"La religión es el reconocimiento del hombre mediante un rodeo, a través de un mediador."

Karl Marx

La conquista de Jericó: Josué, Dios, la ramera y los pocos escrúpulos de cada uno.

Muchos conocen a este personaje o la fama que el cristianismo le ha dado por ser supuestamente el sucesor de Moisés. Una fama bastante manipulada si partimos de la lectura que nos ofrece la biblia sobre su historia y como se comportó dicho personaje (eso si, mediante mandato y apoyo divino). Otra muestra bíblica más de como un personaje venerado por religiosos puede ser (y de hecho es) un asesino sanguinario sin escrúpulos.

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2010-10-12_182451

Muchos conocen a este personaje o la buena fama que el cristianismo le ha dado por ser, supuestamente, el sucesor de Moisés. Una fama bastante manipulada si partimos de la lectura que nos ofrece la biblia sobre su historia y cómo se comportó dicho personaje (eso si, mediante mandato y apoyo divino). Otra muestra bíblica más de cómo un personaje venerado por religiosos puede ser (y de hecho es) un asesino sanguinario sin escrúpulos.

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Josué 1: comienza el ansia de conquista

La historia bíblica comienza con la descripción  de Josué donde se relata cómo el Dios hebreo le otorga a este el control de su pueblo, antes comandado por Moisés.

Libro de Josué 1

Aconteció después de la muerte de Moisés siervo de Jehová, que Jehová habló a Josué hijo de Nun, servidor de Moisés, diciendo: Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie.

Sin importar si ese lugar ya esta habitado por otra gente, claro. Al Dios bíblico sólo le preocupa el bienestar de unos pocos. Al resto del mundo representado en dicho relato literario, que le den. Y eso lo podréis comprobar ahora mismo…

Desde el desierto y el Líbano hasta el gran río Éufrates, toda la tierra de los heteos hasta el gran mar donde se pone el sol, será vuestro territorio. Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos.

Como hemos dicho, vemos que al Dios bíblico no le preocupa lo más mínimo si esas tierras ya están habitadas o no. No sólo no le preocupan sino que, no dando pie a diálogos y negociaciones, deja bien claro que el método de ocuparlas será la guerra (igual que hizo con Moisés).

Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.

La «ley», pero ¿qué ley?

Este texto se refiere a que hagan “conforme a la ley” con los pueblos que Yahvé les ha dado supuestamente “por heredad”.  ¿Y que ley es esta?¿Una ley de paz y convivencia? No. De hecho se refiere a esta ley, mencionada anteriormente en Levítico y Deuteronomio:

Lo que uno consagre a Yavé por anatema, cualquier cosa que le pertenece,
hombre, animal o campo de su herencia, no podrá venderse o rescatarse. Todo anatema es cosa muy sagrada para Yavé. Por esto ningún ser humano consagrado como anatema será rescatado: será muerto

(Lv 27,28-29).

Cuando te acerques a una ciudad para sitiarla, le propondrás la paz. Si ella te la acepta y te abre las puertas, toda la gente que en ella se encuentre salvará su vida. Te pagarán impuestos y te servirán. Si no acepta la paz que tú le propones y te declara la guerra, la sitiarás. Y cuando Yavé, tu Dios, la entregue en tus manos pasarás a cuchillo a todos los varones, pero las mujeres y niños, el ganado y las demás cosas que en ella encuentres, serán tu botín y comerás de los despojos de tus enemigos que Yavé te haya entregado. Así harás con todas las ciudades que estén muy distantes de ti, y que no sean de aquellas de las cuales has de tomar posesión. En cambio, no dejarás a nadie con vida en las ciudades que Yavé te da en herencia, sino que las destruirás conforme a la ley del anatema, ya sean he-teas, amorreos, cananeos, fereceos, jeveos y jebuseos. Así te lo tiene mandado Yavé, tu Dios, para que no te enseñen a imitar todas esas cosas malas que ellos hacían en honor de sus dioses, con lo cual tú pecarías contra Yavé, tu Dios

(Dt 20,10-18).

Todo un Dios de amor, paz, justicia y misericordia ¿eh?

Continuando con la historia del relato

Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas. Y Josué mandó a los oficiales del pueblo, diciendo: Pasad por en medio del campamento y mandad al pueblo, diciendo: Preparaos comida, porque dentro de tres días pasaréis el Jordán para entrar a poseer la tierra que Jehová vuestro Dios os da en posesión.

Siendo ese Dios tan omnisciente y omnipotente ¿No habría sido mas fácil que les hubiera ubicado ahí desde un principio? Dando igual esto, fíjense en otra obviedad: les dice que Yahvé (el dios de este henoteísmo abrahámico) estará con ellos, pero al mismo tiempo les ordena que se preparen comida y les repite constantemente que sean valientes. ¿Por?¿No está dios con ellos?

Noten también en esta historia que, debido a que, lógicamente, el dios hebreo (o más bien su líder político-religioso) no quiere compartir protagonismo y dejar libertad religiosa, ordena siempre la destrucción y aniquilación del resto de pueblos que no creen en él y en sus mitos.

Siendo también, según nos cuentan, un dios “benevolente, lleno de amor y misericordioso” ¿No podría haber dictado leyes como, por ejemplo, ir a estas tierras en son de paz y convivir con la gente que vive en ellas?

