La Sábana Santa de Turín es, para millones de creyentes, la mortaja que envolvió el cuerpo de Jesús tras la crucifixión. Una tela de lino de 4,32 m de largo por 1,10 m de ancho donde aparece, en negativo fotográfico, la imagen frontal y dorsal de un hombre barbado, con heridas de flagelación, corona de espinas y lanzada en el costado. Pero la realidad, avalada por la evidencia histórica (véase el aparatado 9º de este recopilatorio), científica y hasta por la propia Iglesia Católica, es muy distinta: se trata de una sofisticada falsificación del siglo XIV, una obra de arte medieval que nunca envolvió ningún cuerpo del siglo I.
Primera aparición documentada: siglo XIV y una denuncia inmediata de fraude
La sábana no surge en Jerusalén en el año 30 d.C. (más bien e.c.), sino en Lirey (Francia) hacia 1350-1357, de la mano del caballero Geoffroy de Charny. Quien nunca explicó su procedencia. En 1389, el obispo de Troyes, Pierre d’Arcis, escribió al papa Clemente VII denunciando el engaño: su antecesor había descubierto quién la pintó y cómo los canónigos simulaban milagros. El papa autorizó su exhibición, pero con la condición explícita de advertir que “no es el verdadero Sudario de Nuestro Señor, sino una pintura o cuadro”.
Desde entonces, la Iglesia siempre ha sabido que era falsa. Y lo confirmó públicamente en 1988.
La prueba definitiva: datación por carbono-14 (1988)
En 1988 el Vaticano autorizó que tres laboratorios independientes —Universidad de Arizona (EE.UU.), Universidad de Oxford (Reino Unido) y Politécnico de Zúrich (Suiza)— analizaran una muestra de la tela mediante espectrometría de masas con acelerador (AMS). Los resultados, publicados en la revista Nature en 1989, fueron concluyentes: el lino data de entre 1260 y 1390 d.C. (±10 años), con un 95 % de confianza. Es decir, se fabricó entre 1300 y 1400 años después de la supuesta muerte de Cristo.
El artículo de Nature sigue sin ser retractado ni refutado en ninguna publicación científica seria después de más de 35 años. Los sindonólogos (los defensores de la autenticidad) han intentado desacreditarlo, pero sin éxito.
Intentos fallidos de refutación
Ray Rogers y otros sindonólogos alegaron en 2005 que la muestra procedía de un “remiendo invisible” del siglo XVI. No demostraron nada. Su trabajo no revirtió el consenso científico ni fue aceptado como refutación del estudio original de Nature.
La mentira del Nobel Libby
Algunos sindonólogos citan a Willard F. Libby (Nobel de Química 1960 e inventor del método del carbono-14) diciendo que el análisis “no se podía aplicar” por contaminación radiactiva. Imposible: Libby murió en 1980, ocho años antes de que se realizara la prueba. Es un bulo clásico que sigue circulando en webs católicas (como la Catholic.net, con captura incluida en el punto 8 de mi artículo antes mencionado).
El “nuevo” método WAXS: otra vez la Sábana Santa es “auténtica” (según Giulio Fanti y su equipo)
Como los resultados del C-14 no gustaron a los religiosos y lo suyo es la insistencia (cualidad del fanático), en 2022, un equipo liderado por el ingeniero Giulio Fanti (Universidad de Padua) publicó un artículo en la revista Heritage (MDPI) titulado “X-Ray Dating of a Turin Shroud’s Linen Sample”. En él proponen datar la tela mediante la técnica WAXS (Wide Angle X-ray Scattering), un método de difracción de rayos X que analiza el grado de degradación de la celulosa del lino pero inútil para determinar la datación (motivo por el que no se usa como método en arqueología). Según los autores, los resultados indican que la Sábana Santa tiene aproximadamente 2.000 años de antigüedad, compatible con el siglo I d.C.
Los defensores de la autenticidad celebraron el estudio como una prueba definitiva que “invalida” la datación por carbono-14 de 1988. Argumentan que el WAXS es un método no destructivo, más preciso y que los resultados muestran una degradación del lino mucho menor que la esperada para una tela medieval.
Sin embargo, este “nuevo” estudio presenta graves problemas científicos y metodológicos:
- El WAXS es una técnica experimental para datar tejidos orgánicos que no ha sido validada por laboratorios independientes ni contrastada con muestras de referencia de distintas épocas y condiciones de conservación.
- Los autores asumen, sin evidencia histórica, que la Sábana permaneció durante 13 siglos en condiciones ideales de temperatura (20-22,5 °C) y humedad (55-75 %), algo imposible dada su historia documentada (traslados, exposiciones públicas y el incendio de 1532).
- Los márgenes de error del método son enormes (hasta ±1.700 años), muy superiores a los ±130 años del carbono-14 publicado en Nature.
- El artículo fue publicado en Heritage, una revista de la editorial MDPI, frecuentemente criticada por su revisión por pares laxa y por aceptar trabajos de baja calidad científica.
- Giulio Fanti tiene un largo historial de publicar estudios favorables a la autenticidad de la Sábana en revistas de bajo rigor, recurriendo habitualmente a hipótesis especulativas cuando los datos no encajan (incluyendo radiación de neutrones durante la Resurrección para explicar la datación medieval).
Este trabajo sigue el mismo patrón que otros intentos anteriores: reinterpretar datos ambiguos con suposiciones favorables y llegar a la conclusión deseada sin someterse al escrutinio riguroso de la comunidad científica independiente. Mientras no exista una validación independiente y reproducible del método WAXS en condiciones reales, este estudio no invalida en absoluto la datación por carbono-14 de 1988 ni demuestra que la Sábana sea antigua.
La evidencia histórica (la primera aparición documentada en 1350 y la denuncia del obispo Pierre d’Arcis en 1389), los fallos anatómicos, los pigmentos pictóricos y la datación radiocarbónica siguen siendo abrumadoramente concluyentes: la Sábana Santa es una falsificación medieval.
El polen “de Tierra Santa”: otro engaño desmontado
En los años 70, el criminólogo suizo Max Frei Sulzer (a quien los fanáticos de este fraude santo le dedicaron un documental) afirmó haber encontrado polen de plantas exclusivas de Jerusalén. Sonaba convincente… hasta que se examinó su metodología. Frei no documentó con precisión los métodos, ni la trazabilidad de las muestras, ni controló la contaminación (la sábana había sido manipulada por cientos de manos durante siglos). Joe Nickell, en un artículo clásico de Skeptical Inquirer (1994), demostró que se trataba de un “estudio basado en el engaño”: las irregularidades eran tan graves que los resultados carecían de valor científico. ¿Cuales?
