En el antiguo Egipto, los muertos recitaban las 42 confesiones negativas del Libro de los Muertos, declarando ante los dioses que no habían cometido injusticias, robos, asesinatos ni actos inmorales, con el objetivo de demostrar su pureza ética y espiritual para acceder al más allá. Estas declaraciones reflejan un código moral muy estructurado, que abarca desde el respeto a los padres y a los dioses hasta la honestidad y la justicia social.
«Curiosamente», muchos de estos principios se encuentran reflejados en la Biblia, especialmente en los Diez Mandamientos y en las leyes del Tanaj. Por ejemplo, prohibiciones contra el asesinato, el robo, la mentira o la codicia aparecen de forma paralela, mostrando un énfasis compartido en la justicia, la verdad y la integridad moral.
Algunos estudios sugieren que la experiencia de los hebreos en Egipto pudo haber influido en la formulación ética de los mandamientos, no tanto como copia literal, sino como internalización de un marco moral donde la conducta justa no es solo social, sino espiritual. Así, las confesiones negativas egipcias y los mandamientos bíblicos dialogan como reflejos de una misma preocupación humana, propia en especies gregarias como la nuestra. Primero con normas societurinarias y luego, con la llegada de la escritura, plasmando esas normas. La mayoría de veces dictadas por líderes político-religiosos (es más fácil que alguien te haga casi si le engañas diciéndole que una Princesa Alice les vigila).
¿De cuándo son?
Estas confesiones, que son una lista de declaraciones que el difunto hacía ante los dioses para demostrar que no había cometido ninguna de las faltas enumeradas, básicamente una especie de “check moral” ante Osiris, son anteriores a la Biblia. De hecho, el texto paleohebreo más antiguo, las inscripciones de Gezer, son del siglo X a.e.c. Estas inscripciones además son breves y en su mayoría listas o anotaciones agrícolas, escritas en la escritura proto-sinaítica/proto-cananea, que es la base del alfabeto paleohebreo.
Históricamente, estas confesiones se documentan principalmente desde el Reino Nuevo de Egipto, aproximadamente entre los reinados de Thutmose III (1479-1425 a.C.) y Ramsés II (1279-1213 a.C.), aunque su uso continuó en períodos posteriores.
Las 42 confesiones negativas (Egipto, Reino Nuevo)
Cada confesión se hacía ante un dios o guardián del más allá, y el difunto decía “No he…”. Aquí están resumidas:
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No he cometido injusticia.
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No he robado.
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No he matado.
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No he herido.
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No he robado pan del templo.
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No he robado a los dioses.
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No he robado a la gente.
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No he hecho sufrir a otros.
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No he dicho mentiras.
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No he pronunciado falsos juramentos.
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No he tenido pensamientos impuros.
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No he hecho actos de lujuria.
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No he causado dolor a nadie.
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No he robado grano.
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No he destruido la propiedad sagrada.
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No he matado animales sagrados.
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No he robado de los muertos.
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No he causado tristeza a los padres.
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No he maltratado a los hijos.
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No he robado tierras ajenas.
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No he hecho actos de violencia.
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No he robado ganado.
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No he hablado con arrogancia.
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No he hecho actos impuros contra Dios.
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No he tomado comida de los dioses sin permiso.
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No he robado del rey.
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No he causado derramamiento de sangre.
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No he hecho daño a los extraños.
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No he maldecido a Dios.
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No he usado magia negra contra otros.
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No he hecho que otros sufran por mi maldad.
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No he hecho juramento falso.
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No he envidiado.
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No he actuado con codicia.
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No he matado con premeditación.
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No he causado conflictos entre hombres.
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No he faltado al respeto a los dioses.
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No he faltado al respeto a los muertos.
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No he hablado con engaño.
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No he actuado con crueldad.
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No he obrado con hipocresía.
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No he contaminado la tierra.
¿Les suenan algunas de ellas?
El contacto entre los hebreos y Egipto se remonta a varios siglos antes del exilio babilónico, según la tradición bíblica y la evidencia arqueológica parcial.

La estancia de los hebreos en Egipto (ya sea como migrantes, trabajadores o esclavos, como indica el relato del Éxodo) los expuso a las prácticas religiosas, éticas y sociales egipcias.