Si se mira objetivamente la biblia, y se sustituye a ese Dios por una serie de patriarcas y sacerdotes avariciosos, unos asesinos sin piedad, todo cobra más sentido. Como era de esperar, un líder político-religioso como Josué no podría aceptar no ser el líder también de esos pueblos a conquistar. Tampoco podría ser líder de esos pueblos si les permitiera la adoración y culto de otros dioses que no fueran el suyo, un dios que siempre le tendría como único comunicador de su palabra y mandamientos (al igual que paso con Moisés). Con ello estaría otorgando poder a los sacerdotes y líderes que rendían culto a dichos dioses.

También habló Josué a los rubenitas y gaditas y a la media tribu de Manasés, diciendo: Acordaos de la palabra que Moisés, siervo de Jehová, os mandó diciendo: Jehová vuestro Dios os ha dado reposo, y os ha dado esta tierra. Vuestras mujeres, vuestros niños y vuestros ganados quedarán en la tierra que Moisés os ha dado a este lado del Jordán; mas vosotros, todos los valientes y fuertes, pasaréis armados delante de vuestros hermanos, y les ayudaréis, hasta tanto que Jehová haya dado reposo a vuestros hermanos como a vosotros, y que ellos también posean la tierra que Jehová vuestro Dios les da; y después volveréis vosotros a la tierra de vuestra herencia, la cual Moisés siervo de Jehová os ha dado, a este lado del Jordán hacia donde nace el sol; y entraréis en posesión de ella.

Siguiendo, cómo no, con las normas de conquista, Josué les recuerda y chantajea emocionalmente hablándoles de lo que ese supuesto Dios hizo por su pueblo: cuando estaba Moisés al mando y lo que este dijo y ordenó con el apoyo divino.

Entonces respondieron a Josué, diciendo: Nosotros haremos todas las cosas que nos has mandado, e iremos adondequiera que nos mandes. De la manera que obedecimos a Moisés en todas las cosas, así te obedeceremos a ti; solamente que Jehová tu Dios esté contigo, como estuvo con Moisés. Cualquiera que fuere rebelde a tu mandamiento, y no obedeciere a tus palabras en todas las cosas que le mandes, que muera; solamente que te esfuerces y seas valiente.

De nuevo, el “pacifico” pueblo hebreo le da su apoyo, dejando claro que quien no quiera hacerlo sufrirá la muerte (a manos de ellos, como no).

La forma de actuar de Josué, dios y la ramera

Libro de Josué 2

Josué hijo de Nun envió desde Sitim dos espías secretamente, diciéndoles: Andad, reconoced la tierra, y a Jericó.

Josué, a pesar de contar con la ayuda divina, necesita enviar dos espías a la ciudad de Jericó ¿?

Y ellos fueron, y entraron en casa de una ramera que se llamaba Rahab, y posaron allí. Y fue dado aviso al rey de Jericó, diciendo: He aquí que hombres de los hijos de Israel han venido aquí esta noche para espiar la tierra.

Envía a los espías para investigar y lo primero que hacen es acudir a una prostituta ¿? El relato se vuelve más absurdo pues, a pesar de seguir contando con el apoyo divino, son descubiertos esa misma noche ¿?

Entonces el rey de Jericó envió a decir a Rahab: Saca a los hombres que han venido a ti, y han entrado a tu casa; porque han venido para espiar toda la tierra. Pero la mujer había tomado a los dos hombres y los había escondido; y dijo: Es verdad que unos hombres vinieron a mí, pero no supe de dónde eran. Y cuando se iba a cerrar la puerta, siendo ya oscuro, esos hombres se salieron, y no sé a dónde han ido; seguidlos aprisa, y los alcanzaréis. Mas ella los había hecho subir al terrado, y los había escondido entre los manojos de lino que tenía puestos en el terrado.

Como todo relato bíblico, la forma de actuar de la mujer deja mucho que desear (los autores no nunca pintan a la figura femenina al igual que hacen con el hombre). A pesar de conocer que eran espías de Israel, prefiere traicionar a su pueblo y a su rey. Más adelante veremos el por qué.

Y los hombres fueron tras ellos por el camino del Jordán, hasta los vados; y la puerta fue cerrada después que salieron los perseguidores. Antes que ellos se durmiesen, ella subió al terrado, y les dijo: Sé que Jehová os ha dado esta tierra; porque el temor de vosotros ha caído sobre nosotros, y todos los moradores del país ya han desmayado por causa de vosotros.

Esta conversación no tiene desperdicio si se quiere tomar como algo literal: ¿Dios prefiere comunicarse con una ramera mentirosa que directamente con el rey de Jericó para que este se rinda y evitar así la masacre?

El pueblo de Jericó, viendo que el “pacifico” pueblo de Israel ya había ido conquistando, arrasando y masacrando cada ciudad por la que había pasado, al verles acampar junto al rio,empezó a preocuparse y a temer por su vida. Ella confiesa eso y para salvar su cuello decide actuar consecuentemente.

Porque hemos oído que Jehová hizo secar las aguas del Mar Rojo delante de vosotros cuando salisteis de Egipto, y lo que habéis hecho a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, a Sehón y a Og, a los cuales habéis destruido.

¿Se nota demasiado que el texto lo escribieron israelitas? Es típico de las escrituras hebreas ensalzar y agrandar sus actos cada vez que tienen oportunidad. La historia suele estar escrita a modo que ellos son los vencedores. En el caso del pueblo hebreo, cuando se observa su historia real fuera de la literarura que ellos mimos han creado, lo que se puede observar es que siempre ha sido un pueblo insignificante en cuanto a conquistas y victorias (a pesar de tener teóricamente a su dios apoyándolos). Si se le compara con pueblos como los mongoles, los griegos, los romanos, etc. este puebo, por mucho que se autodescribe como un gran conquistador, jamás lo ha sido. Pero sigamos con la historia bíblica.

