchas de esas tribus generación tras generación y su consiguiente resultado: el desarrollo de nuevas variaciones en idiomas y leyendas. Como es el caso de la creación del hombre a través del modelado del barro (durante el desarrollo de la alfarería) o de la transmisión del diluvio producido por una inundación ocurrida en Ur entre el 4000 y el 3000 a.e.c.  que dieron origen a las leyendas de Gilgamesh (Excavations at Ur: A Record of 12 Years’ Work, Leonard Woolley) y que posteriormente la cultura habiru haría suyas convirtiéndolas en la creación del hombre o en el relato del diluvio recopilados en el Tanaj (Génesis).

Para dichos pueblos la palabra y la escritura obtenían suma importancia. Una vez convertido un idioma en litúrgico, sólo un grupo privilegiado y minoritario podía obtener conocimientos alfabéticos. En Egipto, por ejemplo, la gente (que podía permitírselo) debía acudir a escribas para que estos compusieran los textos con las instrucciones que les darían acceso a su cielo (el Libro de los muertos). Los nombres que hoy día tenemos provienen de una cultura en la cual estos, además de definir a la persona, dotaban de cierto poder sobre ella. Un resultado evidente de ello es que se acabara omitiendo parte de las letras de uno de los dioses ugaríticos y elohíticos: como YAW, al cual se temía por ser el dios del caos y las tempestades, dando como resultado el conocido tetragramatón YHWH que acabaría pronunciándose como “Yahvé” (aunque una mala traducción alemana diera como resultado hace siglos la pronunciación “Jehová”).

Toda palabra hoy día tiene un origen. Una etimología que nos revela mucho más sobre las creencias y su origen de lo que puede hacer cualquier sacerdote o teólogo. Así que, para poder entendernos, y siguiendo con la importancia que tenía y tiene la palabra, primero deberemos definir los términos en los cuales nos comunicamos para poder entendernos y asentar así nuestra argumentación sobre qué es la vida y cuando esta se acaba.

¿Qué es la vida? ¿qué es un ser vivo o cuando consideramos que algo está vivo?

Supongo todos coincidiremos (o al menos todo aquel que sepa qué es la Biología) en que un ser vivo es aquel que, en un estado muy básico, es una suma de elementos químicos que, en su conjunto, interactúan entre si formando un organismo complejo capaz de extraer energía de otros elementos (alimentarse), interactuar con otros organismos similares (relacionarse) y duplicarse generando un organismo similar a él (reproducirse).

Para que no me acusen de usar una definición creada por mi voy a exponer qué es vida según varias fuentes:

Según la Enciclopedia Británica:

La vida, la materia viviente y, como tal, la materia que muestra ciertos atributos que incluyen capacidad de respuesta, crecimiento, metabolismo, transformación de energía y reproducción. Aunque un sustantivo , como con otras entidades definidas, la palabra vida podría ser mejor echado como un verbo para reflejar su condición esencial como un proceso. La vida comprende a individuos, seres vivos, asignables a grupos (taxones). Cada individuo se compone de una o más unidades de vida mínimas, llamadas células, y es capaz de transformar elementos basados en carbono  y otros compuestos (metabolismo), del crecimiento y la participación en los actos reproductivos.

Según un medio más popular, la wikipedia:

Un ser vivo u organismo es un conjunto material de organización compleja, en la que intervienen sistemas de comunicación molecular que lo relacionan internamente y con el medio ambiente en un intercambio de materia y energía de una forma ordenada, teniendo la capacidad de desempeñar las funciones básicas de la vida que son la nutrición, la relación y la reproducción, de tal manera que los seres vivos actúan y funcionan por sí mismos sin perder su nivel estructural hasta su muerte.

La materia que compone los seres vivos está formada en un 95 % por cuatro elementos (bioelementos) que son el carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno, a partir de los cuales se forman biomoléculas:2 3

  • Biomoléculas orgánicas o principios inmediatos: glúcidos, lípidos, proteínas y ácidos nucleicos.
  • Biomoléculas inorgánicas: agua, sales minerales y gases.

Estas moléculas se repiten constantemente en todos los seres vivos, por lo que el origen de la vida procede de un antecesor común, pues sería muy improbable que hayan aparecido independientemente dos seres vivos con las mismas moléculas orgánicas. Se han encontrado biomarcadores en rocas con una antigüedad de hasta 3.500 millones de años, por lo que la vida podría haber surgido sobre la Tierra hace 3.800-4.000 millones de años.

Todos los seres vivos están constituidos por células (véase teoría celular). En el interior de éstas se realizan las secuencias de reacciones químicas, catalizadas por enzimas, necesarias para la vida.

Esquematizado de forma muy resumida tendríamos un medio (nuestro planeta, afectado por la energía que recibe del Sol y, en menor medida, del resto de astros) compuesto por elementos químicos interactuando físicamente entre sí para componer, entre otras cosas, aminoácidos; estos interactuando entre sí y con más elementos para componer proteínas; haciendo estas lo mismo para componer ARN y ADN; siguiendo así hasta obtener una célula. Esta sería ese primer organismo al que se le puede denominar “vivo” (y la suma de muchas conforma los millones de especies que hoy día conocemos).

Así podríamos concretar que todo aquel conjunto de elementos que no disponga de dichas cualidades no es un organismo vivo. O sea, no es un ser vivo.