Estas confesiones eran declaraciones de conducta ética ante los dioses y reflejaban principios como:
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No robar
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No matar
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No mentir
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No codiciar
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Respetar a padres y ancianos
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No usar magia negra ni causar sufrimiento
Estas ideas son paralelas a muchos mandamientos bíblicos, como los Diez Mandamientos y otras leyes de la Torá, que también promueven la justicia, la honestidad y la integridad moral.
Los hebreos muy probablemente internalizaron estos principios éticos egipcios y los reinterpretaron en su propia tradición monoteísta, transformando la ética ritual egipcia en un código moral centrado en Yahvé, donde el comportamiento correcto no solo garantiza bienestar social sino también aprobación divina.
Comparación con la Biblia
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No he cometido injusticia / No he robado / No he matado / No he hecho actos de violencia → Éxodo 20:13-15: “No matarás. No robarás. No darás falso testimonio contra tu prójimo.”
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No he dicho mentiras / No he pronunciado falsos juramentos / No he hablado con engaño → Éxodo 20:16: “No darás falso testimonio.”
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No he hecho actos de lujuria / pensamientos impuros → Éxodo 20:14: “No cometerás adulterio.”
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No he causado dolor a otros / No he maltratado hijos o padres → Levítico 19:18: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”
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No he robado pan del templo / comida de los dioses / del rey → Éxodo 22:25-27: “No robarás ni defraudarás al pobre y al extranjero.”
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No he destruido propiedad sagrada / matado animales sagrados / faltado al respeto a los muertos o dioses → Éxodo 20:3-5: “No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te inclinarás ni los servirás.”
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No he usado magia negra / actuado con crueldad / causado conflictos → Éxodo 22:18: “No permitirás que viva la hechicera.”; Levítico 19:17: “No te vengarás ni guardarás rencor.”
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No he envidiado / actuado con codicia → Éxodo 20:17: “No codiciarás la casa de tu prójimo… ni su siervo, ni su mujer, ni nada que le pertenezca.”
En general, muchas de estas confesiones reflejan un principio ético universal, producto de ser una especie gregaria que nace con un cerebro empático, como el de muchos otros mamíferos. Por ser de la misma especie, homo-sapiens, es por lo que a nivel sociológico las normas de convivencia, esenciales para que el grupo sobreviva, son similares en todo el planeta entre los distintos grupos culturales. Sobre todo, y con matices*, las básicas relativas a herir o matar o sobre la propiedad ajena.
(*). Dado que la religión, un producto humano, se fundamenta en doctrinas y en una jerarquía, las normas las suele establecer un líder. Así que, dado que son una cuestión subjetiva, estas varían o a ellas se les añaden puntualizaciones. Generalmente, dado que la religión obedece a un instinto gregario, la norma de «no matar» tiene excepciones: las religiones permiten asesinar personas fuera del grupo o que lo hagan peligrar. Es una característica en los grupos sectarios el autoprotegerse permitiendo excepciones poco éticas: matar, robar, violar, coaccionar…
Nota extra
La imagen usada en este artículo es de las confesiones negativas en el capítulo 125 del Libro de los Muertos de Ani. Señalo esto porque en él también se encuentra el «Padre nuestro» egipcio. Sí, los habiru también se basaron en ello para componer el suyo en el Tanaj. Y luego, los mesiánicos (cristianos, en griego) del siglo I se basarían en ambos para su famosa versión (por haberla extendido) del Padre nuestro.
Aunque no sea creyente, honestamente creo que en la actualidad la gente necesita una religión, antes tal vez no era tan necesario por las costumbres y valores éticos, pero hoy en día pienso que si es necesario llevar una religión para que la juventud de hoy en día se les aplique su «estate quieto» las religiones fueron creadas precisamente para una moral universal, una moralidad definitiva, la falacia que ateos como usted dan es que la toda la humanidad no necesita religión para tener una moral, hay gente que si lo necesita, si bien lo que se predica en la religión son estupideces y sobre todo, exclusión e intolerancia, una comunidad pueee ayudar a un converso acabar con sus actos autodestutivos y adictivos, lo digo por que lo he visto con mis propios ojos, luego me dira que los artículos de encuesta muestran lo contrario y hace la falacia de que eso es la religión en el efecto psicológico de la mayoría común, pero excluye estudios donde se habla de los beneficios qu epuede llevar ese sistema de creencia y pertenecer a un grupo o comunidad. Si quiere verificarlo, mire si los delincuentes o grupos radicales (como las feministas en España) tienen religión, vera que ninguno lo tiene.