El contrato con la ramera

Oyendo esto, ha desmayado nuestro corazón; ni ha quedado más aliento en hombre alguno por causa de vosotros, porque Jehová vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra. Os ruego pues, ahora, que me juréis por Jehová, que como he hecho misericordia con vosotros, así la haréis vosotros con la casa de mi padre, de lo cual me daréis una señal segura; y que salvaréis la vida a mi padre y a mi madre, a mis hermanos y hermanas, y a todo lo que es suyo; y que libraréis nuestras vidas de la muerte.

Y aquí tenemos la razón por la cual les ayuda realmente. Como nota sobre esto se podría añadir que en aquella época las conquistas o victorias de un pueblo venían en su mayoría de oídas. La única prueba que tenían los pueblos sobre las acciones de otros pueblos era mediante los testimonios dados por las personas (muchas de ellas supervivientes y otras por haber escuchado esas historias de otras personas). Si además partimos de la idea de que en esa época prácticamente todo pueblo adoraba a un dios distinto o a varios dioses a la vez, y que no poseían los conocimientos que hoy día poseemos; podríamos llegar a la conclusión que cuando un pueblo veneraba a un dios y conseguía ganar una guerra, los rumores en torno a ese dios se multiplicaban y adquirían más prestigio y veracidad a los ojos de la gente. En el caso del puebo hebreo, esto sólo sucede en el contexto literario. El resto de documentos de otros pueblos no describen ni una sola de las supuestas conquistas que aquí se relatan.

Ellos le respondieron: Nuestra vida responderá por la vuestra, si no denunciareis este asunto nuestro; y cuando Jehová nos haya dado la tierra, nosotros haremos contigo misericordia y verdad. Entonces ella los hizo descender con una cuerda por la ventana; porque su casa estaba en el muro de la ciudad, y ella vivía en el muro. Y les dijo: Marchaos al monte, para que los que fueron tras vosotros no os encuentren; y estad escondidos allí tres días, hasta que los que os siguen hayan vuelto; y después os iréis por vuestro camino.

La ramera les ayuda con la promesa de dejarla a ella y a toda su familia con vida. Eso si, todo contrato tiene su letra pequeña y esta es proporcional a la moral de quienhace el contrato.

Y ellos le dijeron: Nosotros quedaremos libres de este juramento con que nos has juramentado. He aquí, cuando nosotros entremos en la tierra, tú atarás este cordón de grana a la ventana por la cual nos descolgaste; y reunirás en tu casa a tu padre y a tu madre, a tus hermanos y a toda la familia de tu padre. Cualquiera que saliere fuera de las puertas de tu casa, su sangre será sobre su cabeza, y nosotros sin culpa. Mas cualquiera que se estuviere en casa contigo, su sangre será sobre nuestra cabeza, si mano le tocare. Y si tú denunciares este nuestro asunto, nosotros quedaremos libres de este tu juramento con que nos has juramentado. Ella respondió: Sea así como habéis dicho. Luego los despidió, y se fueron; y ella ató el cordón de grana a la ventana. Y caminando ellos, llegaron al monte y estuvieron allí tres días, hasta que volvieron los que los perseguían; y los que los persiguieron buscaron por todo el camino, pero no los hallaron.

Lo dicho, a la ramera en este relato le preocupó bien poco la salud del resto de vecinos y amigos con tal de salvar su pellejo y el de su familia.  Al pueblo de Yahvé (Israel), poco le importa la salud de la ciudad de Jericó con tal de conquistarla, de modo que hace un contrato con la ramera y al final consiguen la información que deseaban de manos de ella. ¿Cual era esa información?

Entonces volvieron los dos hombres; descendieron del monte, y pasaron, y vinieron a Josué hijo de Nun, y le contaron todas las cosas que les habían acontecido. Y dijeron a Josué: Jehová ha entregado toda la tierra en nuestras manos; y también todos los moradores del país desmayan delante de nosotros.

La información no podía ser otra que saber si la ciudad de Jericó se hallaba bien protegida y no se preocupaba por el hecho de que el pueblo israelita estuviera acampado cerca con intenciones de conquistarla. Pero ¿para qué necesitaban saber dicha información? ¿No contaban estos con una ayuda divina omnipotente? Los dioses, en todo tipo de relatos mitológicos, con sus actitudes y las del resto de personajes de dichos relatos, cuestionan las afirmaciones sobre sus omnicualidades de aquellos religiosos que en el mundo exliterario, el real, creen en dichos relatos.

Moralejas de este capitulo

  • Si quieres tener una tierra donde vivir, en vez de convivir con las personas que viven en ella en igualdad de derechos y condiciones, conquístala mediante la guerra, pero no te olvides que por mucho apoyo divino que tengas, envía primero a alguien para espiarla.
  • Da igual también que tu dios castigue y vea inmundo el adulterio y la prostitución, si has de echar mano de una ramera hazlo.
  • Si te encuentras en una situación comprometida y peligra tu vida, no pasa nada si vendes a cientos de ciudadanos. Es mejor salvar tu pellejo si tienes oportunidad de ello.

 

Josué y las normas absurdas con respecto al arca

Libro de Josué 3

Josué se levantó de mañana, y él y todos los hijos de Israel partieron de Sitim y vinieron hasta el Jordán, y reposaron allí antes de pasarlo. Y después de tres días, los oficiales recorrieron el campamento, y mandaron al pueblo, diciendo: Cuando veáis el arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y los levitas sacerdotes que la llevan, vosotros saldréis de vuestro lugar y marcharéis en pos de ella, a fin de que sepáis el camino por donde habéis de ir; por cuanto vosotros no habéis pasado antes de ahora por este camino.