Pero como el tema, además, va sobre qué es el alma y qué el espíritu, además de aplicar este concepto (“vivo”) debemos sumar otro que explicaremos a continuación: “ser”. Así que…

¿Qué y quién eres tú?

A partir de lo definido ahí, y debido a cómo esté estructurado ese organismo vivo, y dependiendo de cómo se haya formado, este tendrá más cualidades y capacidades o menos. Teniendo en algunos casos distintos niveles sensitivos y distinto número de receptores. Desde los más básicos hasta lo más complejos, estos generan en la mayoría de especies distintos tipos y grados de consciencia e inteligencia. En el caso de toda aquella especie animal como la nuestra (taxonómicamente identificados como vertebrados / mamiferos / primates / hominidos) esto se produce en un órgano llamado cerebro.

Dicho de una forma muy simple: Todo lo que eres tú, es tu cerebro.

Un simple cambió químico en él, un ligero trastorno en dicho órgano, y todo lo que eres tú (tu forma de ser, tus gustos, sentidos, creencias, emociones, etc), todo lo que hace que tú seas tú, cambiará convirtiéndote en una persona totalmente distinta.

Una de las primeras evidencias, pero de suma importancia, que tenemos de esto se remonta a hace bien poco. En el siglo XIX un obrero llamado Phineas Gage, debido a un accidente laboral, sufrió una lesión en el lóbulo frontal que le convirtió en una persona totalmente distinta. A mediaos de ese mismo siglo nos encontramos con el curioso caso de M. Leborgne, un paciente del asilo de Bicetre que sólo podía articular las palabras “tan-tan”. Aunque se pensaba era un enfermo mental este podía jugar al ajedrez o leer la prensa sin dificultad. No fue hasta después de muerto que Broca, analizando su cerebro, descubrió que este tenía una lesión en el hemisferio izquierdo.

Desde entonces, y gracias a la adquisición de un mayor conocimiento médico y anatómico, y sobre todo en el campo de una disciplina llamada neurociencia, sabemos cómo funciona ese órgano, qué le afecta y cómo tratarlo.

Por mucho que se quiera negar de ello, lo cierto es que tan solo es necesario que se produzcan una serie de cambios bioquímicos o fisiológicos en él para que seamos una persona totalmente distinta a la que somos. Así que ¿qué clase de excusa tenemos para dar como explicación a lo que somos y a quien somos la existencia de un “alma” o ·”espíritu”?

El origen del alma y del espíritu: puro aire

Hoy día, tal y como he explicado, sabemos qué órgano produce nuestra consciencia y personalidad, entre otras cosas: el cerebro. Pero en la antigüedad, y debido al escaso conocimiento médico (científico) que tenían, para nuestros antepasados de Mesopotamia y Egipto nuestro “yo” no lo producía dicho órgano.

Para ellos nuestro cuerpo no se componía de un órgano que originara lo que se produce en la mente:

Para los egipcios un ser vivo, el hombre, se componía de un cuerpo material (jat) y un cuerpo espiritual (sahu), con un ba (espíritu) que tiene una “fuerza vital” (ka), una inteligencia (ju), con una sombra (sheut o jaibit), con una forma (sejem), un corazón o mente (ib), y un nombre (ren).

Nota: La mente (ib) era una parte de la fuerza vital o espíritu (ka). De los egipcios conservamos la creencia de que mente y corazón son lo mismo. De que las emociones, que se originan en la mente, se originan en un órgano equivocado: el corazón.

Irónicamente, es actualmente y gracias a que sabemos que mente y cerebro son lo mismo, cuando algunos religiosos pretenden separar a las emociones de la mente y trasladarlas al corazón.

Para el egipcio el cerebro era de tan escasa utilidad en el otro mundo que la solución funeraria optada para dicho órgano pasaba por su eliminación: introducían un garfio por un agujero hecho en la cavidad nasal por el cual lo extraían.

La palabra camito-semita “aliento” en egipcio es semma (N-F36 de Gardiner) y su jeroglífico representa la imagen de un pulmón, que en Egipto significaba “unión”.

Aliento egipcio

Basándose en esta palabra se creó un amuleto (el SMA) usado tanto por los vivos como por los difuntos, se creía podía dar a los muertos el poder de respirar.

Para el hebreo antiguo, influenciado por dicha cultura y por la mitología mesopotámica, un ser vivo se componía de un alma (nefes o néfesch,– que en protocananeo significa garganta o nuca) y un espíritu (cuyo origen es aliento o espirar) que era introducida por su dios mediante un soplo.

Era el espíritu un tipo de “fuerza vital” que al retirarse dejaba al alma inerte y sin movilidad. Pero en dicha cultura no existía la noción posterior extraída el helenismo y de Egipto donde el alma pasara a otra vida. Génesis 3:19 refleja claramente ese pensamiento. Para los hebreos todos los muertos, sin excepción, pasaban a un lugar de inactividad llamado “sheol” una vez de convertían en aquello que habían sido originalmente: polvo.

Para el griego (véase Platón) el origen del alma no se encontraba en la garganta sino que se encontraba en el tórax. Para los griegos, como Aristóteles, el cerebro simplemente servía como un refrigerador para la sangre.

