"Una lectura y entendimiento completos de la Biblia son el camino más seguro al ateísmo."

Donald Morgan

El sensacionalismo alimentando de nuevo a los fanáticos religiosos del mito del Arca

Las nuevas investigaciones con BakhtarRadar han anunciado anomalías subterráneas, pero detectar una anomalía no permite identificar automáticamente su causa. Para demostrar que se trata de una construcción humana hacen falta datos verificables, análisis geológicos independientes y pruebas materiales concluyentes. Nada de eso, pese a las noticias dando altavoz a estos charlatanes religiosos y a todos los magufos en redes sociales propagándola, ha demostrado que la Formación Durupinar sea el Arca de Noe. Otra vez.

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Lo expliqué ya en un artículo, pero cada cierto tiempo esta estafa se recicla y vuelve para sorpresa de nadie. Que lleven apareciendo titulares de que «se ha encontrado el Arca» durante más de un siglo ya debería darnos una pista. Pero como cada día nace gente nueva y esta crece sin tener porqué saber y estar informada de ello, es caldo de cultivo suficiente como para hacer negocio con este circo de los horrores que es la búsqueda del Arca de Noe. Los medios, sobre todo los sensacionalistas, tienen entre ignorantes y fanáticos con sesgos de confirmación la clientela perfecta para seguir haciendo caja con titulares como el del artículo del Daily Mirrror en esta ocasión.

Lo que no han visto los más avezados creyentes que tras ver dicha noticia se han dedicado a replicarla para engañar a otros convenciéndoles de que sus creencias son ciertas, es que este medio dejaba una pista en su segundo titular para así protegerse en cierta medida de las acusaciones por mentir:

El experto estadounidense Dr. Khosrow Bakhtar afirmó estar «100% seguro» de que los patrones organizados descubiertos en la formación Durupınar en Turquía provienen del mismo objeto.

No que se haya encontrado al 100% el arca esta vez, sino que alguien dijo que estaba «100% seguro». Pero hagámosnos la pregunta: ¿Han encontrado el Arca de Noé en Turquía?

La formación Durupınar, en Turquía, vuelve a protagonizar titulares que anuncian un posible descubrimiento del Arca de Noé. ¿Por qué vuelven a elegir ese lugar pese a que ya se sabe que a nivel geológico no es más que un montículo de piedra? 

La respuesta rápida y sencilla es que, al igual que no hay más cosa que le guste a un tonto que un lápiz, al religioso no hay más cosa que le guste que demostrar que todo en su vida se basa en la pareidolia y la falacia del francotirador, aunque esto les lleve a inventarse cosas que ni están en su libro de mitos preferido. Pues en los textos jamás se afirma que el «arca» fuera un barco o tuviera forma de barco sino que era un cajón. Pero tras siglos de cristianos que jamás se leyeron la Biblia pintando el arca como un barco por encargo del clérigo de turno, la mejor forma que tiene un cristiano hoy en día de demostrar sus creencias no es encontrar un arca con la forma que debería tener según sus propios mitos preferidos sino con la que él cree que debería tras haberse criado rodeado de imaginería religiosa interpretando al gusto el relato mitológico (que ni si quiera es original sino una versión mesopotámica más basado en otro anterior sumerio).

En el relato mitológico jamás se afirma que fuera un barco

En el relato bíblico del Génesis, el arca no se describe como un barco diseñado para navegar, sino como una estructura destinada a mantener a flote a sus ocupantes (absurdamente, todas las especies del mundo sin importar su hábitat y su PMV) durante el diluvio.

  1. – Hebreo: en Génesis 6:14 se utiliza la palabra תֵּבָה (tevá), traducida habitualmente como «arca». El mismo término se emplea para la cesta en la que se coloca al bebé Moisés en Éxodo 2:3. No es el término hebreo habitual para un barco de navegación.
  2. – Griego: la Septuaginta, traducción griega antigua de las Escrituras hebreas, utiliza κιβωτός (kibōtós), que significa «caja», «cofre» o «arca». En Génesis 6:14 aparece este término para la estructura construida por Noé.
  3. – Función: Génesis 6:14-16 proporciona instrucciones sobre su construcción, dimensiones, compartimentos, puerta y abertura superior, pero no describe velas, timón, quilla ni un sistema de propulsión o dirección.

 

Pero poco les ha importado a estos religiosos y a los afines magufos dados a la misteriología para replicar la noticia en redes sociales llegando incluso a generar imagenes de barcos con IA con la imagen estereotipada que ellos tienen del arca basada en sus creencias o, como veremos más adelante, a los propios «investigadores» del proyecto que se encuentran ahí de básicamente turismo bíblico (que es lo único que están realmente haciendo).

Encima de la roca que afirman es el Arca de Noe (una imagen en la que se puede percibir además, que ni de lejos habrían cabido todas las especies animales).

Si a esa reinterpretación del objeto en sí le sumas que toman un mito escrito por ignorantes leyeran en su biblia que el relato mitológico mencionara el monte Ararat, que desde hace siglos se encontrara una formación geológica de 157 metros de longitud con forma de barco y esta estuviera ubicada en el monte Tendürek, al este de Turquía (provincia de Ağrı), poco les importó que esta formación geológica natural estuviera a unos 29 kilómetros al sur del monte Ararat.

No un laboratorio de investigación. No. Un centro turístico para fans bíblicos del Arca.

Lo único «novedoso» de la «noticia» es que esta vez el protagonista es el ingeniero Khosrow Bakhtar y que este asegura estar «100 % seguro» de que determinadas anomalías detectadas bajo el terreno proceden de un mismo objeto (otros anteriormente dijeron que lo estaban al 99%).

Antes de ponerme de lleno a desmontar (de nuevo) toda esta noticia reciclada y sensacionalista en la que un tipo afín a la causa presenta nada novedoso que no hubieran presentado otros como él antes, os voy a mostrar algo que no suelen mostrar tanto y en cantidad los amigos del Arca de Noe.

La mayoría de imágenes que habréis visto y veréis son desde arriba y tomadas en las horas del dia en los que se producen más sombras para dar la sensación de que aparentemente es un barco.

La clásica y famoso fotografía de la Formación Durupinar tomada en 1961.

Pero ¿Qué pasa cuando se toma una foto desde otra perspectiva?

 

Vista desde otro ángulo menos conveniente para la pareidolia religiosa y el sesgo de confirmación.

De repente el «barco» ya no lo parece tanto ¿cierto?

Pero poco importa esto o que sus declaraciones no demuestren que exista un barco, tampoco que no que no haya identificado ningún resto como perteneciente a una embarcación antigua y, mucho menos, acreditado la historicidad del relato bíblico. La historia se repite: se detecta algo que alguien interpreta como extraordinario, se vincula con un relato religioso conocido de antemano y se presenta esa interpretación como si fuera un descubrimiento científico. Pero una cosa son los datos obtenidos mediante instrumentos y otra muy distinta las conclusiones que se pretende extraer de ellos.

En este caso, además, existe un antecedente fundamental: la formación Durupınar lleva décadas siendo promocionada como una posible arca bíblica, pese a que ya fue objeto de investigaciones que ofrecieron una explicación geológica natural.

Dado que lo único novedoso es quién o quienes afirman de nuevo haber encontrado el objeto que confirma sus mitos, vayamos pues a ellos.

1. ¿Quién es Khosrow Bakhtar y cuáles son sus credenciales reales?

Para darle más pedigrí o que sonara mejor, algunos medios replicaron la noticia alegando que «Un veterano científico de la defensa estadounidense despliega tecnología avanzada de radar«. 