Señores, tenemos ante nosotros el primer sistema GPS de la historia ¿?

Pero entre vosotros y ella haya distancia como de dos mil codos; no os acercaréis a ella. Y Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehová hará mañana maravillas entre vosotros.

O lo que es lo mismo, os ayudará a matar gente. En el libro de Éxodo también se considera como  «obrar maravillas» el lanzar plagas que matan tanto animales como personas (incluidos niños). Esas eran las «maravillas» para el dios bíblico y su pueblo de nómadas paletos.

Y habló Josué a los sacerdotes, diciendo: Tomad el arca del pacto, y pasad delante del pueblo. Y ellos tomaron el arca del pacto y fueron delante del pueblo. Entonces Jehová dijo a Josué: Desde este día comenzaré a engrandecerte delante de los ojos de todo Israel, para que entiendan que como estuve con Moisés, así estaré contigo. Tú, pues, mandarás a los sacerdotes que llevan el arca del pacto, diciendo: Cuando hayáis entrado hasta el borde del agua del Jordán, pararéis en el Jordán. Y Josué dijo a los hijos de Israel: Acercaos, y escuchad las palabras de Jehová vuestro Dios.

¿Recuerdan todas las personas que mató el dios hebreo en Éxodo con Moisés como supuesto títere? (pueden ver una lista aquí). Pues la historia se va a repetir, pero esta vez con Josué.

Y añadió Josué: En esto conoceréis que el Dios viviente está en medio de vosotros, y que él echará de delante de vosotros al cananeo, al heteo, al heveo, al ferezeo, al gergeseo, al amorreo y al jebuseo.

El dios más intolerante y xenófobo de la historia, por lo que se ve.

El pueblo de Israel, después de supuestamente huir de Egipto (no sabemos de quién, pues según el relato su dios se habría cargado a todo el ejercito que los reprimía) se dedica (con Moisés a la cabeza) a luchar contra todos los pueblos que ve a su paso para teóricamente llegar a la “tierra prometida”. No contentos con esas masacres, al llegar a tierra prometida (como esta está ocupada ya por otros pueblos) se dedica a exactamente lo mismo: luchar, matar, saquear y esclavizar.

Nota: esto es algo que, por lo visto, está imbuido en la cultura judía: basta con ver que, después de huir de la Alemania nazi que los reprimía, estos han llevo durante décadas lo mismo con el pueblo palestino para ocupar sus territorios.

Recuerden que Dios les prometió «una tierra donde brotarían ríos de leche y miel». Supongo que era un eufemismo para ocultar lo que realmente seria: “una tierra donde brotarían ríos de sangre”.

He aquí, el arca del pacto del Señor de toda la  tierra pasará delante de vosotros en medio del Jordán. Tomad, pues, ahora doce hombres de las tribus de Israel, uno de cada tribu. Y cuando las plantas de los pies de los sacerdotes que llevan el arca de Jehová, Señor de toda la tierra, se asienten en las aguas del Jordán, las aguas del Jordán se dividirán; porque las aguas que vienen de arriba se detendrán en un montón. Y aconteció cuando partió el pueblo de sus tiendas para pasar el Jordán, con los sacerdotes delante del  pueblo llevando el arca del pacto, cuando los que llevaban el arca entraron en el Jordán, y los pies de los sacerdotes que llevaban el arca fueron mojados a la orilla del agua (porque el Jordán suele desbordarse por todas sus orillas todo el tiempo de la siega), las aguas que venían de arriba se detuvieron como en un montón bien lejos de la ciudad de Adam, que está al lado de Saretán, y las que descendían al mar del Arabá, al Mar Salado, se acabaron, y fueron divididas; y el pueblo pasó en dirección de Jericó. Mas los sacerdotes que llevaban el arca del pacto de Jehová, estuvieron en seco, firmes en medio del Jordán, hasta que todo el pueblo hubo acabado de pasar el Jordán; y todo Israel pasó en seco.

Y aquí tenemos la misma historia pero esta vez plagiada del relato de Moisés por otro autor. Bueno, supongamos que “realmente pasara”. El dios bíblico, con toda su omnipresencia y omnipotencia, necesitó de un arca, llevada única y exclusivamente por sacerdotes (como no podía ser menos) para ir con el pueblo de Israel y repitió el mismo truco que utilizó con Moisés: solo que, esta vez, en vez de separar un mar, separó un rio. Por lo visto ser omnisciente o tener, en el caso de los autores bíblico, una «inspiración divina» no te dota de originalidad. La mayoría de relatos veterotestamentarios se copian historias unos de otros.

O eso o, siendo realistas, los autores de este relato se inspiraron en la historia de Moisés pero esta vez introduciendo a un nuevo líder: Josué. El cual , acomplejado por todo lo relatado en Éxodo, necesitaba repetir a su pueblo constantemente que él era el nuevo líder y que dios también estaba con él. Lo más lógico sería pensar que los descendientes del Josué real, si es que este existió (ya que no hay evidencias) escribieron esta historia para considerarse como los verdaderos seguidores del Moisés bíblico. La fuente que escribió estos relatos era Yahvista.