Las palabras dicen mucho

Esto se sabe porque son esas personas (a quienes les debemos nuestra cultura) quienes, en cierta medida, nos lo cuentan:

– La palabra alma proviene del latín ánima, que proviene del griego ανεμος – anemos, cuya raíz es el indoeuropeo anu y cuyo significado es “viento”.

De la misma raíz proviene la palabra “animal” y, tambíen de la misma raíz, proviene el verbo “animar” (animare, dar vida).

– La palabra espíritu proviene del latín spiritus y este del verbo spirare (soplar).

En hebreo, como ya dije, la cosa no cambia:

– En hebreo la palabra alma es נפש, néfesch, que significa “garganta” y proviene de la raíz “respirar”. (Ras Shamra, UT 129, 137).

– En hebreo la palabra espíritu es רוח, ruaj, que significa “viento”.

Culturalmente hemos conservado dicha creencia cuando usamos palabras como “expirar”, la cual proviene del latín exspirare (“exhalar”, una derivación de spirare) para referirnos a morir. Así como también usamos directamente su significado “exhalar” para lo mismo. Un ejemplo más de dicha remanencia cultural se produce cuando nos referimos a morir como a “dar el último suspiro”.

Otro ejemplo, por si a alguien todavía no le queda claro, se encuentra en la palabra “inspiración”. Dicha palabra, que proviene del latín inspiratĭo, –ōnis y cuyos significados son: 1. f. Acción y efecto de inspirar o inspirarse.2. f. Ilustración o movimiento sobrenatural que Dios comunica a la criatura.3. f. Efecto de sentir el escritor, el orador o el artista el singular y eficaz estímulo que le hace producir espontáneamente y como sin esfuerzo, tiene sus raíces etimológicas en el mismo verbo que espíritu: spirare.

Lo que significa, para que se entienda, que en una época como esa el conocimiento que se tenía sobre qué era la vida se basaba únicamente en la observación simple de que un ser vivo estaba vivo, valga la redundancia, básicamente porque tenía la capacidad de respirar. Los dioses daban al ser humano dicha capacidad (el aliento) y una vez este dejaba de hacerlo moría. Su aliento (espíritu) lo abandonaba.

Los propios textos Bíblicos describen esto claramente:

Génesis 2:7 (uno vive porque Dios introduce el viento)

(Hebreo)

  וַיִּיצֶרH3335  יְהוָהH3068  אֱלֹהִיםH430  אֶת־הָאָדָםH120  עָפָרH6083  מִנ־הָאֲדָמָהH127   וַיִּפַּח בְּאַפָּיו נִשְׁמַתH5397  חַיִּיםH2416  וַיְהִי הָאָדָםH120    לְנֶפֶשׁH5315  חַיָּהH2416

וייצרH3335  יהוהH3068  אלהיםH430  אתH853  האדםH120  עפרH6083  מןH4480  האדמהH127  ויפחH5301  באפיוH639  נשׁמתH5397  חייםH2416  ויהיH1961  האדםH120  לנפשׁH5315  חיה׃H2416

  • H5397
    נְשָׁתָה

    1) Soplo:
    nishmát rúaj apó = el soplo del aliento de su nariz (2Sa_22:16).
    2) Aliento:
    nishmát jayím = aliento de vida (Gen_2:7).
    3) Alma (Isa_57:16). — Const. נִשְׁמַת; Suf. נִשְׁמָתוֹ; Pl. נְשָׁמוֹת.

 

  • H5315
    נֶפֶשׁ

    1) Garganta (Isa_5:14).
    2) Cuello (Psa_105:18).
    3) Aliento (Job_41:13/21).
    4) Ser, alma, en el sentido de tener sangre y aligento:
    néfesh jayáh = ser viviente (Gen_1:20; Gen_9:4).
    5) Individuo:
    a) Hombre, persona:
    néfesh adám = persona humana o vida humana (Lev_24:17; Eze_27:13). b) néfesh behenáh = animal (Lev_24:18).
    6) Vida (Gen_9:5; Gen_19:17).
    7) Expresión de individualidad:
    tevarejejáh nafshí = te bendiga mi alma = yo te bendiga (Gen_27:4; Ver nota RVA).
    8) Expresión de reflexivo:
    a) ke-nafshó = como a sí mismo (1Sa_18:3). b) la-anót néfesh = para humillarse (Num_30:14/13).
    9) El alma, como centro de los sentimientos, los deseos y la voluntad:
    a) el avonám is’ú nafshám = a su iniquidad levantan su alma, es decir, apetecen la iniquidad (Hos_4:8; el TM tiene nafshó en lugar de nafshám). b) masá nafshám = el anhelo de sus almas, es decir, su vivo anhelo (Eze_24:25). c) she-ahaváh nafshí = el que ama mi alma (Cant. 1:7). c) baal néfesh (Ver bajo בַּעַל). d) rejáv néfesh = de gran apetito, es decir, codicioso (Pro_28:25; Comp. Ecc_6:3). d) heaj nafshénu = ¡Ajá, esto es lo que queríamos! (Psa_35:25). e) atém yedatém et néfesh ha-guér = vosotros conocéis el ánimo del extranjero (Exo_23:9). f) im yesh et nafshejém = si hay para con vuestra alma, es decir, si tenéis a bien (Gen_23:8).
    10) Muerto, persona muerta:
    me-ashér jatá al ha-néfesh = por cuanto pecó con respecto al muerto (Num_6:11).
    11) Perfume, en el sentido de que su olor se levanta como un alma:
    batéi ha-néfesh = frascos de perfume (Isa_3:20). — Paus. נָֽפֶשׁ; Suf. נַפְשִׁי Pl. נְפָשׁוֹת; Suf. נַפְשֹׁתָם.

