"Nuestra Biblia nos revela el carácter de nuestro dios con una exactitud minuciosa y sin remordimiento… Es quizá la biografía más difamatoria que haya sido impresa nunca. Hace de Nerón un ángel de luz por contraste."

Mark Twain

El Top 6 de cosas absurdas que sólo hace un religioso (3ª parte)

Hace tiempo escribí un artículo listando los que consideré eran el top de las cosas más absurdas que hacen las religiones. Muchas personas me pidieron durante años una tercera parte. Aquí la tienen.

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Hace tiempo escribí un artículo listando los que consideré eran el top de las cosas más absurdas que hacen las religiones. La idea consistía  en listar las acciones y comportamientos que solo se dan en la religión. Cosas tan absurdas y ridículas como adorar a una piedra, pasear muñecos, idolatrar momias, cubrirse todo el cuerpo para no provocar la líbido masculina o ponerse peinados  y atuendos ridículos sólo por el único motivo de que así te lo dicta el grupo sectario al que perteneces. (véase la 1ª Parte). El problema, como ya habrán podido notar, es que había tantas, tantas otras que no había incluido y que estaban tan a la par con las de ambos artículos, que no quedó  otra que publicar otro top. Una segunda parte en la que recopilé otra tanda de cosas absurdas que solo hace un religioso (véase la 2ª Parte). Cosas como autolesionarse para imitar las torturas que aparecen en unas narraciones, admirar  y rezarle a tostadas y meadas en la pared, no acudir a tratamientos médicos, etc.

Ahora escribo esta 3ª parte porque aun considero hay más que merecen estar y en parte porque cuando escribí ese artículo bastante gente me pidió por varias vías que escribiera un tercer top. Así que como la religión es una fábrica de chaladuras y comportamientos absurdos, tantos que ninguno merece quedarse fuera de una lista, aquí está la tercera parte.

1º.- Realice movimientos epilépticos cual oligofrénico

¿Dotarle de más inteligencia? No, pues ya hemos visto cuánto tienen los «elegidos» por el personaje imaginario de turno. En cambio, lo que sí hemos visto y veremos que provoca la religión en ellos es el comportarse cual oligofrénico al que le ha poseído el espíritu de una batidora desbocada.

Y eso es lo que hará ese dios por usted: ataques epilépticos y otra serie de trastornos neurológicos. Si le ponemos música metal o rock hasta parecen menos absurdos de lo que son en su contexto original.

Porque no hay mayor signo de divinidad que el realizar aspavientos ante un grupo de personas. ¡Seremos exigentes y tiquismiquis! ¿Qué más pruebas necesitamos de que existe ese personaje de tanto afirman que ver a los que creen en él comportarse de esta forma?

 

 

2º.- Desentierre cadáveres para ponerles una muda limpia y hacerse selfies

¿Se aburre en verano y no sabe qué hacer? ¿Echa de menos a sus conocidos fallecidos? Nada mejor entonces que en agosto, en plenas olas de calor y más con el cambio climático, desenterrar cadáveres para seguir una tradición absurda llamada Ma’nene. En el poblado Toraja, en isla Célebes (Indonesia), de una religión animista Aluk to Dolo, tienen como costumbre sacar a los muertos de sus criptas para cambiarles de ropa…

colocarlos de distinta pose….

hablarles como si no pasara nada…

«¿Cómo está tu padre?», pregunta uno de los invitados al huésped. El ánimo cambia repentinamente.

«Sigue enfermo», responde con calma su hija, Mamak Lisa.

Sonriendo, Mamak Lisa se levanta, camina hacia el anciano y lo sacude suavemente.

«Padre, tenemos visitas que vienen a verte. Espero que esto no te incomode o te enoje», le dice ella.

Luego me invita a conocer a Paulo Cirinda.

Miro hacia la cama. Cirinda está acostado completamente inmóvil, ni siquiera parpadea, aunque difícilmente puedo verle los ojos a través de sus lentes cubiertos de polvo.

Fuente: BBC

e incluso hacerse selfies con ellos.

Lo normal… Cuando se tiene como base una superstición.

Y no es que el cristianismo pueda presumir de ser muy distinto a esto, cuando los mesiánicos de esta versión abrahámica tienen a momias expuestas perpetuamente para su adoración. Como ya vimos en el punto 6º del segundo Top.

3º.-  Adore penes y vaginas

Desde la religión egipcia con Min y su falo o Atum haciéndose pajas para crear a Shu y Tefnut.

pasando por la griega con Dionisio (phalloi), hasta la romana con Príapo o Venus ¿cómo no rendirse ante una gran polla o a un gran coño dándole culto? Sea un verdadero y ferviente creyente: no se resista a adorar los cojones de Shiva (Shiva Lingam) o el coño (yoni) de Parvati o de  Shakti para curarse no sabemos muy bien de qué. 