Me dice que yo doy una falacia tras emplearlas. Es de chiste. Empezando por esto…
«Aunque no sea creyente, honestamente creo«
Y continuando con que según su creencia…
«en la actualidad la gente necesita una religión, antes tal vez no era tan necesario por las costumbres y valores éticos, pero hoy en día pienso que si es necesario llevar una religión para que la juventud de hoy en día se les aplique su «estate quieto» las religiones fueron creadas precisamente para una moral universal, una moralidad definitiva«
Por lo visto no se ha enterado que los creyentes religiosos siguen siendo mayoría. Así que con lo de que «la gente necesita» ¿A quién carajos se refiere con dicha generalización? Esto es como si llega a una panadería, cree que la gente no se alimenta bien porque no come pan y lo primero que se le ocurre soltar en esa panadería es que lo que la gente necesita es comer pan.
Luego está su visión naif de la religión cuando dice, sin evidencia alguna tras ello, que «las religiones fueron creadas precisamente para una moral universal, una moralidad definitiva«. Por lo visto no se enteró de que las religiones son posteriores al desarrollo de las grandes civilizaciones, y que ya existían normas morales previas a esa estafa de charlatanes que viene usted a defender. Y que, pese a lo que usted cree, es la mayor responsable ya no solo de la mayoría de guerras que ha habido a lo largo de la historia documentada y de los comportamientos más aberrantes, sino del auge del fascismo desde que los conservadores franceses y austriacos lo plantearan en el siglo XIX (apoyado en cada país por su querida religión) hasta hoy día mismo.
Me dice que «la falacia que ateos como usted dan es que la toda la humanidad no necesita religión para tener una moral« pero de evidencias que sustenten su visión pueril y simplona no aporta usted nada. Es más, usted mismo sin darse cuenta refuta su premisa de que «hay gente que si lo necesita«:
«si bien lo que se predica en la religión son estupideces y sobre todo, exclusión e intolerancia, una comunidad pueee ayudar a un converso acabar con sus actos autodestutivos y adictivos«
O sea, que usted mismo dice que la religión provee de inmoralidad y lo que necesita una persona autodestructiva y adictiva» es simplemente apoyo social.
«lo he visto con mis propios ojos, luego me dira que los artículos de encuesta muestran lo contrario«
¿Para qué estudios como evidencia si lo ha visto con sus propios ojos? Pero espere, que usted mismo ha dicho que lo que ha visto es que la gente necesita apoyo social. Es más, primero me viene generalizando con que la juventud necesita de la religión para que esta le ordene cómo comportarse y cuando tiene la oportunidad de explicarse resulta que de lo que habla es la gente «autodestructiva y con adiciones». Ni usted mismo sabe de qué habla cuando viene a defender la religión: si de algo que sirve para «la juventud» o solo para la gente que es autodestructiva y con adiciones. Menudo cacao mental tiene usted. Es lamentable.
Dentro de lo que es el chiste en su comentario está el que, oh clásico entre los clásicos, me viene a a acusar de cometer falacias pero también de excluir «estudios donde se habla de los beneficios qu epuede llevar ese sistema de creencia y pertenecer a un grupo o comunidad.» pero sin aportar usted ni uno solo de esos estudios. Su único complemento al «hay estudios», para que yo lo verifique, no es citarmelos sino apelar a esta payasada (que revela del pie «moral» que usted cojea: misoginia y machismo) del «Si quiere verificarlo, mire si los delincuentes o grupos radicales (como las feministas en España) tienen religión, vera que ninguno lo tiene.« Aparte de meter a «las feministas en España» en el grupo de «delincuentes o grupos radicales» propio del machista que ya hemos visto que es usted (hágase mirar su ética antes de intentar sentar cátedra sobre el resto) y de no aportar una mierda para sostener su batiburrillo de ideas falaces mientras proyecta sobre mi ¿Es que no le han explicado que la mayoría de la población reclusa es religiosa? ¿De qué cree que llevan los tatuajes las maras o de qué cree que se hacen capillas las mafias?
Me viene usted hablar de que la religión es necesaria para tener ética pero demostrando justo lo contrario. La ironía y la hipocresía, para rematar, es que me acuse de omitir estudios sin aportar usted alguno o de cometer falacias mientras apela a generalizaciones espurias, peticiones de principio, hombres de paja, argumentos de autoridad, ad populums…
En resumen: un hipócrita.