Es siempre mejor no tener ideas a tener ideas falsas; mejor creer en nada que creer algo errado. Thomas Jefferson

Del grecorromano al judeocristiano: apropiaciones culturales – parte 3

Una forma de ejemplarizar este apropiación cultural es mostrar a qué nos referimos cuando decimos que, al igual que otras religiones, el cristianismo usó una serie de símbolos que no le pertenecían y con los que consiguió manipular a ese pueblo analfabeto que la única forma que tenia de ver lo que esta religión quería exponerle era mediante representaciones.

Índice de contenido

Piensa en ello…

La palabra Dios no es para mí nada más que la expresión y producto de la debilidad humana, la Biblia una colección de honorables pero aun así primitivas leyendas que sin embargo son bastante infantiles. Ninguna interpretación, no importa cuán sutil sea, puede (para mí) cambiar esto. […] Para mí la religión judía, como todas las otras religiones, es una encarnación de las supersticiones más infantiles. Albert Einstein
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on telegram
Telegram
Share on email
Email

Una forma de ejemplarizar este apropiación cultural es mostrar a qué nos referimos cuando decimos que, al igual que otras religiones, el cristianismo usó una serie de símbolos que no le pertenecían y con los que consiguió manipular a ese pueblo analfabeto que la única forma que tenia de ver lo que esta religión quería exponerle era mediante representaciones.

 

Nacimiento con simbolismo estelar

Otro símbolo tomado del propio imperio romano fue la estrella guiando al nacimiento del héroe. Para las civilizaciones antiguas, Grecia y Roma, el avistamiento de cometas era un acto que podía presagiar eventos importantes: muerte de lideres, nacimiento de reyes, etc.

En el caso que nos ocupa, los autores de los evangelios se sirvieron de este simbolismo como referente para la historia de su héroe. Algo que se extrajo de las leyendas Mitraicas y que se puede observar en las leyendas griegas como la de Mitrídates VI (Griego: Μιθριδάτης, nombre derivado del dios persa del sol Mitra y la raíz europea da («otorgar») = «Otorgado por Mitra» ), del que existe la leyenda que cuenta como un cometa anunció su nacimiento (134 a.e.c.) apareciendo durante 60 días y de como siendo niño tuvo que huir justo después de la muerte de su padre para no ser asesinado.

A este se le suma el romano, conocido como “Cometa del Cesar”, conocido también como Iulium Sidus (Estrella de Julio) o Caesaris Astrum (Estrella Cesaria o del Cesar). Este cometa apareció supuestamente tras la muerte de Julio Cesar en el 44 a.e.c. y fue tomado por su sucesor, Cesar Augusto como símbolo propagandístico de la deificación del Cesar.

 

Augusto, quien también se autoproclamó como Cesar (adquiriendo así el estatus de divinidad), construyó además el Templo de Iulius Divus (Templo de Julio el divino), conocido también como el Templo de Cesar (deificado) en el  29 a.e.c.

Además de este templo para ensalzar el culto astral, Augusto acuñó como símbolo de este cometa la estrella de ocho puntas. Esta estrella se incluyó en todas las monedas y era el símbolo de la divinidad.

Esta estrella puede observarse tanto en el altar de dicho templo como en numerosas monedas acuñadas a partir de la fecha, justo encima de la cabeza del Cesar.

Moneda provincial de bronce acuñada en Colonia Augusta (14-19 d.e.c). En el anverso se puede observar el busto de Augusto con una corona radiada y la estrella al lado derecho.

Esta estrella de ocho puntas también fue usada por los griegos, quienes la acuñaron en sus monedas con la única diferencia de que el busto que aparece es el de Zeus.

Moneda acuñada en Antiochia ad Orontem (13 al 14 d.e.c) durante el periodo agustino. La estrella de ocho puntas puede observarse encima del carnero, esta vez en el reverso.

Los autores de los evangelios solo tuvieron que copiar estos mitos y utilizar el mismo simbolismo para ensalzar a su personaje: una estrella o cometa que anuncia un hecho divino, el nacimiento de un rey o divinidad.

La moneda de la izquierda, acuñada entre el 27 a.e.c. al 14 d.e.c. representa a la estrella de ocho puntas, donde la palabra DIVUS IULIUS aparece como las dos puntas restantes. La mona de la derecha, acuñada entre el 350 y el 353 d.e.c aparece con el Chi-Rho, quien se sirve del mismo simbolismo estelar que la anterior al mismo tiempo que introduce la X y la P, además de las letras Alfa y Omega como las puntas restantes, al igual que la moneda anterior lo hace con la divinidad juliana.

Nota: no existe una profecía en el Tanaj (Antiguo Testamento) que prediga que el mesías (Cristo, extraído del griego) deba nacer en Belén y mucho menos que su nacimiento deba ser anunciado por una estrella. Se han intentando buscar explicaciones a este fenómeno astrológico basadas en la aceptación de lo narrado en los evangelios. A pesar de esto no hay constancia histórica o evidencia de una estrella o cometa entre el 7 a.e.c. y el 6 d.e.c. (las dos fechas del supuesto nacimiento de este personaje).

Este simbolismo añadido a los evangelios es puramente grecorromano y extraído del culto a Mitra y a los astros.

De Egipto a Judá ¿necesitamos una madre?

¿Os suenan las dos? No, aunque ambas parezcan representar a María, la primera es una imagen de Isis. La segunda, creada por el pintor Pedro Berruguete en 1465 si que lo es. (Virgen de la leche).