No me refiero ya a rendirle culto a la fertilidad con personajes como el americano  Kokopelli o las mesopotámicas Inanna (Sumeria) o Ishtar (Akkadia) o la nórdica Freyr. No, no. Como buen religioso, vaya a su gurú de turno para rezarle a su miembro, como pasa con algunos sadhus en el hinduísmo.

 

Vaya a la India a Rishikesh a adorar al gran pene si es usted hinduista…

Que nadie le impida, si es usted budista,  ir a Tailandia a adorar estatuas de penes y vaginas, como las del santuario de Nakhon Ratchasima.

¿Y si es usted cristiano? Lamentablemente, si es usted cristiano ya no podrá adorar presencialmente a un pene pero no porque no lo hiciera su religión sino porque algún feligrés quiso tenerlo para sí mismo y se lo robó al cura que lo tenía en 1983.

Tiene usted, cristiano, todo tipo de reliquias relacionadas con su querido y sagrado pene. Como esta, aunque por desgracia ya se agotó su venta.

Pero sí, señores, aún pueden rezarle al sanctum præputium de su Cristo, como se hizo durante siglos, si van al Museo de Arte Contemporáneo de Casoria.

Sea el «autentico» o no ¿Qué más da? Su religión lleva adorando esa reliquia, estuviera donde estuviera, durante siglos. ¿Qué le impide a usted, buen feligrés, seguir con la tradición de adorar un pene?

4º.- Córtese partes de sus miembros sexuales o las de otros

Nada obsesiona más a un religioso que el sexo. No pueden evitarlo. Y en su obsesión está la de controlar el aparato sexual y reproductor ajeno, a todos los niveles. Como sabemos que es usted, creyente, de esos… Ni nos sorprende ya que en dicha obsesión se encuentre la de cortarse chicha propia o ajena. Podríamos entender que se la cortara usted de forma voluntaria por creer en una serie de cuentos, pero sabemos que no solo lo hace con sus partes privadas sino con las ajenas y si es necesario hacerlo a la fuerza, pues a la fuerza que lo hará ¿cierto? Por eso, además de circuncidarse (quitarse su propio prepucio) si es usted judío….

Génesis 17:10–12

10 Este será mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu simiente después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros.

11 Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros.

12 Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones: el nacido en casa, y el comprado á dinero de cualquier extranjero, que no fuere de tu simiente.

Un pacto con el creador del universo que consiste en cortarle un trozo de pene a un bebé de ocho días (y, de paso, a los esclavos comprados). Porque nada dice más «amor divino» que un bisturí.

o de algunas denominaciones cristianas como las coptas en Egipto, las ortodoxas en Etiopía o las de la iglesia Nomiya en Kenia…

Sí, también hay cristianos que lo hacen: entre las iglesias coptas, la ortodoxa etíope y la ortodoxa eritrea es costumbre, y en la etíope es prácticamente universal; y la iglesia Nomiya de Kenia la exige a sus fieles (fuente). Que Pablo dijera que la circuncisión no hacía falta (Gálatas 5:2) da igual: la tradición manda.

Le veremos a usted chuparle el pene a niños como ritual tras realizarles la ablación.

No es una exageración. Se llama metzitzah b’peh y consiste en que el mohel (el encargado de circuncidar) pone la boca directamente sobre la herida del pene del bebé para succionar la sangre. Hoy solo la practica una pequeña minoría de ciertas sectas ultraortodoxas (la mayoría de los judíos, incluidos muchos ultraortodoxos, la rechazan), pero se ha relacionado con varios casos de herpes neonatal: en Nueva York, tres bebés se contagiaron de herpes tras pasar por el mismo mohel y uno de ellos murió, y en 2012 murió otro bebé de dos semanas. Cuando ese mismo año la ciudad exigió que los padres firmaran un consentimiento informado, varios cientos de rabinos firmaron una declaración en la que se negaban a informar a los padres de los riesgos; la norma se retiró en 2015 tras un acuerdo con la comunidad (fuente).

U obligar a niñas a mutilarse el clítoris.

Según la Organización Mundial de la Salud, más de 230 millones de niñas y mujeres que viven hoy han sufrido la mutilación genital femenina, casi siempre entre la infancia y los 15 años, en una treintena de países de África, Oriente Medio y Asia. No tiene ningún beneficio para la salud y sí dolor, hemorragias, infecciones, problemas en el parto y secuelas psicológicas que duran toda la vida. Y aunque, como recuerda la propia OMS, ningún texto religioso la prescribe, hay quien la justifica por motivos religiosos (fuente).

