"Debemos cuestionar la lógica del argumento de tener un dios omnisciente y todopoderoso que crea humanos defectuosos y luego los culpa por sus propios errores."

Gene Roddenberry

¿Como funciona una mentira (profecía)? Basado en las probabilidades y la generalización

¿Cómo hacer que la gente crea una mentira? Cuando no son más bien promesas y amenazas, que es en lo que se basan los autores veterotestamentarios y la mayoría de "profetas", las religiones llevan aplicando esta fórmula (la que veremos a continuación) desde hace siglos, al igual que ahora la usan los comercios vía online o telefónica a la hora de ofrecer sus servicios. Una fórmula que aprovecha dos factores: la ignorancia y un sesgo. Cualquiera puede usarlos y, de hecho, lo han hecho en numerosas ocasiones.

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¿Cómo hacer que la gente crea una mentira? Cuando no son más bien promesas y amenazas, que es en lo que se basan los autores veterotestamentarios y la mayoría de «profetas», las religiones llevan aplicando esta fórmula (la que veremos a continuación) desde hace siglos, al igual que ahora la usan los comercios vía online o telefónica a la hora de ofrecer sus servicios. Una fórmula que aprovecha dos factores: la ignorancia y un sesgo. Cualquiera puede usarlos y, de hecho, lo han hecho en numerosas ocasiones.

 

Una pequeña intro

En las religiones existe la figura del «profeta». Este personaje realiza pronósticos (“profecias” es el término usado por ellos para darle una connotación más importante y hacer ver que no puede haber error en dicho pronóstico) sobre sucesos futuros que pueden ocurrir tanto en un futuro próximo como en uno lejano.

La figura del profeta prácticamente no existe fuera de la religión, pero una figura que se mantiene en el mundo magufo es la del “vidente”, “tarotista” o “medium”. Personas que usando el mentalismo engañan a los más crédulos o desesperados haciéndoles ver que poseen poderes que el resto de personas no tienen. Estas personas, al igual que antiguamente, basan toda su parafernalia en bases religiosas. El vidente o “psíquico” es la misma figura que el “profeta”, solo que cada uno alude a un medio «revelador» diferente: o bien a un espíritu que les comunica los designios o un dios que hace lo mismo. El dios, por lo visto, según ellos, los ha elegido a ellos, oh pobres y humildes personas, como enlace entre su «palabra» y el resto de mortales. En otras ocasiones, cuando no es el dios de la religión mayoritaria (el monoteísmo) lo es de una diferente, alegando básicamente que es ese dios quien les otorga dicho “poder”.

Pese a lo que pueda parecer, la teórica de cómo realizar pronósticos es muy simple y está basada en las probabilidades. No hay ni un espíritu ni una deidad de por medio. Lo que hay, más bien, es la caradura de unos y la ingenuidad e ignorancia de la víctima (esta no conoce el proceso) o bien la tendencia o sesgo que tenemos los humanos a recordar sólo aquello que confirma nuestras creencias. Esto es, en resumen, más fácil cuanto más supersticiosa, crédula o dada al pensamiento mágico y no al crítico sea la persona a timar.

¿Cómo hacer, entonces, profecías con un amplio acierto, consiguiendo un club de fanáticos de tus ideas? Bienvenidos al mundo de las matemáticas más simples.

La aplicación matemática: ejecutando la «profecía»

1.er PRONÓSTICO

Envías un email a 100.000 personas con un pronóstico.

A 50.000 personas le envías un pronóstico negativo y a otras 50.000 uno positivo.

Nota: actualmente cuentas con email, pero se pueden usar también cartas por correo ordinario, panfletos dejados casa por casa, sms a moviles, etc.

2.º PRONÓSTICO

Cuando se produce el resultado, sea negativo o positivo, vuelves a enviar otro email.

El email lo envías a los 50.000 con los que acertaste dicho pronóstico anterior.

A 25.000 le envías un pronóstico negativo y a los otros 25.000 un pronóstico positivo.

3.er PRONÓSTICO

A los 25.000 con los que acertaste vuelves a mandarles otro pronóstico.

A 12.500 le envías un pronóstico negativo y a los otros 12.500 un pronóstico positivo.

Nota: esta operación se puede hacer varias veces hasta reducir el número de personas a las que envías el email. A más operaciones, menor número de personas pero personas con más confianza en tus pronósticos.

EL OFRECIMIENTO

Una vez acabado el pronóstico, esas 12.500 personas habrán visto como acertabas 3 pronósticos seguidos.

Envías otro email a esas 12.500 ofreciendo tus servicios como pronosticador.

