El escepticismo es la castidad del intelecto, y es vergonzoso entregarlo demasiado pronto al primero que se presente. José Ruiz

Del grecorromano al judeocristiano: apropiaciones culturales – parte 1

Durante los siglos II y III, un sabio griego y escriba judío, un pagano hierofante y un sacerdote egipcio, todos ellos, contribuyeron a la leyenda del fabuloso personaje al que los cristianos adoran. La esperanza común de una vida futura, no sólo para la élite, sino para todos y cada uno de los ciudadanos del imperio, hizo que este héroe mítico alcanzara la popularidad deseada por los religiosos que la promovieron. Para Constantino la superstición era útil. En el siglo IV, la adoración de Jesucristo se convirtió en un culto patrocinado por el Estado en todo el Imperio Romano – además de ser particularmente exitoso en Egipto.

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Lo único que sube al cielo son los pedos que se tiran los gusanos cuando comen tus despojos. Albert Plá
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Durante los siglos II y III d.e.c., un sabio griego y escriba judío, un pagano hierofante y un sacerdote egipcio, todos ellos, contribuyeron a la leyenda del fabuloso personaje al que los cristianos adoran. La esperanza común de una vida futura, no sólo para la élite, sino para todos y cada uno de los ciudadanos del imperio, hizo que este héroe mítico alcanzara la popularidad deseada por los religiosos que la promovieron.

Para Constantino la superstición era útil. En el siglo IV, la adoración de Jesucristo se convirtió en un culto patrocinado por el Estado en todo el Imperio Romano – además de ser particularmente exitoso en Egipto.

 

Jesucristo – Super-síntesis

El Mesiánico salvador de Dios prometiendo una salvación personal – producto final del sincretismo del este del Mediterráneo.

De carácter sintético y compuesto que combina características de Serapis (rey y juez), con el prototipo de sabio griego (la sabiduría, la compasión, etc ), Antinoo (hombre perfecto, la protección de sacrificio) y la variante romana del dios-sol (sol invictus)

El ingrediente ganador de los cristianos para que este nuevo dios que dá la vida por ellos en un juicio establecido por judíos (contrarios al pueblo romano) , una paliza junto a episodios de plagio de las Escrituras del Tanaj judío (más de 400 citas directas del Antiguo testamento) y unos muy gastados motivos paganos.

Las diversas biografías (evangelios, escritos entre finales del primer siglo) nunca fueron completamente armonizado. Tardaron más de tres siglos de violencia antes de llegar a un acuerdo más o menos «teológico» que les diera fundamento, pero luego ¿qué? ¡Todo un éxito! (impuesto a la fuerza durante los siguientes quince siglos, pero eso es lo de menos).

¿Como introducir a un héroe en un imperio?

Si el imperio quería introducir a una deidad, la forma más sencilla y la única posible para una sociedad mayoritariamente analfabeta era mediante el mensaje oral y la representación de esa mitología mediante imágenes (mosaicos, pinturas, relieves, esculturas, etc).

El cristianismo, una vez introducido (gracias al populismo que le caracterizó) y legalizado en el siglo IV, solo tuvo que coger toda la simbología de las religiones que ya había en aquella época y crear una idéntica, con la única variante que sería afirmar que el dios representado no era otro que su mesías (Jesús).

¿Quieren saber como? Paso por paso iremos recomponiendo, mediante antecedentes arqueológicos e históricos, al héroe y semidiós (o dios) que adoran los judeocristianos actuales.

¿Como encontrar una cara para el héroe?

A la mayoría de creyentes judeocristianos tal vez no les suenen estas imágenes, y quizás la única imagen que hayan visto navegando por internet sea la del medio. Pues por si todavía no saben de quienes son esos retratos (el primero y el tercero), decirles que se trata de la imagen más antigua que se ha encontrado del “mesías” al que denominaron como ·cristo”.

Antes de que apareciese el rostro barbudo de melena larga y con cara apacible, el imperio (romano) debía dar forma a su nuevo héroe antisemita. Para ello, los artistas lo tuvieron muy fácil, solo tenían que coger el rostro de su emperador.

 

Los grandes ojos, mirada fija, la barbilla con hoyuelos …

Durante los 50 años de Constantino,Cristo recibe un rostro idéntico a él!

 

La imagen más antigua que se conoce del héroe judeocristiano (Siglo IV, piso de mosaico, Hinton St. Mary, Dorset, Inglaterra)

Las primeras representaciones del Jesús neotestamentario idealizaron a un mesías imberbe, al más puro estilo artístico grecorromano. La imagen facial de este nuevo semidiós ¿casualmente? se asemeja increíblemente al emperador que creó e impulsó el cristianismo, Constantino I.

¿Como sustituir a un mesías (semidiós) por otro?

Para derrocar al pueblo judío, que llevaba siglos haciendo frente al imperio romano, este toma las leyendas de las sectas esenias (nazarenos) y a estas les suma los mitos grecorromanos que poseía el mismo imperio.