Cruzando el rio Jordán: 12 monumentos conmemorativos absurdos como prueba de un hecho que jamás ocurrió tal y como se cuenta

Libro de Josué 4

Cuando toda la gente hubo acabado de pasar el Jordán, Jehová habló a Josué, diciendo: Tomad del pueblo doce hombres, uno de cada tribu, y mandadles, diciendo: Tomad de aquí de en medio del Jordán, del lugar donde están firmes los pies de los sacerdotes, doce piedras, las cuales pasaréis con vosotros, y levantadlas en el lugar donde habéis de pasar la
noche. Entonces Josué llamó a los doce hombres a los cuales él había designado de entre los hijos de Israel, uno de cada tribu.
Y les dijo Josué: Pasad delante del arca de Jehová vuestro Dios a la mitad del Jordán, y cada uno de vosotros tome una piedra sobre su hombro, conforme al número de las tribus de los hijos de Israel, para que esto sea señal entre vosotros; y cuando vuestros hijos preguntaren a sus padres mañana, diciendo: ¿Qué significan estas piedras? les responderéis: Que las aguas del Jordán fueron divididas delante del arca del pacto de Jehová; cuando ella pasó el Jordán, las aguas del Jordán se dividieron; y estas piedras servirán de monumento conmemorativo a los hijos de Israel para siempre. Y los hijos de Israel lo hicieron así como Josué les mandó: tomaron doce piedras de en medio del Jordán, como Jehová lo había dicho a Josué, conforme al número de las tribus de los hijos de Israel, y las pasaron al lugar donde acamparon, y las levantaron allí. Josué también levantó doce piedras en medio del Jordán, en el lugar donde estuvieron los pies de los sacerdotes que llevaban el arca del pacto; y han estado allí hasta hoy.

El dios hebreo (si realmente existiera) debería haber previsto (si quisiera que la biblia fuera eterna) un pequeño problema: las piedras no podrían ser unos buenos testigos pues en un futuro ya no se verían.

De hecho, si alguna vez estuvieron no lo sabremos. Estas no pueden actualmente verse por que no están. Algunos judíos y judeocristianos, al intentar buscarlas usando la ciencia, caen en un montón de problemas y contradicciones:

  • La tierra por la que pasa el rio Jordán no ha seguido jamás el mismo curso debido a que se encuentran encima de una falla sísmica. Con lo cual, el rio Jordán que hoy día conocemos no es el del Nuevo testamento ni mucho menos el del Antiguo testamento.
  • Se han realizado excavaciones arqueologías en los posibles sitios donde transcurrió el suceso narrado en la biblia y no se han encontrado dichas piedras conmemorativas.
  • Muchos judeocristianos interpretan que dichas piedras eran una especie de altares, dichos altares jamás se han encontrado.
  • Si el dios hebreo quería que se hicieran monumentos conmemorativos, lo hizo de pena. Ya que, si realmente se produjo tal evento, dichos monumentos han desaparecido por completo.

Y los sacerdotes que llevaban el arca se pararon en medio del Jordán hasta que se hizo todo lo que Jehová había mandado a Josué que dijese al pueblo, conforme a todas las cosas que Moisés había mandado a Josué; y el pueblo se dio prisa y pasó. Y cuando todo el pueblo acabó de pasar, también pasó el arca de Jehová, y los sacerdotes, en presencia del pueblo. También los hijos de Rubén y los hijos de Gad y la media tribu de Manasés pasaron armados delante de los hijos de Israel, según Moisés les había dicho; como cuarenta mil hombres armados, listos para la guerra, pasaron hacia la llanura de Jericó delante de Jehová.

O sea, que las intenciones ya estaban claras para el dios hebreo y su pueblo “elegido”: ir a la guerra. Vuelvo a insistir ¿No es ese dios un dios de amor y paz?

En aquel día Jehová engrandeció a Josué a los ojos de todo Israel; y le temieron, como habían temido a Moisés, todos los días de su vida.

Un momento… ¿Por qué le temían? ¿Pero no se supone que su dios es un dios de amor, paz y misericordia? ¿No se supone que basan su fidelidad hacia ese dios en el amor? Vaya… aquí, como en otros textos bíblicos, se rebela el hecho por el cual realmente se adora y respeta a ese dios en los rerlatos. Un dios propenso a la guerra al que hay que temer.

Luego Jehová habló a Josué, diciendo: Manda a los sacerdotes que llevan el arca del testimonio, que suban del Jordán. Y Josué mandó a los sacerdotes, diciendo: Subid del Jordán. Y aconteció que cuando los sacerdotes que llevaban el arca del pacto de Jehová subieron de en medio del Jordán, y las plantas de los pies de los sacerdotes estuvieron en lugar seco, las aguas del Jordán se volvieron a su lugar, corriendo como antes sobre todos sus bordes.

Y aquí finaliza el repetido milagro de separar las aguas para que cruce del, al parecer, desde hace casi dos milenios olvidado, perseguido, maltratado, casi exterminado y marginado pueblo hebreo. Pueblo judío que, a pesar de todo eso, aun sigue esperando la venida de un mesías que les libre de todo mal. Para los judeocristianos este sí llegó, en sus relatos, por lo que en el mundo real, fuera de la literatura mitológica, también lo esperan. Lo esperan de nuevo pero más bien para un fin apocaliptico seguido de un juicio final que jamás llegará.

Y el pueblo subió del Jordán el día diez del mes primero, y acamparon en Gilgal, al lado oriental de Jericó. Y Josué erigió en Gilgal las doce piedras que habían traído del Jordán. Y habló a los hijos de Israel, diciendo: Cuando mañana preguntaren vuestros hijos a sus padres, y dijeren: ¿Qué significan estas piedras? declararéis a vuestros hijos, diciendo: Israel pasó en seco por  este Jordán.