 

(Griego)

(LXX+)  καιG2532 CONJ επλασενG4111 V-AAI-3S οG3588 T-NSM θεοςG2316 N-NSM τονG3588 T-ASM ανθρωπονG444 N-ASM χουνN-ASM αποG575 PREP τηςG3588 T-GSF γηςG1065 N-GSF καιG2532 CONJ ενεφυσησενG1720 V-AAI-3S ειςG1519 PREP τοG3588 T-ASN προσωπονG4383 N-ASN αυτουG846 D-GSM πνοηνG4157 N-ASF ζωηςG2222 N-GSF καιG2532 CONJ εγενετοG1096 V-AMI-3S οG3588 T-NSM ανθρωποςG444 N-NSM ειςG1519 PREP ψυχηνG5590 N-ASF ζωσανG2198 V-PAPAS

  • G4157
    πνοή

    pnoé
    de G4154; respiración, resoplido: aliento, viento.

 

  • G5590
    ψυχή

    psujé
    de G5594; aliento, i.e. (por implicación) espíritu, abstractamente o concretamente (el principio sensitivo del animal solo; así distinguido por un lado de G4151, que es el alma racional e inmortal; y por el otro G2222, que es mera vitalidad, aun de las plantas: estos términos de este mondo corresponden exactamente y respectivamente a los hebreo H5315, H7307 y H2416): persona, ser, vida, muerte, alma, ánimo, corazón.

(Castellano)

Formó, pues, Dios al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz el aliento de vida; y fue el hombre un alma viviente.

Entonces Yahveh formó al hombre del polvo de la tierra, insufló en sus narices aliento de vida y el hombre se convirtió en ser viviente.

 

Job 27:3 (uno vive hasta que Dios extrae el viento)

(Hebreo)

כִּי־כָל־עֹודH5750  נִשְׁמָתִיH5397  בִי וְרוְּחַH7307  אֱלֹוהַּH433    בְּאַפִּי

  • H5397
    נְשָׁמָה

    neshamá
    de H5395; resoplido, i.e. viento, furia o aliento vital, inspiración divina, intelecto, o (concretamente)aliento animal: aliento, alma, espíritu, hálito, que respira, respirar, soplo, vida, viviente.

(Griego)

Job 27:3  ηG2228 ADV μηνG3303 PRT ετιG2089 ADV τηςG3588 T-GSF πνοηςG4157 N-GSF μουG1473 P-GS ενουσηςG1751 V-PAPGS πνευμαG4151 N-NSN δεG1161 PRT θειονG2304 A-NSN τοG3588 T-NSN περιονV-PAPNS μοιG1473 P-DS ενG1722 PREP ρισινN-DPF

  • G4151
    πνεῦμα

    pneúma
    de G4154; corriente de aire, i.e. respiración (soplo) o brisa; por analogía o figurativamente un espíritu, i.e. (humano) el alma racional, (por implicación) principio vital, mentalmente disposición, etc., o (sobrehumano) ángel, demonio, o Dios (divino), espíritu de Cristo, el Espíritu Santo: aliento, espíritu, espiritual, viento. Compare G5590.

(Castellano)

(R-V) que todo el tiempo que mi alma estuviere en mí, y hubiere hálito de Dios en mis narices,

(BAD)  que mientras haya vida en mí aliento divino en mi nariz,

(OSO)  que todo el tiempo que mi alma estuviere en mí, y hubiere hálito de Dios en mis narices,

(Castillian)  que mientras haya en mi aliento de vida y en mi nariz esté el soplo de Dios,

(NC*)  que, mientras en mí quede un soplo de vida y el hálito de Dios aliente en mis narices,

Se puede entender que en dicha época, una época con escasos conocimientos sobre anatomía y fisiología, a siglos (y milenios) de descubrimientos y de la formalización de áreas de estudio sobre dichos descubrimientos, como ocurre con la neurociencia, una persona pensara que un ser vivo (en este caso el hombre) se dividiera de tal forma. Que el ser humano se catalogara a si mismo como algo diferente y especial al resto de especies y que su visión de si mismo pasara por creer que seres mágicos modelaron su cuerpo cual alfarero para finalmente dotarles de vida insuflándoles aire (un espíritu o fuerza vital). Pero el conocimiento ha avanzado desde entonces. Y es absurdo mantener dicho conocimiento ancestral como una absoluta certeza partiendo de una base ad antiquitatem, cuando este ha sido por fin descartado por posteriores avances y descubrimientos.

La anatomía (del siglo III a.e.c. al siglo XVII d.e.c.)

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No fue hasta el siglo XVI que Andreas Vesalio (1514-1574) creara la anatomía moderna (De humani corporis fabrica), que todos los conocimientos sobre anatomía que se tenían partían del siglo III a.e.c. (Charaka Samhita, un texto otorgado a un médico indio, Charaka, que en dicho siglo descubrió el aparato circulatorio) y de los conocimientos que en el siglo II d.e.c que un médico griego, Galeno, postuló mezclando creencias religiosas y conocimientos sobre anatomía adquiridos gracias a sus disecciones. ¿Os acordáis del tórax? Según Galeno uno de los espíritus que componen el cuerpo se encontraba ahí, otro residía en el hígado, etc.