1. Falta total de documentación metodológica clara y trazabilidad
Frei no describió con precisión el procedimiento que siguió para recoger y analizar las muestras. No publicó un protocolo detallado de cómo aplicó las cintas adhesivas, qué presión usó, ni cómo evitó la contaminación cruzada. Tampoco indicó con exactitud qué métodos microscópicos empleó para identificar los granos de polen (por ejemplo, no especificó si usó microscopio óptico, SEM o ambos de forma consistente). Murió en 1983 sin publicar un artículo final completo que permitiera replicar o verificar su trabajo. Esto viola uno de los principios básicos de la ciencia: la reproducibilidad.
2. Ausencia de muestras de control y protocolos de limpieza
En un estudio forense serio se usan muestras de control (cintas adhesivas “en blanco” expuestas al mismo ambiente pero sin contacto con la sábana) para detectar contaminación ambiental. Frei no las empleó de forma rigurosa. Tampoco documentó procedimientos de limpieza de las cintas ni del laboratorio para evitar que polen moderno o de otras regiones se mezclara con las muestras. Nickell y otros críticos señalan que esto hace imposible distinguir entre polen “auténtico” de la sábana y contaminación introducida durante la manipulación.
3. Evidencia directa de contaminación en las cintas adhesivas
En una de las cintas analizadas (la que contenía muchos más granos de polen que las otras 25 combinadas), aparecieron cientos de fibras de algodón cruzadas, típicas de guantes de algodón. En el extremo donde Frei habría manipulado la cinta con los guantes, se observaron granos de polen en una zona que debería haber estado limpia. Guantes limpios no deberían dejar polen; esto sugiere que las muestras se contaminaron durante la recolección o el manejo. Walter McCrone (miembro del STURP) identificó una “mancha sospechosa” con varios cientos de granos de polen en la misma cinta, interpretándola como contaminación deliberada o accidental.
4. Identificaciones botánicas excesivamente específicas y poco fiables
Frei afirmó haber identificado polen de especies que “solo podían provenir de plantas que crecían exclusivamente en Palestina en la época de Cristo”. Sin embargo:
- No era un palinólogo profesional entrenado (su formación principal era en criminología y microscopía forense; su doctorado era en Ciencias Naturales con una tesis sobre flora de Sicilia).
- Y muchas de sus identificaciones se basaban en comparaciones superficiales y no en características morfológicas rigurosas.
Críticos posteriores señalaron que identificó polen a nivel de especie con excesiva confianza, cuando la palinología suele ser más fiable a nivel de género o familia. Algunas identificaciones han sido cuestionadas o contradichas por botánicos independientes.3
5. Manipulación selectiva y posible “salinización” de muestras
Nickell documenta que una cinta en particular concentraba una cantidad anormalmente alta de polen de plantas “palestinas”, mientras que las demás tenían muy poco. Esto es estadísticamente sospechoso. Además, Frei viajó expresamente a Israel, Turquía y otras zonas para recoger polen de referencia después de haber tomado las muestras de la sábana, lo que abre la puerta a que hubiera comparado o incluso introducido granos de forma no controlada. Algunos investigadores (incluido McCrone) han sugerido que pudo haber “sazonado” (spiked) las muestras con polen de referencia.
6. Otros problemas de credibilidad y contexto
Frei había sido criticado anteriormente por su implicación en la autenticación de los falsos “Diarios de Hitler” (un escándalo de los años 80). Su trabajo con la Sábana Santa se realizó en un contexto de fuerte presión religiosa y sin supervisión independiente estricta. No publicó fotos claras ni datos cuantitativos completos de todas las identificaciones que permitieran una revisión por pares rigurosa.
Estas irregularidades acumuladas hacen que los resultados de Frei carezcan de valor científico sólido. No cumplen los estándares mínimos de una investigación forense o botánica creíble. Por eso, aunque algunos sindonólogos siguen citando el “polen de Tierra Santa”, la comunidad científica escéptica y muchos botánicos independientes lo consideran inválido.
¿Sangre real o pigmento artístico? El debate químico y microscópico
Uno de los mitos más repetidos por los defensores de la autenticidad es que las manchas rojas de la Sábana Santa son sangre humana real, con hemoglobina, albúmina y bilirrubina. Sin embargo, los análisis microscópicos y químicos realizados desde los años 70 revelan un panorama muy diferente.
El microscopista forense Walter C. McCrone, tras examinar las muestras con microscopía óptica, microquímica, microscopía electrónica y difracción de rayos X, identificó partículas de ocre rojo (óxido de hierro, Fe₂O₃) en las zonas de la imagen corporal y bermellón (sulfuro de mercurio, HgS) en las zonas de “sangre”, dispersas en un aglutinante proteico de tipo témpera a base de colágeno. Las pruebas forenses clásicas para detectar sangre (bencidina, Takayama, Teichmann, etc.) resultaron negativas, igual que en tejidos antiguos sin sangre. McCrone concluyó que tanto la imagen como las manchas de “sangre” fueron pintadas con técnicas medievales habituales.
Por su parte, los investigadores del STURP John Heller y Alan Adler detectaron proteínas, porfirinas, hemoglobina/methemoglobina y bilirrubina mediante espectrofotometría y otras pruebas químicas. Sus resultados, sin embargo, no fueron concluyentes al 100 % y se vieron limitados por el estado de las muestras y la ausencia de métodos estandarizados para sangre muy antigua.
Análisis previos realizados en 1973 por la comisión italiana (Giorgio Frache, Guido Filogamo y Alberto Zina) ya habían dado resultados negativos para sangre en pruebas microscópicas y químicas estándar.
El debate entre McCrone y Heller/Adler nunca se resolvió de forma definitiva, pero los hallazgos de pigmentos artísticos (ocre rojo y bermellón) en las zonas rojas son compatibles con una pintura medieval, mientras que las pruebas positivas de Heller y Adler no excluyen la presencia de pigmentos ni demuestran de manera irrefutable sangre humana del siglo I.
¿Sangre auténtica de la crucifixión? La nueva “evidencia” de Giulio Fanti y sus graves problemas
Como no hay cosa más insistente en demostrar sus creencias que un literalista religioso, en julio de 2024, el ingeniero Giulio Fanti (Universidad de Padua) publicó un artículo titulado “New Insights on Blood Evidence from the Turin Shroud Consistent with Jesus Christ’s Tortures” en la revista Archives of Hematology Case Reports and Reviews. En él afirma haber identificado tres tipos de partículas submicrométricas (“Sangue A, B y C”) como glóbulos rojos encogidos por ósmosis en suero rico en urea, presencia de hemoglobina, ferritina, creatinina y hasta emisiones beta radiactivas. Según Fanti, estas trazas serían compatibles con las torturas descritas en los Evangelios y explicarían anomalías como el color rojo vivo tras siglos o la datación por carbono-14 mediante “radiación de neutrones” durante la Resurrección.
