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Errores geográficos neotestamentarios: los autores no conocían la zona y se basaron en traducciones griegas — 14 comentarios

  1. LA BIBLIA LO ESCRIBIÓ LACTANCIO Y EUSEBIO DE CESAREA POR EL 308 AL 313 DC +- POR ORDEN DE EL EMPERADOR CONSTANTINO. DIOS NO EXISTE, JESUCRISTO nunca existió.

    • Concuerdo con usted en que dios no existe y en que el Jesús neotestamentario nunca existió. Pero, lo siento, la Biblia no la escribió Lactancio y Eusebio de Cesárea por orden de Constantino, ni mucho menos en esas fechas. Le voy a hacer la misma recomendación que hago siempre: no se haga acopio de las afirmaciones de Conde Torrens: estas carecen de respaldo alguno.

  2. Hola, darte las gracias por el artículo y por tu página. Siempre disfruto de tus entradas.

    Además, señalarte que la cita de George Albert Wells tiene texto repetido; creo que deberías rectificarlo.

  3. Uno de los fundamentalistas evangélicos que sigo por el lulz (Juan Cano, pentecostal y que ha afirmado alguna vez en la radio que “Dios”/”El Espíritu Santo”(no recuerdo exactamente, pero da igual) le habló para venir a España desde Alemania) gusta precisamente de hablar del Hades, incluido mezclar el Tártaro cambiando los Titanes por “demonios” (y afirmando que la diosa Artemisa, adorada en Éfeso es un “demonio”, como lo son otros dioses cómo Baal y Asherah, mencionados en el AT). Por supuesto olvida mencionar el origen de “Hades”.

    Naturalmente la estupidez de la “lucha espiritual” está presente (hay gente por lo visto que olvida que Dragones y Mazmorras es solamente un juego. Curiosamente “los malos” dejan en paz a los no creyentes) también faltar el respeto a los practicantes de otras religiones diciendo que solamente Jesús da la salvación, que las rodillas de Buda, Confucio, Alejandro Magno entre otras se doblarán ante Jesús, no falta cómo otras perlas similares. Eso sí, el complejo de persecución (sobre todo) y las quejas cuando ellos están en el lado que recibe tampoco faltan, cómo mezclar sin preocuparse de la consistencia el AT y el NT.

    En fin… luego los no creyentes somos “los malos”, condenados solamente por existir y por la interpretación de unos textos que originalmente tenían un significado muy diferente a una eternidad en el Infierno. A veces cuesta ver si el show está ahí para mantener a las ovejas en línea o simplemente si se creen de verdad los delirios de gente con problemas mentales (Pablo de Tarso al menos)

  4. Que tal mucho gusto me disfruto bastante leyendo los posteos de esta página, sobre este tema buscando encontré esta página, quiero hacer hincapié en la parte donde pone que Gadara se pudo haber extendido hasta el lago de galilea, me gustaría saber su opinión sobre este punto. Saludos

    • La situación de Gadara (actual Umm Qays), aunque suene redundante, es la que es: esta estuvo a 10 km del “mar de Galilea”. Entiendo que a lo que se refieren es a que quizá se refería a Gadara como una de las polis de la Decápolis: pero es que el problema es que esa es posiblemente una corrección:

      Marcos 5:1 se refiere a γερασηνων (“gadarenos”, G1046).
      Mateo 8:28 se refiere a γεργεσηνων (“gergesenos”, G1086).

      El error se produce por la similitud en griego de ambas. Al copista, muy frecuentemente analfabeto, al copiar los textos, cometía este tipo de errores. En algunas ocasiones por su analfabetismo y en otras (como sucede con las “armonizaciones”) por su intencionalidad personal.

      No existe papiro de Marcos 5 con el que se puede comprobar qué decía su autor. Sólo hay 3 papiros de Marcos: el más antiguo es el 7Q5 y luego le siguen los papiros P84 y P88.

      El primero en mencionar ese capítulo, y la única fuente más antigua disponible es el Codex Vaticanus (s. IV).

      cvat

      καὶ ἦλθον εἰς τὸ πέραν τῆς θαλάσσης εἰς τὴν χώραν τῶν γερασηνῶν

      Sigue siendo extraño, como dije, que no dijeran o hicieran mención de la región de Hippos. Y la cosa, como también dije, se complica cuando en según qué copia y traducción las confunden, contradiciéndose unas a otras e incluso las sustituyen por Gergesa.

      Si la cuestión, según el autor del texto, hubiera sido clara no se producirían dichos errores y contradicciones. En mi opinión, una muestra más de que los autores neotestamentarios y los amanuenses no tenían ni idea de lo que hablaban (geográficamente hablando). Otra muestra más de la poca fiabilidad de los textos y sus autores.