Nota: una probabilidad es que 1000 de esas 12.500 conozcan o mantengan contacto con las personas con las cuales erraste y a las cuales descartaste anteriormente. Eso hará que el número de personas que confíen en tus pronósticos caiga a 11.500 personas.

RESULTADO

Tendrás entre 11.500 y 12.500 personas que habrán visto cómo realizaste 3 pronósticos correctos consecutivos (en este caso) como seguidores.

Estos seguidores, además darán publicidad indirecta hacia ti como persona capacitada a dar pronósticos.

Aplicándolo a la religión

A diferencia de el pronóstico aplicado a clientes, en la religión también afectan varios factores que hacen que esa probabilidad se multiplique o las personas restantes confíen aun más en tus pronósticos.

El pronosticador (denominado así mismo como profeta) usa como base a sus pronósticos la religión a la que ha decidido pertenecer o la que está más extendida socioculturalmente allá donde vive.

La desesperación de la gente ante las catástrofes y las desgracias es una buena ayuda para el pronosticador

Todos los profetas o pronosticadores surgen casualmente cuando surgen las catástrofes. La manera más fácil de ganar adeptos es hacerles ver que existe un problema, que tendrá unas consecuencias desagradables, pero que tienen solución o respuesta.

Catástrofes o hechos negativos siempre tendrán lugar para el hombre dando igual la época. Jugar con la evidencia y las probabilidades es lo más efectivo. Un profeta puede decir que sucederán terremotos en un futuro, algo obvio ya que este planeta esta compuesto por placas tectónicas en constante movimiento. Aunque alguien con un mínimo de inteligencia sepa acerca de esto, siempre habrán ignorantes que acepten que esta persona conocía el futuro. Al producirse dichos terremotos el creyente podrá alegar que dicho profeta tenía razón al decir que se producirían muchos terremotos.

El profeta asegura siempre ser el único medio o el más efectivo para conocer dicho futuro. Pero basta con ver cualquier mapa interactivo con la situación en directo de los terremotos o buscar información sobre la concurrencia con la que se produce X catástrofe para ver que acertar la situación es solo cuestión de tiempo.

El miedo es una buena herramienta

El miedo humano, unido a la anterior desesperación ante las desgracias ocurridas, es una herramienta comúnmente usada por los profetas. Basta decir que un fin del mundo se aproxima y presentar una serie de “evidencias” ocurridas durante la época actual para afirmar y hacer creer a la masa crédula y miedosa que todo se está produciendo tal cual se dijo.

Las fechas clave son muy comunes para los profetas religiosos. Números tan sonoros como 3, 4,7,10,12 o 40 son empleados tanto y para tantos y distintos usos, que ya solo basta con narrar una historia con uno de esos números y esa historia adquiere importancia y credibilidad. La numerología es el recurso habitual en el mundo magufo que ha propiciado la religión. Este también obedece a un sesgo del ser humano: la tendencia a ver patrones y simetría en todo lo que percibe.

También los cambios de época, milenio o era son herramientas eficaces para los magufo-religiosos. Al igual que el pánico surgido durante este cercano 1999, en el 999 ocurrió un hecho detallado de histeria y pánico colectivos. Este pánico produjo una campaña de marketing que causó un aumento de cristianizaciones justo en la víspera de año nuevo.

Dar pronósticos generalizando es la solución más usada

A la hora de dar pronósticos, la mayoría son muy generalizados y ambiguos. Así, el pronosticador se asegura de varias cuestiones:

  • Los pronósticos se pueden aplicar a cualquier época.
  • Si no se cumplen con el tiempo en sentido literal (el cual sería su propósito original), los creyentes pueden alegar que esos pronósticos pueden aplicarse en el sentido simbólico.

 

La generalización es una herramienta muy últil. Aunque, de nuevo, esta sea un recurso falaz.

Como cada creyente, además, tiene un concepto distinto de su religión, dependiendo de su criterio y su intelecto unos creerán en esos pronósticos como simbólicos y otros como literales y/o futuros. De ahí que los “testigos de Jehová” hayan predicho el fin de este mundo en tantas ocasiones.

 

Si las profecías no se cumplen literalmente, siempre nos quedará el simbolismo

En el caso bíblico, al no cumplirse el 98% de sus pronósticos, los creyentes han optado por alegar que la biblia tiene un simbolismo oculto. Como segundo argumento en defensa de estos pronósticos errados también afirman que, al no estar expuesta la fecha de cuando se cumplirán (algo muy conveniente para los religiosos y típico en las “profecías” religiosas), esos pronósticos aún tienen que suceder en un futuro. De ahí que cuando se realizó una encuesta en 2011 diera como resultado que 6 de cada 10 líderes evangélicos creyera que el rapto ocurriría inmimentemente. Y a pesar de esto, la mayoría no se pone de acuerdo con sus creencias.