¿Por qué irían a preguntar los hijos a sus padres si se supone que podrían consultarlo en estas escrituras? ¿Es que no tenían prevista su escritura? ¿No las estaban escribiendo supuestamente justo el acto de acontecerse los hechos? Por lo visto, no.

Porque Jehová vuestro Dios secó las aguas del Jordán delante de vosotros, hasta que habíais pasado, a la manera que Jehová vuestro Dios lo había hecho en el Mar Rojo, el cual secó delante de nosotros hasta que pasamos; para que todos los pueblos de la tierra conozcan que la mano de Jehová es poderosa; para que temáis a Jehová vuestro Dios todos los días.

El dios bíblico vuelve a remarcar el verdadero motivo del por qué y para qué hace las cosas que hace (en la Biblia).

La obsesión del dios hebreo con el prepucio que supuestamente él mismo dotó al hombre

Algo absurdo e incomprensible es la manía que tiene el dios hebreo con la circuncisión del prepucio humano. Si no quería que fuera así ¿Por qué lo creó? ¿para qué lo hizo tal cual si era algo que tanto le desagrada? ¿Es que la deidad omnipotente tenía la obligación de ponerlo? Si para ese dios el estado perfecto del pene humano es una vez circuncidado, quiere decir que sin circuncidar el pene no es perfecto ¿No nos hizo dios «a su imagen y semejanza»? ¿Un ente divino perfecto creó algo imperfecto? Es más ¿es que tiene es dios un pene? (no se rían, pues muchas preguntas de este estilo e incluso más absurdas son las que se ha formulado la teología cristiana y el judaísmo en su Talmud).

Libro de Josué 5

Cuando todos los reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán al occidente, y todos los reyes de los cananeos que estaban cerca del mar, oyeron cómo Jehová había secado las aguas del Jordán delante de los hijos de Israel hasta que hubieron pasado, desfalleció su corazón, y no hubo más aliento en ellos delante de los hijos de Israel.

Teniendo esto en cuenta: en vez de luchar contra ellos ¿Por qué no les pidieron la rendición? ¿No se supone que Dios es omnisciente (infinitamente sabio) y omnipresente (está en todas partes)? En vez de eso el dios que los judeocristianos afirman es «amor y paz» se dica a contrariar dichas cualidades. Porque ¿qué es lo que este hace? Pues, como anteriormente, pide cosas absurdas e inútiles y propone la guerra…

En aquel tiempo Jehová dijo a Josué: Hazte cuchillos afilados, y vuelve a circuncidar la segunda vez a los hijos de Israel. Y Josué se hizo cuchillos afilados, y circuncidó a los hijos de Israel en el collado de Aralot.

Y se explica una causa contradictoria consigo misma:

Ésta es la causa por la cual Josué los circuncidó: Todo el pueblo que había salido de Egipto, los varones, todos los hombres de guerra, habían muerto en el desierto, por el camino, después que salieron de Egipto. Pues todos los del pueblo que habían salido, estaban circuncidados; mas todo el pueblo que había nacido en el desierto, por el camino, después que hubieron salido de Egipto, no estaba circuncidado. Porque los hijos de Israel anduvieron por el desierto cuarenta años, hasta que todos los hombres de guerra que habían salido de Egipto fueron consumidos, por cuanto no obedecieron a la voz de Jehová; por lo cual Jehová les juró que no les dejaría ver la tierra de la cual Jehová había jurado a sus padres que nos la daría, tierra que fluye leche y miel.

El dios bíblico (o más bien los autores) tiene un sentido de humor bastante negro. Primero, les promete sacarles de la esclavitud para ir a una tierra donde “fluye leche y miel” y, en vez de eso (de ir directamente hacia la tierra prometida), después de hacerles recorrer durante décadas por un desierto les ordena dar vueltas por todo oriente medio  aniquilando toda población por la que pasaran. De hecho les hace dar tantas vueltas por el desierto durante más de cuarenta años en llegar a la tierra prometida que estos incluso empiezan a cuestionar a dicho dios omnipotente. Al llegar, además, a dicha tierra ¿la “tierra prometida” está vacía y lista para vivir en ella? Pues no: esa tierra está ocupada por varios reinos contra los cuales este pueblo, que tanto huía tan solo un par de capítulos atrás, deberá luchar también. Pero antes de ello ¿qué les ordena su nuevo líder (Josué)? Muy sencillo: que se circunciden. Y la excusa por la cual no lo están (según el narrador bíblico) es que:

No estaban circuncidados por que son los descendientes de los que salieron de Egipto. Y les hizo andar por el desierto esos 40 años para que murieran los circuncidados que habían luchado, los cuales eran desobedientes a dios por luchar. ¿…?

El mismo dios que les ordenó luchar ahora alega que estuvo haciéndoles dar vueltas por el desierto, a todo un pueblo hasta que murieran los que, precisamente, este ordenó que lucharan. ¿…?

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Recorrido de Moisés en Éxodo para llegar a tierra prometida.

A los hijos de ellos, que él había hecho suceder en su lugar, Josué los circuncidó; pues eran incircuncisos, porque no habían sido circuncidados por el camino. Y cuando acabaron de circuncidar a toda la gente, se quedaron en el mismo lugar en el campamento, hasta que sanaron.

¡Vaya! por fin reconocen que el hecho de circuncidarles les provocó dolor y heridas.

Y Jehová dijo a Josué: Hoy he quitado de vosotros el oprobio de Egipto; por lo cual el nombre de aquel lugar fue llamado Gilgal, hasta hoy. Y los hijos de Israel acamparon en Gilgal, y celebraron la pascua a los catorce días del mes, por la tarde, en los llanos de Jericó. Al otro día de la pascua comieron del fruto de la tierra, los panes sin levadura, y en el mismo día espigas nuevas tostadas. Y el maná cesó el día siguiente, desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año.