  5. 1- El Mar de Galilea:
    En efecto, Mate 4:18 y Marcos 1:16 dice en griego: Thalassan tes Galilaias (Mar de Galilea). Lucas 5:1 dice en griego: Limmen Gennesaret (Lago Genesaret). Juan 6:1 Dice: Thalassan tes Galilaias tes Tiberiados (Mar de Galilea de Tiberias).
    ¿Esto representa un error?
    En lo absoluto. Tal como usted lo explica, había una palabra griega para referirse a “mar” y otra para “lago”, aunque hay una interesante similitud entre una palabra y la otra cuando se traducen del hebreo al griego, se diferencian en unos puntos que voy a presenta más adelante. Los escritores de los evangelios usaron los distintos nombres con los que se reconocía dicho lago sin cometer ningún tipo de error. Por cierto, al final es un lago no un mar, esto también era bien sabido por los habitantes de la zona y los escritores de los evangelios, puesto que El Mar Mediterráneo está a menos de 50km del lago y este lago es relativamente estrecho. Es más lo dejan claramente explicado en varios detalles que voy a presentar más adelante.
    Al lago se le llama “Kinéret” en hebreo, el nombre se debe a la localidad de “Kinneret” situada en la costa sudoeste del lago, aunque se ha especulado que es una palabra derivada de “kinnóhr”, que significa “arpa” y esta teoría se apoya en que el lago tiene forma de arpa, esto no tiene mucho sentido. El punto es que esto da una evidencia de que al lago se le llamaba de múltiples formas según la localización.
    Galilea en Hebreo es “Hagalil” y se puede traducir como: La provincia, La localidad, El Territorio. “Mar de Galilea” sería traducido como “Aguas de la Provincia”, poca o prácticamente nula es la evidencia sobre cuando se le comenzó a llamar así, pero la traducción de “mar” del hebreo “Yam” usado para referirse a aguas juntas en un lugar, y el griego “Thalassan” que significa igualmente aguas juntas o aguas que contrastan con la tierra. Perfectamente nos lleva al nombre “Mar de Galilea” sin representar ningún problema etimológicamente hablando en el hebreo y el griego, más si se daban detalles del cuerpo hidrológico del que se estaba hablando, tal como lo pongo en evidencia (bíblica mente) más adelante. El problema se presenta cuando hablamos de la palabra en castellano, aunque con las evidencias se debería dejar a un lado dicha duda. A continuación voy a exponer la diferencia que hay con la palabra “lago” durante su uso en el relato bíblico.
    La palabra Genesaret proviene del hebreo “ganosheret” y se puede traducir como “Edén de Riquezas”. Se refiere histórica y antropológicamente al nombre que hasta hoy recibe la localidad de las zonas más fértiles de la costa noreste del Lago de Galilea. “Lago Genesaret” puede ser traducido como “Aguas del Edén de Riquezas”. Lucas 5:1 explica con mayores detalles y precisión la zona de los acontecimientos alrededor del lago y exactamente aquí se usa la palabra “lago” porque Lucas se refiere a la porción de aguas correspondientes a las zonas de Genesaret. La palabra “lago”, a diferencia de “mar”, se usaba para referirse a una porción de aguas pertenecientes a una región o con una utilidad en particular y lo otro, es que “lago” no solo se usa para referirse a las aguas, sino con otros fines (Ej. Apocalipsis 19:20; Apocalipsis 20:10; Apocalipsis 20:14; Apocalipsis 20:15; Apocalipsis 21:18) Por esta razón y aunado a las similitudes etimológicas, Mateo y Marcos llamaron “Mar” al lago de Galilea y en cuanto a la precisión de traducción del hebreo al griego, las palabras podían ser usadas en contextos similares siempre y cuando se diera detalle de que estas aguas podían ser fácilmente atravesadas de una orilla a otra (como un lago), tal como se describe en Mateo 8:28 y Mateo 4:35. Así fácilmente un lector podía identificar esta masa hidrológica como lo que en castellano llamamos LAGO.
    Mar de Galilea de Tiberias no tiene nada que ver con otro nombre que se le haya dado al lago, simplemente se refiere a la parte noreste de Israel, la costa occidental del Mar de Galilea, exactamente las tierras de Tverya y sí, se cree que este nombre se debe a la conquista del emperador Julio Cesar Tiberio aprox. en el año 20 d.C. Pero tampoco representa ningún error, puesto que en Juan 6:1 se narra un acontecimiento distinto a de los otros evangelios, aunque, igualmente en el Lago de Galilea.
    Por los momentos solo voy a responder ese supuesto error, porque no sé si se tome el tiempo de leerlo o si pueda borrar mi comentario, por lo visto hay demasiados motivos por los cuales podría borrarlo y no quiero perder el tiempo aclarando todos los puntos para que ignore por completo el material, solo tenga en cuenta que ni siquiera los ateos de más renombre presentan supuestos errores o contradicciones bíblicas, precisamente porque cada vez que lo hacen quedan muy mal. No creo que eso le aporte ningún tipo de autoridad a La Biblia (pese a que soy Cristiano) pero es un hecho que el libro no posee errores o contradicciones e incluso Isaac Asimov era capaz de reconocerlo.

    • Dice que no hay contradicción y ya en su primera frase me está dando la razón En lo absoluto. Tal como usted lo explica, había una palabra griega para referirse a “mar” y otra para “lago”, aunque hay una interesante similitud entre una palabra y la otra cuando se traducen del hebreo al griego, se diferencian en unos puntos que voy a presenta más adelante.”

      Los copistas/amanuenses se equivocaron, precisamente, por dicha similitud.

      Luego viene con que Los escritores de los evangelios usaron los distintos nombres con los que se reconocía dicho lago sin cometer ningún tipo de error.Se ve que los conocía usted personalmente, pues ya sabe lo que sabían unos autores hace 20 siglos. Veremos qué fuentes presenta a continuación, extrabíblicas, donde otros autores hagan lo mismo. Ya se lo digo yo: ninguna. Y de hecho, tal y como más adelante se puede ver en el comentario, usted no lo hace.

      Por cierto, al final es un lago no un mar, esto también era bien sabido por los habitantes de la zona y los escritores de los evangelios, puesto que El Mar Mediterráneo está a menos de 50km del lago y este lago es relativamente estrecho.

      Y eso lo sabe usted porque en aquella época los habitantes tenían una enciclopedia o diccionario al que recurrir para saber cual era la definición ¿cierto? Usted, señor Ramón, sabe que el “mar Mediterraneo” es un mar porque ha asistido a un colegio y porque desde hace unos siglos se estableció su definición. Esto, por lo visto, no lo tiene usted en cuenta. Un habitante grecorromano de Asia Menor o incluso del Canaán, en el siglo I e.c. y menos un copista (la mayoría eran analfabetos y simplemente copiaban los signos griegos que veían, no lo tendría tan claro, pese a que ya existía una palabra para ambas. Y esto se sabe en la erudición bíblica y que se puede ver en artículos como The Foundation of Tiberias o The Sea of Galilee.

      Si los habitantes lo llamaban “Mar” (thalassa) es porque para ellos, a sus ojos, posiblemente lo fuera: estamos hablando de un lago que tiene veinte kilómetros de “largo” (limné) de Norte a Sur y catorce de ancho de Este a Oeste. Esto es, precisamente, lo que expone Preachers Homilietical en su comentario a Mateo 4:18:

      Los judíos estaban acostumbrados a llamar mar cada capa considerable de agua.