Ejemplo de titular falso y sensacionalista – The Manila Times

El problema  es que Bakhtar no es científico y mucho menos veterano. Khosrow Bakhtar es un ingeniero especializado en mecánica de rocas, geomecánica y tecnologías de detección subterránea. Según su currículum profesional, obtuvo un doctorado en ingeniería de minas, con especialización en mecánica de rocas, por la Universidad de Utah en 1985. También cursó estudios de ingeniería civil en Princeton y de ingeniería de minas en Pennsylvania State University, además de formación en la Royal School of Mines del Imperial College de Londres. Su currículum está disponible en este documento biográfico de Bakhtar. Su trayectoria incluye trabajos relacionados con túneles, excavaciones subterráneas, mecánica de rocas y sistemas de detección. Es, por tanto, incorrecto afirmar sin más que carece de formación científica o que no tiene conocimientos relevantes para investigar el subsuelo. Ahora bien, pese a la tendencia actual de encontrar «todólogos» por todas partes, tener un doctorado en ingeniería de minas no convierte automáticamente a alguien en geólogo especializado, arqueólogo, historiador del antiguo Oriente Próximo o experto en arqueología bíblica. Esta distinción es esencial para valorar sus declaraciones.

¿Está cualificado para investigar el supuesto Arca de Noé?

Depende de qué aspecto concreto de la investigación estemos evaluando.

  • Detección subterránea: su experiencia en tecnologías de detección y caracterización del subsuelo resulta pertinente.
  • Mecánica de rocas: su formación puede ser útil para estudiar las propiedades físicas de los materiales y determinadas estructuras subterráneas.
  • Geología regional: para determinar si la formación Durupınar tiene un origen natural se necesitan análisis geológicos específicos, estratigráficos, geomorfológicos y estructurales.
  • Arqueología: para identificar una posible embarcación antigua hacen falta especialistas capaces de evaluar los materiales, las técnicas constructivas, el contexto arqueológico y la cronología.
  • Historia del antiguo Oriente Próximo: para relacionar un objeto con las tradiciones mesopotámicas y el relato bíblico se requieren investigaciones históricas, lingüísticas y arqueológicas independientes.

 

Son disciplinas relacionadas, pero no intercambiables. Esto es algo que a menudo se suele olvidar.

Un ingeniero puede detectar anomalías bajo tierra sin tener la formación necesaria para identificar por sí solo su origen geológico. Del mismo modo, un geólogo puede determinar la naturaleza de una roca sin estar cualificado para datar una embarcación arqueológica. El problema no es que Bakhtar sea ingeniero, sino que sus conclusiones públicas van más allá de lo que puede darse por demostrado a partir de los datos que se han presentado. Su especialidad puede aportar información valiosa. Lo que no puede hacer es sustituir las investigaciones que faltan. Y es que Bakhtar, ni nadie del proyecto Noah’s Ark Scans ha presentado hasta ahora un estudio científico publicado en una journal de revisión por pares.

Hasta la fecha, Khosrow Bakhtar y el equipo de Noah’s Ark Scans no han presentado una investigación sobre sus supuestos hallazgos en Durupınar que haya sido publicada en una revista científica con revisión por pares y que demuestre que las anomalías detectadas corresponden a una estructura artificial identificable como el Arca de Noé. Lo que han difundido son anuncios, informes preliminares y sus propias interpretaciones de los datos. Una nota de prensa o un informe elaborado por los propios promotores del proyecto no equivale a una publicación científica revisada por especialistas independientes.

Las conclusiones extraordinarias que se extraen de ellas todavía no cuentan con la validación científica independiente necesaria ni parece que lo vayan a hacer, y mucho menos a una journal seria con un alto factor. Ya veremos si alguna vez lo hacen y dónde, porque los religiosos ya nos tienen acostumbrados a no entender cómo funciona la ciencia y a lo sumo que llegan en algunas ocasiones es a presentar sus «estudios» en revistas predatorias (para quien no lo sepa, algunos han visto negocio en la publicación científica y se han montado journals que aceptan dinero a cambio de publicar cualquier cosa para darle estatus al paper). Pero, como dije, no ha sido ni ese el caso. Muchas afirmaciones en medios de primeras en vez de haber seguido los cauces y vías que sigue todo investigador científico. Así que mientras no se publiquen los datos, los métodos y los resultados en condiciones que permitan evaluar rigurosamente esas afirmaciones, presentar el supuesto descubrimiento como un hecho demostrado es injustificado y todo un despropósito.

2. ¿Qué afirmó realmente Bakhtar?

El 1 de octubre de 2026, la organización Noah’s Ark Scans difundió una nota de prensa sobre los resultados preliminares de los trabajos realizados en la formación Durupınar. La nota describía imágenes obtenidas mediante el sistema de detección BakhtarRadar* e interpretaba determinadas señales como patrones organizados, posibles pasillos, cámaras y espacios subterráneos. La organización presentó esos resultados como indicios de una estructura artificial.

En las declaraciones difundidas, Bakhtar afirmó estar seguro de que las anomalías procedían de un mismo objeto. Sin embargo, también reconoció que no sabía qué era ese objeto y mencionó como posibilidades un barco, una nave espacial u otra cosa. La fuente original puede consultarse en GlobeNewswire, nota de prensa de Noah’s Ark Scans del 1 de octubre de 2026.

Aquí encontramos una primera discrepancia importante entre la interpretación periodística y la evidencia. La afirmación de que varias anomalías proceden de un mismo objeto no equivale a demostrar que ese objeto sea artificial. Y aunque se demostrara que es artificial, todavía habría que establecer qué clase de estructura es, cuándo se construyó y qué relación tiene con el relato bíblico. Son cuatro cuestiones distintas:

  1. ¿Existen anomalías físicas reales bajo el terreno?
  2. ¿Esas anomalías corresponden a una estructura artificial?
  3. ¿La estructura, si existe, es una embarcación antigua?
  4. ¿Existen pruebas que permitan identificarla específicamente con el Arca de Noé?

 

Cada pregunta necesita evidencias propias. La certeza subjetiva de un investigador no permite saltarse ninguna de ellas.

3. El error fundamental: confundir una anomalía con una prueba

El 21 de octubre Noah’s Ark Scans publica en Facebook esto:

En octubre de 2019, Noah’s Ark Scans llevó a cabo un importante estudio de radar de penetración terrestre de la formación Durupınar, filmado en parte por Science Channel con antenas de 100 MHz y 250 MHz.
El geofísico estadounidense Dr. Dan Bigman, de Bigman Geophysical en Georgia, procesó primero los datos e identificó ángulos rectos, características lineales y otras anomalías a varios metros de profundidad.
Posteriormente, Andrew Jones envió los datos brutos a una geofísica estadounidense independiente con 30 años de experiencia, que dirigía su propia empresa y no tenía ninguna relación con el proyecto.
Ella revisó los datos durante un período de seis meses. En 2023 compartió sus hallazgos, preguntó si habíamos excavado un túnel debajo de la formación (no lo hicimos) y encontró un enorme túnel con forma de pasillo a unos 4 metros de profundidad que atravesaba el centro exacto de la formación, junto con huecos, corredores, cámaras, una cavidad central más grande y patrones lineales paralelos.
En 2026, el Dr. Khrosrow Bakhtar y BakhtarRadar confirmaron la existencia de este mismo túnel masivo que atraviesa la formación por el centro, con patrones organizados, corredores y tres capas. Afirmó que la estructura bajo la superficie era «extraordinaria».
Cada día, las pruebas nos acercan más al Arca de Noé. Ayúdanos a completar esta misión con pruebas de laboratorio independientes. Si no puedes contribuir económicamente, por favor, deja una oración en nuestro tablón de oraciones en el enlace de donaciones que encontrarás más abajo. Leemos todas y cada una de ellas.

