"Se puede asumir con cierta seguridad que uno ha creado a Dios a su propia imagen cuando resulta que Dios odia a toda la misma gente que uno."

Anne Lamott

El «Número del la Bestia» en el que creen por un error de traducción

No hace falta que me extienda mucho para explicar en una introducción qué es el "número del diablo" en el que millones de personas hoy día creen, porque así se lo ha enseñado su religión ¿Quién no ha oído sobre el 666? ¿Quién no ha escuchado a predicadores de toda denominación cristiana aludir a él? Ya se encargan los religiosos y sectas en formentar la superstición numerológica para que la coerción basada en la falacia ad baculum surja efecto.

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No hace falta que me extienda mucho para explicar en una introducción qué es el «número del diablo» en el que millones de personas hoy día creen, porque así se lo ha enseñado su religión ¿Quién no ha oído sobre el 666? ¿Quién no ha escuchado a predicadores de toda denominación cristiana aludir a él? Ya se encargan los religiosos y sectas en formentar la superstición numerológica para que la coerción basada en la falacia ad baculum surja efecto. Así lo exponen, por ejemplo, en ACIPrensa:

Indicios del mismo uso místico de los números se encuentran también con frecuencia en la superficie del Nuevo Testamento, sobre todo en el Apocalipsis. Incluso tan temprano, un autor como San Ireneo (Haer., V, XXX) no vacila en explicar el número de la bestia 666 (Apoc. 13,18) con el término «Lateinos«, dado que el valor numérico de las letras (griegas) que lo componen da el mismo total (30 + 1 + 330 + 5 + 10 + 50 + 70 + 200 = 666); mientras que algunos críticos sobrios de nuestra época se inclinan a resolver el misterio sobre los mismos principios, simplemente sustituyendo el término Latinus por las palabras Nero Caesar, escritas en caracteres hebreos, que dan el mismo resultado.

Pues bien. A lo largo de este artículo verán si es fraudulento el cristianismo, como expondré a continuación (por si todo lo anterior que llevo publicando en esta web y lo que me queda todavía no bastaba), que ha creado doctrinas enteras y fomentado el temor infundado a personajes de fantasía, objetos o conceptos basándose ya no solo en los desvaríos culturales y rumores, ni ya si quiera en sus propias invenciones originales sino en errores de traducción.

En qué se basan

Como todo en las «religiones del libro» la cosa consiste en confiar ciegamente en que lo que se afirma en la Biblia es cierto. Así, con respecto a eso, es como nos encontramos que en los textos escritos más allá del año 95 ec atribuidos al evangelista gnóstico del canon bíblico aparece citado este supuesto número:

Apocalipsis 13:17-18

17καὶ ἵνα μή τις δύνηται ἀγοράσαι ἢ πωλῆσαι εἰ μὴ ὁ ἔχων τὸ χάραγμα, τὸ ὄνομα τοῦ θηρίου ἢ τὸν ἀριθμὸν τοῦ ὀνόματος αὐτοῦ.
18Ὧδε ἡ σοφία ἐστίν· ὁ ἔχων τὸν νοῦν ψηφισάτω τὸν ἀριθμὸν τοῦ θηρίου· ἀριθμὸς γὰρ ἀνθρώπου ἐστί· καὶ ὁ ἀριθμὸς αὐτοῦ χξϛʹ

Numerado:

(Greek ABP+)  ωδεG5602 ηG3588 σοφια εστινG4678 G1510.2.3 οG3588 εχωνG2192 τονG3588 νουνG3563 ψηφισατωG5585 τονG3588 αριθμονG706 τουG3588 θηριουG2342 αριθμοςG706 γαρG1063 ανθρωπουG444 εστιG1510.2.3 καιG2532 οG3588 αριθμος αυτουG706 G1473 χG5462.1 ξG3577.2 ςG2193.2

 

(Greek NT)  ῟Ωδε ἡ σοφία ἐστίν· ὁ ἔχων νοῦν ψηφισάτω τὸν ἀριθμὸν τοῦ θηρίου· ἀριθμὸς γὰρ ἀνθρώπου ἐστί· καὶ ὁ ἀριθμὸς αὐτοῦ χξς᾿.

Traducido:

18  Aquí hay sabiduría: El que tiene entendimiento calcule el número de la bestia, porque es número de un hombre; y su número es 666.

 

El texto se encuentra en un capítulo repleto de los desvaríos de su autor, donde describe a dos «Bestias» y a la segunda, que describe como una que tiene «dos cuernos semejantes a los de un cordero, y hablaba como un dragón«, le añade un nombre en modo de adivinanza numerológica tal cifra (en griego χξς).

¿Pero, es este el número?