Esta interpretación ha sido fuertemente cuestionada. El artículo apareció en una revista catalogada como predatoria (según Beall’s List y análisis de CICAP), con revisión por pares dudosa y baja exigencia científica. Para remate: las conclusiones de Fanti dependen de interpretaciones subjetivas de fotografías y muestras antiguas, sin controles rigurosos ni replicabilidad independiente.
Las críticas principales son las siguientes:
- Las “partículas de sangre encogidas” (0,7 micras) coinciden con esporas bacterianas o contaminantes identificados ya en la Comisión Pellegrino de 1976, no con eritrocitos reales.
- El color rojo vivo de las manchas es incompatible con sangre antigua, que debería oscurecerse o ennegrecerse con el tiempo.
- El análisis elemental (EDX) muestra elementos esperables en pigmentos o contaminantes, pero faltan marcadores típicos de sangre (nitrógeno, fósforo, zinc, azufre en cantidades adecuadas). Fanti resuelve estas ausencias invocando milagros (conversión de nitrógeno en carbono-14 por neutrones de la Resurrección).
- Las divisiones de color en “sangre” y “suero” (para explicar la herida del costado como “sangre y agua”) son arbitrarias y han sido desmontadas por análisis fotográficos independientes (Hugh Farey).
- Las explicaciones “eléctricas” y de campos durante la Resurrección para alinear partículas son puramente especulativas y convierten el estudio en pseudociencia teológica en lugar de investigación empírica.
En resumen, el trabajo de Fanti no aporta evidencia nueva convincente de sangre real del siglo I. Repite patrones habituales en la sindonología: reinterpretar datos ambiguos para ajustarlos a los Evangelios y recurrir a hipótesis milagrosas cuando surgen contradicciones con la datación medieval, los pigmentos identificados por McCrone o los fallos anatómicos.
Los fallos anatómicos: la imagen imposible de un cuerpo real
Aquí la sábana falla de forma clamorosa. La figura no es la de un cadáver envuelto en una tela: es una construcción artística bidimensional llena de errores anatómicos y forenses que ningún cuerpo humano real podría producir.
- Proporciones distorsionadas y craneales imposibles: La frente es anormalmente pequeña, los brazos son excesivamente largos y asimétricos (el derecho más largo que el izquierdo), los dedos demasiado alargados y los hombros muy pequeños. El paleontólogo Gregory S. Paul (2010) calculó que el volumen craneal sería comparable al de un homínido del Plioceno o Pleistoceno temprano, con una discapacidad intelectual severa incompatible con la vida adulta. Joe Nickell (1983) y otros han destacado estas mismas anomalías como típicas del arte gótico medieval, no de un cuerpo real.
- Postura incompatible entre vistas frontal y dorsal: En la imagen frontal las piernas aparecen relajadas y totalmente estiradas. En la dorsal se ve claramente la planta del pie derecho, lo que exigiría que la rodilla estuviera doblada. Las nalgas no muestran el aplastamiento natural que ocurre al tumbarse de espaldas sobre una superficie dura. La melena no cae hacia la nuca como en un cadáver, sino que parece suspendida “por arte de magia”.
- Manos y pudor imposible: Las manos ocultan los genitales en una pose de modestia medieval que ningún cadáver envuelto podría mantener sin ataduras visibles (que no existen).
- Imagen dorsal plana y sin presión: No hay curvatura en la espalda ni marcas de presión en músculos o zonas prominentes, como ocurriría con un cuerpo real en contacto con la tela.
- Flujos de sangre forensemente inconsistentes: Un estudio publicado en 2018 en el Journal of Forensic Sciences analizó los patrones de sangre en brazos y manos. Concluyó que requieren posiciones del cuerpo distintas y en momentos diferentes (ángulos de 35-45° vs. vertical), incompatible con un único proceso de crucifixión y posterior deposición en la sábana.
- Confirmación 3D reciente: En 2025, el investigador brasileño Cícero Moraes publicó en la revista Archaeometry un análisis tridimensional que demuestra que la imagen es demasiado rígida y recta para provenir de un cuerpo humano. Se adapta perfectamente a un bajorrelieve medieval (sin el “efecto máscara de Agamenón” de distorsión que produciría una tela sobre un cuerpo tridimensional real).
El remate ¿Y las piernas?
Un análisis anatómico detallado de las piernas y pies, publicado en la revista Archaeometry (2018) por Víctor Caja (cirujano ortopédico) y Marzia Boi (bióloga), revela discrepancias imposibles entre las imágenes frontal y dorsal.
El equinismo evidente de los miembros inferiores está presente solo en la imagen frontal de la tela. La planta del pie derecho en la imagen dorsal es la mejor definida y muestra una flexión plantar, pero existe una clara discrepancia entre la flexión plantar observada en la vista frontal y en la dorsal del tobillo derecho, a pesar de que ambas imágenes se habrían creado en el mismo momento.
Además, la superposición de los pies (con el izquierdo sobre el derecho en la imagen dorsal) genera un desajuste visible al compararla con la frontal, donde los pies aparecen casi paralelos. Se produce así un desajuste entre la superposición de los pies tanto en la imagen frontal como en la dorsal, para el que no existe explicación científica o anatómica.
La deformidad se observa en una cara de la imagen, pero desaparece en la otra. Las disimilitudes entre la imagen frontal y dorsal son incompatibles con un cuerpo humano según los datos recopilados. El estudio concluye que la postura y biomecánica de las piernas representadas no corresponden a las de un ser humano real.
Todos estos fallos coinciden con lo que Walter McCrone ya predijo en 1980: la imagen es pintura (bermellón y rojo de rubia), no huella de cadáver. Nunca envolvió un cuerpo real; es un producto artístico.
Excusas habituales de los sindonólogos y por qué no funcionan
Los defensores de la autenticidad repiten dos argumentos recurrentes para intentar salvar la sábana pese a la evidencia. Ambos se desmontan fácilmente.
El incendio de 1532 y la supuesta “contaminación”
En diciembre de 1532, un incendio en la capilla de Chambéry (Francia) dañó la sábana: se produjeron agujeros carbonizados y las clarisas la repararon en 1534 con parches y un paño de soporte (la “holanda”). Los sindonólogos afirman que el hollín, el calor o las reparaciones contaminaron la muestra de carbono-14, falseando la fecha medieval.