Cuando no es lo anterior, también aprovechan cualquier suceso actual, dando igual la época, para afirmar que uno de esos pronósticos se ha cumplido (aunque no sea el significado buscado por su pronosticador originariamente). Sucesos que se han repetido constantemente incluso antes de la aparición de esa religión: terremotos, catástrofes climáticas y ambientales, guerras, pobreza y hambruna (esta es constante durante todas las épocas, y aunque no afecta a todos, si a la mayoría de personas. De ahí también que los creyentes siempre sean los más pobres y desesperados).

La Biblia contiene un gran número de profecías. La mayoría de ellas son, como dije, generalizaciones y contienen un carácter catastrófico pero dejando siempre una ventana abierta: la esperanza en la «salvación». Eso si, mediante suscripción a su religión y la adoración de su dios en particular (aunque el religioso no pueda demostrar al crédulo que ese dios existe, al partir directamente de una afirmación, omite cualquier replica de este sobre dicho asunto): lo que equivale, a efectos prácticos, a lo mismo: a a seguir al estafador.

Los Vāticinium ex ēventū

Otra cosa que ayudó a dar credibilidad a los profetas bíblicos es que, pese a que los creyentes religiosos y muchos predicadores lo niegan, estos realizaban profecías una vez pasados los hechos.

Un ejemplo en el Nuevo testamento es el de Mateo 24:1-2

1Y SALIDO Jesús, íbase del templo; y se llegaron sus discípulos, para mostrarle los edificios del templo.

2Y respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? de cierto os digo, que no será dejada aquí piedra sobre piedra, que no sea destruída.

Esta seria una profecía valida si el autor de Mateo hubiera escrito dicho evangelio durante la época en la que el supuesto Jesús existió. Pero es que el “evangelio de Mateo” fue escrito entre el 75 y el 80 e.c. cuando ya se había destruido el templo entre 5 y 10 años antes. Basándose en esto, precisamente, es cómo los eruditos ha fechado los textos de los papiros neotestamentarios. De ser muy generosos, la papirología sólo trata con papiros que como muy antiguos no pasan del año 125 e.c. (P52). Es con el análisis ecdótico de los textos como han fechado que estos no fueron escritos antes de la destrucción del tiemplo.

Y a pesar de eso, podemos ver que dicha profecía no se cumplió literalmente ya que aun hoy en día podemos ver uno de los muros de dicho templo o más de cien toneladas de restos arqueológicos tanto del primer templo como del segundo.

Nota: Por no decir que es del todo contradictorio que un templo denominado bíblicamente como “la casa de dios” y construido por inspiración u orden divina a uno de sus elegidos (Salomón) pudiera ser totalmente destruido e incluso esto fuera predicado por “el hijo de dios/dios mismo” y este no lo impidiera. Un ser omnisciente y eterno no habría ordenado edificar tal templo si supiera que su destino final iba a ser la destrucción. Así como que un ser omnipotente tampoco lo hubiera permitido.

Existe también el ejemplo de Isaías en el Antiguo testamento (Tanaj)

Todos los expertos coinciden en que este libro fue escrito por varias personas durante varios siglos. Los especialistas consideran evidente que la obra se fue formando a lo largo de varios siglos, con partes provenientes de tiempos y lugares muy distintos.

Existen diversas hipótesis y muchos críticos, incluso católicos y protestantes, creen que el libro «no fue escrito por un solo hombre, sino por tres«. A falta de nombres mejores, se conoce al primer autor como «Proto-Isaías»», al segundo como «Deutero-Isaías» y se llama al tercero «Trito-Isaías». Es por ello que es frecuente hallar en la bibliografía alusiones al «segundo Isaías» o al «tercer autor de Isaías», por ejemplo.

Para saber más sobre este tema en concreto, consultar el capitulo “Los profetas: moralistas fundamentalistas y muy influyentes…aunque sus profecías fueran escritas por otros y una vez ocurridos los hechos «anunciados por Dios» en “Mentiras fundamentales de la iglesia católica” de Pepe Rodríguez.

Conclusión

Debido a su expansión, a la aceptación sociocultural sin cuestionarse los hechos y al marketing eclesiástico, todas estas profecías han sido admitidas como tales a pesar de no haberse cumplido o haber sido refutadas al estudiarse objetivamente los escritos. Al final, cuando no son simplemente maldiciones, generalizaciones, resultan tan simples como un recurso dedicado a aprovecharsse de los fallos cognitivos y la ignorancia.

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