      Pero es que en aquella época al lago se le conocía, como expliqué, por “mar Kinéret” (o Chinnereth) adoptando la ciudad sobre la que descansaba su orilla, no por “Mar de Galilea”. Cuando se le nombraba como “Mar” era para referise a él como el “Mar de Tiberiades”. De hecho esto es algo que se puede observar en el Tanaj: “mar de Chinnereth” (yam-kinnereth: Números 34:11 Deuteronomio 3:17 Josué 13:27; Josué 19:35) y “mar de Chinneroth” (kineroth: Josué 12:3; 11:2; 1 Reyes 15:20). En 1 Macabeos 11:67, el mar se llama “el agua de Gennesar” (la versión revisada (británica y estadounidense) “Gennesareth”). El único autor que lo llama “lago” es el autor de Lucas. Luego traductores, posteriormente, intentaron corregir esto mediante comentarios o bien escribiendo Mateo y Lucas del mismo modo (o ambos como “mar” o ambos como “lago”. De ahí la discrepancia y contradicción.

      kin’-e-reth, kin’-e-roth (kinnereth ( Deuteronomio 3:17 Josué 19:35 , etc.)), (kinaroth; Codex Vaticanus, Kenereth, Codex Alexandrinus, Cheneroth ( Joshua 11: 2 )): Tomando el orden en el que se mencionan las ciudades, esta ciudad parece haber estado al norte de Rakkath (? Tiberíades). Puede haber ocupado el sitio de el-Mejdel, en la esquina suroeste de la llanura de Gennesaret. De esta ciudad, el mar tomó su nombre del Antiguo Testamento (Números 34:11, etc.).

      Fuente: W. Ewing

      Uted parece desconocer u omitir una cosa bastante importante: el autor de Marcos es el primero cronológicamente en escribirse (posterior al año 70), Mateo escribió el evangelio en el año 75 aprox., Lucas en el 85 aprox. y Juan en el 95 aprox. Esto, y que se basan en una traducción en griego (LXX) del Pentateuco y no en una hebrea explica la evolución de su nomenclatura y del por qué no conocían el nombre.

      Pero está bien que venga usted a dárselas de listo añadiendo obviedades entremedias de su argumento:

      Galilea en Hebreo es “Hagalil” y se puede traducir como: La provincia, La localidad, El Territorio. “Mar de Galilea” sería traducido como “Aguas de la Provincia”, poca o prácticamente nula es la evidencia sobre cuando se le comenzó a llamar así, pero la traducción de “mar” del hebreo “Yam” usado para referirse a aguas juntas en un lugar, y el griego “Thalassan” que significa igualmente aguas juntas o aguas que contrastan con la tierra. Perfectamente nos lleva al nombre “Mar de Galilea” sin representar ningún problema etimológicamente hablando en el hebreo y el griego, más si se daban detalles del cuerpo hidrológico del que se estaba hablando, tal como lo pongo en evidencia (bíblica mente) más adelante. El problema se presenta cuando hablamos de la palabra en castellano, aunque con las evidencias se debería dejar a un lado dicha duda.

      Para empezar, los autores neotestamentarios no escribieron en hebreo sino en griego koiné. Estos mencionan “mar de Galilea” como “thalassan tēs Galilaias” (θάλασσαν τῆς Γαλιλαίας).
      En hebreo, en los textos, la palbra empleada no es הגליל (HaGalil, “La provincia o región”) sino גּלילה / גּליל (gâlı̂yl / gâlı̂ylâh) que equivale más bien a distrito (literalmente “círculo” en griego y “rollo” en hebreo, en referencia a la Torah). En hebreo, señor, se le llama Iam haKineret (ים הכינרת) por una razón muy simple: un hebreo no habría usado ese término, precisamente, porque este no habría significado absolutamente nada. Si un hebreo, un habitante de esa época, usara ese término podría haberse referido al “mar de Tiberiades”, al mar Mediterraneo, al Mar muerto o a cualquier extensión de agua. Pues, repito, decir “mar del distrito” es no decir absolutamente nada. Porque, señor Ramón, estaban hablando en ese idioma y para poder identificarlo necesitaban añadir a qué “región” pertenecía: donde estaba situado el “mar” del que estaban hablando. Por eso Juan, quien por lo visto es el único que se da cuenta de esto, necesita añadir que se refería al “mar de Tiberiades”: thalassēs tēs Galilaias tēs Tiberiados (θαλάσσης τῆς Γαλιλαίας τῆς Τιβεριάδος). Los problemas, efectivamente, vienen de su visión: está usted pensando en castellano.

      Luego me viene con esto…

      La palabra Genesaret proviene del hebreo “ganosheret” y se puede traducir como “Edén de Riquezas”. Se refiere histórica y antropológicamente al nombre que hasta hoy recibe la localidad de las zonas más fértiles de la costa noreste del Lago de Galilea. “Lago Genesaret” puede ser traducido como “Aguas del Edén de Riquezas”.

      El fallo no está tanto en la etimología que da para dicho lago, pues se le llamaba en hebreo Iam haKineret (ים הכינרת) no porque viniera del hebreo gan osheret (גן עושרת) “Jardín de las Riquezas” sino porque Kineret en hebreo es una forma femenina de Kinor (כינור), que significa “lira” o “harpa” en referencia al rey David por la forma del (para ellos) mar.

      Luego viene con que:

      Lucas 5:1 explica con mayores detalles y precisión la zona de los acontecimientos alrededor del lago y exactamente aquí se usa la palabra “lago” porque Lucas se refiere a la porción de aguas correspondientes a las zonas de Genesaret. La palabra “lago”, a diferencia de “mar”, se usaba para referirse a una porción de aguas pertenecientes a una región o con una utilidad en particular y lo otro, es que “lago” no solo se usa para referirse a las aguas, sino con otros fines (Ej. Apocalipsis 19:20; Apocalipsis 20:10; Apocalipsis 20:14; Apocalipsis 20:15; Apocalipsis 21:18) Por esta razón y aunado a las similitudes etimológicas, Mateo y Marcos llamaron “Mar” al lago de Galilea y en cuanto a la precisión de traducción del hebreo al griego, las palabras podían ser usadas en contextos similares siempre y cuando se diera detalle de que estas aguas podían ser fácilmente atravesadas de una orilla a otra (como un lago), tal como se describe en Mateo 8:28 y Mateo 4:35. Así fácilmente un lector podía identificar esta masa hidrológica como lo que en castellano llamamos LAGO.

      Y sí, probablemente Lucas, un autor griego, usara limne (λίμνη) para concretar que se refería a las orillas del “mar”. Pero este tampoco es un argumento válido: pues el autor de Marcos, también griego y anterior a Lucas, también detalla la situación en Marcos 1:16 y sin embargo ahí usa thalassa (θάλασσα). De hecho, es que es la misma situación y frase. Lo único que nos dice esto es que Lucas, que escribe después y conoce el texto de Marcos, intenta corregir a este en esto. Y Juan, luego, a ambos añadiendo a qué lago se referían.