Eso es falso: la muestra se cortó de una esquina intacta, lejos de las zonas quemadas y de los principales parches. Los tres laboratorios aplicaron protocolos rigurosos de limpieza química y física para eliminar cualquier contaminante superficial. Matemáticamente, para desplazar la fecha desde el siglo I hasta el XIV haría falta que entre el 50 % y el 77 % del material analizado fuera carbono moderno (hollín o hilos nuevos), una cantidad absurda que habría sido visible y detectable. Estudios independientes han demostrado que ni siquiera una contaminación gradual durante siglos podría explicar el resultado. 1 Los propios laboratorios confirmaron que no había indicios de contaminación significativa. El artículo de Nature sigue vigente. 2
Las “otras sábanas santas” y el Mandylion de Edesa
Se dice que en la Edad Media existían “más de cuarenta sudarios auténticos” y que el Mandylion (o Imagen de Edesa, mencionado desde el siglo VI) era en realidad la misma sábana de Turín, que habría sido “redescubierta” más tarde. Por tanto, la de Turín podría ser la verdadera.
Otra falacia histórica: ninguna de esas cuarenta reliquias medievales tenía una imagen completa de cuerpo frontal y dorsal; la mayoría eran simples telas sin imagen o, como máximo, paños con solo el rostro (tipo Verónica). El Mandylion era explícitamente un lienzo con la cara de Jesús, no un sudario de cuerpo entero. No existe ningún documento histórico que mencione una sábana con imagen completa antes de su aparición en Lirey hacia 1350. Incluso en la década de 1370, el teólogo francés Nicole Oresme ya la denunciaba por escrito como un fraude clerical fabricado para sacar dinero. La de Turín es única… y medieval. El resto son leyendas sin imagen o falsificaciones menores que la Iglesia también terminó desechando.
La Iglesia lo admitió… y luego lo relativizó
El 13 de octubre de 1988, el cardenal Anastasio Ballestrero, arzobispo de Turín, leyó un comunicado oficial: los análisis de carbono-14 demostraban que la sábana era medieval. El País tituló al día siguiente: “La Iglesia confirma oficialmente que la Sábana Santa de Turín es falsa”.
La Iglesia aceptó el dictamen científico, pero añadió la frase que usa desde entonces:
“El valor de la imagen es preeminente respecto al eventual valor histórico del lienzo”.
En otras palabras: sabemos que es falsa, pero seguimos venerándola porque “evoca” la Pasión de Cristo. Para ellos es una obra de arte útil para la fe, aunque no sea auténtica. El Vaticano mantiene esta ambigüedad pragmática hasta hoy: no es reliquia histórica, pero sigue siendo objeto de culto y de peregrinaciones millonarias.
Otros mitos desinflados
¿Negativo fotográfico? La idea surgió en 1898 con la foto de Secondo Pia. Pero las “manchas de sangre” son rojas (imposible en un negativo real) y la barba negra (lo que implicaría un cadáver con barba blanca). Además, la postura del cuerpo es anatómicamente imposible (como ya se ha detallado anteriormente): piernas estiradas en la vista frontal pero planta del pie derecho visible en la dorsal; nalgas sin aplastamiento; genitales “ocultos” por las manos… Nunca envolvió un cadáver real.
¿Estudio de la NASA? Los creyentes defensores de este fraude alegan que la NASA demostró su autenticidad o que, por ignorancia, esta agencia gubernamental estadounidense estudió la sábana. Mentira. Fue el STURP (Shroud of Turin Research Project), un grupo de creyentes que buscaba probar el milagro. Expulsaron al único microanalista independiente (Walter McCrone) cuando demostró que la “sangre” eran pigmentos medievales (bermellón y rojo de rubia). McCrone predijo en 1980 que el carbono-14 la fecharía en torno a 1356. Acertó.
Reconstrucciones faciales “realistas”: Cuando alguien usa la sábana como modelo para recrear a Jesús (como se vio en tuits virales de 2022), está usando un fraude medieval como base. El resultado: un hombre caucásico de pelo liso con proporciones erróneas típicas del arte gótico.
Conclusión: ciencia 1 – fe 0
La Sábana Santa es un producto del siglo XIV, probablemente pintada o impresa con técnicas medievales. La ciencia lo demostró en 1988 y la Iglesia lo aceptó oficialmente. Que siga exhibiéndose y venerándose no la convierte en auténtica, solo en un negocio lucrativo para Turín y en un instrumento de fe para quienes prefieren el consuelo a la verdad.
Como señala el artículo de Magonia de Luis Alfonso Gámez: los documentos históricos, la iconografía, los materiales y la datación científica bastan y sobran para cerrar el caso. La Sábana Santa no es un misterio. Es un fraude muy bien hecho… y ya desmontado.
La religión se basa en mentir y en educar en la mentira, y eso es lo que nos muestran los hechos: este engaño y la cantidad de gente que por su sesgo, por ser creyente, pretende confirmar sus creencias autoengañándose y pretendiendo engañarnos al resto. Un sesgo de confirmación que se puede notar en cada religioso que ha pretendido negar este fraude y perpetuarlo. La fe puede creer lo que quiera. La realidad, como siempre, está del lado de la evidencia.
Para quien quiera profundizar…
Estudio original en Nature (1989): https://www.nature.com/articles/337611a0
Fallos anatómicos y 3D: estudio Moraes en Archaeometry (2025): https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/arcm.70030
McCrone, Walter C., “ Antiquities: Authentication of Art & Archaeological Objects – The Turin Shroud & the Vinland Map”, 67, Medico-Legal Journal, pp. 135-146 (1999). (También en PubMed)
Conferencia en la Royal Society of Medicine, el 13 de mayo de 1999. Moderador: Mr Alec Samuels, Presidente de la sociedad.
Análisis completo escéptico: https://magonia.com/2010/04/10/diez-preguntas-y-respuestas-sobre-sabana-santa/
El bulo del polen: Joe Nickell en Skeptical Inquirer (1994). 4
Las fuentes citadas para el tema de la sangre:
Walter C. McCrone (1990): “The Shroud of Turin: Blood or Artist’s Pigment?”, Accounts of Chemical Research, 23 (3), pp. 77-83. https://doi.org/10.1021/ar00171a004
John H. Heller y Alan D. Adler (1980): “Blood on the Shroud of Turin”, Applied Optics, Vol. 19, pp. 2742-2744.
Giorgio Frache, Guido Filogamo y Alberto Zina (1973): Informe de la Comisión Italiana de 1973 (análisis microscópicos y químicos en el Laboratorio de Modena) y «Esami microscopici sulla tela sindonica,» in La S. Sindone. Turin: Diocesi Torinese. Fleming, Stuart J. 1978: Informes italianos que no encontraron glóbulos rojos ni sangre real, solo materia colorante y posibles esporas.
Giulio Fanti (2024): “New Insights on Blood Evidence from the Turin Shroud Consistent with Jesus Christ’s Tortures”, Archives of Hematology Case Reports and Reviews, 9(1):001-015. DOI: 10.17352/ahcrr.000044 (el artículo criticado).
