A veces uno escucha a alguien decir algo que suena a profundo, pero que si lo analizas, si reflexionabas lo que se dice, descubres que realmente es una estupidez carente de sentido alguno.
Qué es una profundiotez
Una «profundiotez» es básicamente eso: una ambigüedad superficial que parece profunda; para describir una frase que suena profunda e importante, pero en realidad es trivial o falsa.
Su origen
La palabra que uso es una traducción de una palabra que acuñó el filósofo Daniel Dennett. Aunque para ser justos, este mismo cuenta que dicha palabra la sacó de la hija de un amigo suyo, fue creada por Miriam Weizenbaum. Dennet solo le dio una definición más precisa, y que podemos ver en este video: el extracto de una charla titulada ‘La evolución de la confusión‘ realizada en la AAI 2009.
La palabra original es «deepity» proviene de la combinación de:
- “deep” – que proviene de “profundo”
- “-ity” – un sufijo que forma sustantivos (como en clarity, reality, etc.) cuyo origen es stupidity.
Algo que parece profundo, pero que no lo es realmente sino más bien una estupidez.
Dennett popularizó el término en su libro Intuition Pumps and Other Tools for Thinking (2013). Ahí lo usa para criticar frases filosóficas o espirituales que suenan inteligentes pero que realmente son vacías.
En inglés, deepity tiene un tono ligeramente más burlón o crítico. No es una palabra neutral, sino una forma de decir:
“Esto intenta ser profundo… pero es puro humo.”
Ejemplos de profundioteces
Uno de los ejemplos más clásicos y el expuesto por Dennet en su conferencia es la frase:
“El amor es solo una palabra.”
Como explica Dennett, una profundiotez está compuesta de dos elementos (dos lecturas):
1º. Interpretación trivial (verdadera): la palabra “amor” es literalmente una palabra. Algo que es aparentemente obvio. Pues los humanos creamos palabras para definir las cosas y poder comunicarlos. Enhorabuena a quien se haya dado cuenta de esto ahora.
2º. Interpretación profunda (falsa o dudosa): el amor no existe o no tiene significado. Algo que es del todo cuestionable, pues el amor no se reduce a solo una palabra. Es, para empezar, una respuesta neuroquímica y fisiológica; también una emoción o sentimiento; el objeto de estudio en ramas como la psicología, etc.
La frase parece, en definitiva, suena a una gran reflexión… pero en realidad no dice mucho y es una simplificación de la realidad rematadamente absurda y ridícula: una estupidez.
¿Más ejemplos?
Sin duda, más de uno habrá escuchado estas frases:
“Nada es real.”
“Todo es relativo.”
“La conciencia lo es todo.”
Estas frases pueden parecer filosóficas, pero muchas veces no aportan contenido claro cuando se analizan. Irónicamente, cuando las analizas profundamente, las frases demuestran carecer del valor o sobrestimación que se les da por su apariencia prosaica.
Dennett criticaba estas frases porque:
- Dan apariencia de sabiduría sin sustancia.
- Se usan en pseudofilosofía o discursos motivacionales vacíos.
- Pueden confundir en debates serios.
Otra forma popular de llamarlas podría ser cuñadeces. Suelen ser dichas por personas que pretenden dotarse de una cierta superioridad e intelecto, cuando lo que en realidad reflejan es un efecto Dunning-Kruger. Aclarar que no siempre son dichas por personas con este tipo de sesgos y ego: a veces simplemente se dicen porque la persona cree realmente que estas tienen un significado mayor del que realmente tienen, que es prácticamente nulo.
Si analizamos las frases más extendidas y populares podemos ver que estas son frases vacías, que pecan de parecer dichas desde ese manido «sentido común» que no es más que una apariencia de obviedad.
“Todo sucede por una razón.”
Tiene una lectura trivial en la que simplemente afirma que todo lo que ocurre tiene una causa, lo cual es cierto pero obvio, y otra más profunda que sugiere que todo tiene un propósito oculto o un sentido, algo que no está demostrado ni es necesariamente verdad, por lo que la frase suena reconfortante sin aportar una explicación real.
“Somos el universo experimentándose a sí mismo.”
En un sentido básico es verdad que los seres humanos formamos parte del universo, pero la interpretación más profunda implica que el universo posee algún tipo de conciencia o intención, lo cual no tiene evidencia, así que la frase resulta más poética que filosóficamente sólida.
“La conciencia crea la realidad.”
Puede entenderse de forma trivial como que percibimos la realidad a través de nuestra mente, algo evidente, pero también se usa para insinuar que la mente genera literalmente el mundo externo, una afirmación fuerte que carece de base empírica y que suele aparecer en discursos pseudocientíficos.
“Nada es real.”
En una versión débil puede referirse a que nuestras percepciones o interpretaciones pueden ser engañosas, lo cual es razonable, pero en su versión fuerte afirma que nada existe, lo cual es contradictorio porque la propia afirmación presupone algún tipo de realidad.
“Solo tienes que vibrar más alto.”
Puede interpretarse de forma banal como mejorar el estado emocional o la actitud, algo comprensible, pero suele implicar la existencia de supuestas frecuencias o energías místicas que determinan la vida, lo que no tiene fundamento científico.
“No hay cuchara.”
Popularizada por The Matrix, esta frase puede entenderse trivialmente como que la percepción puede ser engañosa, pero se presenta como si implicara que la realidad misma no existe, lo que la convierte en una afirmación exagerada que suena profunda sin sostenerse bien al analizarla.
No se dejen engañar por la brevedad de las frases en los ejemplos que he usado. Muchas veces un discurso entero puede ser una profundiotez por la cantidad de afirmaciones y proposiciones dentro de él que carecen de sentido si se analizan. A menudo uno se puede encontrar con religiosos y magufos que emplean una retórica aparentemente profunda para responder o durante su proselitismo cuando predican. Una perorata (término que puede usarse como el equivalente más conocido a la palabra «profundiotez») de la que suelen hacer gala para aparentar que han contestado a las cuestiones o a la crítica hacia sus creencias, cuando realmente no lo han hecho.
Basta con analizar las afirmaciones de este tipo una a una, buscar la concreción que este tipo de gente intenta eludir, para desmontar el discurso y desvelar que lo que en realidad se ha usado ha sido una profundiotez.
Comentarios recientes