      Repito lo que dije en el artículo: el autor de Marcos, griego, tenía a su disposición el término “lago”. Pero, tanto él como Lucas, si quería referirse a ese lago, este tendría que haberlo llamado como lo llamaban en esa época: por cómo se lo conocía entonces (Genesara, Tarichea o Tiberiades) y no por cómo, tal y como explico, se le llamó siglos después.

      Y luego, para rematarlo, viene con esto:

      Mar de Galilea de Tiberias no tiene nada que ver con otro nombre que se le haya dado al lago, simplemente se refiere a la parte noreste de Israel, la costa occidental del Mar de Galilea, exactamente las tierras de Tverya y sí, se cree que este nombre se debe a la conquista del emperador Julio Cesar Tiberio aprox. en el año 20 d.C. Pero tampoco representa ningún error, puesto que en Juan 6:1 se narra un acontecimiento distinto a de los otros evangelios, aunque, igualmente en el Lago de Galilea.”

      A ver si se pone usted de acuerdo consigo mismo.

      Por los momentos solo voy a responder ese supuesto error, porque no sé si se tome el tiempo de leerlo o si pueda borrar mi comentario, por lo visto hay demasiados motivos por los cuales podría borrarlo y no quiero perder el tiempo aclarando todos los puntos para que ignore por completo el material, solo tenga en cuenta que ni siquiera los ateos de más renombre presentan supuestos errores o contradicciones bíblicas, precisamente porque cada vez que lo hacen quedan muy mal.

      Ya. Cree el ladrón que todos son de su condición.

      Yo, por el momento, no voy a molestarme en publicarle ningún comentario más, por presuponer sobre mi este tipo de cosas y porque, como buen cristiano (una persona con sesgos religiosos que ha demostrado ser) ni va a reconocer que es usted quien se ha equivocado, ni va a pedir perdón por mostrar sus prejuicios sobre mi y sobre el resto de “ateos”. Porque la gente que, como usted, va de listillos cuando como se puede ver no tienen ni idea de lo que hablan y atacan con argumentos así de simples, jamás va a reconocer nada. Cuando lea esto, si lo lee, seguramente acudirá a usted otro sesgo (defensa de estatus), un par de disonancias y buscará cómo intentar refutar lo que dice el “malvado ateo” en vez de reconocer su propia ignorancia y que se ha equivocado.

      No creo que eso le aporte ningún tipo de autoridad a La Biblia (pese a que soy Cristiano) pero es un hecho que el libro no posee errores o contradicciones e incluso Isaac Asimov era capaz de reconocerlo.

      Asimov escribió esto en su Guía del Nuevo testamento:

      Mateo 4.18. Caminado, pues (Jesús), junto al mar de Galilea…

      Tal vez sea éste el nombre con el que desde entonces lo conocen mejor los cristianos, pero no es el último. En tiempos de Jesús, se le dio otro. En esa época, la ciudad más grande y más moderna que hubo a orillas del lago se construyó en el 20 dC (menos de una década antes de que Jesús iniciase su ministerio) por Herodes Antipas. Se llamó Tiberíades, en honor del emperador reinante, y Antipas la convirtió en su capital. En su origen fue una ciudad gentil y los judíos la miraban con horror, en parte por ese motivo y en parte por superstición, porque se erigió en el emplazamiento de un antiguo cementerio.

      En el Nuevo Testamento sólo se menciona una vez, y sólo en el evangelio de San Juan, el último de los evangelistas y el más influido por la cultura griega:

      Juan 6.23. Pero llegaron de Tiberíades barcas…

      Esa ciudad también dio su nombre al mar, que asimismo encontramos en Juan:

      Juan 6.1. Después de esto partió Jesús al otro lado del mar de Galilea, de Tiberíades,

      En la actualidad, Tiberíades sigue siendo la ciudad mayor a orillas del lago. Tiene unos veintidós mil habitantes y su nombre sigue aplicándose al lago, que en árabe se llama «Bahr Tabariya» y los geógrafos occidentales denominan «Lago Tiberíades».

      Se lo voy a resumir porque, me da a mi, que pese a que se lo he explicado no va a logran entenderlo (de hecho dudo lo haga, ni aunque se lo explique ahora así):

      Los hebreos llamaron a ese lago “Genesara” o “mar de Chinnereth” hasta que, en tiempos de ese supuesto personaje (Jesús) este paso a llamarse “Tiberiades” o “mar de Tiberiades”. Un habitante de la zona y época lo habría sabido. Pero ni el autor de Marcos, ni el de Lucas lo sabían porque no eran hebreos, ni habitantes de la zona de la que hablan. Se valieron de lo que oyeron y leyeron en la versión griega del Tanaj (LXX): que usaron dicha versión para componer su NT es algo de lo que sí hay constancia. “Mar de Galilea” fue una aportación neotestamentaria, ergo mesiánica (cristiana) posterior.

      Porque la Biblia, pese a que usted como religioso (sí tiene que ver que usted sea cristiano: por eso padece ese sesgo de confirmación) lo niegue o no quiera reconocerlo, está repleta de contradicciones (aquí tiene sólo las del NT), de errores matemáticos, anacronismos e incoherencias, además de afirmaciones absurdas es por lo que, precisamente, Asimov dijo esto:

      “Propiamente leída, la Biblia es la fuerza más potente para el ateísmo jamás concebida.”

      Por hablar de cosas sin saber, es por lo que la gente como usted (religiosa) la caga: “precisamente porque cada vez que lo hacen quedan muy mal” 😉

      • Amigo, gracias por su respuesta.