Uno de estos mitos es el de su dios solar montando en un carro. Este mito y su simbología tienen sus orígenes en Grecia, que ya representaba a su dios solar (Helios) de la misma forma, quienes a su vez plagiaron esta idea de los egipcios, los cuales representaban a su dios solar Ra montando no un carro sino una barca.

Como curiosidad, la ciudad egipcia donde más culto se rendía a Ra, obtuvo el nombre de Heliópolis.

El mesías judeocristiano, Jesús, toma el relevo como dios Sol

A Jesús se le representa como el Dios-Sol (Helios/Sol Invictus) montando su carro. (Mosaico del siglo III en las grutas vaticanas, debajo de la Basílica de San Pedro)

Una imagen similar a la anterior la podemos encontrar en el Apolo como Dios-Sol (Helios). Esta imagen, creada siglos antes de la anterior, contiene la misma simbología: dios solar imberbe conduciendo su carro y con los rayos saliendo en forma de aureola detrás de su cabeza (Crátera ática, época clásica griega. British Museum, Londres)

El descaro de los romanos a la hora de plagiar y adaptar religiones se puede incluso observar al ver representaciones del dios Apolo con el carro de Helios (sol) a finales del siglo IV, cuando ya se habían creado representaciones del Cristo como la que vemos en la primera imagen con la misma simbología. (La patera di Parabiago, finales del siglo IV, Descubierto en 1907 en Parabiago y conservada en el museo arqueológico de Milán).

¿Necesita una aureola?

Todo héroe mítico necesita de un símbolo que le dote de superioridad. En la antigüedad, ese símbolo (antecesor de la corona real) era la aureola.

Como en todos los cultos solares, la representación de un dios o semidiós con aureola es algo típico. El origen de esta “corona” viene de la observación del Sol y sus rayos. Sin remontarnos a sus orígenes, posiblemente egipcios (al dios Ra ya se le representaba con un sol encima de su cabeza), veremos como los griegos, que plagiaron a los anteriores, ya usaban esta simbología hasta que los romanos se adueñaron también de ella.

Viendo esta imagen y comparándola con las anteriores en las que Jesús es representado sin barba, uno podría pensar que se trata del mismo. En cambio, esta imagen a quien representa es al dios Apolo, con el halo de Helios en su cabeza. (mosaico romano de finales del siglo II, El-Jem, Tunez).

Esta aureola pasó a ser la representación real más común de la santidad cristiana. Podemos observar todas las imágenes de Jesús a partir del siglo IV y comprobarlo:

Siglo VI

Representación de Jesús en el Monasterio de Santa Catalina del Monte Sinaí, siglo VI.

 

 

 

 

 

Siglo XI

Cristo Pantocrator, mosaico situado en la cúpula de la iglesia catedral de Daphne en Atenas. El cuadro fue completado entre 1090 y 1100 d.e.c.

 

 

 

 

 

Siglo XIII

Imagen del Evangelio Leccionario de Speyer, en 1220. Manuscrito que se encuentra en el Landesbibliothek Badische, Karlsruhe, Alemania.

Esta imagen además usa la misma iconografía que el mosaico romano Hinton St Mary: Jesús en el centro y los cuatro apóstoles (supuestamente los evangelistas) uno en cada esquina.

Lo único que se diferencia a uno de otro es que en este, el Chi-Rho (la X y la P) ha sido sustituido por una cruz (similar una y otra a los rayos solares del mosaico romano de El-Jem).

También se le ha añadido una mandorla que rodea al héroe sustituyendo al circulo, por lo que ahora se le añade un cuerpo en vez de representarlo simplemente con un busto, como en las imágenes anteriores donde aparece este simbolismo.

Al igual que sucedio con el Sol en Ra (con el tiempo al resto de deidades egipcias se les añadió dicho sol encima de sus cabezas), dicha aureola también fue añadiéndose al resto de sus personajes: Madre, Apóstoles, Santos, etc.

Otro símbolo que tiene sus antecedentes en la Grecia antigua: la mandorla

El cristianismo también introdujo este símbolo pitagórico de la perfección (Vesica Piscis), al que siglos antes de que apareciese el cristianismo ya se le otorgaban poderes místicos.

Estas tres imágenes (de izquierda a derecha): Evangelio Leccionario de Speyer (nombrado anteriormente), Cristo en majestad (Salterio de la Abadía de Westminster Circa 1200) y Cristo en majestad (Stavelot Biblia «del Mosa Escuela»,  1097 d.e.c.) muestran dicho símbolo griego. La asociación de Jesús con el pez proviene de esta simbología “pagana”.

 

Nota:

Este articulo se dividirá en varias partes debido al tamaño que ocupa la cantidad de imágenes que en él se han empleado. También se han descartado un número superior de imágenes que bien valdrían como ejemplos de lo expuesto. Estas imágenes pueden ser encontradas vía online o visitando los diversos museos y galerías de arte desde donde se han extraído.

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