Una muestra más amplia de lo que Ireneo de Lyon (Francia, siglo II) dijo en realidad en Contra las herejías (~~180 ec) nos muestra el grado de superstición y en qué se basaba realmente para usar ese número según él:

Adversus Haereses - Contra las herejías, Ireneo de Lyon (Tomo V)

Con justa causa la Escritura juzgó aun a los paganos que se negaron a levantar sus ojos al cielo para dar gracias a su Creador y a contemplar la luz de la verdad, sino que como ratones ciegos se escondieron en lo profundo de su falta de sabiduría, «como gotas de agua en un balde, como granos de polvo en la balanza y como nada» (Is 40,15 17); mas son de utilidad para los justos, así como la caña es útil para que el grano crezca y la paja sirve para quemarse y con el fuego fundir el oro. Y por eso, cuando al final de los siglos la Iglesia se levante, «habrá una tribulación como no la ha habido desde el principio ni la habrá» (Mt 24,21): pues en los últimos tiempos los justos deberán luchar, y los vencedores recibirán la incorrupción como corona.

29,2. Por todo lo anterior, la bestia que ha de venir recapitulará en sí toda la iniquidad y todo crimen a fin de que, agrupando y encerrando en ella toda la fuerza de la apostasía, sea en ella arrojada al horno de fuego (Ap 19,20). [1202] Con razón su nombre llevará la cifra 666 (Ap 13,18), la cual recapitula toda la malicia anterior al diluvio, toda la mezcla de males que provocó la apostasía de los ángeles -Noé tenía seiscientos años cuando el diluvio cayó sobre la tierra (Gén 7,6) y aniquiló todos los seres vivientes sobre la tierra (398), por la perversidad de la generación en tiempos de Noé-. Esa apostasía recapitula todos los errores e idolatrías cometidos desde el diluvio, el asesinato de los profetas y los suplicios infligidos a los justos. El ídolo que Nabucodonosor erigió era de sesenta codos de alto y seis de ancho (Dan 3,1), y por negarse a adorarlo, Ananías, Azarías y Misael fueron arrojados al horno de fuego (Dan 3,20), prueba que sirvió como profecía de lo que sucederá al fin de los tiempos, cuando los justos sufrirán la prueba del fuego: pues dicho ídolo fue el preanuncio de la llegada de aquel que ordenará a todos los hombres sólo a él adorarlo. Así, pues, los seiscientos años de Noé, en cuyo tiempo cayó el diluvio por motivo de la apostasía, y el número de codos del ídolo por motivo del cual los justos fueron arrojados al horno de fuego, forman la cifra del nombre [1203] en el cual se recapitulan seis mil años de toda apostasía, injusticia, maldad, seudoprofecía y dolo, por los cuales descenderá también un diluvio de fuego.

3.6. El número de la bestia

30,1. Si lo anterior es verdad, si este número se halla en todos los manuscritos antiguos y autorizados, si dan testimonio de él todos aquellos que vieron a Juan cara a cara, y si la razón nos enseña que la cifra del nombre de la bestia según la computación de los griegos debe tener las letras que se hallan en 666 (es decir igual número de centenas, decenas y unidades) -pues el número seis conservado en cada cifra parece recapitular toda la apostasía desde el principio, pasando por los tiempos intermedios hasta los últimos-, no sé cómo erraron algunos, con tal de seguir sus propias ideas, al cambiar el número intermedio del nombre; pues restaron cincuenta al número original, y pretendieron que fuese 10. Tal vez, imagino, fue error de amanuenses, [1104] porque, como en griego se ponen letras en lugar de números, fácilmente cambiaron la letra que significa 60, por la iota. Después otros pudieron hacer lo mismo, sin confrontar con el original. Otros simplemente asumieron ingenuamente el número 10.
Incluso algunos, por ignorancia, se atrevieron a investigar los nombres que llevaban ese número falso.
En mi opinión, Dios perdonará a todos los que por simplicidad y sin malicia hicieron esto; en cambio, a quienes, buscando una gloria vana, se decidieron por un nombre que lleva el número falso, y por su propia autoridad definieron el nombre de aquel que ha de venir, a éstos les irá mal, porque se sedujeron a sí mismos y a los fieles. El primer daño que han causado es alejarse de la verdad, juzgando como si fuese lo que no es; además, un castigo de la Escritura no despreciable recaerá sobre tales hombres. Se añadirá otro peligro no pequeño [1205] para quienes erróneamente presumen de conocer ese nombre: si creen que es un nombre, y el que vendrá tiene otro, él podrá seducirlos fácilmente, pues creerán que aún no se presenta aquél de quien deben precaverse.