Aparte de pedir dinero y rezos, alguien debería explicarles que aunque los instrumentos geofísicos permiten estudiar el subsuelo sin necesidad de excavar todo el terreno, sus resultados deben interpretarse teniendo en cuenta las características del instrumento, las propiedades de los materiales y las limitaciones del método utilizado. Una imagen geofísica no es una fotografía convencional del objeto enterrado. Es una representación construida a partir de mediciones físicas que deben interpretarse de forma nada sesgada, además de imparcial y objetiva. Cosa que ya falla a priori en un grupo que ha ido específicamente para encontrar el objeto de un relato mitológico concreto basándose además en la pareidolia: a alguien, también cristiano, esa formación rocosa le parecía un barco, estaba cerca del Ararat del mito y decidió que lo era, dando pie a que durante décadas otros cristianos fueran allí para intentar confirmarlo: que es lo que básicamente piden que se haga  en su publicación de Facebook.

Dependiendo de la técnica y de las condiciones del terreno, pueden aparecer señales asociadas a diferencias de densidad, humedad, composición, fracturación, porosidad, discontinuidades, cavidades o contactos entre materiales. Pero eso poco les importa a estos avezados buscamitos.

Que una señal aparezca con forma lineal o angular no significa automáticamente que estemos viendo una pared. Que varias señales parezcan alineadas tampoco demuestra que constituyan un pasillo construido por seres humanos. Para justificar esas interpretaciones hay que demostrar que las señales observadas son más compatibles con una estructura artificial que con las explicaciones naturales alternativas. El problema es que esta gente, además de omitir eso, solo se ha dedicado a examinar la formación rocosa (porque les parecía previamente visualmente un barco) y no el  resto del terreno más allá del supuesto «barco». Pero es que incluso en sus propias imágenes publicadas se puede ver claramente que esta gente ha pasado de esto…

A seleccionar justo lo aquello que creen demuestra lo que sostienen….

De eso, por la magia de la interpretación sesgada, pasan directamente a publicar que dicha formación geológica es esto otro.

El arca descrita en la Biblia no habría sido jamás un barco, tal y como expongo más arriba, pero eso les da igual. Sin nada que confirme su «investigación», aquí tienen la representación 3D que han hecho y publicado los de

¿Qué habría que publicar para comprobarlo?

Como mínimo, sería necesario disponer de:

  • Una descripción técnica completa del sistema empleado y de su funcionamiento.
  • Los datos originales, no solamente imágenes procesadas o seleccionadas.
  • Los parámetros utilizados para procesar e interpretar las señales.
  • La localización tridimensional y la incertidumbre de las anomalías detectadas.
  • Comparaciones con mediciones de terrenos geológicamente similares.
  • Análisis independientes realizados por especialistas que no participen en la promoción del supuesto hallazgo.
  • Excavaciones y muestras que permitan contrastar las interpretaciones geofísicas con materiales físicos.

 

También sería importante que los investigadores especificaran de antemano qué resultados apoyarían su hipótesis y cuáles la refutarían. Que es lo que básicamente hace cualquier investigador serio cuando presenta el estudio que estos jamás han presentado. Por que no, señores. No basta con presentar las señales que parecen encajar con la forma de un barco (que repitamos: el arca no era un barco). Hay que estudiar igualmente las que no encajan y comparar los resultados con las predicciones de las hipótesis alternativas.

Si una interpretación solamente parece convincente cuando se presupone de antemano que estamos buscando el Arca de Noé, el riesgo de sesgo de confirmación es considerable. Y eso es precisamente lo que debe evitar una investigación científica rigurosa.

4. ¿Por qué el supuesto descubrimiento no está demostrado?

El anuncio de Noah’s Ark Scans no equivale a una demostración científica independiente. Para valorar adecuadamente los resultados es necesario distinguir entre una nota de prensa, un informe técnico preliminar y un estudio científico que permita a otros especialistas reproducir y evaluar las conclusiones.

Una nota de prensa puede informar legítimamente de una investigación en curso. El problema aparece cuando sus interpretaciones se transforman en titulares que presentan como confirmado algo que todavía no lo está. En el momento de las declaraciones difundidas en octubre de 2026, los resultados se encontraban en una fase preliminar y no contaban con una validación científica independiente publicada que demostrara que las anomalías correspondían a una estructura artificial. Lo cual significa que la interpretación que se les atribuye todavía necesita demostración.

También debe tenerse en cuenta que Noah’s Ark Scans es la organización que promueve y difunde el proyecto. Sus comunicados sirven para conocer lo que afirma el propio equipo que compone dicha organuzación, pero no constituyen una verificación independiente de esas afirmaciones. Básicamente son autobombo. Un yo me lo guiso yo me lo como de manual.

La independencia importa porque los investigadores pueden equivocarse, especialmente cuando una hipótesis resulta atractiva, lleva años defendiéndose o está vinculada a convicciones personales. Lo que deberían exigirle a esta gente, si tanto les importa a los creyentes encontrar su arca favorita, es que las conclusiones estén respaldadas por evidencias comprobables con independencia de quién las formule.

5. La explicación geológica que los titulares omiten

La formación Durupınar se encuentra en el este de Turquía, cerca de Doğubayazıt y de la región del monte Ararat. Su silueta alargada, que recuerda vagamente a un barco, es la principal razón por la que algunos investigadores y grupos religiosos llevan décadas intentando identificarla con el arca bíblica. Pero una semejanza visual no constituye una prueba arqueológica. Esto, por lo visto, les cuesta entenderlo a quienes defienden ese mito y quieren pruebas para validar su fe, en vez de seguir un proceso racional al revés (y mucho menos con el requisito previo de tener confianza ciega – fe – en algo).

La geología conoce numerosos procesos capaces de producir formas alargadas, contornos curvos, crestas, depresiones y estructuras que, vistas desde determinados ángulos, recuerdan a objetos artificiales. Formaciones naturales que parecen objetos artificiales tenemos unos cuantos como ejemplo.

1. Yardangs: relieves naturales con forma de casco

¿La causa? Erosión eólica

Son crestas alargadas que el viento esculpe en rocas o sedimentos relativamente blandos. Algunas parecen cascos de barcos cuando se observan desde arriba. Su forma se explica por la erosión diferencial y la dirección predominante del viento.

Ver fotografías y explicación geológica

 

2. Shiprock (Nuevo México, Estados Unidos)

Vulcanismo · Erosión diferencial

Esta formación parece una estructura construida con muros que salen de un núcleo central. En realidad, es el resto erosionado de una antigua estructura volcánica, acompañado de diques de magma que se solidificaron en fracturas.

Ver fotografías y explicación del Servicio Geológico de Nuevo México

 

3. Relieves de la costa de Makrán (Pakistán)

Tectónica · Erosión costera · Volcanes de lodo

Desde el aire se observan contornos curvos, terrazas, crestas y formas que recuerdan a objetos. La región está condicionada por la compresión tectónica, la acumulación de sedimentos y la erosión.

Ver imágenes satelitales de la NASA

 

4. Formación submarina de Yonaguni (Japón)

Estratificación y fracturación de la roca

Sus grandes superficies planas, escalones y ángulos rectos han llevado a compararla con una construcción monumental. Su origen es objeto de controversia, aunque existen explicaciones geológicas naturales para buena parte de su geometría. Es un ejemplo especialmente útil para recordar que la apariencia artificial no resuelve el origen.