Otro médico griego, también del siglo III a.e.c, Erasístrato, fue el primero en descubrir el sistema nervioso. Este, además, coincidió con Charaka, refutando además la propuesta de Hipócrates sobre el pneuma (espíritu), al postular que la sangre era transportada por arterias y venas. Hasta entonces la teoría se basaba en los cuatro humores.

Se necesitaron más de mil años, durante los cuales se usó la anatomía galénica, para que se describiera correctamente el sistema circulatorio a manos de un médico, William Harvey (1628), gracias a que este pudo observar por primera vez los vasos capilares a través de un microscopio (Exercitatio Anatomica de Motu Cordis et Sanguinis in Animalibus). Lo mismo en el caso de Marcelo Malpigi, quien entre 1962 y 1979 ayudó a desechar las concepciones anatómicas erróneas de Galeno (De viscerum estructura: exercitatio anatómica).

No fue hasta 1665 que alguien, Robert Hooke, observó por primera vez las células a través del mismo aparato (Micrographia), creado apenas un siglo antes (cuando Zacharias Janssen lo inventó en 1590) y no fue hasta el año 1670 que Anton van Leeuwenhoek descubrió, de forma accidental con un microscopio diseñado por él mismo, la existencia de microorganismos en una gota de agua y observó  las diversas células eucariotas (como protozoos, glóbulos rojos y espermatozoides) y procariotas (bacterias). Tuvieron que pasar varios siglos de estudio celular para que se postulara una teoría celular (Theodor Schwann y Matthias Schleiden, 1830) y se confirmara que las células son la base fundamental de la vida. A lo cual se sumarían el conocimiento aportado por Claude Bernard treinte años más tarde (1859) cuando este descubrió la capacidad de los organismos vivos de mantener una condición interna estable para compensar los cambios en su entorno mediante el intercambio regulado de materia y energía con el exterior a través de procesos físico-químicos.

Los mismos mil años para que Charles Bell descubriera una distinción entre los nervios sensoriales y motores (1811, Idea of a New Anatomy of the Brain; Submitted for the Observations of His Friends ) y para que, anterior a él, Luigi Galvani descartara las nociones metafísicas de Descartes mediante el descubrimiento de la electricidad animal a través de los impulsos eléctricos en los nervios (1791, De viribus electricitatis in motu musculari commentarius). Años más tarde, en 1826, Johannes Müller propondría que el sistema nervioso sirve de intermediario entre el mundo y la mente a través de los órganos e impone así su propia naturaleza a los procesos mentales y que las cualidades de los nervios sensoriales de los que la mente recibe el conocimiento en la sensación son específicos a los diversos sentidos (el nervio de la visión era normalmente insensible al sonido como el nervio de la audición lo era a la luz). Los mismos mil años para que, finalmente, y gracias a todos esos anteriores descubrimientos, otro médico, Paul Broca, descubriera cual era el centro del habla (el área de Broca, o tercera circunvolución del lóbulo frontal) y otro médico, Santiago Ramón y Cajal, descubriera los mecanismos que gobiernan la morfología y los procesos conectivos de las células nerviosas de la materia gris del sistema nervioso cerebroespinal y demostrara su individualidad (1888, Sobre las fibras nerviosas de la capa molecular del cerebelo). A lo cual se sumaría Charles Scott Sherrington localizando las funciones del córtex cerebral (1932, El cerebro y sus mecanismos). Contemporáneo a ellos, Franz Joseph Gall, aunque equivocado con respecto a la frenología, contribuyó con su idea de que las funciones mentales residen en áreas específicas del cerebro, siendo además el primero en identificar a la materia gris como tejido activo (somas neuronales) y a la sustancia blanca (axones) como tejido conductor. Y sumado a todos ellos, el primo de Chales Darwin, y gracias a la contribución de este en el campo de la biología, Francis Galton plantea por vez primera que las actitudes intelectuales producidas en el cerebro se debían también a factores hereditarios (1869, Hereditary Genius). Reforzados ambos, Galton y Darwin, por los descubrimientos de Gregor Mendel, expuestos en 1865 y publicados en 1866 (Versuche über Plflanzenhybriden), que más tarde serían confirmados en 1900 de forma independiente por Hugo de Vries, Carl Correns, y  Erich von Tschermak.

En 1879  Walther Flemming observa que las células animales se dividen en etapas (ciclos), y llama “mitosis” a este proceso (1882, Zellsubstanz, Kern und Zelltheilung). De forma independiente, junto a este y junto a Edouard van BenedenEduard Adolf Strasburger identifica un proceso similar en la división celular en las células vegetales, descubriendo que esta se produce de forma física y no fisiológica (1875, Zellbildung und Über Zellteilung). A lo cual se sumó el descubrimiento de la diferenciación de los cromosomas en algunas especies, realizado por la genetista Nettie Maria Stevens y por Edmund Beecher Wilson en 1903.

Ya entrados en ese siglo XX, también en 1903, William H. Bayliss y Ernest H. Starling descubren las hormonas. En 1937 Hans Krebs identifica los pasos que la célula necesita para convertir los azúcares, grasas y proteínas en energía.