30,3. Más seguro y sin peligro es esperar que se cumpla la profecía, que ponerse a adivinar o a hipotizar cualquier nombre; [1206] pues se pueden encontrar muchos nombres que llevan dicha cifra, y siempre se pondrá la misma cuestión. Porque si muchos nombres contienen tal cifra, siempre puede preguntarse cuál es el que llevará el que ha de venir. No decimos esto por falta de nombres que tengan esa cifra, sino por temor a Dios y celo por la verdad. EUANTHAS, por ejemplo, tiene la cifra que buscamos, pero no podemos afirmar nada sobre él. Así también el nombre LATEINOS encierra el número 666, y es un número verosímil, porque esta palabra señala el último de los reinos, pues los latinos tienen ahora el poder; pero no nos gloriamos de identificarlo. También TEITAN, que en la primera sílaba contiene una doble vocal griega: E e I, es el nombre más probable entre los que hallamos. Porque ese nombre consta de seis letras, cada una de sus dos sílabas consta de tres letras, y es un nombre antiguo y extraordinario; pues ninguno de los actuales reyes lleva el nombre de Titán, ni se denomina así ninguno de los ídolos que los griegos y los bárbaros adoran. Y, sin embargo, muchos consideran divino ese nombre, pues también se llama Titán al sol; y en sí este nombre evoca un cierto sentido ostentoso de venganza y revancha, que parece simular las acciones del que ha de vengarse con malos tratos. Además es muy antiguo, digno y más propio de un rey que de un tirano. Pero, aunque [1207] el nombre de Titán sea tan probable, a tal punto que muchos se preguntan si no se llamará así el que ha de venir, sin embargo no correremos el riesgo de pronunciarnos acerca del nombre que habrá de llevar; pues sabemos que, si su nombre debiera ser claramente proclamado ya en el presente, lo habría dicho aquel que lo contempló en el Apocalipsis; además, esta visión ha tenido lugar casi en nuestro tiempo, hacia el final del imperio de Domiciano.

Y es que por lo visto ya en el siglo II había discusiones dentro del seno del cristianismo sobre cual era el dichoso número. De hecho en 1999 se publicó el papiro con el texto de Revelaciones 13 (Apocalipsis 13) más antiguo hasta la fecha y en él, para sorpresa de todos, el número que aparecía no era el 666. En el papiro en cuestión, el papiro 115 (P. Oxy. 4499), el número que figuraba como «número de la Bestia» era el 616 (en griego χιϛ)

:

 

«Pero ateo, Ireneo escribió sobre ello con anterioridad». Párese a ver el texto de Ireneo un momento, querido creyente. ¿Nota algo raro? Seguramente no. Observe que en el texto de Ireneo aparecen citados pasajes de la Biblia. ¿Nota ya a qué me refiero? Los textos bíblicos neotestamentarios no empezaron a numerarse hasta varios siglos después: los textos se empezaron a separar en capítulos a partir del siglo XIII y en versos numerados a partir del siglo XVI. Frases como «Con razón su nombre llevará la cifra 666 (Ap 13,18)» con esa referencia a Apocalipsis son adiciones posteriores. Los textos más antiguos de Ireneo además están escritos en griego y traducidos al latín en torno al año 202 por Teruliano de Cartago (pueden ver todos los libros aquí), pero incluso podemos ver en ello que la traducción del latín carece de tales citas, que fueron incluidas a posteriori como anotaciones.

 

 

 

¿Y el origen entonces del 666?

Tal y como he expuesto y eplicado, el número apocalíptico 616 está atestiguado ya por Ireneo, así como en varios manuscritos griegos antiguos. Sorprendentemente, sin embargo, todas las interpretaciones exegéticas conocidas del número en la antigüedad tardía y la era medieval temprana se remontan a solo dos fuentes derivadas de la Iglesia donatista en el norte de África:

La Expositio apocalypseos (la exposición del Apocalipsis) de Ticonio: una interpretación del libro del Apocalipsis realizada por Ticonio de Cartago (también conocido como Ticonio Afro), un teólogo donatista que vivió entre el año 330 y el c. 390.

Y el texto anónimo Liber genealogus: un texto, la versión tardía de la obra de Hipólito de Roma, e «Calendario de 354» y que acabría adoptando el título de Liber generationis, escrita por un autor desconocido entre el siglo IV y V.

A partir de esas dos fuentes donatistas (y posiblemente una tercera – véanse las referencias al final) se extendió la superstición numerológica en el cristianismo de que el «Número de la Bestia», ese número demonizado por los religiosos desde entonces hasta actualmente, era el 666.

En resumnen: los cristianos le están teniendo miedo a un número que ni si quiera es el correcto, y todo porque más tarde un par de personas interpretaron mal un texto griego. Así de fiar son las creencias.

 

Más fuentes y referencias

En wikipedia:

Number of the beast

Número de la bestia

Contra las herejías

Codex Ephraemi Rescriptus

Codex Alexandrinus

Papiro 115

Otras:

Bible writers got the Beast’s number wrong, say scholars, Church Times

Revelation! 666 is not the number of the beast (it’s a devilish 616), Indepent

Textual critic Q: Is the Beast number 616 (as David C. Parker states) or is it 666? What is the original reading? (Reddit Academic Biblical)

Number of the beast, Schoolar Community Encyclopedia

The Apocalyptic Number 616 and the Donatist ChurchThe Journal of Ecclesiastical History (Cambridge University Press)

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Zimpy
Zimpy
7 meses atrás

Blog en decadencia.
Pd:a nadie le importa realmente cuál es el número,si no lo que representa

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Me encantaría ver su opinión, por favor comentex

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