        Por supuesto que le doy la razón y lo mantengo, en cuanto a que en el griego había una palabra para referirse a “mar” y otra para referirse a “lago”. Más hago uso de la cita con la que usted me responde (los excelentísimos volúmenes del Comentario Homilético del Predicador) donde los predicadores exponen que efectivamente los judíos llamaban “mar” (yam) prácticamente a cualquier masa considerable de agua, en lo que también estoy completamente de acuerdo, puesto que es más que evidente a lo largo del Antiguo Testamento, reconociendo que de por sí esta cita que usted expone, está sustentada netamente en bases bíblicas. En lo que no puedo darle la razón, es que el uso de la palabra “lago” por parte de Lucas, suponga algún tipo de error que sugiriera un desconocimiento de la geografía de la zona, o que decir “Mar de Galilea”, sugiera también un desconocimiento geográfico o antropológico. Pero por favor tenga en cuenta la cita de estos volúmenes de estudio bíblico, pues le será útil para entender lo que le explico a continuación:

        1- Debido a que los judíos usaban “yam” para referirse a cualquier masa considerable de agua, solo nos queda leer si estos establecen alguna diferencia en la forma que describen dichas masas de agua. De esta forma podemos comprobar si los autores tenían o no conocimientos suficientes para diferenciar “ríos” de “lagos”, sin necesidad de vernos limitado por el uso de una misma palabra (yam) y sin necesidad de limitar a los escritores por haber carecido de enciclopedias o estudios avanzados en hidrología. Por ejemplo:
        – Josue 15:47 Asdod con sus villas y sus aldeas; Gaza con sus villas y sus aldeas hasta el río de Egipto, y el Mar Grande con sus costas.
        Tal como usted dice, hoy día sabemos perfectamente la diferencia entre un lago y un mar, pero, de acuerdo al escenario que usted me plantea, un supuesto “ignorante” de aquel entonces era incapaz de diferenciar los términos, por no contar con diccionarios, enciclopedias ni estudios académicos, pero permítame demostrarle que no es así, en este caso, el verso de Josué claramente menciona que esta masa de agua (El Mar Mediterráneo) poseía “costas”, para ser más exactos se usa la palabra “gebul” y esto le diferencia automáticamente de un lago. Por lo tanto es evidente que los escritores hebreos eran capaces de describir una masa de aguas (yam) que poseía una línea, un territorio o un área de costa, como la que hoy día reconocemos como “mar” de, otra masa de aguas de naturaleza distinta, que posee extremos u orillas como (más adelante evidenciare) era (y sigue siendo empíricamente) la forma de identificar lagos y ríos.
        – Mateo 8:28 Cuando llegó a la otra orilla, a la tierra de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, feroces en gran manera, tanto que nadie podía pasar por aquel camino.
        En este caso se nos presenta un versículo donde igualmente se hace uso de la palabra “yam” esta vez para referirse al Mar de Galilea, pero ahora no se habla que esta masa de aguas posea costas, sino de orillas o para ser más exactos, en griego “peran” (de un extremo al otro). Por lo tanto, basados en las especificaciones de las características de esta masa de agua (dadas por los mismos escritores), podemos inferir que la misma era fácilmente atravesarle de un extremo a otro, algo que los escritores usaban para referirse únicamente a lagos (como este caso) y a ríos (como en Mateo 4:15. Donde se usa la misma palabra para referirse al Rio Jordán). Esto no lo especulo ni tuve algún tipo de conexión con estos hombres que escribieron los evangelios, le estoy presentado las evidencias bíblicas que lo demuestran. Los evangelistas eras perfectamente conocedores de la diferencia entre lo que en nuestro idioma llamamos “lago” y un “mar”. Aunque hicieran uso de una misma palabra para generalizar “masas de agua” perfectamente eran capaces de describir y por tanto diferenciar (tal como queda evidenciado en los textos bíblicos de ejemplo) un lago, de un mar.

        2- Un punto clave, que también usted menciona, es que el único autor que nombra al Mar Kinéret como “lago” es Lucas y esto es otro punto vital que en vez de contradecir o descreditar la veracidad del relato bíblico, lo refuerza. Tal y como usted lo expone Lucas usa la palabra griega “Limmen” (lago) en vez de la palabra más próxima etimológicamente hablando, si nos basamos en el hebreo “yam” (mar). El único evangelio donde se usa no solo esta sino muchas otras palabras propias del griego, es el de Lucas y esto se apoya en un verso que considero de vital importancia para entender tanto esta influencia griega como los detalles de precisión que Lucas imprime a los evangelios, lo que usted llama: “Lucas, conocido por sus correcciones a Mateo y Marcos” yo podría explicarlo de la siguiente forma:
        – Colosenses 4: 14 Os saluda Lucas el médico amado, y Demas.
        Lucas era en el griego un “iatros” (medico). Como bien sabrá la medicina tiene sus origines cinco siglos antes de Cristo, en la antigua Grecia, con hombres como Hipocrates y Aristóteles, por lo tanto Lucas debía tener no solo una estrecha relación con la cultura y la lengua griega, sino un nivel intelectual y académico por demás sobresaliente comparado con sus homólogos evangelistas quienes mayormente eran obreros carentes de estudios académicos o cultura.

        3- El mismo Asimov lo recalca: “Tal vez sea éste el nombre con el que desde entonces lo conocen mejor los cristianos, pero no es el último”. Que se haya usado el nombre “Mar de Galilea”, no nos dice nada en especial si no recurrimos a otros recursos bíblicos, nos metemos en una calle sin salida. En mi comentario le mencioné mayormente las posibles traducciones del hebreo, porque indiferentemente que el NT haya sido escrito en el griego koiné, no paso por alto que (pese a que su artículo pretende mostrar lo contrario) los autores neotestamentarios (según el relato bíblico) estaban ubicados en las zonas que narran en sus relatos y que por lo tanto, la influencia hebrea de su cultura debía ser notoria, incluso es el argumento que usted mismo me presenta cuando me dice que hubiera sido correcto si le daban el nombre tradicional heredado del hebreo “Mar Kinéret”. Pero puedo inferir que decir “Mar de Galilea” no va en contra el mismo relato bíblico, basándome en otros versículos como la profecía de Isaías sobre Jesús:
        Isaías 9: 1 Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia, tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues al fin llenará de gloria el camino del MAR, de aquel lado del Jordán, en GALILEA de los gentiles.
        Esa frase de “El camino del Mar” (derech haiyam) me es muy simbólica y más cuando se está hablando de Galilea de los gentiles, puesto que el Rio Jordán conecta al Mar Muerto y el Mar de Galilea en algo que perfectamente coincide con esa expresión “camino de aguas”. No veo problema en que se llame al lago, “Mar de Galilea”, más cuando los autores del NT estaban tan apegados a frases y simbologías de AT y de por sí, usted mismo me comenta que el lago podía nombrarse: “adoptando la ciudad sobre la que descansaba su orilla” Por lo tanto, el nombre perfectamente pudo haber sido posible en la renaciente jerga judeo-cristiana.