A todos estos descubrimientos y posteriores no menos importantes contribuyó que en 1665 se creara por fin una revista de revisión por pares (Philosophical Transactions of the Royal Society). Dichas revisiones asegurarían que teorías erróneas se desecharan permitiendo así el avance del conocimiento (científico).

Nota: Para ver un resumen cronológico de los descubrimientos científicos, en general, clic aquí. También acudir a Fuentes en este mismo artículo.

Manteniéndose en el poder mediante la ignorancia

A diferencia de las anteriores personas citadas, existe un grupo que jamás contribuyó a nada en el conocimiento colectivo y que, pese a eso, se confirió de autoridad gracias a la manipulación de las masas, al soborno y a los pactos con las clases altas de cada época. Obviamente, me estoy refiriendo a la clase sacerdotal.

A lo largo del tiempo, los sacerdotes, a través de la teología, y para mantener su posición institucional, en vez de investigar cómo funcionaba realmente nuestro cuerpo o buscar el origen racional a porqué dichas personas (de quienes cogieron sus mitos) creían lo que creían, se encargaron de crear y elaborar complicados, incoherentes y retorcidos razonamientos filosóficos basados en la presunción de que dichos conceptos erróneos de conocimiento eran indiscutiblemente ciertos y mediante la presuposición incuestionable en la existencia de un dios de los huecos que afirmaban representar (teología).

Estos proveyeron de explicaciones metafísicas a algo tan simple como era el origen de esas creencias y de hipótesis erróneas mediante la elaboración de una intrincada mitología que diera una explicación acorde con sus creencias positivas preestablecidas (de las que ellos mismos hacían proselitismo) en la que el alma y el espíritu eran entes independientes que una vez muerto el individuo abandonan su cuerpo físico e iban a otro lugar desarrollado a partir del helenismo: un cielo o lugar idílico al que viajabas si te comportas (en vida) como estos mismos líderes dictaban según las leyes que ellos mismos elaboraban o un infierno o lugar de sufrimiento al que acudirías si no se hacía su voluntad.

Ejemplos teológicos a esta profusión de la ignorancia se encuentran en todos los comentarios bíblicos donde, como dije, se mantienen y elaboran dichos planteamientos e hipótesis erróneos basados en la ignorancia:

Así podemos ver a Torres Amat alegando, con respecto a Génesis 2:7, que nuestra especie está compuesta por dos partes: un alma y un cuerpo.

“Es decir, [Dios] creó el alma racional y la unió al cuerpo para darle vida y movimiento. Nuestra alma no es hija de la materia, sino obra del poder creador de Dios. 1 Cor 15, 45.”

O en la Biblia de las Américas (2000) viendo como se da un rodeo absurdo donde no se explica nada sino que se elabora una argumentación circular en la cual se afirma que un personaje bíblico, Adán, guarda relación con otro personaje bíblico, al mismo tiempo que se ensalza el ego del lector afirmando que el ser humano, el hombre, tiene prioridad con respecto al resto de lo creado:

“hombre. Este es el relato de la creación del primer ser humano que se llamó Adán (3:17). El hecho histórico del primer hombre es importante porque el primer hombre, Adán, se contrasta con Cristo que recupera lo que Adán perdió (Rom 5:12–21; 1 Co 15:22, 45). Como el apogeo de lo creado por Dios, el hombre es colocado en un puesto de preeminencia (1:28; v. coment. en 1:26).”

O en el Comentario Bíblico de Mundo Hispánico, donde se llega incluso a afirmar que no había vegetación antes de la existencia del hombre y que sólo había vapor producido por manantiales subterráneos, entre otras perlas:

(1) Dios forma a Adán,Rom_2:4b-7. Antes de la existencia del hombre no había reino vegetal y la tierra estaba regada o inundada (Rom_1:9) por un vapor o manantial subterráneo. El lenguaje que se usa para formar al hombre es propio al de un alfarero que usa el barro para modelar su vasija. Dios forma al hombre, adam  H120 de la tierra, adam?h  H127 la cual provee todos los componentes físicos. Similar a los animales en su composición física, sin embargo, la diferencia es grande. Dios de manera especial concede al hombre el don de vida a través del aliento de vida. La acción de Dios es familiar e íntima. En Joh_20:22 Jesús también sopla el Espíritu Santo a sus discípulos dando vida así a una nueva humanidad. A pesar de tener dos dimensiones, el hombre es una unidad dependiente tanto del medio (físico) como de Dios (espiritual). Con el nombre propio de Adán (Joh_2:20) se afirma que el primer hombre fue un ser histórico y no mitológico o legendario.

Asegurándose así, mediante la provisión de lo que ellos denominaban “verdad revelada”,  el control popular debido a que ellos mismos eran los supuestos mediadores entre sus amigos imaginarios (los proveedores de dicha verdad absoluta) y la gente que deseaba respuestas a todo o que, de forma desesperada, ansiaba alargar su vida o, en su defecto, la necesidad de creer en dichas afirmaciones para mitigar dicha necesidad.

Un control que se vio reforzado gracias a la temprana institucionalización de los mitos, elaborados por las clases sacerdotales anteriores, mediante las disputas internas entre clanes que a lo largo de los siglos (desde que se creara el judaísmo en el siglo V a.e.c. hasta sus posteriores divisiones y ramificaciones: entre las cuales está el cristianismo y el islam, siglo VII d.e.c.) sacudieron el entorno geopolítico de todo Oriente Próximo.