Ver imágenes y debate geológico

 

¿Y de escaneos geofísicos: ejemplos comparables a las imágenes del subsuelo de Durupınar?

Estos casos son especialmente importantes porque no son simplemente fotografías de rocas: son resultados de técnicas que permiten visualizar estructuras enterradas o situadas bajo el agua.

5. Un antiguo canal enterrado detectado por georradar

USGS · Georradar (GPR)

El Servicio Geológico de Estados Unidos publicó un radargrama en el que aparece una depresión en forma de U bajo los sedimentos. La interpretación es un antiguo canal que quedó enterrado al acumularse sedimentos en su interior.

Es un buen ejemplo de cómo una estructura con contornos definidos puede aparecer en un escaneo sin ser una construcción.

Ver imagen original y explicación del USGS

 

6. Cavidades y depresiones subterráneas en terrenos kársticos

Georradar · Disolución de la roca

En terrenos kársticos, el agua disuelve rocas como la caliza y puede producir cavidades, conductos y zonas de hundimiento. En los perfiles de georradar, estas estructuras generan contrastes que se pueden delimitar y representar visualmente.

Algunas anomalías pueden parecer cámaras o pasillos; su origen debe establecerse con el contexto geológico y otras comprobaciones.

Ver los perfiles de georradar del estudio

 

7. Estructuras sedimentarias naturales reconstruidas en 3D

Georradar · Reconstrucción tridimensional

Un estudio publicado en la revista Geology utilizó mediciones densas de georradar y procesamiento tridimensional para visualizar estructuras sedimentarias naturales y redes de fracturas en roca.

Este ejemplo es particularmente relevante: las reconstrucciones 3D pueden revelar formas complejas y organizadas que no son necesariamente edificios ni objetos fabricados.

Consultar el estudio científico

 

8. Mapas volumétricos y cortes de georradar en 3D

Visualización geofísica tridimensional

Los programas de procesamiento geofísico pueden combinar numerosas líneas de medición en un volumen tridimensional. Los colores representan normalmente amplitudes u otras propiedades calculadas, no fotografías directas de los objetos enterrados.

Una zona coloreada que parezca una cavidad, una pared o un corredor es una interpretación que debe contrastarse con los datos y con el terreno.

Ver ejemplos de imágenes 3D de georradar

 

9. Depresiones circulares y elípticas detectadas mediante sonar

Sonar de barrido lateral · Batimetría · Perfilador del subsuelo

Un estudio científico en el suroeste del mar Báltico examinó más de 3.000 estructuras circulares detectadas mediante sonar. Algunas se explicaron por procesos naturales, como la salida de fluidos y la formación de depresiones; otras tenían origen humano.

El trabajo demuestra que incluso con varias técnicas geofísicas combinadas, determinar el origen de una forma puede exigir un análisis detallado.

Ver el artículo científico, imágenes y datos

En el caso de Durupınar, existen explicaciones geológicas publicadas que relacionan su forma con estructuras rocosas plegadas y procesos de deslizamiento de materiales. La formación Durupınar tiene una silueta alargada que recuerda a un barco. Sin embargo, esa semejanza visual no determina cómo se originó.

Hay infinidad de precedentes documentados de formas naturales que recuerdan a objetos y de escaneos geofísicos que revelan estructuras subterráneas complejas. No todos estos ejemplos son idénticos a Durupınar ni utilizan exactamente la tecnología de BakhtarRadar, pero ilustran por qué una imagen sugerente no basta para confirmar una interpretación arqueológica. La comparación científicamente válida consiste en analizar las señales, contrastarlas con modelos geológicos y comprobar físicamente las estructuras. No en decidir qué es una anomalía únicamente por aquello a lo que se parece.

La comparación decisiva con los escaneos del BakhtarRadar sería comprobar si las supuestas paredes, cámaras y corredores corresponden a estructuras artificiales reales o si pueden explicarse mediante la estratificación, las fracturas y otras características geológicas. Para ello, no basta con mostrar imágenes procesadas: hacen falta los datos originales, las especificaciones del instrumento, modelos geológicos alternativos y comprobaciones físicas independientes.

El estudio de 1996: una estructura geológica natural

En 1996, los investigadores Lorence G. Collins y David F. Fasold publicaron en Journal of Geoscience Education el artículo Bogus «Noah’s Ark» from Turkey Exposed as a Common Geologic Structure. que los religiosos ignoran o niegan a propósito porque en él se defendió una explicación geológica natural de la formación y cuestionó su identificación con el Arca de Noé.

  • Referencia: Collins y Fasold, «Bogus “Noah’s Ark” from Turkey Exposed as a Common Geologic Structure».
  • DOI: 10.5408/1089-9995-44.4.439.

 

Su conclusión fue que la formación no era una embarcación, sino una estructura geológica natural. Los autores examinaron, entre otros elementos, las supuestas paredes de la embarcación, las concentraciones minerales que se habían interpretado como componentes metálicos y las piedras que algunos defensores del hallazgo presentaban como anclas. Sus análisis ofrecieron explicaciones geológicas para esos elementos, en lugar de considerarlos restos de un barco.

La referencia bibliográfica es:

Collins, L. G. y Fasold, D. F. (1996). Bogus «Noah’s Ark» from Turkey Exposed as a Common Geologic Structure. Journal of Geoscience Education, 44, 439-444. DOI: 10.5408/1089-9995-44.4.439.

El artículo puede localizarse en el archivo de la revista y en el catálogo bibliográfico de estudios geológicos.

Este trabajo es especialmente relevante por una razón: David Fasold había participado anteriormente en la promoción de la hipótesis del arca. La interpretación natural de la formación no procede, por tanto, exclusivamente de personas que nunca consideraron la posibilidad de un origen artificial.

También existen trabajos posteriores que han examinado la hipótesis de una estructura natural. Entre ellos figura el artículo de Murat Avcı, publicado en 2007, sobre la relación de la formación con el flujo de tierras de Telçeker.

Además, el investigador Lorence Collins publicó nuevos análisis en 2011 y 2016. En 2025 se difundió otro estudio de Eşref Atabey que interpretaba la formación en relación con procesos geológicos y deslizamientos: Nuh’un Gemisi: Heyelan Etkisiyle Oluşmuş Jeolojik Bir Yapı («El Arca de Noé: una estructura geológica formada por un deslizamiento de tierra»). Los puntos clave de su investigación y la postura de la ciencia frente a este fenómeno incluyen:

  • Explicación geológica: Atabey demostró que la silueta ovalada de 160 metros es el resultado de un sinclinal (un pliegue de la corteza terrestre con forma de cuña) que posteriormente fue modificado de manera natural por procesos de deslizamiento de tierra y el flujo de lodo de Telçeker.
  • Contraste con las expediciones: Este estudio se difundió para ofrecer un contrapeso científico riguroso a las afirmaciones de organizaciones como Noah’s Ark Scans. Aunque escaneos de radar y perforaciones posteriores detectaron anomalías subterráneas y niveles altos de carbono, la comunidad geológica internacional respalda la postura de Atabey de que no existen pruebas de una estructura artificial.
  • Inclusión en el debate: Como dato llamativo, el propio equipo de cazadores del arca mantiene el artículo crítico de Atabey en su biblioteca de investigaciones debido al valor de su análisis geomorfológico sobre el terreno.

 

Título original: Nuh’un Gemisi: Heyelan Etkisiyle Oluşmuş Jeolojik Bir Yapı.