        Con respecto a todos los errores que pude cometer al “castellanizar” el hebreo y el griego, precisamente considero que este es el origen no solo del argumento erróneo de este punto en su artículo, sino de todos los demás. Cómo puede observar, siempre dije que tal cosa, “se puede traducir como”, pero como pudo notar en mi comentario anterior y como lo explico en este nuevo, no basta con contrastar literalmente versiculos y menos contaminando el sentido con la traducción al castellano. No pretendo excusarme en este argumento para decir que lo hice caer en alguna trampa con mis traducciones literales de los nombres en hebreo y griego, la verdad, deje en claro (y repito) que esas palabras “pueden traducirse así”. Usted tiene razón, Galilea no es “HaGalil” sino “Galil”, saqué de la memoria la traducción. Aunque el articulo determinado “ha” poco valor aporta o descredita la traducción. Siendo Galilea la región y el lago aledaño a dicha región, no veo descabellada la idea de que este herede el nombre. Si le parece y si quedó claro este punto, puedo seguir presentándole evidencia bíblica de la incongruencia de los argumentos que presenta como supuestos errores.

        Por último. En el libro: “Notes for a Memoir: On Isaac Asimov, Life, And Writing” la esposa de Isaac Asimov, Janet Asimov, explica que en dicha frase que usted me cita, su esposo se refería las “locuras” que a su criterio se comenten dentro del relato bíblico (Ej. La resurrección, Ángeles, etc), no precisamente intentando descreditar la perfección literaria de la obra. Realmente jamás he leído sobre Asimov o ningún ateo serio hablando de supuestas contradicciones bíblicas. Porque el argumento en su mismo, evidencia falta de conocimiento, sobre la obra en cuestión.

        • Está genial que empiece a reconocer cosas. Ahora solo falta que reconozca las restantes. Por partes…

          Viene usted con la excusa de que 1- Debido a que los judíos usaban “yam” para referirse a cualquier masa considerable de agua, solo nos queda leer si estos establecen alguna diferencia en la forma que describen dichas masas de agua. De esta forma podemos comprobar si los autores tenían o no conocimientos suficientes para diferenciar “ríos” de “lagos”, sin necesidad de vernos limitado por el uso de una misma palabra (yam) y sin necesidad de limitar a los escritores por haber carecido de enciclopedias o estudios avanzados en hidrología. Por ejemplo:
          – Josue 15:47 Asdod con sus villas y sus aldeas; Gaza con sus villas y sus aldeas hasta el río de Egipto, y el Mar Grande con sus costas.
          Tal como usted dice, hoy día sabemos perfectamente la diferencia entre un lago y un mar, pero, de acuerdo al escenario que usted me plantea, un supuesto “ignorante” de aquel entonces era incapaz de diferenciar los términos, por no contar con diccionarios, enciclopedias ni estudios académicos, pero permítame demostrarle que no es así, en este caso, el verso de Josué claramente menciona que esta masa de agua (El Mar Mediterráneo) poseía “costas”, para ser más exactos se usa la palabra “gebul” y esto le diferencia automáticamente de un lago. Por lo tanto es evidente que los escritores hebreos eran capaces de describir una masa de aguas (yam) que poseía una línea, un territorio o un área de costa, como la que hoy día reconocemos como “mar” de, otra masa de aguas de naturaleza distinta, que posee extremos u orillas como (más adelante evidenciare) era (y sigue siendo empíricamente) la forma de identificar lagos y ríos
          .”

          Pero el término guebul (גְּבוּל) que usted usa como ejemplo citando a Josué 15:47 es una palabra (H1366) que vale para circunscribir cualquier extensión de tierra o agua. Por eso los traductores, y no al revés, lo usaron también para definir, entre otras cosas, a las costas.

          «frontera; límite; territorio; lugar encerrado». Este vocablo tiene cognados en fenicio y arábigo. Aparece unas 240 veces en hebreo bíblico y durante todos los períodos.

          Gebûl significa literalmente «frontera» o «límite». Esta acepción aparece en Núm_20:23, donde se refiere a las fronteras o límites de toda la tierra de Edom. A veces una línea divisoria imaginaria la demarcaba una barrera natural: «El Arnón … marca la frontera de Moab, entre los moabitas y los amorreos» (Núm_21:13 RVA). Otras veces gebûl denota fronteras étnicas, como las demarcaciones de las tribus de Israel: «Y a los rubenitas y a los gaditas les di desde Galaad hasta el río Arnón, el medio del río como frontera, y hasta el Jaboc, el río que marca la frontera de los hijos de Amón» (Deu_3:16 RVA). En Gén_23:17-18 (RVA), gebûl se refiere a los «límites» de un campo o sección de tierra de alguna persona: «Así el campo de Efrón que estaba en Macpela, frente a Mamre, tanto el campo como la cueva que había en él, junto con todos los árboles que había en el campo y en sus contornos, pasó a ser propiedad de Abraham». A decir verdad, los campos tenían «linderos» y la ley prohibía cambiarlos (Deu_19:14 RVA; cf. Deu_27:17).

          Gebûl puede sugerir el límite más extremo de un objeto: «Les pusiste un límite, el cual no traspasarán, ni volverán a cubrir la tierra» (Sal_104:9).

          El vocablo a veces se refiere a un objeto concreto que marca el borde de una cosa u objeto (cf. Eze_40:12). El «borde» del altar de Ezequiel se indica con gebûl (Eze_43:13), así como la muralla que rodea a Jerusalén (Isa_54:12).

          Gebûl también se refiere al territorio que se encuentra entre ciertos límites: «La frontera de los cananeos abarcaba desde Sidón hasta Gaza en dirección de Gerar; seguía en dirección de Sodoma, Gomorra, Adma y Zeboím, y continuaba hasta Lasa» (Gén_10:19 RVA). En Éxo_34:24, Núm_21:22, 1Cr_21:12 y Sal_105:31-32, gebûl equivale al «territorio» que rodea la ciudad a la que pertenece.

          Gebûlah, el femenino de gebûl, aparece 9 veces. Gebûlah significa «borde» o «frontera» en pasajes como Isa_10:13, y «territorio» o «área» en otros pasajes como Núm_34:2.