Teniendo en cuenta la tierra en la que se hallaban no había «leche y miel» sino más bien espigas y pan sin levadura (recuerden que la levadura está prohibida por el dios hebreo la próxima vez que vayan a una panadería. ¿Las razones? pregúntenle al dios hebreo y si alguna vez ese producto de su imaginación les responde, pidan ayuda psicológica urgentemente), ahora viene una parte que me encanta de la narración donde se muestra la inteligencia de Josué y su contacto con un dios «omnisciente»:

Estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos y vio un varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada desenvainada en su mano. Y Josué, yendo hacia él, le dijo: ¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos? Él respondió: No; mas como Príncipe del ejército de Jehová he venido ahora. Entonces Josué, postrándose sobre su rostro en tierra, le adoró; y le dijo: ¿Qué dice mi Señor a su siervo? Y el Príncipe del ejército de Jehová respondió a Josué: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo. Y Josué así lo hizo.

Vuelve a pasar lo mismo que en otras narraciones bíblicas como la de Sansón: el personaje identifica a una persona aparentemente normal, esta persona se identifica como un enviado por dios (en el Antiguo testamento la figura del ángel judeocristiano no existe) y el personaje receptor de dicho mensaje le cree sin más. ¿…? Y claro, este enviado por el dios hebreo siempre hace una afirmación positiva hacia el personaje: o bien le dice que es un elegido o que va a tener un hijo elegido, etc. Además de esto siempre está el pedirle que haga algo absurdo pero aparentemente cargado de simbolismo religioso: que no coma un alimento especifico, que construya algo en concreto (algo que a efectos prácticos no tiene ninguna utilidad) o, como en este caso, que se quite las sandalias porque el lugar que pisa justo en ese momento es santo (no sea que el cuero de las mimas produzca un mal irreversible).

También note, querido lector, cómo se identifica all personaje enviado por el dios hebreo como “príncipe del ejercito de Yahvé» ¿Yahvé con un ejercito? ¿Para qué? ¿No se supone que el dios hebreo es omnipotente (infinitamente poderoso)? ¿para qué necesita un ejercito? ¿Y no se supone que es un dios de «amor, paz y misericordia»? Lejos de la afirmación judeocristiana, en los textos bíblicos el dios que se muestra en ellos es totalmente contrario a la paz. El ejemplo está en las narraciones bíblicas, como esta.

Las ansias de conquista de Josué: un sádico xenófobo genocida más, de tantos elegidos supuestamente por el dios hebreo

Libro de Josué 6

Ahora, Jericó estaba cerrada, bien cerrada, a causa de los hijos de Israel; nadie entraba ni salía. Mas Jehová dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra. Rodearéis, pues, la ciudad todos los hombres de guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez; y esto haréis durante seis días. Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carnero delante del arca; y al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las bocinas. Y cuando toquen prolongadamente el cuerno de carnero, así que oigáis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará a gran voz, y el muro de la ciudad caerá; entonces subirá el pueblo, cada uno derecho hacia adelante.

Si el dios omnipotente les había entregado ya la ciudad de Jericó y a su rey ¿por qué tanta parafernalia? Y si el pueblo de Jericó estaba acobardado desde hacía tiempo y dios les había entregado ya la ciudad ¿por qué no les ordenó entrar en ella directamente? Y vuelvo a lo mismo de siempre: ¿no podía el dios hebreo haber hablado con el rey de Jericó y haber resuelto todo de forma pacífica? Es más. Y si era la tierra prometida desde hacía siglos ¿por que estaba ocupada por otros? Los relatos bíblicos y el comportamiento del dios bíblico requieren de más respuestas que las que ofrecen los religiosos, si se mira todo de una forma más objetiva y realista: Josué, de existir, habría sido otro líder político-religioso con ansias de conquista guiando a un pueblo nómada, el hebreo.

Llamando, pues, Josué hijo de Nun a los sacerdotes, les dijo: Llevad el arca del pacto, y siete sacerdotes lleven bocinas de cuerno de carnero delante del arca de Jehová. Y dijo al pueblo: Pasad, y rodead la ciudad; y los que están armados pasarán delante del arca de Jehová. Y así que Josué hubo hablado al pueblo, los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuerno de carnero, pasaron delante del arca de Jehová, y tocaron las bocinas; y el arca del pacto de Jehová los seguía. Y los hombres armados iban delante de los sacerdotes que tocaban las bocinas, y la retaguardia iba tras el arca, mientras las bocinas sonaban continuamente. Y Josué mandó al pueblo, diciendo: Vosotros no gritaréis, ni se oirá vuestra voz, ni saldrá palabra de vuestra boca, hasta el día que yo os diga: Gritad; entonces gritaréis. Así que él hizo que el arca de Jehová diera una vuelta alrededor de la ciudad, y volvieron luego al campamento, y allí pasaron la noche. Y Josué se levantó de mañana, y los sacerdotes tomaron el arca de Jehová. Y los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuerno de carnero, fueron delante del arca de Jehová, andando siempre y tocando las bocinas; y los hombres armados iban delante de ellos, y la retaguardia iba tras el arca de Jehová, mientras las bocinas tocaban continuamente. Así dieron otra vuelta a la ciudad el segundo día, y volvieron al campamento; y de esta manera hicieron durante seis días. Al séptimo día se levantaron al despuntar el alba, y dieron vuelta a la ciudad de la misma manera siete veces; solamente este día dieron vuelta alrededor de ella siete veces. Y cuando los sacerdotes tocaron las bocinas la séptima vez, Josué dijo al pueblo: Gritad, porque Jehová os ha entregado la ciudad.