Esto permite comprobar que la discusión no empezó en 2026 y que la interpretación geológica natural cuenta con antecedentes publicados.

¿Significa eso que las nuevas anomalías ya están explicadas?

No necesariamente, pero tratándolas como lo que son: anomalías geológicas. Sería precipitado afirmar que cada anomalía detectada en la campaña de 2026 está explicada por completo por los estudios anteriores. Una nueva medición puede aportar información que merezca ser investigada. Pero desde luego no es razonable tratar cada nueva señal como una refutación de la geología conocida.

La carga de la prueba corresponde a quien afirma que existe una estructura artificial. Si se detectan anomalías nuevas, hay que determinar su naturaleza mediante mediciones, análisis de materiales y contrastes independientes. Que una investigación anterior no haya estudiado exactamente una señal concreta no convierte esa señal en evidencia de un barco. Y, sobre todo, ninguna anomalía geofísica permite identificar automáticamente un objeto con el protagonista de una narración religiosa.

6. ¿Qué pasa con las supuestas cámaras, pasillos y paredes?

La presentación de determinadas señales como pasillos, habitaciones o corredores puede resultar visualmente convincente, pero esos nombres describen una interpretación de las imágenes, no necesariamente estructuras cuya existencia se haya comprobado físicamente. En arqueología, una pared no se identifica simplemente porque una imagen recuerde a una pared. Se examinan su composición, sus límites, la disposición de sus materiales, las posibles marcas de construcción y su relación con el terreno circundante. Lo mismo ocurre con una supuesta embarcación. Para sostener que una estructura enterrada es un barco habría que encontrar pruebas materiales compatibles con una construcción naval: restos de madera trabajada, uniones estructurales, elementos de ensamblaje u otros indicios inequívocos de manufactura humana. Nada de eso se ha encontrado jamás.

Incluso si apareciera madera antigua, sería necesario determinar si fue trabajada por seres humanos, de dónde procede, cómo llegó al lugar y a qué época pertenece. La madera, por sí sola, no demostraría la existencia de un barco. Tampoco lo haría una elevada concentración de materia orgánica. El suelo puede contener restos vegetales, raíces, microorganismos y otros materiales orgánicos de procedencia natural. Lo importante es establecer qué materiales se han encontrado, cómo se distribuyen, qué antigüedad tienen y si existe una relación demostrable entre ellos y una estructura artificial.

¿Y si las perforaciones encuentran algo parecido a madera petrificada?

La hipótesis tendría que comprobarse mediante análisis mineralógicos, petrográficos y, cuando proceda, estudios de materiales orgánicos. También habría que descartar que se tratara de otros materiales naturales o de restos introducidos en el terreno por procesos geológicos.

Si se identificara madera trabajada y antigua en un contexto arqueológico bien documentado, eso constituiría un indicio mucho más relevante que una imagen de radar. Pero aún quedaría por demostrar que la madera formó parte de una embarcación y que su cronología y contexto son compatibles con la identificación propuesta. La ciencia no funciona acumulando indicios ambiguos hasta que la historia deseada parezca convincente. Funciona evaluando explicaciones alternativas y determinando cuál está mejor respaldada por los datos.

7. El problema del sesgo de confirmación religioso

La búsqueda del Arca de Noé presenta un problema metodológico recurrente: muchos investigadores aficionados, divulgadores y grupos religiosos comienzan con la convicción de que el relato bíblico es históricamente verdadero y después buscan lugares, objetos y señales que puedan interpretarse como confirmaciones.

Este proceso se conoce como sesgo de confirmación: la tendencia a prestar más atención a los datos que respaldan nuestras creencias previas y a restar importancia a los que las contradicen. No significa que toda persona religiosa sea incapaz de investigar científicamente. Tampoco implica que cualquier hipótesis propuesta por un creyente sea falsa. Significa que las creencias previas pueden influir en la selección, interpretación y valoración de las evidencias. Por eso los controles independientes son fundamentales.

En el caso de Durupınar, la forma del terreno se interpreta desde el principio como la silueta de un barco. Después, determinadas anomalías se describen como pasillos o compartimentos y se relacionan con la embarcación que se esperaba encontrar. Pero existe una diferencia esencial entre formular una hipótesis y demostrarla. Si un investigador encuentra una forma alargada y después descubre señales lineales en su interior, puede investigar si ambas observaciones están relacionadas. Lo que no puede hacer es dar por demostrada la hipótesis del barco simplemente porque las señales parecen encajar con ella.

Para evaluar el sesgo de confirmación habría que preguntar:

  • ¿Se publican también las mediciones que contradicen la hipótesis?
  • ¿Se han comparado los resultados con formaciones geológicas naturales semejantes?
  • ¿Se han definido criterios objetivos para distinguir una estructura artificial de una natural?
  • ¿Pueden especialistas independientes reproducir los resultados?
  • ¿Se considerarían suficientes las mismas pruebas si se hubieran encontrado en un lugar sin ninguna asociación bíblica?

 

Esta última pregunta es especialmente reveladora. Si un conjunto de anomalías se encuentra en una montaña sin relación con ninguna tradición religiosa, ¿se anunciaría que probablemente se trata de una embarcación antigua o de una nave espacial? ¿O se estudiaría primero su naturaleza? Una hipótesis no adquiere mayor probabilidad porque el lugar en el que se propone tenga importancia religiosa para un grupo de personas.

8. No es la primera vez que alguien anuncia el descubrimiento del Arca de Noé

Como dije al principio (veáse también el enlace a mi otro artículo), la formación Durupınar lleva décadas apareciendo en documentales, libros, reportajes y anuncios de supuestos descubrimientos bíblicos. El interés moderno por el lugar se remonta a su identificación en 1959. Desde entonces, distintos exploradores e investigadores han defendido que podría tratarse de la embarcación descrita en el Génesis.

Uno de los nombres más conocidos es Ron Wyatt, un investigador aficionado que promovió numerosas afirmaciones sobre hallazgos arqueológicos relacionados con la Biblia. Sus interpretaciones no obtuvieron la validación arqueológica necesaria para considerarlas descubrimientos demostrados.

Ron Wyartt. El fanático religioso que puso de moda el turismo a Durupinar,

David Fasold también defendió inicialmente la hipótesis de que la formación podía ser el arca, antes de participar en el estudio geológico publicado en 1996.

A lo largo de los años, otros grupos han anunciado supuestos hallazgos en diferentes lugares de la región del monte Ararat. En ocasiones, las afirmaciones se han basado en fotografías, testimonios, restos de madera de procedencia discutida o imágenes geofísicas. El problema es que estos anuncios suelen alcanzar una gran difusión cuando se presentan como descubrimientos extraordinarios, mientras que las posteriores críticas, rectificaciones o ausencias de resultados concluyentes reciben mucha menos atención.

El caso de Durupınar es ilustrativo: el lugar continúa siendo promocionado como posible arca pese a que la explicación geológica natural cuenta con investigaciones publicadas desde hace décadas. El hecho de que aparezca una nueva técnica de detección no reinicia la investigación desde cero ni elimina la necesidad de responder a las objeciones anteriores. Y tampoco importa cuántas personas hayan afirmado haber encontrado el arca: diez anuncios sin pruebas concluyentes no equivalen a una demostración.