Porque así es usted, que ha elegido regirse por la irracionalidad. Y me dirá alguna excusa, como que esas prácticas son anteriores o también las realizan otras culturas. Como si eso le eximiera a usted y a su religión de haberlas practicado o de seguir practicándolas. ¿O es que no lo hicieron o siguen haciéndolo? Pues eso mismo.

 

5º.- Convierta animales en sagrados

Adorar piedras y muñecos está muy bien, pero si de verdad quiere destacar como religioso coja cualquier bicho que tenga a mano y declárelo divino. Eso sí, no se limite a admirarlo desde lejos: bébase lo que suelte o métalo en misa a ver si le muerde.

Una vaca tumbada en una acera de Nueva Delhi mientras la gente pasa a su lado
Vaca sagrada tumbada en una acera de Nueva Delhi. Foto: Marc Shandro (CC BY 2.0).

Si es usted hinduista y la vaca es para usted un animal sagrado, ¿por qué conformarse con no comérsela? Bébase su orina. Eso es lo que hicieron unas 200 personas en marzo de 2020 en la sede del Akhil Bharat Hindu Mahasabha, en Nueva Delhi, en una «fiesta» de orina de vaca organizada para protegerse del coronavirus. Su líder, Chakrapani Maharaj, posó con una cucharada de orina junto a una caricatura del virus, y uno de los asistentes presumió de llevar 21 años bebiéndola sin necesitar la «medicina inglesa» (fuente).

Y no crean que es cosa de cuatro: según la misma información de Reuters, dirigentes del partido del primer ministro Narendra Modi han defendido el uso de la orina de vaca como medicina e incluso como cura contra el cáncer. Los expertos, por su parte, llevan años repitiendo que no cura enfermedades como el cáncer y que no hay ninguna prueba de que prevenga el coronavirus. Pero ¿qué sabrán los expertos, si no le han preguntado a ninguna vaca sagrada?

Y la cosa no es de ahora: ya en el siglo XVIII un grabado europeo retrataba la costumbre de reservar este último tratamiento a los moribundos.

Grabado antiguo: sostienen a un moribundo bajo una vaca para que le orine en la cara
«Enfermo agonizante que recibe en la cara la orina de una vaca». Grabado de Bernard Picart y Claude du Bosc, siglo XVIII. Wellcome Collection (CC BY 4.0).

Si es usted pentecostal de los Apalaches, su bicho divino no da leche: es una serpiente de cascabel. No es que la adore, claro. Simplemente la eleva a prueba sagrada de su fe, que viene a ser lo mismo pero con bastante más riesgo de morir. Cójala en plena misa. ¿Por qué? Porque lo dice el final del evangelio de Marcos:

Marcos 16:17–18

17 Y estas señales seguirán á los que creyeren: En mi nombre echarán fuera demonios; hablaran nuevas lenguas;

18 Quitarán serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les dañará; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.

Dos hombres sostienen en alto una serpiente durante un culto pentecostal
Culto con serpientes en la Iglesia Pentecostal de Dios de Lejunior (Kentucky), el 15 de septiembre de 1946. Foto: Russell Lee, Archivos Nacionales de EE. UU. (dominio público).

Da igual que muchos especialistas consideren ese final del evangelio de Marcos un añadido posterior. La práctica empezó hacia 1910 en el sureste de Estados Unidos, asociada al predicador George Went Hensley, y según los distintos recuentos acumula alrededor de un centenar de muertes documentadas (fuente). Entre ellas, la del propio Hensley, mordido por una serpiente de cascabel en 1955; la del pastor Mack Wolford en 2012, o la de Jamie Coots, estrella del programa Snake Salvation de National Geographic, que en febrero de 2014 fue mordido en la mano durante un oficio en su iglesia de Middlesboro (Kentucky), soltó las serpientes, volvió a cogerlas, se negó a recibir atención médica y murió esa misma noche (fuente).

¿Y lo de que «no les dañará»? Pues eso. Pero que no le detenga: la fe mueve montañas, aunque no neutralice el veneno.

6º.- Improvise un idioma inventándoselo en directo mediante balbuceos sin sentido

Si se ha fijado, en el versículo del punto anterior, justo antes de las serpientes, venía otra promesa: «hablaran nuevas lenguas». Y como el libro dice que hablarán lenguas, estos charlatanes han decidido cumplirlo al pie de la letra. ¿Que no ha estudiado un idioma en su vida? ¿Que bastante tiene con defenderse en el suyo? No importa. Cierre los ojos, levante las manos y suelte lo primero que le salga, repitiendo sílabas con cara de estar recibiendo cobertura de lo alto. Enhorabuena: ya habla usted en lenguas.