La primera imagen, Isis amamantando a su hijo Horus, (situada en el Metropolitan Museum, 330 a.e.c.). La segunda pertenece al Museo del Louvre, Paris.

Virgen de la leche hecha en marfil y hueso del siglo XIV, Francia (situada en el Museo Lázaro)

 

 

 

 

 

Virgen de la leche (detalle). 1372- 1376. Bernabé de Módena. Catedral de Murcia.

 

 

 

 

 

El cristianismo lo tuvo fácil aquí: solo tenia que sustituir a Isis por la “santa” y “virgen” María y a Horus, hijo de Osiris, por Jesús, hijo de dios. ¿Los paralelismos?

  • Isis —- María
  • Isis madre de una deidad —- María, madre de una deidad.
  • Horus, deidad en la tierra (el propio faraón) —- Jesús, deidad en la tierra.
  • Horus, deidad, hijo de Osiris, también deidad —- Jesús, deidad, hijo de YHWH, también deidad.

 

La única diferencia que teóricamente separa a estas dos figuras es que una, Isis, es una deidad y María, según los relatos evangélicos no lo es. Esta postura puede ser discutible si se asume que durante el paso de los siglos a María se la empezó a adorar como si de una deidad se tratase. La veneración y culto a María actualmente es el mismo que el que se realizaba a Isis en el Egipto antiguo: posesión de templos, lugares sagrados, festividades, etc. Esto se debe posiblemente a la popularización de esta figura como imagen misma de una deidad en las representaciones e imágenes que hay de ella.

¿Adivináis a quien representa la tercera estatua? No, no es Isis sino María. Al igual que es María la virgen lactanis que aparece en la fachada de Platerías (portón derecho, parte superior del arco) en la catedral de Santiago de Compostela, construida dicha fachada entre el 1103 y el 1117 d.e.c.

 

(clic en este enlace para ver toda la fachada)

En la simbología religiosa referente a la “virgen”, se puede observar como el cristianismo sustituyó varios elementos:

  • En lugar de Isis con su hijo, aparece la figura de la madre en María y el suyo.
  • Se sustituye el disco solar egipcio por la aureola.

 

Conclusión

A menudo el creyente judeocristiano tiende a hablarnos del legado cultural que ha depositado esta religión en la que cree y a la que defiende. Me gustaría preguntarle a esa persona que se autocalifica como judeocristiano, qué opina de todo el legado cultural que habríamos tenido si las religiones abrahámicas hubieran sido tan permisivas como lo fueron las romanas anteriores al siglo IV, cuando Constantino I legalizó una religión que, lejos de diferenciarse a las que tanto criticaba, empeoró la situación siendo una de las más intolerantes de la historia.

Cuanta cultura desapareció o fue asumida por el judeocristianismo… Desde las festividades a la iconografía que aquí se ha mostrado y la que se mostrará en la siguiente parte.

Nota:

El artículo posiblemente seguirá siendo ampliado en varias partes que serán publicadas en un futuro.

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on telegram
Telegram
Share on email
Email
Archivos

Artículos relacionados

También pueden interesarle

2 respuestas

    1. Hola angel

      ¿A qué problemas te refieres o soluciones te refieres? ¿emocionales?

      Se ha demostrado que las sociedades más ateas son las más sanas en ese y muchos otros aspectos. De hecho, tambien se ha descubierto que los niños que crecen con creencias religiosas fuertes son los que sufren de más trastornos emocionales. Y es que, porf mucho que a los creyentes os pese, la religión no conduce en absoluto a una sociedad más sana.

      Por otro lado, el sentimiento que se tenga sobre la muerte, no afecta en absoluto a la credibilidad de las creencias. De una forma sencilla: que te haga sentir mejor, a ti, el creer que existe un cielo y un infierno, no hace que estos sean más reales.

      Para mi no es decepcionante, al igual que no es decepcionante saber que antes de nacer no existía en ninguno de los siete cielos de la mitologia abrahámica, ni en una anterior reencarnación como afirman otras religiones. Viviré esta vida lo mejor posible y cuando muera dejaré de existir (conscientemente) al igual que tampoco existía antes de nacer. Nada que me suponga una preocupación.

      Un religioso por el contrario: se preocupa por este hecho, y dentro de sus creencias, debe preocuparse por si termina yendo al cielo a un infierno dependiendo de si «peca». Algo que hará siempre teniendo en cuenta lo que esa religión considera como «pecado».

      Otro problema es que el creyente debe creer lo que le han inculcado, si o si. Un ateo no depende de tal dogmatismo. Si una teoria científica, aceptada por el ateo, es ampliada o se descubre algo que la refuta, este no tiene problemas en aceptar el cambio. Si este tiene una opinión sobre algo y se le demuestra con evidencias que está equivocado, este no tiene problemas en cambiar de opinión con respecto a eso. El estancamiento intelectual es más bien otro de los problemas del religioso, quien debe asumir que lo que dice la biblia es cierto si o si aunque todo apunte hacia lo contrario. Cayendo así en una cantidad ingente de sesgos cognitivos que hacen que este termine siendo un ignorante, un crédulo y un supersticioso. Estando así expuesto a asumir cualquier tipo de charlatanería sin problema alguno. (dejándose engañar fácilmente por otros)

      ¿Quien dices que tiene más problemas?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *