La teología nunca ha sido de gran ayuda, es como buscar, a medianoche y en un sótano oscuro, a un gato negro que no está ahí. Robert A. Heinlein

En nombre de dios – David Yallop

En 1978 moría el llamado “papa de la sonrisa” que había reinado tan solo treinta y tres días. La versión oficial anunciaba su muerte como debida a un infarto de miocardio. David Yallop inició su investigación a petición de algunas personas del Vaticano, que se sentían preocupadas por las extrañas circunstancias que rodeaban esta muerte. David Yallop, escritor de origen católico, se lanzó de lleno a la tarea poniendo en ella todos sus recursos y su talento de investigador . Si hay algo que lo cualifique especialmente es su minuciosidad para in­formarse y comprobar la veracidad de los informes que recibe. Terminadas sus investigaciones en rela­ción con una muerte que oficialmente no presenta ningún misterio, que oficialmente carece de toda violencia, que oficialmente no tiene intriga ninguna. La conclusión, sin embargo, es que se trata de un ase­sinato.

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Sería muy bonito si hubiera un Dios que creó el mundo y una providencia benevolente, y un orden moral en el universo, y vida después de la muerte; pero resulta muy llamativo que todo esto sea exactamente como desearíamos que fuese. Sigmund Freud
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En 1978 moría el llamado “papa de la sonrisa” que había reinado tan solo treinta y tres días.

La versión oficial anunciaba su muerte como debida a un infarto de miocardio.  David Yallop inició su investigación a petición de algunas personas del Vaticano, que se sentían preocupadas por las extrañas circunstancias que rodeaban esta muerte.

David Yallop, escritor de origen católico, se lanzó de lleno a la tarea poniendo en ella todos sus recursos y su talento de investigador . Si hay algo que lo cualifique especialmente es su minuciosidad para in­formarse y comprobar la veracidad de los informes que recibe.

Terminadas sus investigaciones en rela­ción con una muerte que oficialmente no presenta ningún misterio, que oficialmente carece de toda violencia, que oficialmente no tiene intriga ninguna. La conclusión, sin embargo, es que se trata de un ase­sinato.

 

La historia comienza un 26 de agosto de 1978, tras la muerte de Pablo VI, el Concilio Vaticano elige para que ocupe el trono del sumo pontífice a Albino Luciani, el austero patriarca de Venecia. Luciani pronuncia el tradicional Accepto y decide el nombre con que reinará: Juan Pablo I.

Pocos suponen que ese italiano de sesenta y cinco años iniciaría su papado con voluntad de renovación ahondando en resolver los problemas que habían surgido en los diversos bancos que poseía el Vaticano.  Juan Pablo I había resuelto emprender una verdadera revolución eclesiástica practicando lo que había predicado siempre: la honradez absoluta y la convicción de que la Iglesia Católica debía ser sobre todo la Iglesia de los pobres.

El Vaticano afirma que Juan Pablo I falleció de un infarto en su cama, y que no se llevó a cabo autopsia alguna por la oposición de sus familiares. Algunos aspectos de esta declaración oficial, sin embargo, se vieron contradichos más tarde: no fue el irlandés John Magee (posteriormente Obispo), quien fuera secretario personal de Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II, la primera persona en hallar el cadáver del Pontífice, sino una de las religiosas que se encargaban del trabajo doméstico, como se supo en 1988.5Igualmente, la familia del fallecido Papa reveló en 1991 que la muerte no le sobrevino en la cama, sino en su escritorio.6 Estas incoherencias oficiales, junto a otros factores de índole económica, han dado origen a teorías conspirativas que apuntan a un envenenamiento del Pontífice.7

Juan Pablo I pretendía ahondar en las reformas iniciadas por Juan XXIII. La clarificación de las cuentas vaticanas era una de sus prioridades. Mientras fue Patriarca de Venecia, en 1972, la Banca Vaticana vendió al Banco Ambrosiano (Propiedad de Roberto Calvi) la Banca Cattolica del Veneto, sin consultar al obispado metropolitano de Venecia, del cual monseñor Albino Luciani era jerarca. El responsable de esta acción fue el arzobispo Marcinkus, lo cual llevó a ciertas desavenencias entre Luciani (aún no nombrado Papa), y el norteamericano responsable de la dudosa administración Vaticana de entonces. La Banca Cattolica de Veneto estaba especializada en préstamos con bajos tipos de interés hacia los más necesitados; quizá por esto el Papa Luciani toma cartas en el asunto.Giovanni Benelli, sustituto del Secretario de Estado Vaticano le cuenta que existe un plan entre Roberto Calvi, Michele Sindona y Marcinkus para aprovechar el amplio margen de maniobra que tiene el Vaticano: “evasión de impuestos, movimiento legal de acciones”. La reacción de Luciani, recogida en el libro “Con el corazón puesto en Dios: intuiciones proféticas de Juan Pablo I”, es de una enorme decepción.

El 28 de septiembre de 1978, tras una cena frugal, Albino Luciani se retira a sus departamentos. En algún momento de la noche o a la madrugada del día siguiente, Luciani muere. Causa de la muerte: desconocida.

 

El 9 de mayo de ese mismo año de la muerte de Juan Pablo I, había sido asesinado el Primer Ministro de la República Italiana, Aldo Moro, líder del Partido Demócrata Cristiano. Las extrañas circunstancias del deceso de Albino Luciani (un ataque cardíaco, para alguien que gozaba de buena salud), y otros sucesos misteriosos, como que la defunción no fuese certificada por el forense vaticano, sino por otro, y lo precipitado de su embalsamamiento, dispararon la teoría de que en realidad Juan Pablo I fue asesinado. La doble confesión de la monja, sor Vicenza, que encontró el cadáver del pontífice (en una primera versión: vestido aún, en su baño, posiblemente en el piso, donde vomitó; y la otra: en su cama, con documentos desordenados y las gafas caídas de su rostro, ya despojado del hábito papal) inducen a pensar que fue envenenado.

Yallop - ENDDEl investigador inglés David A. Yallop ha indagado en el misterio que rodea esa muerte, vinculándola con la campaña tras casi tres años de investigación, dice en su libro titulado “En nombre de Dios” (1984) que las circunstancias precisas en relación con el descubrimiento del cuerpo de Juan Pablo I `demuestran con bastante elocuencia que el Vaticano perpetró un encubrimiento`. El Vaticano dijo una mentira tras otra: `Mentiras sobre pequeñas cosas y mentiras sobre grandes cosas.

Todas estas mentiras no tenían sino un único propósito: disfrazar el hecho de que Albino Luciani, el Papa Juan Pablo I, murió asesinado`.

El Papa Luciani `recibió la palma del martirio por sus creencias.

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4 comentarios

  1. Muchas gracias por este enorme aporte. Tenemos que ir reconstruyendo este mundo mientras tengamos tiempo y a pesar que diariamente se destruye un poco más.

    Saludos

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