Nota: Basándonos en el análisis de citas y las prácticas depredadoras comunes, Archives of Hematology Case Reports and Reviews muestra indicios de ser una revista potencialmente depredadora. Los datos muestran que el 74% de sus artículos nunca han sido citados y el 16% solo tienen una cita. Está incluida en plataformas que agrupan revistas con bajos estándares de revisión por pares y, como muchas otras, puede priorizar la publicación rápida y los altos costos de procesamiento de artículos (APC) por encima de los controles de calidad rigurosos.
Luigi Garlaschelli (2024): “Il nuovo articolo sulle tracce di sangue sulla Sindone di Torino: un’analisi critica”, Query Online, 22 octubre 2024. (Análisis detallado de las debilidades metodológicas y las explicaciones milagrosas).
Walter C. McCrone (1990): “The Shroud of Turin: Blood or Artist’s Pigment?”, Accounts of Chemical Research, 23(3), pp. 77-83.
Moscardi et al. (2008): Análisis Raman que confirmó presencia de pigmentos (ocre, cinabrio, alizarina) con señales débiles o ausentes de hemoglobina.
Hugh Farey: Análisis fotográfico en Medieval Shroud blog (2024), que desmonta la división arbitraria entre sangre y suero.
Nota: Los enlaces que no se encuentran aquí se han añadido al artículo y viceversa.
Libros
Investigación sobre la Sábana Santa de Turín – Joe Nickell (de 1983). El libro clásico del investigador escéptico más conocido sobre el tema. Analiza la historia, los fallos anatómicos, los pigmentos artísticos identificados por Walter McCrone, la datación por carbono-14 y desmonta las reclamaciones sindonológicas.
Relics of the Christ — también de Joe Nickell (incluye un capítulo extenso sobre la Sábana Santa y otras reliquias falsas). Analiza el comercio de reliquias medievales y por qué la sábana encaja perfectamente en ese patrón.
Judgement Day for the Turin Shroud — Walter C. McCrone (1996). El microscopista forense que analizó las muestras del STURP explica con detalle cómo identificó pigmentos (bermellón, óxido de hierro) en la imagen y en las “manchas de sangre”. Defiende que se trata de una pintura medieval.
The Shroud of Turin: History’s Greatest Hoax? o obras relacionadas de autores escépticos (Nickell también tiene capítulos en antologías). Nickell resume su postura en varios libros; busca ediciones actualizadas que incluyan la datación de 1988.
Turin Shroud: How Leonardo Da Vinci Fooled History — Lynn Picknett y Clive Prince (2006). Propone una teoría alternativa (falsificación renacentista posiblemente por Leonardo), pero sobre todo expone las inconsistencias históricas y científicas que demuestran que no es del siglo I.
The Shroud of Turin — Andrea Nicolotti (historiador italiano, edición en inglés disponible). Un análisis histórico riguroso que examina las reliquias medievales, el contexto de falsificaciones y por qué la sábana no puede ser antigua. Muy sólido en documentación histórica.
Judgment Day for the Shroud of Turin — Walter McCrone (versión similar a la anterior). Enfocado en los análisis microquímicos.
Debunking the Shroud (artículos y libros relacionados con Gary Vikan o autores de Biblical Archaeology Review). Varios ensayos cortos que tratan la sábana como un artefacto medieval fabricado por manos humanas.
El fraude de la sábana santa y las reliquias de Cristo – Juan Eslava Galán (1997). Obra divulgativa y directa que expone el origen medieval de la sábana, las falsificaciones de reliquias en la Edad Media y el contexto histórico del fraude.
Notas y referencias
1. Estudios que demuestran que ni siquiera una contaminación gradual durante siglos podría explicar el resultado medieval.La afirmación se basa en cálculos matemáticos y físicos que muestran que haría falta una cantidad absurda de carbono moderno (hollín, humo, bacterias, reparaciones, etc.) para desplazar la fecha desde el siglo I hasta el siglo XIV.
- Damon et al. (1989) — “Radiocarbon dating of the Shroud of Turin”, Nature, 337, 611-615. En la sección de discusión y métodos mencionan los protocolos de limpieza y que la muestra era homogénea. Los cálculos implícitos sobre contaminación se derivan de este trabajo y han sido ampliados posteriormente. DOI: 10.1038/337611a0 (disponible en shroud.com/nature.htm – Ya incluido en este artículo).
- Rucker, R.A. (2019) — “Carbon Dating of the Shroud of Turin is Not Explained by Normal Contamination”. Este documento realiza los cálculos matemáticos explícitos: para desplazar la fecha de ~30 d.C. a 1260-1390 d.C. haría falta que entre el 50 % y el 77 % (o más) del carbono en la muestra fuera moderno. En el caso del incendio de 1532, se necesitaría que ~80 % del carbono fuera del siglo XVI, algo visible al microscopio y detectable. Concluye que la contaminación gradual o puntual no es viable. (Disponible en varios sitios de investigación sobre el tema).
- Skeptic.com (artículo de 2025 basado en cálculos estándar) — “Unraveling the Myths Surrounding the Shroud of Turin”. Resume los cálculos: incluso una contaminación gradual durante siglos requeriría cantidades de contaminante varias veces superiores al propio lino original, lo cual es físicamente imposible sin que fuera visible.
Estos cálculos se basan en la fórmula estándar de datación por radiocarbono y en la cantidad de C-14 necesaria para “rejuvenecer” la muestra.
2. Los propios laboratorios confirmaron que no había indicios de contaminación significativa:
- Damon et al. (1989) — Nature (ya citado). Los laboratorios aplicaron protocolos rigurosos de limpieza química (ácidos, bases y solventes) y confirmaron que la muestra era de lino puro con solo trazas mínimas de contaminación (algunas fibras de algodón aisladas, identificadas como posibles reparaciones o impurezas textiles). No encontraron evidencia de contaminación masiva que pudiera alterar significativamente la fecha.
- Jull, A.J.T. & Freer-Waters, R.A. (2010) — Artículo en la revista científica Radiocarbon (verlo en este enlace a Cambridge). Examinaron la muestra sobrante de Arizona con microscopía estereoscópica, luz polarizada y fluorescencia. Encontraron solo bajos niveles de contaminación (unas pocas fibras de algodón) y concluyeron que la muestra datada era material original de la Sábana, sin manipulación ni contaminación significativa que explicara la fecha medieval. No detectaron biopolímeros ni tintes que pudieran haber afectado el resultado.