La excusa para invadir esta ciudad se ha usado muchísimas veces (incluso en la actualidad).¿Os suena el eufemismo “Guerra Santa”? La idea del pueblo hebreo, un pueblo nómada, no dista del ideal de cualquier otro pueblo de esa misma época: “conquistar ciudades con la excusa de que tu dios te las ha entregado”. Sólo un crédulo fanático religioso podría ser lo bastante hipócrita e inmoral como para llamar a una guerra “santa” y tomar como ejemplo de moral a una serie de personajes como los bíblicos.

Pero… siguiendo con la historia ¿qué es lo que ordenó Josué con el apoyo divino de Yahvé?

Y será la ciudad anatema a Jehová, con todas las cosas que están en ella; solamente Rahab la ramera vivirá, con todos los que estén en casa con ella, por cuanto escondió a los mensajeros que enviamos.

Josué y el dios hebreo dejan aquí su sentido de la moral y la justicia:

  • Ordenan matar (anatema) a toda la ciudad (incluidas mujeres y niños).
  • Sólo dejan vivir a una ramera y fue por que mintió a su rey, escondió a unos espías y traicionó a su pueblo.

Pero vosotros guardaos del anatema; ni toquéis, ni toméis alguna cosa del anatema, no sea que hagáis anatema el campamento de Israel, y lo turbéis. Mas toda la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro, sean consagrados a Jehová, y entren en el tesoro de Jehová.

Y aquí vuelve a dar otro maravilloso ejemplo más de moral bíblica:

  • Ordena saquear toda la ciudad pero, eso si, el oro y la plata serán para Yahvé ¿…? ¿Para que querría un dios omnipotente oro y plata? (en término «entregar a Yavhé», de nuevo, es un eufemismo religioso que en realidad significa «entregar a los sacerdotes y líderes politicoreligiosos»).

 

En estos versículos es donde se refleja una vez más la “verdad” de la escrituras. Los sacerdotes y Josué solo buscaban poder y riquezas (algo que comparten con todo religioso que se precie de serlo).

Lo que viene a continuación es la descripción bíblica de lo que sucedió.

Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó. El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron. Y destruyeron a filo de espada todo lo que en la ciudad había; hombres y mujeres, jóvenes y viejos, hasta los bueyes, las ovejas, y los asnos. Mas Josué dijo a los dos hombres que habían reconocido la tierra: Entrad en casa de la mujer ramera, y haced salir de allí a la mujer y a todo lo que fuere suyo, como lo jurasteis. Y los espías entraron y sacaron a Rahab, a su padre, a su madre, a sus hermanos y todo lo que era suyo; y también sacaron a toda su parentela, y los pusieron fuera del campamento de Israel. Y consumieron con fuego la ciudad, y todo lo que en ella había; solamente pusieron en el tesoro de la casa de Jehová la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro. Mas Josué salvó la vida a Rahab la ramera, y a la casa de su padre, y a todo lo que ella tenía; y habitó ella entre los israelitas hasta hoy, por cuanto escondió a los mensajeros que Josué había enviado a reconocer a Jericó.

En aquel tiempo hizo Josué un juramento, diciendo: Maldito delante de Jehová el hombre que se levantare y reedificare esta ciudad de Jericó. Sobre su primogénito eche los cimientos de ella, y sobre su hijo menor asiente sus puertas. Estaba, pues, Jehová con Josué, y su nombre se divulgó por toda la tierra.

Después de esta y otras batallas más, el pueblo hebreo se repartió el botín y lo dividió en 12 partes, una para cada tribu (pueden ver la división tribal en la imagen de abajo).

tribusdivision

Conclusión

El «pueblo de Yahvé» (ese dios del supuesto monoteísmo abrahámico que comparten judíos, cristianos y musulmanes), tal y como se pinta en los relatos, era un pueblo sin escrúpulos, propenso a la guerra y la barbarie, al saqueo y al expolio. Este es otro relato bíblico más que lo demuestra.

Josué es uno de los personajes más venerados por los judeocristianos junto con resto de peronajes de misma ética deplorable. De hecho muchos cristianos aún lo nombran como «San Josué» pensando que el atributo de «santo» se concede en la religión a personas buenas, cuando a lo que se concede es a gente fiel y devota a unas doctrinas y que afirma tener una relación especial con la deidad que promulga existe.

Una vez leído este relato uno, al menos uno con la capacidad de pensar críticamente sobre cualquier cosa, se pregunta: ¿Lo veneran porque desconocen cómo era según los relatos que estos dicen creer?¿ O lo hacen porque son tan inmorales como dicho personaje y su dios?

Los relatos como este dejan además un testimonio del tipo de conducta que buscaba y apreciaba el narrador bíblico y son el más claro ejemplo de dicha conducta.

Si algun judeocristiano (o miembro de dicho supuesto monoteísmo) lee esto me gustaría preguntarle: ¿qué opina de las acciones de Josué y el dios bíblico? ¿Es este el dios que les habían descrito en misa o demás actos religiosos? ¿un dios de amor, paz, misericordia, etc.? ¿Es este el tipo de moral del que presumen tiene su religión y que ustedes buscan? ¿es este el tipo de ética que pretenden compartamos el resto?

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Monikanufio
Monikanufio
1 año atrás

²no se enojen con este pobre. ustedes saben que los de este mundo (osea los hijos de mentira) siempre diran pestes de Dios.

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