Mediante la imposición cultural estas creencias se expandieron y mediante la transmisión tradicional entre generaciones y la adopción final de estas en cada nación, sus ritos se perpetuaron y variaron hasta lo que conocemos hoy día.

Fueron estos estafadores, ya fuera de forma voluntaria o no, quienes impidieron el avance del conocimiento tanto de forma directa (ya conocida y tratada en esta misma web en otros artículos), como de forma indirecta: mediante la adición de ese pensamiento mágico en la mente de científicos que, lejos de llegar conclusiones acertadas, emplearon dichos conceptos cuando no hallaban respuesta a las cuestiones que se planteaban.

A menudo se recurre al argumento ad verecundiam de que durante la historia todos los descubrimientos fueron procurados por científicos que creían en las religiones. Olvidando así el hecho de que todos esos científicos posiblemente creyeran debido a que sólo tenían una mínima parte del conocimiento que hoy día poseemos gracias a que, poco a poco, ellos mismos fueron descubriendo cómo funcionaba el mundo que les rodeaba pese a que sus creencias dictaban totalmente lo contrario. Algo que se puede demostrar recurriendo a los  estudios que demuestran que el conocimiento afecta a las creencias de forma proporcional: cuanto más se tiene, menos creyente se es. Se omite además el hecho de que en innumerables ocasiones, al no poseer las respuesta que otros descubrirían gracias a su contribución, estos se rendían ante dicho pensamiento mágico ya preestablecido en su época.

Conclusión

La realidad es que, una vez que ese órgano, tu cerebro, deja de funcionar, tú, dejas de existir. Pasas al mismo estado que tenías antes de nacer y tenerlo plenamente funcional. Ni cielos, ni reencarnaciones, ni nada puede librarte de padecer este sino. Y por supuesto, como tu consciencia la produce dicho órgano, de poco te sirve angustiarte por ello pues una vez eso suceda tu consciencia desaparecerá por completo.

Ante la recurrente pregunta de si hay algo más después de la vida. Sí. La muerte. Lo único que queda de uno es el recuerdo de aquellos que aun viven. El ser humano (en su mayoría), obviamente, tiene miedo a este hecho y prefiere elaborar respuestas emocionalmente satisfactorias que no alteren sus sentimientos o creer en aquellas ya creadas anteriormente por otros. Una especie de miedo irracional a madurar equivalente al niño que no quiere oír que su querido Papa Noel no existe.

Las disonancias cognitivas explican muy bien la reacción de las personas religiosas ante el hecho de que, una vez el cerebro deja de funcionar, todo ese “ser” deja de existir: su propia mente se protege ante esto mediante la negación y omisión de todos aquellos datos y evidencias que hacen peligrar aquella fantasía agradable que le han vendido desde niño. Se acude además al refuerzo comunitario para apoyar dicha creencia en vidas eternas y se recurre inevitablemente a todo tipo de razonamientos falaces (como por ejemplo al sesgo de confirmación) sin ser uno consciente de ello.

Como misma especie que somos, es normal que el comportamiento e ideas hayan ido por el mismo camino en todas las culturas: el de intentar alargar la vida lo máximo posible y crear mitos similares que cubrieran dicha necesidad.  Dejándose así estafar por personas que afirmaban existían elixires o fuentes de la «vida eterna» que ellos mismos vendían o sabían donde localizar, por gente que afirmaba que si uno cree lo que ellos venden o se comporta como ellos dictan se irá a un lugar maravilloso (después de morir) elaborado por ellos mismos para «vivir eternamente», etc.

Como especie irracional que somos, se han cometido enormes barbaridades en un intento desesperado por alcanzar esa meta: empezando por actos irracionales como es el enterrarnos con enseres y objetos personales para la otra vida (que a otros, menos acomplejados por el miedo y de forma racional han saqueado) y continuando por la construcción de edificaciones que, por mucho trabajo y sacrificio que necesitaran, nos ayudaran a reforzar dicha creencia (dólmenes, templos a los que acudir, sarcófagos, mastabas que posteriormente evolucionarían en pirámides, criptas, etc) y rituales absurdos que teatralizaran dicho acto, hasta a enterrarnos incluso con otros seres aun vivos (otras personas, en este caso esclavos) para que nos siguieran atendiendo en esa «otra vida». El último despropósito nacido de este tipo de creencias ha dado incluso como resultado la contaminación de un rio, el Ganges, debido a que en él se desechan todos los cadáveres.

Mantener creencias erróneas, por muy reconfortantes que estas sean, no deja de ser un insulto intelectual y un insulto a la memoria histórica del hombre (a siglos de aprendizaje a través del error y la rectificación lenta de este) y, en especial, a todas aquellas personas que en su día contribuyeron al avance científico para proporcionarnos precisamente eso: conocimiento (scientia). De aceptar las premisas religiosas sobre alma y espíritu, deberíamos ya no sólo desacernos de todos los conocimientos sobre filología que demuestran el origen de estas palabras, sino de todos los conocimientos sobre física, química, geología y biología que han hecho avanzar a nuestra especie y nos han convertido en lo que somos. Ustedes elijan.

Fuentes:

Todas las fuentes se han incluido en el propio artículo, a las cuales se suman estas para complementar lo dicho en él.