          Fuente: W. E. Vine

          Porque los hebreos no tenían una palabra para definir concretamente a las costas del mar. Por la misma razón por la que para ellos toda extensión grande de agua era “mar” y no “lago”. Porque para lo que ellos concebían como “lago” ya estaba el término agan (אֲגַם). Término que ya emplearon en Éxodo 7:19, 8:5; Salmos 107:35, 114:8 e Isaías 14:23, 35:7, 41:18, 42:15 y 51:32. ¿Adivina ya cómo no llaman jamás a la susodicha extensión de agua que usted me pretende discutir?

          2- Un punto clave, que también usted menciona, es que el único autor que nombra al Mar Kinéret como “lago” es Lucas y esto es otro punto vital que en vez de contradecir o descreditar la veracidad del relato bíblico, lo refuerza. Tal y como usted lo expone Lucas usa la palabra griega “Limmen” (lago) en vez de la palabra más próxima etimológicamente hablando, si nos basamos en el hebreo “yam” (mar). El único evangelio donde se usa no solo esta sino muchas otras palabras propias del griego, es el de Lucas y esto se apoya en un verso que considero de vital importancia para entender tanto esta influencia griega como los detalles de precisión que Lucas imprime a los evangelios, lo que usted llama: “Lucas, conocido por sus correcciones a Mateo y Marcos” yo podría explicarlo de la siguiente forma:
          – Colosenses 4: 14 Os saluda Lucas el médico amado, y Demas.
          Lucas era en el griego un “iatros” (medico). Como bien sabrá la medicina tiene sus origines cinco siglos antes de Cristo, en la antigua Grecia, con hombres como Hipocrates y Aristóteles, por lo tanto Lucas debía tener no solo una estrecha relación con la cultura y la lengua griega, sino un nivel intelectual y académico por demás sobresaliente comparado con sus homólogos evangelistas quienes mayormente eran obreros carentes de estudios académicos o cultura.

          ¿No es genial? Como no se puede apoyar en fuentes donde a dicho “mar” se le llame de otra forma, ahora se ve en la necesidad de ir a rodeos que expliquen por qué un autor neotestamentario no nombre, como lo hacían los hebreos de la zona, a un “mar” como lo hacían usando aun más suposiciones.

          Y no. O miente o es usted un completo ignorante: Lucas no es “El único evangelio donde se usa no solo esta sino muchas otras palabras propias del griego“. Todos los evangelios fueron escritos en griego y están repletos de expresiones puramente griegas. Sus rodeos y suposiciones parten de esta premisa falaz. Pero es que además la apoya en que en una carta de autoría anónima, enviada por un turco de habla griega, a otros turcos, de habla griega, donde se menciona que Lucas era médico y que, por eso, supone usted, este debía conocer la medicina hipocrática (de la que no demuestra ni un ápice) y tener, por supuesto, conocimientos sobre qué era un lago y qué no. Supone usted demasiadas cosas. Está usted, para empezar, asumiendo que Saulo escribió esa epístola; está asumiendo que la información dada por ese autor sobre Lucas es cierta; está usted asumiendo que los evangelios no se hicieron ad hoc y posteriormente a dicha carta; está usted asumiendo que el autor del evangelio de Lucas es el mismo que el mencionado por Saulo; está usted asumiendo que el autor del evangelio de Lucas es Lucas; está usted asumiendo que cuando habla de “médico” se refería a una expresión literal. Bien, supongamos todo eso… El supuesto Lucas de los evangelios no era un judío de la Israel del I siglo sino un tipo que nació en Cirene (en lo que ahora es la actual Libia, más lejos aun de Israel que Egipto), que acompañó a un tipo de Asia Menor (Turquía) a predicar por las comunidades de su secta que fundó allí, en Grecia y en Roma, y que finalmente murió en… ¿Israel? No. El Lucas que acompañó a Saulo el turco murió en Acaya (Grecia). Lo mismo, señor Ramón, sucedió con el resto de evangelistas (en este enlace tiene, por cierto, a todos los “apóstoles”). Por eso apenas conocen la cultura y geografía de la Israel del siglo I e.c. Por eso, porque apenas conocían de la cultura y geografía, y porque en vez de basarse en el Tanaj hebreo se basaron en la traducción griega (LXX) es por lo que cometen tantos errores. Por eso, para los judíos, los cristianos eran los “paganos” y los “ateos” de su época. Porque cuando estos llegan en el siglo II allí cometen una tremenda cantidad de “herejías” y errores. Por eso, señor Ramón, porque los mesiánicos helenos, el mesianismo (χριστιανισμός) que usted sigue, no eran judíos pese a que tomaron sus mitos de una traducción griega, es por lo que estos eran tan antisemitas y se llevaron a matar, incluso literalmente, entre ellos. Por eso su querido cristianismo tiene figuras de origen griego y no judío: como un “cielo” y un “infierno” (al que los evangelistas incluso lo llaman Hades); por eso tienen “demonios” y “ángeles”… Porque partieron de una concepción del judaísmo puramente helena.

          3- El mismo Asimov lo recalca: “Tal vez sea éste el nombre con el que desde entonces lo conocen mejor los cristianos, pero no es el último». Que se haya usado el nombre “Mar de Galilea”, no nos dice nada en especial si no recurrimos a otros recursos bíblicos, nos metemos en una calle sin salida.”

          Si no descontextualiza a Asimov y omite aquello que no le interresa, que este explica, mejor.

          Por otro lado, primero usa a Asimov como ejemplo y ahora este “no nos dice nada” porque, supone de nuevo usted, este no tiene en cuenta “otros recursos bíblicos”.