9. La ironía histórica: el diluvio bíblico tiene paralelos anteriores en Mesopotamia

Existe otra cuestión que suele quedar fuera de estas noticias: la historia de Noé no aparece en un vacío cultural. Mucho antes de que existieran las versiones bíblicas que conocemos, las culturas mesopotámicas ya habían desarrollado relatos sobre grandes inundaciones y supervivientes que construían embarcaciones para salvarse. Lo cual demuestra que el mito del diluvio, en la misma área geográfica, era anterior a la redacción de los textos bíblicos y formaba parte de una tradición literaria más amplia.

El relato sumerio de Ziusudra

Entre las tradiciones mesopotámicas figura el relato sumerio del diluvio, protagonizado por Ziusudra. En esta narración, los dioses deciden enviar una inundación que arrasa la tierra. Ziusudra recibe una advertencia divina y sobrevive al desastre en una embarcación.

El relato se conserva en una tablilla cuneiforme relacionada con la ciudad de Nippur. El asiriólogo Samuel Noah Kramer estudió y publicó traducciones de este texto, que constituye una de las fuentes importantes para conocer las antiguas tradiciones mesopotámicas sobre el diluvio. El artículo académico de Kramer, The Sumerian Deluge Myth, fue publicado en Anatolian Studies, volumen 33, en 1983.

Atrahasis y la epopeya de Gilgamesh

También existen dos importantes tradiciones acadias y babilónicas. En el Atrahasis, un héroe recibe una advertencia sobre la inundación y construye una embarcación para sobrevivir. La historia incluye una explicación mitológica de la creación de la humanidad y de los conflictos entre los dioses.

Por su parte, la tablilla XI de la versión estándar de la Epopeya de Gilgamesh contiene el relato de Utnapishtim, quien narra cómo sobrevivió a una gran inundación después de construir un barco por indicación divina. En estos relatos aparecen elementos que recuerdan claramente al Génesis: una decisión divina de destruir a la humanidad, un superviviente advertido de antemano, la construcción de una embarcación, la preservación de animales, el final de la inundación y el desembarco del superviviente.

El Metropolitan Museum of Art ofrece una exposición divulgativa sobre estas tradiciones en su artículo Flood Stories, elaborado por Ira Spar, del Departamento de Arte del Antiguo Oriente Próximo.

¿Significa eso que la Biblia copió literalmente a los sumerios?

La relación entre las tradiciones mesopotámicas y el relato bíblico es un asunto estudiado por especialistas en historia antigua, literatura comparada y estudios bíblicos. La investigación académica ha señalado que las narraciones del diluvio del Génesis se basan en tradiciones mesopotámicas anteriores, aunque presentan diferencias importantes de contenido, estructura y teología, pues obviamente son distintas versiones. El capítulo de David M. Carr Precursors to the Flood Narrative (Gen 6:5–9:17), publicado por Oxford University Press en 2020, examina precisamente los antecedentes mesopotámicos y el proceso de formación literaria de la narración bíblica. Sin lugar a dudas el relato bíblico del diluvio pertenece a una tradición literaria del antiguo Oriente Próximo con antecedentes mesopotámicos anteriores, no a una historia aislada que apareciera por primera vez en la Biblia.

La comparación entre estos relatos no demuestra que nunca hubiera inundaciones históricas que inspiraran tradiciones locales. Lo que no demuestra es que se produjera una inundación mundial que acabara con toda la humanidad, ni que existiera la embarcación concreta descrita en el Génesis. Tampoco permite identificar una formación geológica de Turquía como los restos de ese barco. Una tradición literaria y una evidencia arqueológica son categorías diferentes.

10. ¿Podría haber existido un diluvio histórico detrás de estos relatos?

Es posible que inundaciones regionales contribuyeran al desarrollo de tradiciones sobre grandes diluvios en Mesopotamia. Los ríos Tigris y Éufrates experimentaban inundaciones capaces de afectar gravemente a los asentamientos humanos. El estudio de estas posibilidades forma parte de la investigación histórica y arqueológica sobre las primeras civilizaciones mesopotámicas. Sin embargo, una inundación regional no equivale a un diluvio mundial.

La geología, la paleoclimatología y la arqueología no respaldan la afirmación de que toda la superficie terrestre quedara cubierta por las aguas en una época reciente de la historia humana, tal como se interpreta literalmente el relato del Génesis. Una catástrofe regional puede dejar una huella profunda en la memoria colectiva de una población y transformarse con el tiempo en una narración religiosa. No es necesario que todos los detalles de esa narración correspondan a acontecimientos históricos. Pero incluso si algún día se identificara una inundación histórica concreta que hubiera inspirado parte de estas tradiciones, eso no demostraría automáticamente los elementos sobrenaturales del relato bíblico.

La existencia de una inundación no demostraría que un dios la provocó. Tampoco probaría que un patriarca construyera una embarcación siguiendo instrucciones divinas, que reuniera a todos los animales o que la humanidad descendiera de los supervivientes de un diluvio universal. Cada afirmación necesita sus propias pruebas.

11. ¿Qué evidencias permitirían hablar seriamente del Arca de Noé?

Si se quisiera demostrar que la formación Durupınar contiene una embarcación antigua, sería necesario presentar evidencias materiales que permitieran distinguirla de una formación geológica natural. Entre los resultados que tendrían un valor probatorio importante estarían:

1. Una estructura constructiva inequívocamente artificial. No bastaría con que las imágenes parecieran mostrar habitaciones. Habría que identificar elementos físicos cuya disposición y características demostraran una construcción humana.

2. Materiales identificados de manera independiente. Los supuestos restos de madera, metales u otros materiales deberían analizarse en laboratorios independientes y con métodos apropiados para su naturaleza.

3. Una cronología fiable. Habría que establecer cuándo se formaron o depositaron los materiales y cuándo se construyó la estructura, si es que se trata de una estructura artificial. Una datación aislada no bastaría para fechar automáticamente todo el conjunto.

4. Un contexto arqueológico documentado. La posición de cada muestra, las condiciones de extracción y su relación con los materiales circundantes tendrían que quedar registradas para descartar contaminaciones o interpretaciones erróneas.

5. Una revisión geológica completa. Los resultados deberían compararse con las explicaciones naturales existentes y mostrar por qué estas no explican adecuadamente las observaciones.

6. Una publicación científica contrastable. Los datos y los métodos tendrían que ponerse a disposición de especialistas independientes para que pudieran evaluar las conclusiones y, en la medida de lo posible, reproducir los resultados.

Y aun si se demostrara que en Durupınar existe una embarcación antigua, faltaría una última cuestión: demostrar que es la embarcación del relato de Noé. Para eso habría que establecer una relación histórica y cronológica sólida con el personaje y los acontecimientos descritos en el Génesis. No bastaría con encontrar un barco de madera antigua en una montaña. La identificación bíblica no puede utilizarse como premisa para interpretar las pruebas y después presentarse como conclusión de esas mismas pruebas.

Conclusión: no se ha demostrado que el Arca de Noé esté en Turquía

El caso de Khosrow Bakhtar debe evaluarse distinguiendo su experiencia profesional, los datos obtenidos mediante sus instrumentos y las conclusiones que se pretenden extraer de ellos. Bakhtar tiene formación científica y experiencia relacionada con la ingeniería de minas, mecánica de rocas y detección subterránea. Pero carece de formación en el resto de áreas que se requieren para realizar las afirmaciones que este y su grupo de fans del arca proclaman tan alegremente. Su especialización tampoco convierte sus interpretaciones en conclusiones arqueológicas demostradas. Sus declaraciones no establecen que las anomalías sean necesariamente artificiales y el propio investigador reconoció que desconocía la naturaleza del supuesto objeto.