Historia de las religiones – Juan B. Bergua

La religión más antigua: Mesopotamia – Jean Bottero.

Los orígenes de la escritura – Wayne M. Senner

Antiguos textos cuneiformes cananitas del tercer milenio – Giovanni Pettinato.

Los textos cuneiformes de Ras Shamra-Ugarit – Claude Schaeffer

Ras Shamra, un brillante centro intelectual de hace 3000 años – Claude Shaelfer

Una ruta de la seda bibliotecaria: cruzando Asia en bicicleta. Segunda estación: Ebla (Siria)

Las guerras de Ebla – Maria Giovanna Biga (Universidad de Roma)

Ebla, una ciudad olvidada – Giovanni Pettinato

Ebla: Un nuevo vistazo a la historia (Estudios de Oriente Próximo) – Giovanni Pettinato.

El misterio de la vida enseñado en Sumeria – Giovanni Pettinato.

La aparición del correo en el mundo

Comunidad y Ley en Mesopotamia (Universidad de Zaragoza, Prof. Dr. G. Fatás)

Anexo cronología de Oriente Próximo (wiki)

Componentes del ser humano en el Antiguo Egipto (wiki)

Anexo símbolos jeroglíficos (Gardiner)

Tumbas prehistóricas – El megalitismo prehistórico

Ritos funerarios egipcios (wiki)

Ritos funerarios de la escatología hebrea.

Diccionario etimológico indoeuropeo de la lengua española – Bárbara Pastor y Edward Roberts

Nuevo diccionario etimológico latín-español y de las voces derivadas – Santiago Segura Munguía

Historia y cronología de la ciencia y los descubrimientos – Isaac Asimov (demo aquí)

Breve historia del cerebro – Julio Gonzalez Alvarez

Las ciencias médicas básicas – Ramón y Cajal (Univesidad de Valencia)

Anexo trabajos y estudios de Ramón y Cajal.

Breve historia del cerebro – Antroporama

Historia del Cerebro Humano. Breve Historia de su estudio – Carlos Belane

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Ibrahim
Ibrahim
1 mes atrás

¿usted vivió una experiencia paranormal? Yo he vivido varias experiencias paranormales, pero cada vez que le rezo a Alá, se van los fantasmas, las malas libras, etc.

Uno de los milagros del Corán son los milagros científicos

El big bang (Sura 21:30)

El sol tiene una orbita (Sura 21:33)

La formación del feto (Sura 23-12-14)

La presencia del humo durante la creación del universo (Sura 41:11)

Los siete cielos que se refieren a las capas atmosféricas de la tierra (Sura 41:12)

la expansión continua del universo (Sura 51:47)

Las raíces subterráneas de las montañas comparadas a las estacas (Sura 78:6-7)

El hierro viene del espacio exterior (Sura 57:25)

La luna refleja la luz del sol (Sura 10:5)

Todos Estos son CONOCIMIENTOS CIENTIFICOS QUE SE DESCUBRIERON RECIENTEMENTE Le deje con los versículos para que lo compruebe usted mismo

Si el Islam es una falsa religión ¿Cómo Muhammad pudo saber todo esto que los científicos descubrieron recientemente?

Refute cada versículo científico que le he demostrado uno por uno,

Sigue la verdad y la paz sea contigo hermano

Ibrahim
Ibrahim
1 mes atrás
Respuesta a  ateoyagnostico

Hermano yo lo único que deseo es que te salves, en el fondo tu sabes que tienes un alma, Dios dice en el Corán que los infieles no entraran en el paraíso, El islam te llevara al cielo

DIOS EXISTE Y ESTA COMPROBADO QUE EL CORAN ES SU PALABRA, TE GUSTE O NO EL ISLAM ES LA VERDAD ABSOLUTA

Ve la pruebas claras (Lista de reproducción de KaramySQ) y sálvate

Tu eres ateo porque no sientes a Dios, Yo me pregunto como es tu vida sin Dios ¿Donde tienes tu moral? Sin el, estas perdido en esta vida mundana y cuando mueras tendras que rendir cuentas, ¿No has pensado en tu vida eterna? Yo si, por eso decido obedecerlo solo a el

Estudia el Islam por favor Ya deja de mentirte en la oscuridad.

ateito
ateito
1 mes atrás
Respuesta a  Ibrahim

ESTA COMPROBADO QUE EL CORAN ES SU PALABRA, TE GUSTE O NO EL ISLAM ES LA VERDAD ABSOLUTA

Los cristianos dicen lo mismo de su biblia.

Tu eres ateo porque no sientes a Dios, Yo me pregunto como es tu vida sin Dios

¿Cómo es tu vida sin Shiva?

Julio
Julio
27 dias atrás

Señor ateo, si según usted la ciencia sostiene que no existe el alma y el espíritu ¿Cómo explica esto?

https://www.youtube.com/watch?v=6nDtKqW2QNc

Refute mi comentario, y creo que ni siquiera va a publicarlo ni contestarlo ¿O que? ¿O es que acaso la tienes chiquita?

Felix
Felix
24 dias atrás

El fuego eterno te aguarda, donde el tormento no cesará y cada momento será un recordatorio de tus errores y maldades. Arderás por la eternidad en un abismo de llamas, donde el dolor será tu única compañía y los gritos de los condenados no cesarán.

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