El otro día un caballero me estaba contando sobre un caso de providencia especial. Él lo conocía. Había sido partícipe de él. Hacía unos años, estaba por subir a un barco cuando resultó demorado. No fue, y el barco se perdió con todos los que estaban a bordo. ‘¡Sí!’, dije yo, ‘¿Cree usted que la gente que se ahogó creía en la providencia?’. Pensemos en el infinito egoísmo de tal doctrina. He aquí un hombre que se salva de subir a un barco de quinientos pasajeros y ellos se van al fondo del mar; padres, madres, niños, y amorosos esposos y esposas esperan en las costas. ¡He aquí un pobre diablo que no fue! Y él cree que Dios, el Ser Infinito, interfirió en su pobre y reseca vida a su favor, y dejó que todos los demás murieran. Esto es providencia. ¿Por qué la providencia permite todos los crímenes? ¿Por qué son protegidos los golpeadores de mujeres, y por qué las esposas y niños quedan indefensos, si la mano de Dios está sobre todos nosotros? ¿Quién protege a los locos? ¿Por qué la providencia permite la locura? Pero la iglesia no puede renunciar a la providencia. Si tal cosa no existe, no sirven las plegarias, ni la adoración, ni las iglesias, ni los sacerdotes. Robert G. Ingersoll, “Orthodoxy”, 1884

Fabricando necios: dos ejemplos de cómo la educación religiosa favorece la estafa

Sólo a los creyentes se les puede estafar, de forma fácil, sin que estos se den cuenta y que, además, estén agradecidos por ello. No, no me refiero a esos espectáculos llamados misas en los cuales un "predicador" que se hace llamar a sí mismo "profeta" (cuando no afirma ser él mismo Jesús reencarnado o similar) se dedica a maldecir irracionalmente a todo aquel, o aquello, que puede contradecirle para después pedir dinero a su público, ni me refiero a los cientos de shows que se emiten anualmente en numerosas cadenas en las cuales otro "predicador" y "profeta" repite las mismas frases cliché de su religión para, acto seguido, pedir donaciones para su causa (el hacerse rico). No, esta vez no me voy a referir a este tipo de sucesos sino a otro distinto y a la vez similar (un estafador prometiendo algo a sus convencidos devotos a la par que pide dinero): el de los exorcistas y curadores por fe. Lo haré con dos ejemplos que van a ilustrar perfectamente que el religioso es alguien predispuesto, desde que de pequeño lo educaron para ello, a ser un necio al que se le puede estafar fácilmente.

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Piensa en ello…

Rendirse ante la ignorancia y llamarla Dios siempre ha sido prematuro, y sigue siéndolo hoy. Isaac Asimov
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Sólo a los creyentes se les puede estafar, de forma fácil, sin que estos se den cuenta dando, además, como resultado que estos estén agradecidos por ello.

No, no me refiero a esos espectáculos llamados misas en los cuales un «predicador» que se hace llamar a sí mismo «profeta» (cuando no afirma ser él mismo Jesús reencarnado o similar) se dedica a maldecir irracionalmente a todo aquel, o aquello, que puede contradecirle para después pedir dinero a su público, ni me refiero a los cientos de shows que se emiten anualmente en numerosas cadenas en las cuales otro «predicador» y «profeta» repite las mismas frases cliché de su religión para, acto seguido, pedir donaciones para su causa (el hacerse rico).

No, esta vez no me voy a referir a este tipo de sucesos sino a otro distinto y a la vez similar (un estafador prometiendo algo a sus convencidos devotos a la par que pide dinero): el de los exorcistas y curadores por fe. Lo haré con dos ejemplos que van a ilustrar perfectamente que el religioso es alguien predispuesto, desde que de pequeño lo educaron para ello, a ser un necio (según la definición del mismo RAE) al que se le puede estafar fácilmente.

Miyazaki y su «poder psíquico»

El primero ocurre en enero de 2003: un avispado, Shunichi Miyazaki (de 55 años), y sus 8 discípulos no tuvieron nada más que vestirse apropiadamente, irse a una estación de tren (en Tokio, Nagoya, Osaka o la prefectura de Kanagawa) y decirle a la gente que estaban poseídos con frases como «Tu espalda está poseída por el espíritu de una mujer muerta y se ha unido a ti con cadenas en el cuello«, o «el espíritu de un hombre muerto con las piernas cortadas se aferra a tu cintura» para que estos, la mayoría mujeres de entre 20 y 30 años, les acompañaran a realizar grupos de «oratoria» a las montañas cerca de Kamakura, en Kanagawa, o a las habitaciones de hotel donde se realizaron los exorcismos. Todo, previo pago de entre 30.000 y 1 millón de yenes (aproximadamente 258 y 449 $).

Mediante este método no es que estafaran a una o dos personas, no. La cifra de estafados ascendió a más de 1000 personas.

Lo mejor de esto no es si quiera la cantidad de crédulos que pagaron ese dinero sino la excusa que dió Miyazaki cuando la policía le detuvo:

«Cuando yo era un estudiante de secundaria, casi me ahogo. Después del incidente empecé a tener el poder psíquico. No fue mi intención engañarlos y esto no es un fraude»

La noticia se publicó en BBC News.