Y por si cree que exagero, aquí tiene a unos cuantos profesionales del gremio en plena faena:

Tiene hasta nombre técnico: glosolalia, que es, según la definición de los lingüistas, «la vocalización fluida de sílabas sin significado comprensible alguno» (fuente). El lingüista William Samarin la estudió a fondo y en 1972 concluyó que no es más que una «fachada de lenguaje» (a facade of language): tiene el ritmo y la entonación de un idioma, pero carece de organización interna y de relación alguna con los conceptos, y está hecha con los sonidos que el hablante ya conoce (fuente). Curioso que el creador del universo, de las lenguas y de Babel, a la hora de expresarse a través de usted, no disponga de más fonemas que los que usted ya traía de casa.

Y lo mejor de todo es que ni siquiera se ajusta a lo que cuenta su propio libro, porque lo que narra Pentecostés no son balbuceos, sino idiomas reales que los extranjeros allí presentes entendían:

Hechos 2:4–8

4 Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron á hablar en otras lenguas, como el Espíritu les daba que hablasen.

5 Moraban entonces en Jerusalem Judíos, varones religiosos, de todas las naciones debajo del cielo.

6 Y hecho este estruendo, juntóse la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar su propia lengua.

7 Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: He aquí ¿no son Galileos todos estos que hablan?

8 ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en que somos nacidos?

Es decir, que el milagro consistía precisamente en que se les entendía. Lo contrario de lo que hace usted. Y lo sabían: cuando Charles Parham y su alumna Agnes Ozman pusieron esto de moda en Topeka (Kansas) en enero de 1901, estaban convencidos de que hablaban idiomas auténticos, así que algunos de sus seguidores se fueron al extranjero a predicar sin molestarse en estudiar la lengua del lugar (fuente). El resultado fue el que usted imagina. A. G. Garr llegó a Calcuta convencido de que hablaba bengalí y descubrió que ni él ni su esposa decían nada que nadie entendiera en la India (fuente). Cuando la Bible Missionary Society preguntó a dieciocho de estos misioneros, ni uno solo había logrado comunicarse con la gente a la que iba a evangelizar (fuente). ¿Admitieron que aquello no funcionaba? Claro que no: cambiaron la definición. Si no era un idioma de la Tierra, sería uno celestial. Problema resuelto, y sin academia ni diccionario que pueda llevarles la contraria.

Y no será porque no se lo advirtieran. El propio Pablo, que ya tenía que aguantar esto en el siglo I, lo vio venir:

1 Corintios 14:23, 27–28

23 De manera que, si toda la iglesia se juntare en uno, y todos hablan lenguas, y entran indoctos ó infieles, ¿no dirán que estáis locos?

27 Si hablare alguno en lengua extraña, sea esto por dos, ó á lo más tres, y por turno; mas uno interprete.

28 Y si no hubiere intérprete, calle en la iglesia, y hable á sí mismo y á Dios.

Dos o tres, por turnos y con intérprete. Vaya a un culto pentecostal y cuente cuántos callan. Y sí, Pablo: lo decimos.

¿Y qué ocurre mientras tanto en la cabeza del elegido? En 2006, un equipo de la Universidad de Pensilvania dirigido por Andrew Newberg escaneó el cerebro de cinco creyentes mientras hablaban en lenguas. Era un estudio preliminar y muy pequeño, pero encontró cambios sobre todo en los lóbulos frontales, parietales y el núcleo caudado izquierdo (fuente); en concreto, menos actividad en los frontales, la zona que se asocia con el control de uno mismo (fuente). Ya ve: cuanto más le habla el Espíritu Santo, menos manda usted en lo que dice.

Así que no lo dude. Si alguna vez quiere hablar durante horas sin decir absolutamente nada, no hace falta que se presente a unas elecciones: apúntese a un culto. Además, tiene una ventaja: ¿quién va a corregirle la gramática de un idioma que no existe?

 

Y así, con estas seis, ya van dieciocho. Como en las dos partes anteriores, lo difícil no ha sido encontrarlas, sino elegir. Que nadie se preocupe si se ha quedado con ganas de más: mientras haya religiosos, no faltará material para una cuarta parte.

Nota: el artículo va acompañado de enlaces hacia fuentes y referencias que confirman lo afirmado en él.

 

 

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