La formación Durupınar, además, cuenta con antecedentes de investigación geológica que ofrecen explicaciones naturales para su forma. Las nuevas observaciones deben contrastarse con esos estudios, no tratarse automáticamente como una refutación de ellos.

Por otra parte, el relato del diluvio bíblico pertenece a una tradición literaria con antecedentes mesopotámicos anteriores. La existencia de esas narraciones no demuestra que se produjera una inundación mundial ni que el arca descrita en el Génesis existiera históricamente.

La conclusión científicamente prudente es sencilla: hay una investigación en curso y se han anunciado anomalías que sus promotores interpretan como posibles indicios de una estructura artificial, pero eso no demuestra que se haya encontrado el Arca de Noé.

Hasta que se publiquen datos suficientes, se analicen los materiales y se sometan las conclusiones a una evaluación independiente, presentar el descubrimiento como confirmado es adelantarse a las pruebas. Y si algún día se demuestra que existe una estructura artificial en Durupınar, todavía habrá que determinar qué es, cuándo se construyó y cuál es su origen. La ciencia no tiene la obligación de confirmar una historia religiosa. Tiene la obligación de averiguar qué explicación está mejor respaldada por la evidencia, aunque el resultado no coincida con lo que alguien esperaba encontrar. Y desde luego si algo han demostrado los religiosos es ese afán por esperar encontrar aquello que previamente han creído: en este caso un relato mitológico.

 

Notas

* Para remate finall, el aparato con el que detectaron las animalias que luego reinterpretaron era uno que el propio Bakhtar comercializa para venderse como ingeniero.

¿Qué es el BakhtarRadar y cuáles son sus limitaciones?

El BakhtarRadar es un sistema de detección e imagen del subsuelo desarrollado por el propio Khosrow Bakhtar. La promocionó y promociona como una tecnología capaz de localizar objetos enterrados y representar estructuras subterráneas en tres dimensiones, diferenciando determinados materiales y anomalías del terreno.

En 2026, la organización Noah’s Ark Scans lo utilizó en la formación de Durupınar para investigar unas anomalías que sus responsables interpretan como posibles pasillos, cámaras y otras estructuras. A partir de esas imágenes, Bakhtar afirmó que los patrones detectados procedían de un mismo objeto. Sin embargo, hay una distinción fundamental: un instrumento puede detectar anomalías reales sin que su interpretación como estructura artificial sea correcta. Y demostrar que existe una estructura artificial tampoco permitiría identificarla automáticamente como el Arca de Noé. Para evaluar el caso hay que distinguir entre las capacidades documentadas de la tecnología, las afirmaciones de su desarrollador y las pruebas que todavía faltan.

1. ¿Cómo funciona el BakhtarRadar?

Según la documentación divulgada por Bakhtar Research and Engineering, el sistema se desarrolló inicialmente con apoyo de programas de investigación de la Fuerza Aérea estadounidense y se conocía como EarthRadar.

Se describe como un sistema de imagen volumétrica del subsuelo que emplea varias estaciones de medición para reconstruir características subterráneas en tres dimensiones. Su tecnología complementaria, denominada Forced-Resonance Imaging (FRI), pretende mejorar la detección de anomalías y la distinción entre determinados materiales.

La información técnica disponible es, sin embargo, sospechosamente bastante limitada. El sistema y sus aplicaciones en Durupınar se han descrito principalmente en comunicados de sus promotores. Para evaluar cuánto mejora realmente la detección es necesario consultar pruebas técnicas independientes, con datos cuantitativos sobre su rendimiento. Cosa que no se ha hecho con el aparato de Bakhtar.

Un georradar convencional emite pulsos electromagnéticos y registra las señales reflejadas por los contrastes entre las propiedades eléctricas de los materiales. A partir de esas señales se pueden construir imágenes del subsuelo. El Departamento de Geología y Geofísica de la Universidad de Wyoming explica este principio y sus limitaciones en su documentación sobre el Ground Penetrating Radar (GPR).

El BakhtarRadar se presenta como un sistema especializado que va más allá de las aplicaciones convencionales. Pero para evaluar sus capacidades reales es necesario disponer de pruebas independientes. Que un sistema produzca imágenes tridimensionales no significa que estas representen fielmente todos los objetos enterrados ni que identifiquen por sí solas su origen.

2. Las principales limitaciones del BakhtarRadar

Vamos a distinguir entre las limitaciones generales de la prospección geofísica y las limitaciones específicas del BakhtarRadar (que todavía no pueden cuantificarse con la información pública disponible porque, repito, jamás se ha presentado).

Interpretación ambigua. Una anomalía puede tener varias explicaciones naturales o artificiales. Detectarla no identifica automáticamente su causa.

Resolución espacial. La capacidad de distinguir dos estructuras próximas depende del sistema, las condiciones de medición y el procesamiento. Sin especificaciones verificadas no se puede asegurar que cada supuesto pasillo esté realmente delimitado.

Profundidad de detección. El alcance efectivo depende del instrumento, los materiales atravesados, las características del objetivo y las condiciones locales. No basta con anunciar que se han obtenido datos a cierta profundidad.

Propiedades del terreno. La composición, la humedad, la mineralogía y las discontinuidades geológicas pueden influir en las señales y complicar su interpretación.

Procesamiento informático. Los filtros, las reconstrucciones tridimensionales y los criterios de visualización pueden influir en cómo aparecen las anomalías. Es necesario conocer los procedimientos empleados.

Identificación de materiales. Diferenciar materiales requiere demostrar que las señales observadas permiten hacerlo de forma fiable en las condiciones concretas del estudio.

Validación independiente. Sin datos originales, pruebas de referencia y comprobaciones independientes, resulta difícil determinar la fiabilidad real de las conclusiones.

Estas son cuestiones que deberían evaluarse en cualquier estudio geofísico.  BakhtarRadar puede fallar en todos esos aspectos, pero jamás lo sabremos porque ¡oh casualidades! faltan datos públicos suficientes para cuantificar su rendimiento en la investigación de Durupınar. Por ejemplo, la Universidad de Wyoming señala que el georradar convencional puede perder eficacia en terrenos muy conductores y que convertir los tiempos de retorno en profundidades requiere estimar correctamente la velocidad de propagación de las ondas. Son limitaciones generales del GPR y que pueden suceder en el BakhtarRadar.

3. ¿Está demostrada científicamente la eficacia del BakhtarRadar?

Que su tecnología carezca de toda validación científica no lo sabemos porque, repito de nuevo, jamás ha demostrado que funcione y no esté limitada por los problemas que señalo más arriba en el punto anterior.

Bahktar y sus defensores alegan que su tecnología sirve para darle validez con respecto al arca alegando que la Comisión de Energía de California publicó en 2024 un informe técnico sobre una tecnología desarrollada por Khosrow Bakhtar para detectar tuberías enterradas, denominada Bakhtar Pipe Detector (BPD), basada en la tecnología de imagen por resonancia forzada similar a la de su BakhtarRadar. El proyecto evaluó la detección y localización de tuberías subterráneas y la identificación de determinados materiales. La documentación oficial recoge resultados de rendimiento obtenidos durante las pruebas de campo y pueden consultarse en el informe en la web oficial de la Comisión de Energía de California.  Este antecedente importa porque demuestra que existen documentos técnicos sobre tecnologías relacionadas con el trabajo de Bakhtar. Sin embargo, validar un detector para localizar tuberías no valida automáticamente todas las aplicaciones que su desarrollador pueda proponer.