Lloviendo dinero del cielo

El segundo suceso ocurre en octubre de 2004: Siguiendo el mismo modus operandi religioso, el día 18 de ese mes un hombre se hizo rico a costa de los crédulos habitantes de Kazamile (Etiopía) cuando este les convenció que tenía la capacidad hablar con un demonio que podría hacer llover dinero desde el cielo. Este tipo sólo tuvo que afirmarles que ese demonio podía multiplicar el dinero que estos le dieran. Los billetes, según les decía, «caen como la lluvia» desde el cielo. No hizo falta más para que estos le dieran cientos de monedas (hasta llegar a una cifra que, al cambio, rondaba los 700 $, 695 $ según algunos medios) y le hicieran caso, además, cuando este les dijo que debían taparse los ojos: «El impostor dijo a sus clientes que cubrieran sus rostros para que un demonio que descendía del cielo para hablar con él no les perjudicara«, según narró el sargento de la policía Seyoum Assefa.

¿Adivinan qué hizo el tipo nada más estos obedecieron?

«A medida que las personas inocentes esperaban que su dinero volviera como lluvia del cielo con sus caras cubiertas, el impostor desapareció de la zona.»

Conclusión

Uno sólo tiene que usar los cuentos que ya muchos creen, la predisposición que estos tienen a creer casi cualquier cosa (sobre todo relacionada con ellos) debida a una educación en el pensamiento mágico en vez de en el crítico (lo cual hace que estos ya lo estén), para convencerlos de casi cualquier cosa, por muy absurda que al resto nos parezca: más a la luz de la evidencia científica. Estos son sólo dos de los cientos de miles de ejemplos que puede uno encontrar en las hemerotecas que lo demuestran.

Y es que, si algo está de sobra demostrado y documentado es que la religión influye en las personas para que estas sean incapaces de diferenciar la realidad de la ficción (ver estudio), para que no comprendan qué es científicamente correcto y qué no (ver estudio) y para que crezcan, además, con una tendencia para creer en todo tipo de fenómenos «paranormales»: a creer que todo sucede por y para ellos (ver estudio) obviando todo tipo de causas naturales fácilmente demostrables bajo un sistema que descarte sus propios sesgos y prejuicios.

Dado que los niños tienden a creer en la mayoría de las cosas que se les dice (ver estudio), los religiosos han encontrado ahí su nicho de mercado de la charlatanería. La religión es la culpable de que dichas personas, en definitiva, no entiendan el mundo en el que viven (ver estudio), condicionando además su percepción visual (ver estudio) y haciendo que estas sobrevaloren, además, sus propias capacidades intelectuales (ver estudio). Por eso es por el que el pensamiento analítico debilita las creencias religiosas/magufas (ver estudio) y, por eso mismo, es por lo que existe una correlación inversa entre las creencias religiosas y el nivel académico (ver estudios).

Mientras exista gente propagando sus supersticiones en un sistema educativo que no fomenta y enseña el pensamiento crítico; mientras los Estados conviertan a todo aquello que se instituya como «religión» en algo privilegiado; mientras no se fomente además la comprensión lectora y no se enseñe bien cómo funciona el método científico (creando y compensando la buena divulgación científica),  seguirán apareciendo charlatanes (con sotana o no, de hace siglos o no) y gente susceptible a ser engañada por estos.

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8 respuestas

    1. Defina charlatanes. Porque un religioso puede no ser un charlatán (me acojo esta definición) para muchas cuestiones pero para aquello por lo que se define como religioso sí. Pues está afirmando cosas basándose en las supersticiones que alguien en su día estructuró e institucionalizó.

  1. Y con todo, los creyentes producto de un meticuloso entramado cultural que los aliens desde la cuna hay quienes los siguen viendo con desprecio o con odio incluso. Como una actitud en negativo de algunos creyentes para aquellos que no lo son.

    1. Y ahora me viene con otra falacia de autoridad. No es usted más que otro charlatán que ni si quiera piensa y analiza lo que dice y sus argumentos: pues jamás he negado que hubiera científicos cristianos, como también los hay hinduistas, que creían en hadas, fantásmas e incluso que defienden actualmente todo tipo de cuestiones magufas: por ahí tiene a premiados Nobel que creen en la homeopatía, que han visto OVNIs y que incluso niegan que exista el VIH o que este cause el SIDA. Es lo que tienen las creencias: que todo el mundo puede caer en ellas. Pero ¿que las crean científicos las hace más ciertas? ¿Que un científico crea en ellas le hace, en ese aspecto, más inteligente? ¿A caso me va a decir usted que debemos a caso respetar las chaladuras o a quienes las creen, simplemente porque en otros ámbitos no las promulgan? A diferencia de usted, yo no sesgo (como sí lo hace usted) en base al ad verecundiam: me da exactamente igual qué curriculum tenga alguien en otras áreas de su vida, que si cree en idioteces, en ese aspecto le seguiré llamando idiota.

      Me habla usted de «mi resentimiento» pero es usted quien ha venido aquí a cuestionarme y a decirme qué puedo o no decir; quien ha vuelto una y otra vez a dejar sus perlas de sabiduría ¿como auctoritas que supongo usted se considera? Disfrute usted de este su último comentario en esta web. Atentamente, del «auto-censurador» 😉

  2. Si solo ocurriese con la religión seria pasable dada la tendencia humana a creer en mitos, pero conozco el caso de un doctor en medicina que ofrece la cura a casi cualquier enfermedad inyectando a las personas incautas una vacuna para ganado bovino y pagan 20$ por el «tratamiento», un negoción pues diariamente asisten no menos de 100 personas para la inyección, asi que no ocurre solo con la religión, por desgracia

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