- Informe de los laboratorios y British Museum (1988-1989) — Documentado en el protocolo y en el artículo de Nature. Los tres laboratorios (Arizona, Oxford y Zurich) realizaron inspecciones visuales y análisis previos a la limpieza. Edward Hall (Oxford) y otros confirmaron que no había contaminación gruesa visible antes del tratamiento. Las diferencias menores entre laboratorios se atribuyeron a variaciones estadísticas normales, no a contaminación sistemática. (Pueden verlo aquí).
Notas importantes:
- La mayoría de argumentos sobre “contaminación masiva” provienen de sindonólogos (Rogers, Fanti, Casabianca, etc.) y suelen publicarse en revistas de bajo impacto o predatorias. No han sido aceptados por la comunidad de datación por radiocarbono.
- El artículo original de Nature (1989) sigue siendo la referencia científica principal y no ha sido retractado.
3. Frei afirmó identificar docenas de especies de polen “exclusivas” de Palestina o la región del Mediterráneo oriental (incluyendo Gundelia tournefortii como una de las más abundantes). Sin embargo, varios palinólogos y botánicos independientes han cuestionado o directamente corregido muchas de sus identificaciones. Aquí los ejemplos más relevantes:
- Marzia Boi (2016) – Estudio publicado en Archaeometry. Boi reexaminó las imágenes SEM (microscopio electrónico de barrido) de Frei y corrigió varias identificaciones erróneas.
- Lo que Frei identificó como Pistacia lentiscus (Anacardiaceae) era en realidad polen de Pistacia spp. (más genérico).
- Lo que Frei llamó Ridolfia segetum (Apiaceae) correspondía a Ferula spp.
- Lo más importante: el polen que Frei y otros atribuyeron masivamente a Gundelia tournefortii (una planta muy usada como “prueba” de origen palestino) es en realidad del tipo Helichrysum spp. (Asteraceae), un género mucho más común en el Mediterráneo y no exclusivo de Tierra Santa (“Pollen on the Shroud of Turin” de M. Boi en Archaeometry).
- Prof. Thomas Litt (palinólogo de la Universidad de Bonn, 2001) Examinó las cintas adhesivas originales de Frei con equipo más avanzado. Concluyó que ninguno de los granos de polen que vio podía identificarse a nivel de especie, y con alta probabilidad no pertenecían al género Gundelia (excluyó explícitamente esa identificación). Esta crítica es citada ampliamente por Avinoam Danin (quien inicialmente apoyó a Frei) y por otros investigadores. Litt enfatizó que las identificaciones de Frei eran excesivamente precisas y no sostenibles.
- Avinoam Danin y Uri Baruch (1999 y posteriores) Aunque inicialmente apoyaron algunas conclusiones de Frei, Danin reconoció más tarde limitaciones y contradicciones en las identificaciones5. En trabajos posteriores, se nota que las identificaciones a nivel de especie de Frei no resisten un examen riguroso. Danin mismo citó la opinión de Litt cuestionando el Gundelia.
- Otras críticas de palinólogos profesionales:
- Vaughn M. Bryant Jr. (director del Laboratorio de Palinología de Texas A&M University): Expresó serias dudas sobre la fiabilidad de las identificaciones de Frei y afirmó que la mayoría de los científicos serios no las consideran concluyentes sin nuevas muestras analizadas con controles estrictos.
- Mariotti Lippi (profesora de Arqueobotánica y Paleobotánica, Universidad de Florencia): Afirmó que “los palinólogos actuales ponen en duda las identificaciones realizadas por Frei”.
- Críticos generales (incluyendo J. Beaulieu y otros): Frei no era un palinólogo profesional entrenado (era criminólogo con formación secundaria en botánica), sus identificaciones a nivel de especie eran demasiado específicas para los límites reales de la palinología en esa época, y carecía de referencias adecuadas.
Estas correcciones y contradicciones demuestran que muchas de las especies “exclusivas de Tierra Santa” que Frei reportó no resisten un análisis independiente. En varios casos, el polen corresponde a géneros más ampliamente distribuidos en la cuenca mediterránea (incluyendo Europa meridional), lo que elimina el supuesto “marcador geográfico” único.
4. El artículo completo de Joe Nickell, titulado “Pollens on the ‘Shroud’: A Study in Deception”, se publicó en Skeptical Inquirer, Volumen 18, Número 4 (verano de 1994), pp. 379-385.
- Versión gratuita y completa en PDF (disponible directamente desde el Center for Inquiry): https://centerforinquiry.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/sites/29/1994/07/22165128/p45.pdf
Este es el texto clásico donde Nickell desmonta el trabajo de Max Frei Sulzer, detallando las irregularidades metodológicas, la falta de controles, la posible contaminación y las sospechas de manipulación.
5. Aunque Avinoam Danin y Uri Baruch, en su libro Flora of the Shroud of Turin (1999), confirmaron parcialmente algunas identificaciones de polen de Frei (especialmente Gundelia tournefortii), Danin reconoció más tarde limitaciones importantes. En su libro posterior The Botany of the Shroud (2010), citando la revisión del palinólogo Thomas Litt (2001), admitió que no se podía identificar el polen con precisión a nivel de especie y que, en consecuencia, “no podemos usar actualmente el polen para definir ninguna indicación geográfica”.
1. Trabajo inicial de apoyo (1999):
- Avinoam Danin, Alan D. Whanger, Uri Baruch & Mary Whanger — Flora of the Shroud of Turin (Missouri Botanical Garden Press, 1999). Este es el libro clave donde Danin y Baruch analizaron parte de las cintas adhesivas de Frei. Confirmaron parcialmente varias identificaciones de polen (especialmente Gundelia tournefortii como uno de los más abundantes) y combinaciones de plantas que sugerían un origen en la región de Jerusalén/Hebrón. Baruch examinó las muestras al microscopio y proporcionó comentarios sobre las determinaciones de Frei (aceptando algunas a nivel de género o tipo, pero no siempre a nivel de especie). Este trabajo se presentó en el International Botanical Congress de 1999 y generó cobertura mediática favorable a la idea de origen en Tierra Santa.
- Avinoam Danin & Uri Baruch — “Floristic Indicators for the Origin of the Shroud of Turin” (presentado en 1998, publicado en actas relacionadas). Aquí Baruch hace comentarios específicos sobre las identificaciones de Frei (por ejemplo, “OK, but Anabasis type”, “OK but for Artemisia sp.”, etc.), aceptando muchas a nivel genérico o de tipo, pero no siempre confirmando las precisiones de especie de Frei.
2. Reconocimiento posterior de limitaciones y contradicciones:
Danin y Baruch (especialmente a través de Danin) reconocieron que no todas las identificaciones de Frei podían confirmarse a nivel de especie y que había limitaciones importantes.