          En mi comentario le mencioné mayormente las posibles traducciones del hebreo, porque indiferentemente que el NT haya sido escrito en el griego koiné, no paso por alto que (pese a que su artículo pretende mostrar lo contrario) los autores neotestamentarios (según el relato bíblico) estaban ubicados en las zonas que narran en sus relatos y que por lo tanto, la influencia hebrea de su cultura debía ser notoria, incluso es el argumento que usted mismo me presenta cuando me dice que hubiera sido correcto si le daban el nombre tradicional heredado del hebreo “Mar Kinéret”. Pero puedo inferir que decir “Mar de Galilea” no va en contra el mismo relato bíblico, basándome en otros versículos como la profecía de Isaías sobre Jesús:
          Isaías 9: 1 Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia, tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues al fin llenará de gloria el camino del MAR, de aquel lado del Jordán, en GALILEA de los gentiles.
          Esa frase de “El camino del Mar” (derech haiyam) me es muy simbólica y más cuando se está hablando de Galilea de los gentiles, puesto que el Rio Jordán conecta al Mar Muerto y el Mar de Galilea en algo que perfectamente coincide con esa expresión “camino de aguas”. No veo problema en que se llame al lago, “Mar de Galilea”, más cuando los autores del NT estaban tan apegados a frases y simbologías de AT y de por sí, usted mismo me comenta que el lago podía nombrarse: “adoptando la ciudad sobre la que descansaba su orilla” Por lo tanto, el nombre perfectamente pudo haber sido posible en la renaciente jerga judeo-cristiana
          .”

          Yo es que ya no sé para qué explico nada, si no lee o comprende lo que lee. Creo que dejé bien claro en mi anterior comentario esto:

          En hebreo, en los textos, la palbra empleada no es הגליל (HaGalil, «La provincia o región») sino גּלילה / גּליל (gâlı̂yl / gâlı̂ylâh) que equivale más bien a distrito (literalmente «círculo» en griego y «rollo» en hebreo, en referencia a la Torah). En hebreo, señor, se le llama Iam haKineret (ים הכינרת) por una razón muy simple: un hebreo no habría usado ese término, precisamente, porque este no habría significado absolutamente nada.

          Está genial que usted, de nuevo, realice el cherry picking que más la interesa y en Isaías no tenga en cuenta que este usa la palabra “mar” (thalasas) para simplemente interpretar que se refiere al susodicho lago del que estamos hablando. Pero, como ya le expliqué, en Isaías (aparte de llamarlo “mar” y no “lago”), cuando su autor habla de él lo hace contextualizando a qué mar se refiere. Por eso el autor hebreo necesita, en esa frase, añadir que se encuentra “por el camino del mar (דֶּ֤רֶךְ הַיָּם֙) más allá del (río) Jordán” (עֵ֣בֶר הַיַּרְדֵּ֔ן). Porque no se está refiriendo concretamente al “mar” (lago) del que estamos hablando.

          Tiberiades

          Me viene usted, ahora, con que como yo dije que se nombraba ““adoptando la ciudad sobre la que descansaba su orilla” Por lo tanto, el nombre perfectamente pudo haber sido posible en la renaciente jerga judeo-cristiana.” Y tiene razón: lo fué en “la renaciente jerga judeo-cristiana” pero de finales de siglo: la que emplean los evangelistas como Lucas. Pero no para un habitante de la zona. Pues, a lo mejor es que no se ha dado cuenta, pero si se le llamó Tiberiades a dicho “mar” y no “de Galilea” fue porque en esa misma orilla se encontraba “la ciudad sobre la que descansaba su orilla”. Por eso, quitando cristianos avezados en retorcer todo para confimar sus creencias, todos los eruditos e historiadores, cuando explican cómo se llamaba a dicho lago antes de que Herodes Antipas la fundara en el 20 todos explican que se llamaba Kinereth y luego, después de Herodes Antipas, Tiberiades. Porque, repito, decir “mar de Gallilea” habría sido como no decir nada: porque podrían referirse con él tanto al mar Mediterraneo como al lago Tiberíades. Si Lucas generaliza y lo llama “lago” es porque escribe más allá del año 70, porque es un extranjero que apenas conoce la geografía y costumbres judías y porque su discurso no se dirige a ser fiel sino a convencer a las comunidades occidentales del levante. Por eso, señor Ramón, el autor de Lucas comete tantos errores y anacronismos (como situar el Censo de Cireno en tiempos de Herodes, entre otras perlas que muestro en los artículos que ya le enlacé – esos que usted ignora o niega a propósito).

          Le dije que no le publicaría más comentarios hasta que rectificara y reconociera que se ha equivocado. Le he publicado este sólo porque lo ha hecho a medias. Pero no le pienso publicar otro hasta que aporte más pruebas que sus propias suposiciones sin respaldo alguno. Hasta que no aporte algo más que las interpretaciones falaces que hace este tema está zanjado.

          PD [3/1/2019](para gente con problemas de comprensión lectora): Creo que le dije y dejé bien claro en este comentario que “no le publicaría más comentarios hasta que rectificara y reconociera que se ha equivocado” y que no lo haré “hasta que aporte más pruebas” para lo que pretende discutirme; que hasta entonces el asunto estará zanjado. Y con lo que me ha venido en sus dos comentarios, en toda esa perorata que ha hecho, ha sido con la, de nuevo, la descontextualización del texto que yo le pasé de Asimov (de la que usted omite, ya de paso, lo anterior a su párrafo; luego con que por lo visto no entiende los signos de puntuación en esa cita que usted usa), luego con más citas a las Guía de Asimov donde este confirma lo que ya le expliqué (que Lucas acompaño a Saulo por el levante occidental – algo irrelevante y que sólo demuestra algo obvio: que era un extranjero); luego con un argumento sobre el término hebreo para “lago” que no le da la razón (y que, para colmo ya expliqué) y ahora con un 2º comentario que remata con falacias de autoridad (usando como argumento que si un “ateo radical” no menciona más fallos que los que menciona en su querido libro “sagrado” es que no los hay) y con una falacia de alegato especial sobre mi persona. Todo ello aderezado con opiniones que no demuestran nada sobre el asunto e insultos y generalizaciones sobre lo malvados que somos los “ateos” por recalcar que gentuza como usted comete falacias cuando las comete. Ha venido a dárselas de listo sobre un tema concreto que pretende discutir sin aportar nada que lo respalde. Hasta que no aporte usted algo más sobre este tema concreto, el que pretendía discutir, repito, sus comentarios van a seguir yendo donde les corresponde: a la basura.

  6. Hola. Al inicio del artículo, expones en la base de tu argumento, que los autores se basaron en la versión Septuaginta para crear los evangelios y a ello se deben los errores. Podrías por favor incluir los versículos de la Septuaginta que propones, fueron la fuente de inspiración de los autores. No encuentro en la Septuaginta algo para sostener ese argumento. Gracias de antemano, un saludo.

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