El cristianismo es la negación total del sentido común y la razón. Mijaíl Alexándrovich Bakunin

La teología y las falacias circulares en el argumento «Dios puede hacerlo»

Índice de contenido

Piensa en ello…

La superstición es a la religión lo que la astrología es a la astronomía, la hija loca de una madre cuerda. Voltaire
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on telegram
Telegram
Share on email
Email

Viendo y teniendo debates con religiosos sobre las afirmaciones que se realizan desde sus libros sagrados y que ellos toman  como «la Verdad» se puede percibir una trampa que, en este breve artículo, estoy dispuesto a exponer y ejemplificar.

Una persona, a la que han educado e inculcado en una religión una serie de creencias extraidas desde la confianza ciega hacia lo que se afirma en su libro «sagrado», sostiene que lo que afirma su libro «sagrado» es cierto. Uno, al escuchar este tipo de afirmaciones carentes de todo sentido y coherencia con aquello que se observa y se puede comprobar en la realidad física en la que todos vivimos, sin excepción, decide mantener una discusión / debate con la persona que las sostiene. Lo primero que uno hace es preguntarle cómo sabe que eso que él saca de los relatos es cierto, fuera de los relatos. ¿Adivinan cual es el tipo de respuestas que ofrece el religioso?

*Por si lo desean, pueden ver las definiciones de razonamiento y falacia circular en los enlaces del tweet.

Una persona con un mínimo de honestidad intelectual no propondría jamás aquello que se hace desde la religión: sostener que la forma de comprobar aquello que alguien afirma, ya sea oralmente o por escrito, es recurrir a dicha afirmación, carente además de evidencia (que es justo aquello que se está pidiendo).

Y no es que esta sea una postura o estrategia argumentativa que solo se dé con creyentes religiosos comunes en redes. Si nos vamos a los que esta gente considera «celebridades» o «autoridades» en la apología de su religión (como Lane Craig en el caso del cristianismo evangélico o Tren Horn en el caso del cristianismo católico) podremos observar que el razonamiento falaz es exactamente el mismo. Pongo estos dos ejemplos no por «azar» (término odiado por los creacionistas y demás ralea religiosa) sino porque sucedió que, ambos, mantuvieron debates para sostener la posibilidad de que «Jesús resucitara», tal y como afirmaron los autores neotestamentarios: Craig con Bart D. Ehrman y Horn con Matt Dillahunty.

Según ambos, la resurrección fue posible porque, en resumen, «Dios puede hacerlo» / «Dios tiene ese poder» / «Dios tiene esa capacidad». Alguno, sobre todo quienes usan este tipo de razonamiento, no se da cuenta de lo falaz y estúpido que es. De hecho ya me he encontrado a gente que, cuando les responden así, no consiguen ver donde está el fallo: el error lógico y la trampa argumentativa ahí. Para ellos, por si me leen (y para todo aquel que al escucharlo no hayan caído en ello), lo que se está haciendo, lo que hace la persona que emplea este argumento como respuesta, es apelar a una falacia circular:

Se está sosteniendo que como en los relatos bíblicos, la fuente de donde sacan sus creencias, se afirma que dios es omnipotente, este puede resucitar tal y como se afirma en los mismos relatos. Lo que equivaldría a sostener que un tipo puede trepar por los muros de New York basándonos en que los mismos relatos donde se muestra eso se muestra que este tipo puede hacerlo.

Se está sosteniendo, por si no ha quedado claro, que el personaje de unos relatos, descrito con una serie de cualidades en esos relatos, puede hacer lo que se describe en esos mismos relatos porque tiene esa serie de cualidades de las que solo hay constancia (junto con su existencia) en esos mismos relatos.

Alguno de estos creyentes incluso me han llegado a remarcar que «¿Cómo no va a poder hacer X si, por definición, tiene la capacidad de hacer X?«. Lo que, usando otro símil, equivaldría (por si con el ejemplo anterior no basta) a decirle a quien discute que los Dragones no existen porque, a parte de no haber evidencias de ellos, ningún animal puede volar y escupir fuego, que estos son reales y esa respuesta no es válida porque, por definición, los dragones pueden hacer eso.

La trampa, por si todavía no lo han notado, está en que no se está hablando de lo que puede hacer o no un personaje dentro del relato, sino a si ese personaje puede existir teniendo en cuenta la realidad física, química, biológica, geológica, etc. en la que vivimos. En si un personaje con las cualidades narradas es posible fuera de la literatura mitológica de donde ellos extraen sus creencias.

No se está discutiendo si un personaje ficticio y mitológico, dentro de los relatos mitológicos donde aparece, puede o no hacer lo que en esos relatos se narra sobre él, teniendo en cuenta la descripción que se da en esos mismos relatos. Si no si ese personaje puede existir, teniendo en cuenta lo que se afirma en esos relatos, fuera de ellos: en la realidad, fuera de la imaginación y la fantasía y no obviando o negando (como hacen los religiosos) los conocimientos científicos que no encajan con las fantasías de esos relatos que ellos han creído, o colocando como último recurso a su dios en algún que otro hueco sin evidencias, por mismo motivo.

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on telegram
Telegram
Share on email
Email
Archivos

Artículos relacionados

También pueden interesarle

Una respuesta

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Accede con tu cuenta