Hay diferencias importantes entre:

  • Localizar una tubería enterrada de dimensiones conocidas.
  • Distinguir materiales concretos en condiciones controladas.
  • Reconstruir cavidades complejas dentro de una formación geológica.
  • Determinar si una anomalía corresponde a una estructura construida por seres humanos.
  • Identificar esa estructura como una embarcación de la Antigüedad.

 

Cada aplicación exige pruebas apropiadas para el objetivo que pretende detectar. El informe de la Comisión de Energía de California no debe utilizarse como prueba de que el BakhtarRadar ha demostrado la existencia de una estructura artificial en Durupınar.

4. ¿Qué sabemos de las pruebas realizadas en Durupınar?

El 18 de agosto de 2026, Noah’s Ark Scans presentó unos primeros resultados preliminares. Según el equipo, las mediciones mostraban anomalías subterráneas y no permitían identificar claramente un límite de roca madre bajo la formación en los datos procesados hasta ese momento. El comunicado reconocía que los datos debían procesarse, modelarse y compararse con otras mediciones geofísicas antes de formular conclusiones firmes.

Fuente: globenewswire.com (18 – 8 – 2026): NOT SOLID ROCK: Veteran U.S. Defense Scientist Deploys Advanced EarthRadar Technology at Turkey’s Boat-Shaped Noah’s Ark Formation

Posteriormente, el 1 de octubre, el equipo de fans del arca bíblica se vino arriba y ahí fue cuando difundió una interpretación mucho más contundente: Bakhtar afirmó que las imágenes mostraban patrones organizados que interpretaba como corredores, cámaras y pasillos.

Sin embargo, el comunicado seguía siendo una publicación de los promotores del proyecto, no una evaluación independiente de esos resultados. En él también se indicaba que se estaban realizando perforaciones para obtener muestras físicas y someterlas a pruebas de laboratorio.

Fuente: globenewswire (1 – 10 – 2026): “It’s NOT Geological!”: Report From RockMechanics Expert & Defense Scientist Reveals “Man-made Object” Beneath Noah’s Ark Site

Por tanto, habría que separar tres niveles de evidencia:

Nivel 1. Mediciones: el sistema registra señales y genera imágenes a partir de ellas.

Nivel 2. Interpretación geofísica: los investigadores atribuyen las señales a determinadas estructuras o materiales.

Nivel 3. Identificación arqueológica: se demuestra mediante pruebas materiales independientes que existe una construcción humana antigua y se establece su cronología.

El primer nivel no garantiza el segundo, y ninguno de los dos basta por sí solo para alcanzar el tercero.

5. ¿Qué pruebas necesitaríamos para evaluar sus resultados?

Para determinar si las imágenes del BakhtarRadar representan una estructura artificial, sería necesario que el equipo publicara una documentación técnica suficientemente detallada. Entre los elementos más importantes estarían:

  1. Los datos originales de las mediciones, para que otros especialistas puedan analizarlos sin depender exclusivamente de las imágenes seleccionadas por los autores.
  2. Las especificaciones técnicas del instrumento, incluidos sus principios físicos, parámetros de funcionamiento y resolución efectiva en las condiciones del estudio.
  3. Los procedimientos de procesamiento, para conocer cómo se obtuvieron las reconstrucciones tridimensionales y cómo se seleccionaron las anomalías.
  4. Pruebas de calibración y validación, con objetivos de composición y geometría conocidos, que permitan evaluar la fiabilidad de las detecciones.
  5. Comparaciones geológicas independientes, que permitan comprobar si las señales pueden explicarse mediante estructuras naturales.
  6. Contrastes físicos mediante perforaciones y análisis de muestras, con documentación de su procedencia y resultados de laboratorios independientes.
  7. Una revisión científica independiente, que evalúe si los métodos y las conclusiones están justificados por los datos.

También sería necesario aclarar qué significa exactamente que una anomalía sea «no geológica». Una señal puede no coincidir con el modelo geológico simplificado utilizado para compararla sin que por ello tenga que proceder de una construcción humana. Descartar una explicación concreta no equivale a demostrar automáticamente otra.

6. Conclusión: un radar no puede confirmar el Arca de Noé por sí solo

El BakhtarRadar es una tecnología de detección subterránea que puede tener aplicaciones legítimas en ingeniería y prospección. Existen antecedentes técnicos relacionados con sistemas desarrollados por Bakhtar, incluidos trabajos documentados por organismos públicos. Pero solo para buscar objetos que ya se sabía estaban presentes y de los que se conocía su forma. No para localizar objetos a los que a priori no se sabe cómo son. Por lo que eso no permite aceptar sin más las afirmaciones realizadas sobre Durupınar.

La cuestión fundamental no es si el instrumento es sofisticado o si su desarrollador tiene experiencia profesional. Es si los datos obtenidos justifican la interpretación que se está difundiendo. En este caso, las imágenes han sido interpretadas por el equipo (con claros sesgos de confirmación) como posibles pasillos, cámaras y estructuras organizadas. Para demostrar que son construcciones artificiales hacen falta contrastes independientes y pruebas materiales. Y para identificarlas con el Arca de Noé sería necesario demostrar, además, su antigüedad y su relación histórica con el relato bíblico.

La conclusión escéptica no es que el BakhtarRadar sea necesariamente inútil, sino que sus resultados no pueden considerarse una prueba del Arca de Noé mientras no se demuestre que la interpretación arqueológica es correcta.

Un instrumento puede detectar algo sin identificarlo correctamente. Una imagen puede sugerir una estructura sin demostrar que exista tal como se interpreta. Y una estructura artificial, incluso si llegara a confirmarse, no se convertiría automáticamente en un objeto bíblico. La diferencia entre detectar una anomalía y demostrar un descubrimiento arqueológico es precisamente la diferencia entre una hipótesis y una conclusión respaldada por pruebas.

 

Fuentes principales para documentar el artículo

Además de las fuentes que ya he incluido en el artículo, estas son las referencias más útiles para respaldar lo expuesto en él:

  1. Currículum de Khosrow Bakhtar: Bakhtar Research and Engineering — CV. Formación académica y trayectoria profesional.
  2. Comunicado sobre los resultados de octubre de 2026: GlobeNewswire — Noah’s Ark Scans, 1 de octubre de 2026. Fuente primaria de las afirmaciones de Bakhtar; debe leerse como un comunicado del proyecto, no como una validación independiente.
  3. Estudio geológico de 1996: Bogus «Noah’s Ark» from Turkey Exposed as a Common Geologic Structure, de Lorence G. Collins y David F. Fasold, publicado en Journal of Geoscience Education, 44, pp. 439-444. DOI: 10.5408/1089-9995-44.4.439. Mindat
  4. Compilación de investigaciones sobre Durupınar: Noah’s Ark Scans — Research Papers & Reports. Reúne estudios favorables a la hipótesis del arca y trabajos con interpretaciones geológicas alternativas. Es útil para localizar documentos, aunque la organización tiene un interés directo en la búsqueda. Noah’s Ark Scans
  5. Mito sumerio del diluvio: Samuel Noah Kramer, The Sumerian Deluge Myth, Cambridge University Press. Estudio académico sobre la tradición sumeria de Ziusudra. Cambridge University Press
  6. Relatos mesopotámicos de inundaciones: Metropolitan Museum of Art — Flood Stories. Explica las tradiciones sumerias y babilónicas de Ziusudra, Atrahasis y Utnapishtim, así como sus paralelos con el Génesis. The Metropolitan Museum of Art
  7. Antecedentes literarios del Génesis: Oxford University Press — David M. Carr, Precursors to the Flood Narrative. Estudio sobre la relación entre la narración bíblica del diluvio y las tradiciones mesopotámicas anteriores.
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