- Avinoam Danin — The Botany of the Shroud: The Story of Floral Images on the Shroud of Turin (Danin Publishing, Jerusalén, 2010). En este libro posterior, Danin discute los estudios de polen de Frei y menciona que Uri Baruch analizó muchas de las cintas. Reconoce que las identificaciones de Frei solo se confirmaron parcialmente. Danin también cita y acepta la revisión de Thomas Litt (2001), quien examinó las muestras con microscopía más avanzada y concluyó que no se podía identificar el polen con precisión a nivel de género o especie (y que con alta probabilidad no era Gundelia tournefortii). Danin termina diciendo que lamenta que, con lo aprendido, “no podemos usar actualmente el polen para definir ninguna indicación geográfica” (o palabras muy similares: “we cannot currently use the pollen to define any geographical indication”).
- Emanuela Marinelli (artículo que cita directamente a Danin) — “The question of pollen grains on the Shroud of Turin and the Sudarium of Oviedo” (disponible en PDF en sindone.info o ResearchGate/Academia.edu). Este artículo resume claramente la evolución: Danin inicialmente apoyó la abundancia de Gundelia, pero tras enviar las muestras a Thomas Litt, aceptó las limitaciones. Cita textualmente a Danin reconociendo que el polen no sirve como marcador geográfico definitivo. Incluye referencias a las páginas relevantes de Danin (2010) y a Litt (2001).
Fuentes complementarias que documentan el cambio de postura:
- Marzia Boi (2016) — “Pollen on the Shroud of Turin: The Probable Trace Left by...” (publicado en Archaeometry o disponible en dspace.uib.es). Boi reexamina las imágenes y corrige varias identificaciones de Frei/Danin (por ejemplo, lo que se atribuía a Gundelia sería más bien Helichrysum). Menciona que Danin et al. (1999) confirmaron parcialmente Frei, pero estudios posteriores (incluyendo los de Litt y otros) cuestionan las precisiones.
- Reseñas y resúmenes en shroud.com (por ejemplo, la reseña de Diana Fulbright al libro de Danin de 2010) confirman que Danin discute las limitaciones de las identificaciones de Frei y cita a Litt, quien excluye Gundelia con alta probabilidad.
Resumen del cambio:
- 1999: Danin y Baruch apoyan parcialmente a Frei: confirman muchas identificaciones a nivel de tipo/género y destacan combinaciones de plantas “únicas” de la zona de Jerusalén.
- 2001 en adelante (especialmente 2010): Danin reconoce limitaciones (no se puede identificar con precisión a nivel de especie debido a la preservación de ceras que ocultan detalles morfológicos) y, tras la revisión de Litt, reduce drásticamente el valor del polen como prueba geográfica concluyente.
Explica como se hizo la imagen que método…y por que nadie puede reproducirla
En el propio artículo explico que se ha demostrado cómo está hecha la imagen, refutando así ese eslogan que vienes a repetirme del argumentario clásico de fanático religioso defensor de este fraude medieval. Pero como se ve que como A) o no lo has leído (demasiado esfuerzo intelectual) o B) de comprensión lectora andas justito, ni te has enterado. O peor aún: C) has decidido ignorarlo. Lo cual demostraría que efectivamente eres solo un fanático más. Por no mencionar, aparte, la cantidad de errores anatómicos demostrados que tiene ese «negativo» y sus incoherencias como tal. Cosa que también he dejado expuesta en el mismo artículo.
Mucho exigir a quienes os aportan evidencia científica para desmentir estafas pero cero a quienes os cuelan esas estafas, ya ni hablemos de aportarla vosotros. Pero no te preocupes, que nos tenéis a costumbrados con vuestras disonancias cognitivas.
A pastar.
AMORLUCIÓN
La virtud reprimida se asocia a un verbo que debe ponerse en acción para desplegarse.
«La represión se sedimenta desde un sustantivo y adjetivo que conforman una condición. En el sueño, son símbolos, metáforas, quimeras y arquetipos, mientras en la vigilia, una película o teatro»
El presente es el pasado en avance, y en cada paso, el futuro es novedad.
¡Lázaro, levántate y anda!
Guárdalo en el arca de Nosé, para luego poder recordarlo todo. No importa quién, sino la posta.
Dios, consciencia. El amor dentro, es fuera.
De la ausencia a la presencia, siempre hay abundancia, en un camino, una historia, dónde siempre mueren las apariencias.
¡De un árbol de manzanas, nunca crecen limones!
LA INGENIERIA INVERSA:
(1;1); (1;0); (0;1); (0;0). El presente en el equilibrio de los polos, el pasado en el retorno a la esencia, el futuro en el avance trascendente, y el silencio del todo en la nada. No hay contradicción…
Toda esa perorata es básicamente esto: una profundiotez.
Pagando el futuro, hipotecando el presente, olvidando el pasado.
La imaginación es poderosa. Ésto de traer cosas del futuro funciona perfecto con las deudas, que van acompañadas de regalos extras y colaterales, como futuros que no tendrás. Las cachetadas son gratis y por adelantado, porque algo habrán hecho para merecerlo, ya que en su viaje de regreso a la responsabilidad, coinciden con alguna premisa que se ajusta como anillo al dedo, bajo la culpa.
¿Normalidad?
Fuerza bruta, engaño y corrupción asegurada, con placer, ganancia y conveniencia, a eso, le llaman inteligencia, un manto de impunidad.
¿Destino?
Es decir: ¡es cierto es cierto, ví un lindo gatito!
Son muchas las simulaciones y simulacros, interferencias e intervenciones de conquistas que se solapan, en apariencia, desafectadas unas de otras, como la nuclear por ejemplo. Pero la genética es la más notable en cuanto a banderas clavadas en el ojete en comparación con la Luna, y con futuros propietarios exclusivos de genéticas cadenas que se pondrán a minar, mas deuda.
El humano transgénico todavía no tiene la suficiente propaganda. Pero seguro tendremos Coca y Pepsi de Monsanto. Y con «suerte», las de etiqueta negra, galera y bastón estoque, o sea, las supremacistas o alienígenas ancestrales. La mesa está servida, lo macro y lo micro, mientras el cuerpo lo aguanta todo, hasta que no.
¡Bendito defecto que reproduce los panes! ¡Bendita eres en todo, Abundancia!
Vale decir, la estupidez cósmica e infinita, va a estar certificada por algún premio Nobel, alguna película de joligud y por supuesto, por el Jesús de bolsillo también llamado I.A, y que puede tener la voz de algún pariente y así simularse inmortalidad, previo pago para el simulacro.
La estupidez no sólo anda a pie, en carreta o en Ferrari sino también a la velocidad del sonido y de la luz, y pronto, instantáneamente.
¡A legislar sea dicho, hacia el infinito y mas allá!
¡Busquemos armas de destrucción masiva!
¡Saquemos un conejo de la galera!
¡Ésto es un ganar-ganar»
¡Amo mi varita!
¡Y el teatro!
¿No?
Si
.
Descifré algunos códigos que se leen en la cara oculta de Marte, que vienen al caso y dicen lo siguiente:
«Si la vida te da limones, haz limonada y véndela, o pon a otros a hacerlo por tí. Mejor que sea todo imaginario como tu propio casino, y aunque corten la luz, ganarás por siempre. Sol y sombra, abrigan o protegen en el cuando»
«No sólo hay que mirar la Luna y el dedo que la señala, sino también a la otra mano que intenta robarte la cartera»
«La mano guía al martillo, no el martillo a la mano, y si se quiere usar un revólver para clavar un clavo, tenga mucho cuidado, porque el arma siempre tiene la razón y no distingue entre amigo o enemigo. Por eso, a las armas las carga el diablo»
«La vida es cuento y la palabra ficción, y los amamos sean bellos o de horror, pero aún mas vivirlos.
Pero el soñador, una vez sumergido en uno ajeno, no irá a dónde quiera sino a donde está predestinado ir. Todo es perfecto hasta que no»
«El escritor y el lector son reales, como el medio emisor y receptor, así tambien son los actores y su actuación, su escenario y producción, mas el esfuerzo y lo esperado. Sin embargo, la historia sigue siendo inventada movlizando lo real, y obligando a defender sus cadenas detrás del resultado y beneficio, reconocimiento y premio»
«Es el programador el que decide, cuando lo que crée, sabe y obedece el iniciado, cliente, paciente y consumidor, deja de tener efecto, y esto puede durar un instante mientras emerge una nueva regla para el Orden en el Show, junto a una adaptación y compensación. El comando mantiene ocupados y entretenidos con un tema de conversación. Inteligente o autopercibirse y parecerlo. ¿Ser superior o ser bueno? Ser o no ser, esa es la cuestión, pero siempre se notan las hilachas durante la repetición y el aprendizaje»
«Un adiestramiento con premios y castigos, transforma al premio en no ser castigado, y a la libertad en permiso, hasta para pensar, elegir, hablar y amar»
«Si besas a un trabuco sin darte cuenta, más temprano que tarde lo sabrás. Para eso sirve la ciencia. El cálculo será correcto y verdad dirás, y luego informarás al desprevenido por si desea continuar. Pero sobre gustos no hay nada escrito, se hacen el camino al andar, aunque ya estén escritos»
«El amor es ciego, y puede durar toda una vida hasta que la muerte los separe. ¿De quién, la mentira? No importa, por lo menos dirás que haz amado. Más que el viaje es lo que obtienes de ello. No hay que ser tan duros ni egoístas, la apariencia, la mentira y el engaño, también tienen sentimientos pero además, sus días contados. El cornudo, es el último que se entera»
«Durante un eclipse de Tierra no se ve el caos en la Luna. ¡Dejen en paz a Pink Floyd y ocúpense de sus asuntos!»
«G.O.D. Inc. siempre se pide dinero, en petro, narco o pedos de carbón, porque las cosas no van a venir solas.
¡espejito espejito! ¿Quién es el más rico del Zodíaco?
-Esa nariz Pinocho, no lo arregla ni Mandrake, y siempre da sombra a tu montaña»
«La administración y estandarización del bien y el mal es programación, por lo cual, el programador se asume como autoridad y propietario de ellos mediante y tras sus simbolos»
«El defecto aisla y promueve el olvido en la dispersión de los fragmentos. Sin embargo existe una sola manera de construir un puente, y es hacerlo bien. Recuerdo»
«Estar en la imaginaria frontera entre el defecto y la virtud, no es equilibrio, es un principio, ocaso o amanecer, de la ausencia o la presencia, de consciencia. Allí se encuentra la gran piedra de la ley, el saber y la creencia, detenida en el tiempo, que muchos llaman verdad»
«En la frontera aparece un intermediario con la verdad, que bien cobra o paga según cómo se lo vea. Suele ser también un perro guardián de tres coronas que cuida del reino, un muro de los lamentos. Tras el intercambio comercial y prueba, se otorga la oportunidad de ingreso a la tierra prometida, pero es en realidad una puerta giratoria, que devuelve a todos hacia el mismo lugar»
«Cuando lo último que queda es la esperanza, ya no existen palabras que puedan dañar, ni la amenaza de esperar, o esperar la amenaza»
«Roma, el mal mayor y menor beben de la misma fuente, en cambio Amor sólo hay uno, y no requiere de puertas ni llaves»
«La risa siempre gana sobre los serios intentos de capturar y controlar lo absoluto, lo inefable, lo infinito, y pone a todos en su sitio a bailar, sin darse cuenta que están bailando. Por eso, no intenten quedarse o llevarse la casa a cuestas, sólo mantengan la hoguera encendida. Astro, cometa, estrella fugáz. Somos, seremos, fuimos»
«Recreamos el presente en el equilibrio de los polos, el pasado en el retorno a la esencia, el futuro en el avance trascendente, y el silencio del todo en la nada. Navegamos en el tiempo hacia un desconocido y misterioso lugar, precisamente, en donde ya nos encontramos todos»
«Qué es lo que queda cuando lo que muere es la apariencia»
«No culpen al poeta, y Dios salve a la reina, la Verdad. La veo, la escucho, la amo. ¡Consciencia!»
Hay más, pero es horario de protección al menor.
P.D.: Insistir en algo que no funciona continuamente en estupidez. Defenderlo es de idiotas..
Veamos…
– Desconfianza en el poder (gobiernos, ciencia, corporaciones como Monsanto o bebidas tipo Coca-Cola / Pepsi).
– Crítica a la manipulación social (“programación”, “simulacro”).
– Temor a avances tecnológicos (genética, IA).
– Uso irónico o sarcástico de religión (Dios, “G.O.D. Inc.”).
Toda esa parrafada es solo lo que se suele llamar prosa críptica o incluso “flujo de conciencia conspirativo”. Salta de deuda financiera a genética, de IA a religión, de Marte a Hollywood, sin justificar conexiones. Eso puede dar sensación de profundidad, pero en realidad evita el rigor. Casualmente hace poco publiqué esto. Y eso es básicamente lo que es todo ese texto que me pones: una profundiotez. Como ya dije de su primer comentario.
Te daré el beneficio de la duda, basándome en la Ley de Poe. O bien era una sátira del pensamiento conspirativo o directamente pensamiento conspirativo real. Esperaría que fuera lo primero. Aunque viendo que básicamente insiste con su retórica del primer comentario ante mi respuesta…
Lo que sí que puedo asegurarle es que como vuelva a hacer lo mismo, su comentario ni será publicado. Lo consideraré un troll y quedará bloqueado definitivamente.